Voces Retro: Alfonso Carbone

El nombre de Alfonso Carbone estará eternamente asociado al rock nacional de los años ’80. Algunos dirán que para bien, y otros que para mal. Pero lo cierto es que nada hubiera sido igual sin su presencia y sus decisiones al frente del Palacio de la Música. Fue factor determinante para que ciertas cosas ocurrieran y otras no, y como un personaje disparador de amores y odios, tuvimos la oportunidad de entrevistarlo dos veces para Sólo Rock. El que reproducimos es el primer reportaje, el más extenso. Como fotografía de lo que ocurría en agosto de 1988, los invitamos a leer lo que originalmente publicamos en nuestro número 14.


Este es un rockportaje que no necesita ninguna presentación. ¿Quién no conoce a Alfonso Carbone? Conductor de programas de radio y televisión y pieza clave dentro de la actividad del rock nacional. Sus opiniones importan, y sus puntos de vista (compartidos o no) son expresados muy claramente en este extensa entrevista exclusiva, a la que concurrió acompañado de su amigo y compañero de trabajo, Daniel Prosdócimo. Sin dar más vueltas, vayamos directamente a lo hablado.

SR: ¿Cuál es tu actividad dentro del Palacio de la Música y en los medios de difusión?

Alfonso: Bueno, yo acabo de abandonar el Palacio, y por el momento estoy haciendo una especie de supervisión en cuanto al producto internacional, nada más. La parte de producción local ya se maneja totalmente independiente; lo único que se ha hecho es cumplir con algunas cosas que yo he dejado pendientes. En cuanto al resto de mi actividad, obviamente sigo con Video Clips, con En Escena, con Ruta 66 y empezamos en Canal 10 -calculo yo, cuando esta entrevista esté en la calle- un programa que se llama Control Remoto, que si sale como se planea, va a quedar distinto a lo del 4, con un poco más de información para diferenciarlo de Video Clips. La idea es que la gente tenga una hora más de videos para ver.

SR: ¿Qué pasó en Canal 4?

Alfonso: Con nosotros se portaron muy bien, y digo la verdad. Yo entré con un poco de miedo al 4, porque, uds. lo saben, ellos habían tenido un programa que no había caminado del todo bien, y la gente que manejaba el programa todavía está en la compañía. Sin embargo con nosotros se portaron fenomenal. El único problema fue con el horario, que a nosotros nos pareció injusto para con la gente. Y aunque parezca contradictorio, en el 10 vamos a empezar a esa hora, pero sólo durante tres o cuatro programas. En el 4 se nos dijo a las 11, y el día que salió más temprano fue a las 12; hasta llegó a salir a la 1 de la mañana, y para un programa musical, es exagerado.

SR: ¿Qué nos podés contar con respecto a los videos?

Alfonso: Está todo bien. Nosotros acá tuvimos el primer programa de videos de Latinoamérica. También los videos nuevos se estrenaron primero acá que en muchas partes de Latinoamérica, y eso nadie lo sabe. El material es muy costoso y la publicidad apenas alcanza para cubrirlo.

SR: ¿Qué enfoque le pensás dar al programa del 10?

Alfonso: Bueno, el material que recibimos es el mismo que recibe MTV de EEUU y que reciben en cualquier parte del mundo. Lo que sí pensamos es darle un enfoque más informativo y aprovechar los mayores recursos técnicos que tiene Canal 10.

SR: ¿Video Music tenía más tendencia al pop o comercial que Video Clips?

Alfonso: Para ser honesto, digo que Video Music nunca tuvo ninguna tendencia. Yo lo único que hice fue cuidar Video Clips y esperar que estos señores cumplieran con su promesa de ponerlo en un horario central. Simplemente nos limitamos a pasar material tratando de no pasar mucha basura, y también pensando de que hay otro público que es evidentemente más pop que el público de Video Clips, que es más exigente, más de vanguardia.

SR: ¿Por qué abandonás la parte de producción de rock nacional?

