Éramos demonios sin alas, ángeles con cuernos rotos
venas llenas de fuego
y corazones ardiendo en Napalm
Éramos profetas del asfalto y la luna nuestra catedral
Nos sentábamos en mesas puestas de veneno y copas llenas de vino bendito
que regaba las gargantas
y atraía el mal

Cinco años después de que los tres miembros sobrevivientes de The Doors decidieran separarse, volvieron a reunirse para desenterrar las últimas grabaciones inéditas de Jim Morrison, orinar sobre ellas y lanzarlas al mercado para poder exprimir aún más a su viejo amigo.

A diez años de su visita anterior y en el año que se cumplen 50 años de la irrupción del punk, tuvimos el placer de ver a PIL en nuestro país. Pese a que la noche invitaba más a quedarse en casa mirando tele, la Sala del Museo del Carnaval se llenó de “veteranos” ávidos de ver nuevamente a John Lydon, uno de los personajes más influyentes en la historia del rock.

Pienso en el foso lagrimal. En la inevitable “levedad del ser” que describió Kundera. Pienso en los millares de funerales a los que la humanidad ha asistido y continúa haciéndolo. A las contradicciones diarias. Las nuestras y las de los otros, Las que nos sugieren los que se autoproclaman gobernantes del mundo.

Pocas ideas funcionan mejor que el misterio: lo poco o nada explícito, aquello que exige ser descubierto. En un mundo dominado por la imagen y la sobreabundancia de palabras, todo lo que se sustrae a esa lógica tiende a generar un interés mayor. Esa misma lógica del ocultamiento y la sugerencia parece haber guiado en muchas ocasiones el trabajo de Peter Saville, probablemente el diseñador de portadas más influyente de las últimas décadas, aunque su producción más decisiva se concentrara a finales de los años setenta y durante los ochenta, en su etapa para la discográfica Factory Records.

En las costas de Bering la mar se embravece, y los atuneros saben que pronto los golpeara el vendaval. Josecito nació en Nuevo México y no recuerda cómo llego hasta allí. Tratando de no enredar sus pies entre los hilos de la red, va recogiendo la malla antes que se desate el infierno.

A principios de setiembre de 1984, en las oficinas de Orfeo en la intersección de las calles 18 de Julio y Paraguay, se define para el próximo mes de octubre una sesión de grabación en vistas de la edición del debut de Estómagos en formato simple 7”. El mismo sería un adelanto del primer álbum de la banda y sería utilizado como herramienta promocional.

Veo que la monserga sobre qué es música uruguaya y qué no lo es, sigue viva. Que siguen habiendo músicos de primera y desclasados que tocan música pro yanqui y anti uruguaya (nosotros, los roqueros). Veo que hay quien busca componer una canción «aria» puramente uruguaya. Más de medio siglo ha pasado desde estos simples de Psiglo, y hay quien sigue pensando igual. No avanzamos. No progresamos intelectualmente.