Ácido está de vuelta en nuestro medio con el regreso de su cantante y guitarrista Juan Acuña (el Perro) a nuestro país. Con sus inicios fechados en 1981, la banda ha tenido períodos de actividad intermitentes por diversas razones, pero siempre presentes en el recuerdo de sus fans. En esta vuelta a los escenarios proponen rock and roll y diversión. Parte de la historia de Ácido es contada por el Perro y por el Varo, Álvaro Coll, su batero, en este reportaje que hicimos en la casa de este último. Pasado, presente y futuro en las voces de sus dos más presentes integrantes.
SR: ¿Cómo ha sido ser parte de Ácido todo este tiempo?
Varo: Para mí, por un lado, es un orgullo. El que escucha el tema “Triunfantes” puede decir: «¿Pero estos tipos qué tienen de triunfantes?”. Nosotros nos vemos triunfantes. Dentro de que no existimos para muchos, de una manera u otra nos sentimos triunfantes. Son más de 40 años tocando y soñando juntos, haciendo lo mismo. La otra vez tuvimos que grabar una cosa para ZZ Bo, una banda que inventé para tocar en Colonia en una premiación de La Renga. Cuando terminamos, empezamos a recibir mensajes que decían: “Son unos hijos de puta, no cambian más”. Y el otro día pensaba que tenemos más de 60 pirulos y seguimos haciendo la misma guasada y boludez. Yo ya voy a ser abuelo, pero es algo como que brota. Y somos los tres así, con el Perro, con el Dani; ¿qué vamos a cambiar a esta altura del partido? Lo que hacemos creo que no está tan mal. Los metaleros se quejan de que no hacemos metal, y los roqueros dicen no sé qué. Entonces, ¿qué carajo les parece que hacemos? Y ahí salió el metalrock. Bueno, acá está el estilo. Obvio que me hubiese gustado tocar en una banda de esas que viajan, ganan plata, pero estamos en una banda desde hace tanto tiempo, y nosotros no somos de manejar redes. Seguimos como venga, es como que estamos estancados en el los ’80 a nivel poder adquisitivo. No tenemos manager, no tenemos sello y tampoco somos políticamente correctos en lo que podemos decir, porque si no lo éramos en aquella época, ¿lo vamos a ser ahora de viejos? Para mí, sigue siendo un orgullo tocar en Ácido. Nosotros hemos subido escaleras para tocar en un escenario, así como también las hemos bajado, en el sentido de que tocamos en sótanos. Tocamos donde pinte y como pinte para seguir transmitiendo lo que tenemos. Por suerte pudimos grabar un par de discos bastante dignos dentro de nuestras posibilidades.
Perro: Ácido fue la única banda que formé.
Varo: Y yo la única en que toqué, aparte de haber tocado con un par de amigos.
Perro: Ácido es un hijo. Yo no tengo hijos, pero es como si fuera uno. Fue en una época en que se dio natural. Riff fue el disparador. Siempre me gustó la música y escuché radio. De chico dibujaba guitarras junto con el escudo de Nacional, porque soy bolso. Jugábamos con mis hermanos a hacer una banda, con los discos de Safari, toda esa historia, y yo era el cantante, y en un momento veo la publicidad de Riff en el Canal 4 con la música de “El marqués bajo la luz” y Pappo haciendo el solo. Con el Gonzo, que era compañero de escuela, y con el Néber, que era un argentino que había venido de Buenos Aires, nos juntábamos en La Espumita, en Jackson y Rivera, a beber. Con 14 años empezamos a tomar alcohol. Les comento que vi en la televisión que venía Riff, que para mí eran ingleses por la pinta que tenían. Néber me dice que era Pappo. “¿Quién es Pappo?”, le pregunto. Al otro día me lleva los discos de Pappo’s Blues. A los pocos días fuimos a ver a Riff. Éramos los únicos tres que teníamos entradas para el anillo del medio del Palacio Peñarol. En un momento Papo dice: «Los que están arriba pueden bajar». Me quedé al lado del escenario, alucinando de tenerlos tan cerca.
Varo: Yo fui acreditado por el programa aquél que tenía en la radio, Cofre Rock.
Perro: El Varo estaba con una campera militar verde y era un tipo que se destacaba. En un momento le pasan a Pappo una cajilla de cigarros Fiesta y me pide fuego. Bueno, a raíz de Riff, yo estaba seguro que iba a hacer una banda.
