Leo Peirano, de Catalina Records, comparte sus múltiples experiencias en materia de rock.

Cuando comencé a escuchar Punk Rock, años luz atrás, los Sex Pistols fueron mi puerta de ingreso. Ya el gen del coleccionismo estaba en mí, y sin darme cuenta lo iba de a poco alimentando. En esos años, acá se conseguía la versión uruguaya del Never Mind The Bollocks y nada más. Tenía y aún la conservo a esa versión, pero tenía la suerte que mis tíos que vivían en Buenos Aires, siempre que caían en verano a casa, solían traerme un regalo.

La crisis económica que golpeó a Uruguay durante 2002 implicó una fortísima recesión en muchos aspectos: alta conflictividad laboral y social por la pérdida de puestos de trabajo y un incremento de la desocupación. Se cortaron las líneas de crédito de tipo social y así también para la industria. Se incrementó el costo de la canasta familiar y en gran medida todo insumo se encareció. Esta historia de hoy, habla sobre algo que pasó ya en 2003 (y recomiendo NO hacer); aún obviamente se sentía el cimbronazo del año anterior. La suba de los combustibles a raíz del crack en la economía, implicó que la gente buscase la manera de ingeniárselas para poder seguir usando su automóvil, evitando el uso de combustible.

Hay algunas noches (no todas) que recuerdo especialmente. Ésta es una, que a mi modesto saber y entender, es la piedra de toque para muchas más. La aparición del compilado independiente Mentes Abiertas que reunía a ocho bandas hardcore/punk en 1992 en Buenos Aires, dio nacimiento a la denominada Buenos Aires Hardcore. Este conjunto de bandas venían trillando el under porteño y fue a través de este disco compartido que ganaron notoriedad en la escena vecina; los 2 Minutos con su tema “Ya no sos igual” surgieron a la vista pública desde ahí.

Hace unos días atrás pasé a la noche bajo el Viaducto del Paso Molino y le contaba a mi compañera mis andanzas por esa zona y otras de la ciudad, pegando afiches. Hoy los shows se publicitan mayoritariamente a través de las redes, afiches full color que pregonan el evento en sí, con 10.000 “Me Gusta”, “Asistiré”, “Me interesa” y que terminan convocando a 40 personas. Es un poco la lógica ilógica de estos tiempos, antes y durante la pandemia. Los que venimos de antes usábamos otra metodología, sí más artesanal y acorde a nuestra experiencia y medios.

Hoy el mundo está a un click de distancia: los mensajes, la información, casi cualquier dato al que queramos acceder, está a nuestro alcance. Hace 20 años atrás, no existían redes sociales, internet era una novedad a la que no todos podíamos acceder, no existían apps de mensajería como las hay hoy. Aunque a los millennials les resulte jurásico, quienes vivimos en una época pre internet, nuestra realidad era ésa.

Sería febrero o marzo del 2000. Con mi banda Fuzzy estábamos grabando los temas que serían parte del split con Asunto Pendiente, primer lanzamiento de Catalina Records. Por razones de economía, grabábamos dos temas por mes en un día, así de limitados estábamos. Federico Lima, guitarra y voz de Loop Lascano, era nuestro técnico de grabación e hicimos buenas migas con él, no sólo grabando sino también con buenas charlas de todo tipo.

Esta historia pasó hace ya 17 años atrás… Era un miércoles de octubre del 2003 y en Afrokan, reducto de música cubana en el centro de la ciudad, se presentaban los españoles de Sin Dios junto a los locales Pirexia & Amy Taylor. Sin Dios era una banda renombrada dentro del hardcore en español, muy activos y con varios trabajos en su haber. Definidos como banda anarquista, sus líricas iban en consonancia con esas ideas. Cuando me enteré de su venida, me alegré porque era una banda que sonaba en mis parlantes usualmente.