Alfonso: No abandono sólo el rock nacional, sino toda la producción nacional. La gente piensa que sólo soy productor de rock, y no es así. Yo soy un productor de discos. He producido muchas cosas que no son rock durante seis años donde tengo casi 50 discos de oro (no yo, sino los artistas). El primer artista que traje a Palacio fue a Jaime Roos, y recuperé para la empresa a otros artistas como Los Olimareños y Viglietti. Traje también a Araca La Cana, y como ven no produzco solamente rock. Lo que abandono es la producción directamente, y es por un problema de saturación. Creo que es mucho tiempo, creo que este es un medio bastante ingrato, un medio chico, complicado. Aparte creo que me voy en el mejor momento de todos, y es lo que uno aspira siempre a hacer.

SR: ¿Vas a seguir trabajando dentro del Palacio?

Alfonso: Eso aún no está muy claro.

SR: ¿Qué hay de tu partida hacia el exterior?

Alfonso: Se dicen muchas cosas, pero esta vez algo puede haber. No lo quiero confirmar. No porque sea un misterio. Lo que yo necesitaba ahora era un poco de oxígeno, y tengo algunas ofertas interesantes de afuera. Pero tengo que estudiarlas; tienen que ser realmente convenientes para que y me vaya y deje de ir a ver a Wanderers los domingos.

SR: ¿Cómo es el proceso para seleccionar los grupos que graban?

Alfonso: Te diré que después de más de 25 años de escuchar rock and roll, uno selecciona las cosas de acuerdo a su criterio. Esa es la manera de trabajar de todos los productores de discos en serio de todo el mundo. Para que una cosa funcione, tenés que creer en ella. Básicamente tenés que trabajar con tu gusto, no pensar de si esto va a vender o no, porque si lo hacés, vas muerto. Eso como punto 1. como punto 2, en algunos casos he ido a ensayos y actuaciones en vivo, cosa que había abandonado un poco por la saturación propia de toda esta historia. Y en otros casos, que es la mayoría, he escuchado los demos, que creo reflejan perfectamente lo que el grupo quiere darte, mucho más que en un ensayo presionado por tu presencia. Lo que yo siempre intenté fue abrir la puerta para la mayor cantidad de grupos posibles. Cuando yo empecé no había absolutamente nada. Entonces seleccionamos dentro de lo que había y se le dio la chance a esos grupos. Yo creo que la empresa es bastante abierta, pero dentro de todo, es una empresa comercial.

SR: ¿La empresa no te exige una venta mínima de discos?

Alfonso: No. No te lo exige porque en esto nadie tiene la varita mágica. Yo te diría que, contra todo lo que la gente piensa, Palacio debe ser a ese nivel una de las mejores empresas del mundo, cosa que los artistas con experiencia en el exterior lo saben muy bien. Ellos saben que en el exterior no es decir “acá estamos y vamos a hablar con el productor”. Es muy difícil acceder a eso. Aquí vos podés venir y hablar conmigo o con quien quieras ahí dentro y nadie te hace problema. La mejor prueba de la disposición de la empresa es la cantidad de artistas que han grabado. Yo leí el otro día, entre los mil disparates que se dicen, que en los años ’70 se grabaron más grupos que ahora; y pienso que no tienen ni la menor idea de lo que dicen, es un disparate.

SR: ¿Considerás que pueden haber grupos que tendrían que tener ya su LP editado?

