Gustavo Aguilera nos da un nutrido paseo por la integración de distintas vertientes culturales.

Hoy en Redes Comunicantes vinculamos la imagen con la música. Con el origen del cine al poco tiempo surgió la animación. Una forma de expresión cinematográfica con variados caminos que van desde el entretenimiento infantil hasta la más vanguardista de las experimentaciones. Con técnicas que van desde el dibujo a lápiz a la pixelación, pasando por el stopmotion y la animación digital. Con el surgimiento y consolidación del video clip en los años ’80, la animación se sumó a la paleta audiovisual expresiva para los artistas que se acercaban con sus propuestas a las bandas, canciones y músicos de todo tipo. El rock uruguayo tiene una gran variedad de propuestas que se nutren de la combinación de estas dos formas de expresión artística.

Mencionar La Tierra Media es sinónimo de Tolkien y una obra que marcó la segunda mitad del siglo XX y llega hasta nuestros días. El Hobbit en 1937, El Señor de los Anillos en 1954 y en menor medida El Silmarillion, publicado de manera póstuma en 1977, comprenden el núcleo central de una obra mucho más extensa. La magnitud de la obra literaria de J.R.R. Tolkien no se basa exclusivamente en su narración fantástica, gran parte de su trabajo reside en la creación y elaboración de un todo que incluye lenguajes que funcionan como tal para las diferentes culturas que integran la saga, una cosmogonía y una fuerza mítica de proporciones épicas.

Hoy nos vamos a centrar en una de las bandas con más referencias directas de la literatura: Iron Maiden. Una gran cantidad de canciones de la dama del metal están inspiradas en novelas, obras de teatro, poemas y otras obras literarias. Además, en muchos otros casos se nutre del cine, o la mitología y momentos épicos de la historia. En este repaso que hacemos no hay una valoración musical, sino un análisis de sus contenidos y conexiones literarias.

En Redes Comunicantes nos sumergimos dentro del vasto mundo del cómic y la música. Recorremos una obra que, a pesar de que exige cierto conocimiento musical de una época para su lectura, puede disfrutarse sin tener todas las referencias que contiene. Nos referimos a Phonogram 1. Rue Britannia. El primer tomo de una obra escrita por Kieron Gillen y Jamie McKelvie en los lápices, para la editorial Image editado en 2006. Publicado por Norma Editorial en 2017.

El 18 de octubre de 2019, Diego Caetano y Alejandro Spuntone presentaban de forma virtual su primer trabajo en conjunto; el nombre del tema es «El siervo», el dúo se llama Proyecto Bifröst. El 20 de agosto de 2021, luego de un recorrido de trabajo de dos años, dan a conocer su cuarta creación musical y audiovisual, que se llama «Onírico» y anuncian la salida de su primer trabajo discográfico con el mismo nombre. Un disco gestado entre dos ciudades allende el Atlántico y la línea del Ecuador: Montevideo y Berlín. Aprovechando la salida del álbum surgió una comunicación con ambos integrantes y de la misma, esta entrevista. Fueron dos charlas distintas, una presencial y la otra virtual. Aprovechando el motor que mueve a Redes Comunicantes, se las presento acá como una misma charla. Es que luego de realizadas, editarlas como un puente o una red comunicante, es la mejor forma de mostrar el trabajo de dos personas consustanciadas con su creación y con el espíritu de lo que desean compartir y transmitir.

El rock tiene conexiones con varias formas de expresión cultural, y una con las que más tiene, sin lugar a dudas, es el cine; desde películas hechas a medida para la estrella de turno (Elvis sería un gran ejemplo) hasta películas basadas en obras musicales (como es el caso de Tommy de los Who o The Wall de Pink Floyd). En el medio entran mil aspectos más: películas que se nutren de una buena banda sonora, otras basadas en la vida de diferentes artistas, algunas que cuentan con la presencia de músicos tocando en ellas y, en algunos casos, músicos actuando en películas que nada tienen que ver con su música.

Otra de las facetas de Redes Comunicantes es buscar o investigar sonoridades nuevas, o mixturas interesantes, y en muchos casos, poco conocidas. En ese proceso de investigación me encontré con una tapa de un disco muy llamativa. En la misma un rostro que flota en el cielo nocturno se deshace en un grito y de él se puede ver salir una especie de ser lovecraftiano que a su vez, escupe cuerpos de seres humanos que caen dentro de un barco antiguo, de velas, que la está pasando mal en un mar embravecido. Todo dominado por tonos de verdes y azules iluminados por lo que parece ser una luna amarillenta.

Sentado frente a mi laptop, mientras escribo y trabajo en diferentes proyectos, estoy escuchando el último disco de Godspeed You! Black Emperor: G d’s Pee At States End! Editado el 30 de marzo de 2021 (si gustan, los invito a escucharlo mientras leen la nota, es bastante complementario). Cuatro temas, dos de ellos rondando los siete minutos y los otros dos rondando los veintiún minutos. Sonido instrumental potente, experimental, arriesgado, con dosis de hermosas melodías y con muy buen gusto.