¿Qué pasó con la industria musical a finales de los ’70s que involucra a estas tres cosas? En primer lugar, la cultura rock había creado artistas de peso, con influencia en la ideología de quienes lo escuchaban. Es decir que teníamos músicos y grupos que además veían aumentado su poder de negociación ante la industria, y llevaban tiempo obligando a ésta a mejorar sus condiciones económicas en sus acuerdos con ellos. Los músicos comenzaban a costarle más caros a la industria.

Hay discusiones en rock que son tan viejas como “Rock around the clock” (o como “Rocket 88”, para quienes piensan que el rock and roll comenzó allí). Por ejemplo: ¿es mejor escribir los solos de guitarra y tocarlos siempre igual o es obligatorio improvisar? Vaya discusión más inútil, ¿no?

Quienes peinamos canas ya, hemos conocido hace más de 40 años (tengo 55) una industria musical muy diferente a la actual (la 2.0). La razón por la cual esta última acaba naciendo no es exclusivamente tecnológica (que es la explicación oficial que se nos ha dado), sino que es también económica: la cadena de valor de la industria musical 1.0 estaba irreparablemente rota hacía bastante tiempo.

Pocas personas conocen la conexión California- Pando que se dio a fines de los años ’70. Clayton Merkle fue uno de los responsables de cambiar el transcurso del rock uruguayo para siempre. Dicho adolescente californiano había llegado a Pando, en 1979, en el marco del programa de intercambio estudiantil “Youth for understanding”. En la ciudad industrial se había hecho amigo de un púber Gustavo Parodi, quien vivía a 15 metros de la Comisaría local. “Nos contaba cómo vivían los jóvenes en USA, cómo se divertían y nos parecía que hablaba de otro planeta, porque realmente estábamos atrasados, crecimos en dictadura en el Liceo Brause absolutamente bajo control”, recuerda Parodi.

Esta serie de artículos está dedicada a músicos de rock nacional que ya no están entre nosotros. En esta oportunidad nos referiremos a Ricardo Bonelli, alias Tucho, baterista y guitarrista en bandas como Delirium Tremens Blues, Río y Delirium Tremens. El artículo está compuesto de una pequeña biografía y una parte fundamental: gente del ambiente del rock cercana a Tucho que contribuyeron especialmente para este artículo respondiendo seis preguntas. Para el Rockuerdo de Tucho, contamos con el aporte de Carlos Martínez (bajista en Ciclo Lunar, Delirium Tremens y La RockA), Gato Eduardo (participación en varias bandas y creador del mítico Templo del Gato), Daniel Renna (periodista), Arturo Meneses (Delirium Tremens Blues, Delirium Tremens Band, banda del Gato Eduardo, Agujero Negro, Quo Vadis, Monalisa, Zafhfaroni), Juan Faccini (Sicosis, TAAF AUM, División Panzer, Hez, Mother Shipton, Dios, Oniros, Super Tribi, Río, Incandescente Blues Band, El Conde de Saint Germain, Todo por el Blues, Faccini Implosion, StaRRats, Expreso blues y Tres Para el Blues) y Ronald Bustos (After Life, Parabelium, Indra, Río, Delirium Tremens, El Conde de Saint Germain, La Chicago Blues Band). Terrible equipo de gente para dar testimonio.

…el dicho que con el ejercicio la mente se acostumbra es cierto, hace tiempo no lo hacía. Me encanta escribir, siempre me gustó, e hice hasta un Curso de Periodismo cuando la carrera no existía. Llegué a publicar a modo de free lance en La Mañana, Últimas Noticias y El País. Artículos sueltos. Mis primeras notas fueron increíblemente a enormes artistas. Ruben Rada, el flaco Spinetta, Pappo, Pedro y Pablo, Osvaldo Fattoruso, Javier Martínez, Artigas Silvestro de Siddhartha y alguno que se me olvida (hasta al Director del Centro Krishna en Uruguay, pero eso son $ 20 aparte… porque lo que hicimos con algunos amigos luego por ahí fue divertidísimo…).

Vemos que muchas veces las denominadas “frases hechas” lamentablemente, en la mayoría de los casos, resumen una realidad que tiene una cabal aplicación en la cotidianidad que nos envuelve. Ejemplo de ello podrían ser: “Todo tiempo pasado fue mejor” o “Debemos aprender del pasado para no repetir los errores” entre otras tantas. Y este es el caso del evento que hoy estamos conmemorando. Se cumplen 40 años de publicado el disco Back in Black. ¿Por qué la historia no se repite, por qué la banda no pudo sacar otro disco igual? ¿Todo debe quedar en aquel añorado pasado? ¿No pudieron cometer otro error como aquél, siendo que es el hombre el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra?

Esta serie de artículos está dedicada a músicos de rock nacional que ya no están entre nosotros. En esta oportunidad nos referiremos a Eduardo Gómez (El Tabla), tecladista de Zero. El artículo está compuesto de una pequeña biografía y una parte fundamental: gente del ambiente del rock cercana a Eduardo que contribuyeron especialmente para este artículo respondiendo seis preguntas y aportando datos biográficos. Para el Rockuerdo de Eduardo, contamos con el aporte de Nilson Dono (afiches y escenografías para Zero), Martiniano Olivera (ADN, Zero, Macbeth, Sally Spectra, Polaroids y Crvcera) y Daniel Machado (Zero).