Varo: El nombre de la banda vino de la película sobre Woodstock.
Perro: En aquella época mi hobby de todos los sábados, en lugar de ir a bailar atrás de las minas, era ir a ver Woodstock. Fui 16 sábados seguidos. En una parte de la película un hippie dice: «No compren los ácidos marrones, que son malos”. Y yo dije: “Este es el nombre de la banda”. Después le sacamos el “malo”, porque no éramos malos, éramos buenos (risas). Era 1981 y ahí empezamos a recolectar los músicos. Gonzo fue el primer bajista y estaba el Bill. Nos juntábamos los tres en su casa. Tuvimos un batero, novio de Alicia, que nunca tocó. Después vino Edgardo Regueira, el primer baterista de Zero. Él financieramente era como nosotros, pobre. Un día estábamos en la casa del padre y dice: “Yo no tengo batería”, y el padre le dice: «Yo te voy a comprar una batería.» A la semana aparece la Tama que era el sueño de consumo de todo Uruguay.
Varo: Pero él era de otro estilo, tocaba otra cosa.
Perro: No sabía tocar y era fanático de Stewart Copeland. El sueño de él era Police. Yo aprendí a tocar la guitarra sacando los temas de Riff. Los primeros dos temas que aprendí fueron “Siempre es lo misma nena”, de Pappo’s Blues y “Ruedas de metal”. Y Edgardo hacía piques tipo para imitar a Copeland, y yo lo quedaba mirando. Nunca logré que tocara como yo le pedía. Luego conozco a Varo, que fue uno de los primeros que pasó todo un disco de Riff, Contenidos, en el programa de radio que tenía. Al otro domingo le caigo a felicitado. Fuimos con el Dani, el Leo de Zero, toda una manga de gurisitos. Ahí lo invito al ensayo y tocamos algunos temas de Riff y algunos temas nuestros, y él después nos invita a zapar en su casa. Los equipos eran del Bill y estaban en lo de Edgardo. Paso por ahí y sin autorización del Bill, traigo todos los equipos para acá. Fue el 3 de julio de 1983. Estaba el Gonzo en el bajo, el Dani y yo en las guitarras, y cuando el Varo se puso a tocar la batería, hizo un tema de riff de principio a fin. Dije: «Ya está, estamos todos”.
Varo: Yo tenía un trío que se llamaba Ovejas Negras, con el pez, de Cross, y el Charles. Pero no nos salía una poronga. Fuimos los tres al ensayo de Ácido, y cuando salimos les dije: «Yo quiero tocar en una banda como esta».
Perro: El Varo también estaba tocando como músico de sesión.
Varo: Me pagaban por ir a ensayar. ¡Qué épocas!, ahora tengo que pagar todo.
Perro: Después debutamos en una cooperativa en Malvín el 17 de julio del ’83, a beneficencia para hacer la guardería.

SR: Ácido no ha tenido una continuidad de toques por diferentes motivos. Pero sin embargo, la banda tiene vigencia actualmente. ¿Por qué les parece que es así a pesar de no estar tan activa?
Varo: En un momento cuando yo estaba en la X, tratamos de volver. Éramos el Perro, una mina que tocaba el bajo y yo, y no nos salía una mierda. Fijate que yo podría haber utilizado el hecho de estar en la X para meter a Ácido en todos los boliches y los festivales. Pero no, éticamente no correspondía. Siempre fui medio así.
Perro: ¿Sabés por qué estamos vigentes? Porque hacemos rock and roll, y cada vez que tocamos en vivo, la gente disfrutó, se divirtió. Con miles de errores; no éramos perfectos, yo no era el mejor guitarrista, el Varo no era mejor baterista, pero cuando estábamos en vivo, la gente se divertía. La actitud que teníamos arriba el escenario, eso queda. Después, el rock que hacemos es un rock tradicional, y eso perdura. Cuando hicimos los discos Al Ataque y Metalrock, sobre todo Al Ataque, pagamos la deuda que teníamos con la historia del rock uruguayo y del rock mundial de grabar un disco. Porque en aquella época anterior se nos había ofrecido para grabar un disco… pero usábamos mucha droga. Cuando te drogás, caminás como decía Pink Floyd, sobre hielo fino; te puede ir bien pero te puede ir muy mal. Íbamos a Elvysur en las horas que nos había dado Alfonso Carbone para grabar el disco, y nosotros íbamos a curtir droga, no a grabar, y Darío Ribeiro, que era otro loco de Saturno, empezaba a hacer los experimentos de todo el mundo. Unos tomaban merca, otros ácido, otros fumaban. Era una locura. El Bill durmiendo abajo de un piano porque se había dado vuelta.