Alfonso: Sí, creo que sí. Pero hay todo un andamiaje muy complicado. A veces el músico no es del todo honesto cuando habla. Por ejemplo, en algún reportaje que yo he leído de ustedes -y que por ética no puedo contar- creo que deberían ser más honestos. Creo que deberían hablar y aclarar el porqué pasa una cosa y no la otra. Volviendo al tema de los discos, no es que la gente no responda, y eso entraría en el tema de que el rock nacional está terminado o no está terminado, esa estupidez que muchos dicen por ahí. Hay un problema real y es que no tenemos plata para comprar cuatro o cincos discos por mes, es imposible. La piratería casera liquida la música uruguaya, pero por otra parte, es el único modo que tiene el pibe de acceder a ese material. Todo esto está limitando la posibilidad de que otros grupos accedan al disco. También puedo mencionar otros argumentos como, por ejemplo, una nota -absurda y hasta grotesca, si se quiere- que leí de un artista, que no voy a decir quién es, y decía más o menos que “no se puede concebir que en este medio se manejen sólo con un productor”, obviamente refiriéndose a mí; cosa que le agradezco, porque él graba con otra compañía, y me pregunto: ¿quién es el que lo grabó? ¿No tienen productor? Ahora yo digo, si un artista de otra compañía dice que yo soy el único productor que hay, me pregunto: ¿qué hacen las demás compañías? Por un lado se carga las tintas a uno y por el otro las demás compañías no hacen nada. Todos esperan que uno haga y se sientan a mirar. Cuando funciona prueban con alguna cosita, sino, no hacen nada. Yo me pregunto si no habría que buscar otras puntas a la madeja, porque al final el vaso se llena, como se llenó, y hay cosas que se terminan. Para ser un poco más concreto en este punto: si las otras compañías, llámese Sondor, Discovery, Renvar, Ayuí-Tacuabé, Fonomúsica… y estoy nombrando cinco para los que dicen que somos la única compañía; si ellas lanzaran sólo un grupo de rock cada una, ya serían cinco más. Entonces por allí está la otra punta que hay que buscar. Y hay aún otra punta más: por ejemplo, saquemos Sólo Rock, saquemos algún espacio que eventualmente le dedique Día Pop, saquemos el programa de Marcelo Sena y una hora que hay en Eldorado de rock uruguayo, ¿quién más trabaja a nivel de difusión del rock nacional en estos momentos? Creo que nadie más. Entonces ¿por qué tiran las piedras si en realidad ellos no están haciendo nada?

SR: ¿Nuestro rock tiene nivel como para tener más espacios?

Alfonso: Yo creo que sí lo tiene, sino no me hubiese jugado a producirlo. Pienso que a los grupos se les está cargando demasiado las tintas cuando creo que están ahora en una etapa de crecimiento y desarrollo artístico.

SR: ¿Pero puede haber un crecimiento o un desarrollo artístico sin haber espectáculos, sin haber difusión, sin haber discos?

Alfonso: Yo te agregaría uno, y es: sin haber una autocrítica profunda por parte de los músicos. Lo que te puedo decir es que en mi espíritu siempre estuvo el seguir apoyando, y el problema aquí es que siempre se criticó a la única parte que hizo algo. También sé de la enorme decepción que los músicos tienen encima, porque ellos progresan, estudian (en algunos casos), componen nuevo material y después resulta que no tienen dónde tocarlo. Este es un medio que tiene un techo, y ese techo es muy bajo.

SR: ¿En algún momento el rock nacional fue buen negocio?

Alfonso: Es que aquí nada es buen negocio. Vamos a ser francos: el tipo que dice que el rock nacional es un buen negocio, ¿qué le pasa?, ¿dónde vive? ¿No sabe lo que gana una persona en este país? ¿Qué cuentas saca?

SR: Se sabe que no hay productores de espectáculos de rock que arriesguen. ¿Qué solución puede haber?

Alfonso: En un momento la onda era “Palacio tiene que hacer los espectáculos, Palacio tiene que grabar los discos, Palacio tiene que meterlos en televisión”; hubo un tiempo que era así la cosa, pero ahora Palacio ya puso todo lo que tenía que poner. Lo que yo me pregunto es cuántos de estos grupos imaginaron alguna vez que iban a grabar un disco. En ese proyecto de libro que fue Fuera de Control, hay una nota a Los Estómagos que dice que ellos pensaron que era el primer disco y el único, en una declaración honesta de tipos muy honestos. Y ese es el espíritu de todo el mundo. Lo de los productores es una pregunta sin respuesta. Por ejemplo, la gente que quiere traer a The Mission duda en invertir un dinero que es absurdo, y estamos hablando de un muy buen grupo. Aquí nadie arriesga. Además por otro lado se critican a los auspiciantes, pero la realidad es que sin ellos nada se puede hacer. Acá tenemos todos las mismas posibilidades que todos, o sea, ninguna.

