La animación nace y se desarrolla a la par del cine convencional a finales del siglo XIX. En muchos casos varios conceptos de uno y otro se juntan y se cruzan en varios caminos. La animación puede ser tradicional, lograda a través de la sucesión de dibujos que generan la sensación de movimiento. Existen otras técnicas como el concepto de Stop Motion: una forma de animación artesanal, donde se construye el movimiento manipulando un objeto, con las propias manos, cuadro a cuadro y donde se trabajan diversos materiales (plastilina, arena, recortes de papel, fotografías, tizas sobre suelos y muros, etc.). Dentro de ésta hay una variante llamada Pixelación; consiste en tomar imágenes de una persona manteniendo una postura fija para cada fotograma, como si fuera una marioneta. Ya en el siglo XXI la animación digital se convirtió en un nuevo espacio de desarrollo de infinitas posibilidades.

Seis canciones componen el primer EP de la banda nacional Ónix. Seis canciones que reflejan seis buenas facetas que muestran un arco iris de posibilidades que los experientes músicos exploran y al cual nos invitan, no sólo a conocer, sino a participar. Porque su música nos sugiere eso, zambullirnos en la experiencia y vivenciarla.

Mi padre adoraba el jazz, sabía muchísimo, pero más sabía su primo “Lucho” Grezzi. Sí, el mismo que hacía las preguntas de Jazz en Martini Pregunta. Él escuchaba todo el tiempo los clásicos del Jazz mientras dibujaba sus proyectos en su estudio de arquitectura. Pero su segunda mayor pasión, que la había heredado de mi abuelo, era la fotografía (la primera era la Arquitectura).

Ruido Salvaje debuta con Ver La Salida y lo hace de maravillas. Músicos experientes que vuelcan su saber en esta banda, conjugándose de manera perfecta para obtener un resultado excelente por la sinergia que se genera. Un disco muy logrado, con una dirección clara, que muestra un potencial concisamente registrado y que augura un futuro prometedor.

Comienza un nuevo año, y aunque es sólo un tema de calendario, todos nos reseteamos en la esperanza de cambios positivos. El rock nacional no está exento de esta experiencia y cada uno de los que lo vivimos desde algún rincón, ponemos una cuota de optimismo para los próximos doce meses.