El Peyote Asesino es una de esas grandes bandas de rock uruguayas que marcó una época cuando surgió en nuestro medio. Siendo punta de lanza en su propuesta musical, supieron jalonar su trayectoria con impactantes actuaciones en vivo, refrendadas en dos discos que nunca dejaron de sonar hasta la actualidad. Su vuelta a los escenarios fue motivo de festejo de sus seguidores de aquella primera época y de los que nunca los habían visto en vivo pero que tenían sus discos. Ese regreso fructificó en una nueva arremetida peyotera, con el aporte de nuevas canciones que hoy se han transformado en un disco de inminente lanzamiento. En esta actualidad, conversar con Fernando Santullo y Carlos Casacuberta, era más que necesario.

Pleito es un proyecto musical del guitarrista y compositor Santiago Ramos. Su búsqueda de una identidad sónica inicia a comienzos de la década del 2000, cuando hacía sus primeros experimentos con software de grabación y edición. De esta manera, el gusto por la música instrumental adquiere particular importancia en su exploración sonora.

Muchas bandas que tienen la suerte de contar en sus filas con ingeniosos integrantes, no sólo para la faceta musical y/o artística, sino para rebuscárselas o bien en momentos de sequía creativa o durante largos parates entre disco y gira y un nuevo disco, pueden sobrevivir durante varios años sin siquiera grabar un tema nuevo. Y esto porque pueden recobrar notoriedad ya sea o bien “inventando” discos recopilatorios, o uno en vivo, o sacando material inédito, o porque cambian de casa o son fotografiados en alguna partuza con chicas de moral olvidada, etc., etc. Pero de arte, ni hablamos. Pues bien, los másters en esta faceta, los Grado 5 y que dan cátedra de su ingenio, cuándo no, son los viejos y queridos Kiss.

Hola, ¿cómo están? ¿Cómo han pasado? Lentamente nos vamos acercando al final del proceso de producción de un disco. A lo largo de todos estos encuentros que hemos tenido, recorrimos y nos metimos en cada paso de la producción que refiere hacer un trabajo discográfico en estudio. Desde la preproducción, hasta la mezcla que fue en la columna anterior, hemos ido abordando cada etapa de forma de tener una visión macro de todo el proyecto y que nos ayude a entender lo profundo que es grabar. Con práctica es sencillo, pero no deja de ser una aventura fascinante y por demás compleja. Y ahora… ¿ahora que pasa, eh? ¿Se terminó el proceso? ¿Ya está? Nos falta una etapa para decir que tenemos el audio finalizado. Esa etapa es el mastering, masterizado o masterización.