SR: Muchos grupos se quejan de que el Palacio no se preocupa en publicitar debidamente sus trabajos. ¿Qué hay de eso?

Alfonso: No es mi sector la promoción, pero te diré que es una queja universal; y aunque sea duro decirlo, es justo reconocerlo: el que no vende siempre tiene que echarle la culpa a algo. Casualmente los que venden nunca se quejan de la promoción.

SR: ¿Qué discos hay para editar próximamente?

Alfonso: Salió Séptimo Velo y Los Championes. Está ahí ADN, La Chancha, Rock 5 y la tan postergada ensalada de heavy metal. Allí están Luz Roja, Graf Spee, Alvacast, y los otros tres grupos no están resueltos todavía.

SR: ¿Qué pasó con esa ensalada que nunca salió?

Alfonso: Es bueno aclararlo porque la gente piensa que uno hace grabar a los grupos y después tira la plata de la compañía. Esa ensalada no salió porque era preferible que no saliera por el bajo nivel de algunos y el muy buen nivel de otros. Entonces vos sacabas eso y tirabas al matadero a alguna gente que no lo merecía.

SR: De aquí, dos preguntas: ¿Por qué los que tenían buen nivel no se los incluyó en otra ensalada?, y ¿cómo puede ser que luego de seleccionar el material y grabarlo se den cuenta de que el producto no sirve?

Alfonso: Mirá, yo escucho un demo y en ese demo vos prometés un montón de cosas, y como no tengo dinero para que grabes otro demo en un estudio, entonces a veces uno arriesga. Y en este medio todo es una quiniela, hay cosas que prometen y después no resulta. En cuanto a los otros grupos, los de mejor nivel, te digo: Alvacast, ya salió; Luz Roja grabó dos temas que van a salir y tendrá su LP, aunque ya no está en mis manos, pero se va a respetar; y el otro grupo era Cross y se fueron para Buenos Aires.

SR: ¿Qué pasa con el disco en vivo de Los Estómagos?

Alfonso: Para ser honesto, les digo que no hay disco de Los Estómagos en vivo porque la cinta de Montevideo Rock la borraron. Hubo un error y la borraron. No es culpa ni del Palacio ni de Los Estómagos. Lo que sí sale es la ensalada en vivo de Montevideo Rock.

SR: Pero sin Los Estómagos.

Alfonso: Bueno, quedaron algunos temas de ellos grabados, pero no como para un disco entero.

SR: Con el disco de ADN, ¿no se está dejando pasar demasiado tiempo?

Alfonso: Lo que pasó con ADN fue un problema de respeto hacia ellos. Eso es responsabilidad pura y exclusivamente mía, compartida por la gente que quedó a cargo ahora. Es verdad, pensamos que salía tarde, pero también pensamos que julio es mes de liquidación todavía, y que además salieron dos discos importantes como Séptimo Velo y Los Championes. Hay que pensar en el bolsillo del cliente, en el trabajo del grupo, y creo que este disco es uno de los mejores trabajos del rock uruguayo. Además lo que respetamos allí es el orden de llegada de las cintas.

SR: ¿Los Championes llegaron antes que ADN?

Alfonso: La cinta de Los Championes terminada llegó antes que la de ADN. Además de esto hay un problema de criterios con respecto a cómo, cuándo y qué. Lo que quiero decir es que a nivel de ventas no nos hemos equivocado en lo más mínimo. Mi promesa a los grupos de la primera ensalada era que todos iban a tener su LP, y todos lo tuvieron. Si fuera por el cariño que yo le tengo al rock uruguayo, por lo bueno y esforzado que yo sé que es el trabajo de muchos grupos -aunque sea contradictorio- es poco; pero si nos referimos a la capacidad económica que tiene el consumidor, es mucha la cantidad de discos que se han sacado. Las ventas han sido lentas pero continuadas, es decir que el tipo junta y cuando tiene la plata va y lo compra. La excepción han sido Los Tontos que han tenido muy buena venta.

SR: ¿Por qué te parece que hay tanta diferencia en ventas de Los Tontos con respecto a los demás grupos?

