RESEÑAS DEL MATERIAL NUEVO DESTACADO + DISCOTECA BÁSICA, CON UN REPASO DE LOS MEJORES TÍTULOS.

Arrollador. Un terremoto. Algo así son los términos más apropiados para calificar la última entrega de estos mexicanos afincados en Estados Unidos. Toda la furia y la potencia plasmada en Fronteras, su último trabajo. Una mezcla de estilos y sonidos equilibradamente compuesta para lograr el fin de impactar. Música y letras se dan la mano desde el principio y no se sueltan hasta el final. Tremendo.

El LP Burzum está considerado como uno de los pioneros en la escena del black metal noruego, y sentó las bases para lo que años después se diese a conocer hacia todo el mundo, pero que, aparejado a otro tipo de hechos fuera de la música calificados directamente como delitos, terminaron dando una imagen equivocada de lo que realmente es el black metal.

El disco de esta oportunidad es el debut de la banda Body Count titulado de forma homónima y que fue lanzado el 10 de marzo de 1992. Instantáneo fue el éxito, o más bien, las repercusiones, ya que desde que el sencillo «There goes the neighborhood», que se estrenó en «Headbanger’s Ball» de MTV en ese mismo mes de marzo, saltaron como chinches los opinólogos y contras de siempre. El disco suena como una mezcla de música furiosamente aplastante, actitud desafiante y líricas insultantes, ofensivas, malhabladas y callejeras, lo cual atrajo de inmediato a un combo bastante singular de fans de música, un grupo tan variado como, metaleros, punk, rockers y raperos.

El disco en cuestión es el segundo LP de la banda Darkthrone, llamado A Blaze In The Northern Sky, y fue publicado el 26 de febrero de 1992. Es en este segundo álbum de la banda en donde comienzan a recorrer el camino del black, hay un cambio entre Soulside Journey (primer LP del grupo) y este A Blaze in the Northern Sky, donde podemos encontrar que limaron, lijaron y dejaron bien ásperos y crudos sus riffs en formas más simples y retorcidas de interpretarlos.

El LP ofrece once pistas asesinas y repletas de brutales sonidos donde la poderosa sección rítmica del bajista Rex Brown y el baterista Vinnie Paul son capaces de sostener cualquier delirio musical que Dimebag Darrell ofrecía con sus riffs duros, potentes, crudos y directos, más finalmente la vocecita del desquiciado de Anselmo que grita que parece que desea expectorar los intestinos.

Estamos en el año 1979 y una banda llamada Joy Division está por sacar al mercado su opera prima, Unknow Pleasures. No es una banda más, no es disco más, podríamos decir que es el comienzo del post punk, de la mano de cuatro jóvenes de clase obrera en la Inglaterra de Margaret Thatcher. La desocupación y desesperanza flotan en el ambiente de una urbe ya de por sí bastante depresiva.

Nos quedamos en 1967, pero cruzamos el océano atlántico para llegar a la gran urbe de América del Norte, New York City. La portada en esta segunda entrega es la mítica e icónica imagen del “banana álbum “, la de The Velvet Underground & Nico. Ópera prima de una banda influyente y vanguardista, a contra corriente de la música imperante; acá no hay colores ni viajes a lo profundo del inconsciente. Lo que hay, en cambio, es dolor y descensos a los infiernos, otras drogas, otra música. La historia de esta portada es muy particular y tiene varios ángulos de vista.

Para quienes somos seguidores de Los Violadores, la edición de este documento en vivo de la banda en un registro de hace cuarenta años atrás, no tiene precio. Lanzado en nuestro medio por Little Butterfly Records, se trata de un disco que no sólo muestra con respeto los orígenes de Los Violadores sino que se lo presenta de una forma exquisita, con inserts variados con fotos de muy buena calidad y en un vinilo de 180 gramos.