Varo: Fuimos al estudio y le dijimos al tipo: «No podemos grabar». Nos dice: “Pero les conseguí un Marshall. Uds. están mal”. Yo no sabía qué decir, y el Perro le dice: «No tenemos droga». Y entonces él dice: «¿Y qué se dan? ¿Merca, un faso? “No, nos picamos anfetaminas”.
Varo: Yo no me picaba. Desperdiciamos muchas oportunidades, porque en ese sentido, como podemos decir muchas cosas de Carbone, también podemos decir que el loco nos dio horas en La Batuta, Elvysur, IFU. O sea, el tipo seguía apostando al caballo, pero el caballo no respondía.
SR: ¿Cómo ven ahora en retrospectiva esa oportunidad que perdieron?
Perro: Fuimos unos pelotudos.
Varo: Unos boludos.
SR: ¿Eso fue posterior al simple?
Perro: Fue todo en esa época descontrolada. Se abrían las puertas de una forma natural, se daba. Por ejemplo, invitamos a Daniel Figares al Templo del Gato, hicimos el toque en El Reloj. Varo invita a Cacho Badín y él nos invita para ir al Velódromo. Después sale lo de Los Maristas, era algo que venía, había lugares para tocar.
Varo: Pero no respondimos ante quien nos daba para grabar.
Perro: Cuando llegamos al Palacio de la Música le presentamos a Carbone “A orillas del gran río” grabada en IFU por Daniel Blanco. Ahí grabamos el Dani, yo y el Varo, menos Bill que se había peleado con Varo. Estuvo como productor musical José Pedro Beledo, que era amigo de Varo porque era manager de Siddhartha. Él vino acá a decirnos cómo deberíamos tocar el tema, porque el productor musical hace eso. Él tiene un conocimiento muy grande de música.
Varo: Nos dijo: «¿Ustedes escuchan Kansas?». Le dijimos que escuchábamos heavy metal.
Perro: No me olvido más: lo empezamos a mirar y le decíamos: “Te vamos a matar”.
Varo: El tipo nos miraba y todos repetíamos lo mismo. Agarró la puerta y se peló (risas).
Perro: Estando en IFU él nos hace el sonido, y no sabés cómo sonaba, era un espectáculo.
Varo: Cambió todo.

Perro: Fue algo genial, porque nos dijo cómo tocar el bajo, le dijo a él cómo tenía que hacer la batería, le dijo al Dani cómo tenía que hacer la cabalgata del tema, todo. Dirigió los coros; parecíamos Kiss. La había cantado el Dani, y era un demo alucinante, que era el que le teníamos que llevar a Carbone. Yo me enfermé, tuve una gripe y fue él y el Dani. Cuando Carbone lo escucha, les dice: «Pah, está alucinante. Vamos a hacer con uds. el mismo trabajo que hicimos con Los Estómagos. Vamos a hacer un simple, vamos a editar y después vamos a hacer el disco”. Pero en ese interín hicimos la peor mierda, por haber convidado -por la historia de la imagen- a Pablo Camargo, que fue el que cantó en el simple.
Varo: Queríamos renovar la banda, porque pensábamos que no pasaba nada con nosotros.
Perro: En aquella época empezaron los glams con los pelos y todo, y a mí no me crecía el pelo. Yo era de rulos tipo Patito Aguilera.
Varo: Pensamos en una renovación: aunque no supiera tocar, le enseñábamos el bajo.
Perro: La onda que veías es que eran facheros, pero eran modelos de heavy metal, no eran músicos, eran para una foto. Beledo le pide un dinero al Palacio de la Música para producir nuestro disco y nuestro simple. No se lo dieron, Carbone dijo que no había plata para pagarle a él, y ahí perdimos al productor. Cuando llegamos con Daniel Blanco, le decíamos: «No es así. Es así». Imaginate, todos pirados, fumados.
Varo: Y no éramos sólo los cuatro, íbamos juntando gente en la calle y amigos. Al final éramos 30 cuando estábamos grabando. Era un desastre.
Perro: Ahí adentro, en ese momento, se sonaba todo. Pero cuando sale el simple… una mierda el sonido. La foto que sacó Mario Marotta, es una mierda. El logo que hizo la mina, que fueron las letras que yo dibujé, otra mierda.