Alfonso: Hay muchas cosas. Yo creo en aquello de estar en el sitio justo en el momento justo. Fue una propuesta adecuada para el momento en el cual se planteó. Yo pienso que hay gente que es demasiado dura con Los Tontos y los quiere ubicar en el mismo nivel de lo que hacen Los Estómagos o Los Traidores, y lo de ellos es totalmente distinto. Los Tontos nunca tuvieron pretensiones de ser una banda de rock and roll intelectual. Ellos hicieron música divertida, y sino basta entender el nombre. Por otra parte, tuvieron la misma difusión que los demás, por más que haya gente que diga que Los Tontos tuvieron más apoyo que otros. Eso es mentira, y los artistas los saben. Cuando salió Graffiti ellos tenían sólo un tema en la ensalada, y la mayoría, dos; sin embargo uno de los temas de mayor repercusión fue el de Los Tontos. Ahora sí, pensar que Los Tontos van a hacer historia dentro del rock uruguayo, bueno, por supuesto que no. Acá se ha sido demasiado indulgente con algunos por esa onda un tanto oscura y progresista que aparentan tener, que los exime de ciertas exigencias musicales, y se les carga la tinta a ellos por fáciles o sencillos. Y es cierto, pero esa es la propuesta. El éxito del grupo es porque barrieron con ciertas fronteras de público que los otros no pueden barrer. Es difícil entrarle a un chico de 10 u 11 años con la música de Los Estómagos, pero Los Tontos lo pudieron hacer y me parece bien, si es eso lo que ellos quieren hacer.

SR: Dentro de esto que decís, ¿no estarían fuera de contexto en Montevideo Rock?

Alfonso: Mirá, yo estaba bastante en desacuerdo con la programación en algunos casos, pero Los Tontos yo creo que es un grupo de rock. El rock and roll es una música abierta. En ese caso, los que critican que no escuchen más a Police porque hicieron “do do do da da da, te quiero con sinceridad”. Y creo que ni Los Tontos hicieron una letra tan idiota. El público de rock and roll auténtico escucha lo que le gusta, y lo que no, no lo escucha; pero no va a tirarle piedras cuando no le gusta.

SR: ¿Qué pasó con Níquel? Hablaron un tiempo con Palacio y grabaron en Discovery.

Alfonso: Níquel grabó los dos primeros temas para Palacio, y después, por más que hablen lo que están hablando, ellos saben bien lo que pasó. A Níquel se le dijo que podían tener mucho más apoyo en Discovery porque aquí teníamos mucho material para editar. Y bueno, fueron y firmaron. Incluso tuvieron televisión, que fue lo que yo les dije. Sólo fue eso.

SR: Con las ensaladas, ¿se busca descubrir nuevos artistas?

Alfonso: Lo que se intenta es abrirle las puertas a la mayor cantidad posible de artistas. No olvidar que en nuestro mercado no hay discos simples. La empresa no puede grabar un LP con cada artista que aparece, sería demasiado costoso. Lo mejor es abrir la puerta, que graben, que den lo mejor que pueden y que se ganen su LP. Y eso generalmente no va a criterio nuestro sino a criterio popular.

SR: Eso de que se ganen su LP en base al criterio popular, ¿no es un poco difícil teniendo en cuenta la poca difusión? Concretamente, pongamos un caso: citemos la ensalada Rock 4 y el grupo Cadáveres Ilustres que grabaron un tema allí, y que consideramos poseen condiciones; ¿pueden con sólo ese tema y muy poca difusión llegar al LP?

Alfonso: Cadáveres Ilustres va a tener su disco por muchas razones: primero que nada por razones artísticas, segundo porque son muy honestos, de los más honestos. Y aclaro que no digo que el resto no lo sea, porque este es un medio en donde todos se ofenden muy rápido. Fueron los únicos que me dijeron: “Mirá, loco, nosotros todavía no estamos prontos para grabar un disco, así que vamos a esperar”, cuando en realidad todos se desesperan por grabar y después graban cualquier cosa. Para todo hay que tomarse su tiempo, no se pueden editar 25 LPs de rock uruguayo en un año porque no van a caminar. Y en ese tiempo hay grupos que se disuelven, otros pasan a otra compañía, y están en todo su derecho de hacerlo. Ahora, yo pregunto, ¿cuántos temas ha dado este año el rock uruguayo?, temas que la gente cante… Ninguno.

