Detallados artículos del guitarrista Ramón Aloguín, perteneciente a las bandas de blues Rescate y La Incandescente Blues Band.

Hoy, con la Santa Paciencia vuestra y de Sólo Rock, estreno sub sección dentro de nuestra columna “Notas Libres”, la cual lleva por nombre “La Pedalera Retrógrada”. Un nombre muy acorde a los tiempos que nos toca vivir, lamentablemente. Será una sub sección multimedia, pues contará con varias modalidades, siendo la principal, la audiovisual (¡¡¡vamos, que el video de toda la vida!!!).

Hace una semana, en La Tertulia del Rock se discutía si el Rock está vivo o muerto; con sólidos argumentos para ambos posicionamientos, he de admitir. Creo eso sí, que como toda expresión cultural, mientras exista un solo artista vivo que se dedique a ese género, y mientras exista un solo espectador interesado, ese género artístico no debe considerarse como muerto. Y que yo sepa, el rock tiene más de un artista y más de un espectador. ¿Menos que en 1969? Ciertamente; pero muchos más que uno.

Que el Uruguay es un país carnívoro, es un hecho más que demostrado. Si el bolsillo lo permitiese, muchísimos uruguayos comerían carne a diario; cosa que en mi opinión te define como carnívoro (de hecho o de pensamiento, es igual). Por ello, es que con la sola intención de introducir una variación importante, hoy hablaremos de quien a veces es un contrapunto para la carne, y otras veces es un acompañamiento: LAS ENSALADAS.

¡¡Sí, señor!! Hoy regreso a las Ciencias Humanas: exactamente a la Psicología. Y no hablo de envejecer (ya soy viejo, no me hace falta), sino de entrar a los años ’80. 1980; ¡¡¡hace ya 41 años!!! ¡¡¡¡Es el año del palo gordo que se llevó la dictadura, con el triunfo del NO en el plebiscito celebrado el 30/11/1980, con el cual se quería modificar la constitución vigente por una más favorable al gobierno de facto!!!! Pero tampoco voy a hablar de eso hoy, sino del cambio de la música rock a partir de 1980, y su impacto en la endeble psiquis de un adolescente de 14 años como era yo entonces.

Buenos días, aquí el abuelo Ramón con más historias y batallitas de sus tiempos mozos. La lozana y bravía juventud de hoy día poco conoce de pretéritas épocas en las que no había internet, no había móviles, no había MTV, no había videos (ni promocionales ni en vivo). Y TAMPOCO HABÍA DEMOCRACIA NI LIBERTAD. Lo que había era rockeros mudos, inmóviles, que a veces te miraban desde las portadas de sus discos. ¿Y por qué a veces?

La definición que da Wikipedia es la siguiente: “El slide o bottleneck es una técnica de guitarra en la cual se toca una nota, y luego se desliza el dedo a otro traste, hacia arriba o abajo del diapasón. Esta técnica es utilizada para producir sonidos evocativos, llorosos, melancólicos o chillones. El término slide se utiliza en referencia al gesto de deslizamiento sobre las cuerdas, mientras que bottleneck se refiere al material original utilizado en dichos deslices, que era el cuello de botellas de vidrio”.

El reciente (y brillante) artículo de Ariel Scarpa “Quien dice que el rock está muerto es porque él lo está”, me ha hecho retomar un artículo que tenía pensado pero no escrito aún. Hemos hablado en anteriores notas sobre la apuesta clara por la música disco por parte de la industria musical desde mediados de los 70s; y aproximadamente hasta 1980-81. También dijimos y demostramos que ése fue exactamente el comienzo del declive (y perdón por la palabra) del suicidio de la industria discográfica tal y como se había conocido hasta entonces.

¿La verdad? Pues no lo sé. ¡¡¡No lo sé!!! Fin del artículo y gracias a todos por vuestro tiempo. Podría perfectamente dejarlo aquí. Acertada o erróneamente, yo hasta bien entrado mis 20 años, creía que el productor era quien pagaba la grabación del disco (como en el cine, productor es quién paga la película). Después descubrí que encima existía otro personaje: el arreglista o arreglador. Y allí ya comenzó a darme asco la cosa; mucho asco. Es decir: compongo una canción, y resulta que necesito un productor, un arreglador y pongamos encima además, un manager. Con todo esto, a mí ya se me quitan las ganas de tocar y de hacer música.