Detallados artículos del guitarrista Ramón Aloguín, perteneciente a las bandas de blues Rescate y La Incandescente Blues Band.

¿La verdad? Pues no lo sé. ¡¡¡No lo sé!!! Fin del artículo y gracias a todos por vuestro tiempo. Podría perfectamente dejarlo aquí. Acertada o erróneamente, yo hasta bien entrado mis 20 años, creía que el productor era quien pagaba la grabación del disco (como en el cine, productor es quién paga la película). Después descubrí que encima existía otro personaje: el arreglista o arreglador. Y allí ya comenzó a darme asco la cosa; mucho asco. Es decir: compongo una canción, y resulta que necesito un productor, un arreglador y pongamos encima además, un manager. Con todo esto, a mí ya se me quitan las ganas de tocar y de hacer música.

El arte en general, a menudo ha sido la manera que tiene el artista de sacar hacia afuera aquello que le duele. Cuando el artista ha acabado tomando alguna decisión irreversible, como suicidarse o cortarse una oreja, es cuando se ha hecho algún análisis de sus porqué y cómo. Pero en general, en los restantes casos, en el mundo del rock este análisis ha sido muy poco habitual. Casi nulo.

Efectivamente; estoy hablando de que en Uruguay, entre 1979 y 1982 se editaron discos fabricados localmente pero que se vendían dentro de una tapa norteamericana. Cerrados y todo. ¡¡¡Como lo escucháis!!! Quien no comprase discos en 1980 u 81 (por ser muy joven o directamente no haber nacido aún) pensará que me he vuelto loco; o que la edad empieza a costarme en términos de neuronas muertas.

Hoy escribiré sobre pedir disculpas; disculpas artísticas (que son las que de verdad importan). Puede que contractual o mercantilmente no haya que pedirlas. Pero artísticamente no caben dudas de que sí. Un ejecutivo de la música te dirá que no se les debe nada, que se les ha pagado por su trabajo y el contrato se ha cumplido en toda su extensión. Esto habrá sido así en muchos casos, seguramente. No hay porqué dudarlo. Pero artísticamente no va así la cosa.

¿Qué pasó con la industria musical a finales de los ’70s que involucra a estas tres cosas? En primer lugar, la cultura rock había creado artistas de peso, con influencia en la ideología de quienes lo escuchaban. Es decir que teníamos músicos y grupos que además veían aumentado su poder de negociación ante la industria, y llevaban tiempo obligando a ésta a mejorar sus condiciones económicas en sus acuerdos con ellos. Los músicos comenzaban a costarle más caros a la industria.

Hay discusiones en rock que son tan viejas como “Rock around the clock” (o como “Rocket 88”, para quienes piensan que el rock and roll comenzó allí). Por ejemplo: ¿es mejor escribir los solos de guitarra y tocarlos siempre igual o es obligatorio improvisar? Vaya discusión más inútil, ¿no?

Quienes peinamos canas ya, hemos conocido hace más de 40 años (tengo 55) una industria musical muy diferente a la actual (la 2.0). La razón por la cual esta última acaba naciendo no es exclusivamente tecnológica (que es la explicación oficial que se nos ha dado), sino que es también económica: la cadena de valor de la industria musical 1.0 estaba irreparablemente rota hacía bastante tiempo.