SR: Pero la culpa de eso la tiene la difusión.

Alfonso: El Palacio da toda la difusión posible, pero no puede ir y ponerle un revólver en el pecho a los DJs para que pasen rock uruguayo. Este es un problema de honestidad. A todos se les aclara todo antes; por supuesto después en el camino, todos se van olvidando de cosas. Se les aclara antes que al grabar un LP se está haciendo un gran esfuerzo. Por supuesto hay gente que piensa que con ellos estás ganando toda la guita. Lo cierto es que si el primer disco camina, el segundo tiene todo el apoyo. El primero también lo tiene, porque el Palacio -y uds. lo saben- da muchísimo material de difusión, no bajan de 100 copias. Y eso ¿con qué lo cubrís? Porque hay artistas que venden 400 copias, ¿y cómo se arregla? Aunque vendas mil, tampoco se cubren esas 100 unidades de difusión. Todo esto es un esfuerzo planeado a largo plazo.

SR: ¿Quiere decir que el rock nacional no le sirve al Palacio?

Alfonso: No es que no le sirva, sino que no es un brillante negocio. Las cifras están claras, ya que un solo grupo llegó al disco de oro, y los costos son para todos los discos más o menos iguales.

SR: Volvemos al tema difusión. ¿Qué pasó con el espacio ganado?

Alfonso: Al principio hubo un cierto snobismo rodeando la cosa nueva, que fue por otra parte muy sano y que le dio un espacio. Ahora yo me pregunto si el rock uruguayo hizo algo por conservar ese espacio; porque, vamos a ser muy francos, realmente los grupos entre ellos mismos se han tirado más piedras que las que le tiraron a Los Tontos en Montevideo Rock, y eso uds. lo saben: aquí no hay compañerismo. Yo conozco a muchos colegas que están cansados con todas estas historias y han preferido poner el freno al rock uruguayo. Eso de que “¿por qué pasás a éste y a mí no?”, o “¿por qué él primero y yo después?”. Y esto que digo es real.

SR: ¿Por qué hay radios que no aceptan rock uruguayo en sus programaciones?

Alfonso: Lo que pasa es que es mucho más fácil agarrar la Billboard, fijarse cuáles son los 40 primeros y armar una programación con eso. Es bárbaro, no te cuesta nada, no precisás gente para trabajar. Si vos querés hacer un programa de rock uruguayo, vos tenés que llevar gente que sepa del tema. Ojo, que hay muchos artistas que no son de rock y tampoco tienen sus espacios en radio. De aquí sacamos como conclusión que es muy difícil ser artista en Uruguay, y que debería haber una ley de protección al artista nacional.

SR: ¿Podés comparar nuestro rock con el argentino?

Alfonso: No puedo porque no me gusta el rock argentino radicalmente, exceptuando dos o tres cosas. Le reconozco el talento a Charly, pero no me gusta esa historia de “sólo se trata de vivir”. Me parece mucho más con los pies en la tierra el rock uruguayo, por más que no tenga los medios técnicos que deba. Y esa es nuestra gran carencia. Lo que sí reconozco es que el rock argentino tiene mucha influencia a nivel de Latinoamérica. Hubo cosas importantes al principio, como Los Gatos, Almendra… Hay cosas importantes ahora como Charly, pero no me convence.

SR: Hablemos de la edición de material extranjero.

Alfonso: Nosotros en estos momentos aquí estamos editando prácticamente todo, exceptuando las cosas demasiado subterráneas, porque hay que tener en cuenta que a veces pensás que van a vender fenómeno y no venden un pepino. Por ejemplo, Jesus and Mary Chain es muy lindo editarlo; incluso uno de los dos que editamos no salió ni en Brasil ni en Argentina, pero no vende. La parte internacional es muy difícil porque donde le errés a uno, estás haciendo peligrar el resto de la producción. Hay que tener olfato, saber de música, tener noción del tiempo, saber sobre el gusto del comprador de discos uruguayo.

SR: ¿Qué opinión te merece el incidente con Clandestino?

Alfonso: Gratuito desde todo punto de vista. Creo que es una de las injusticias más grandes que hayan pasado acá. Creo que se juzgó no con la misma vara que se juzga a todo el mundo. Se quiso tomar una medida a nivel de ejemplo contra el rock o contra la juventud en general. No sé, lo cierto es que nadie salió beneficiado en esto, y se demostró bien cómo se manejan ciertas cosas de las cuales todos teníamos idea, pero en las que seguimos cayendo. Además la cana al pibe no se la saca nadie. ¿Y? ¿Quién paga por eso?

SR: Al otro día de Montevideo Rock estuvimos hablando y estabas algo decepcionado con algunos grupos. Contanos algo de eso.

Alfonso: Sí, estaba bastante decepcionado dado que en algunos casos noté falta de preocupación, y el tiempo me dio una vez más la razón. Y yo sabía que si la gente se decepcionaba en un evento como Montevideo Rock, después iba a venir esto que sucede ahora, que es la indiferencia a nivel general. Me pareció que hubo grupos que subieron a tocar muy descuidados, como si fuera el teatro del barrio, y las cosas no son así. No son lo mismo 200 personas que 10.000. El respeto es igual, pero si pretendés hacer de esto una carrera, preocupate por dar todo. Hubo grupos que no dieron lo que prometían y eso me decepcionó; y me decepcionaron porque yo creía en ellos.

SR: ¿Qué grupos dieron más de lo que esperabas?

Alfonso: Básicamente me gustaron los del principio, porque era difícil abrir un recital de ese tipo, y sin embargo tocaron sin complejos, pese a no haber tenido experiencia anterior.

SR: Algunos grupos se quejan de que no son bien atendidos en el Palacio, que se les hace esperar, que se les hace ir varias veces, que no se les da respuesta del material que presentan.

Daniel: El problema es que todos queremos ser los primeros a los que nos atiendan. Y llegó un momento en que los que allí trabajamos sentimos la necesidad de organizar algo que se estaba convirtiendo en un caos. Entonces se agenda. Y no es que seamos más importantes, sino por una cuestión de orden, por eso se da día y hora.

Alfonso: Hay muchos casos: 50.000 te llaman por teléfono, si vas al baño, te agarran 20 y todos te piden un segundito. Lo más práctico, si traés un demo, es dárselo a Daniela (la secretaria) y le decís: “Dáselo a Carbone, que lo escuche. ¿Cuándo puedo venir para saber qué le parece?”. “Tal día”. “Bien”. Dos minutos y estás afuera. Yo tengo mucha gente para llamar llegado el momento, porque hay grupos que realmente valen la pena.

SR: ¿Qué pasó con el concurso de Ruta 66 de grupos de rock?

Alfonso: Se hizo. Se escuchó absolutamente todo entre seis personas y los preseleccionados se volvieron a escuchar todos. Se hizo una nueva preselección, se volvió a escuchar todo, uno por uno. Fue caótico, pero de ese concurso quedaron tres o cuatro grupos que vamos a llamar ahora.

SR: ¿Qué camino puede seguir el rock nacional de aquí en más?

Alfonso: Obviamente tiene que seguir para adelante y no darle pelota a los agoreros que lo dan por muerto y lo tienen en el cajón. Se está pasando por el período lógico de filtro y reacomodamiento, y va a salir bien parado. Hay gente como para sacarlo adelante. Lo único que yo pedía es más apoyo por parte de los medios y que no critiquen. Y si lo hacen, que sea constructivamente.

¿Y? ¿Qué tal? Un punto de vista que únicamente Alfonso Carbone podía dar en su condición de ex productor de rock nacional. Esta es una nota que resultó más que interesante por el contenido de la misma. Esperemos que les guste.

Hasta el próximo número y hasta el próximo rockportaje, amigos.