Varo: Un cielo celestito…
Perro: Era un desastre.
Varo: Ni el Perro ni el Dani querían que saliera, pero yo insistí. Fijate que nos vienen negando hasta el día de hoy; si no hubiésemos sacado ese simple… nos enterrarían. “¿Quiénes son ustedes?”. Yo saqué el primer simple, amigo. Y esa que se la guarden todos. ¿Es una mierda?, es una mierda. Yo nunca en mi vida lo puse, ni en aquella época. El que tengo está sin tocar, porque nunca lo escuché. Es horrible, suena horrible.
Perro: El Dani y yo nos ganamos un disco cada uno. Jugábamos al disco planeante en el fondo de casa. Lo hice mierda contra el muro. Después me arrepentí.
Varo: Después en 2001 él se va a Brasil. Entonces, para mí, si no está el Perro en Ácido… no hay Ácido. Y como otros querían registrar el nombre, tuve que ir yo a registrarlo a mi nombre.

SR: Ahora tienen un toque planeado para el 20 de noviembre. ¿En qué momento se encuentra la banda hoy, de cara a ese toque y con esta realidad?
Varo: Estamos como en los ’80.
Perro: Estamos peor que antes, pero antes éramos jóvenes (risas). Seguimos haciendo lo mismo. El rock and roll sigue estando. La última vez que tocamos antes del primer parate fue en el ‘87. En Montevideo Rock de 1986 tocamos, y a mí me dio una crisis. Pasé por siquiatras y todo ese tipo de cosas, con internación. Me vino el mal de Parkinson a raíz de los medicamentos que tomaba. En los ‘90 fue la era de la boludez, como decía Divididos. Varo se va a Brasil y cuando yo paso la crisis sicótica, armo Perro Salvaje, que era Ácido con otro batero. El que va a tocar ahora el 20 es el batero de aquella época. En los ’90 estuvimos invitados con Hereford, Níquel, zapando.
Varo: Cuando él volvió de Brasil fue cuando dijimos: «Bueno, loco, vamos a hacer algo».
Perro: En el 2010 Varo estaba haciendo unos festivales homenaje a Pappo en la Zitarrosa y había invitado a Boff, a Luciano Napolitano -el hijo de Pappo- y a gente del rock de acá, como el Chupete, Gabriel Barbieri, Gonzalo Farrugia y varios más. Ahí el Varo me llama y me invita a venir a zapar. Yo le dije que venía pero si tocábamos con Ácido. Así que lo formamos con Barbieri, el Dani, Varo y yo.
Varo: Tener a Gabriel Barbieri en el bajo fue un lujo.
Perro: Hicimos todo un repertorio de Riff, y me vuelvo para Brasil. Después sale el recital Alternate 4, donde tocó Reytoro, entre otros. Nosotros tocamos con Juan Pablo Riñón en la otra guitarra, porque el Dani había desaparecido y apareció un día antes, así que pasamos a ser tres guitarras.
Varo: En el 2011 vino La Renga y nos invitaron a tocar como soporte.
Perro: Se suspende, porque fue la época de la bengala, y como yo ya había venido para acá, tocamos en un festival en Pando, en Bluzz Live y en el Urban. Vuelvo a Brasil y después viene La Renga en noviembre. Ahí vine y justo presentamos el proyecto al FONAM para grabar el disco.

Varo: Tocamos en el show de La Renga y estuvo muy bueno.
Perro: Sonó impecable y ellos nos grabaron. Después del toque empezamos a grabar Al Ataque con Dani, Gabriel, el Varo y yo, y después grabó la guitarra Juan Pablo Riñón. Yo me vuelvo a Brasil, y entre mensajes de texto y cosas en internet, junto con Gabriel Barbieri y toda la gente de acá, fuimos haciendo el sonido del disco, la producción y fuimos terminándolo en febrero. Nos convidan para tocar en el séptimo homenaje de Pappo’s Blues, que se hizo en Luján. Ahí en 2012 hablo con Atienza y sacamos Al Ataque y entramos los Graffiti, y luego lo presentamos en la Zitarrosa a mitad de año. Y ganamos el Graffiti con el disco.
Varo: En esa época agarramos otra vez velocidad un poquito. Después en el 2015 grabamos el Metalrock y el Perro vuelve a Brasil, o sea que hubo otro corte. El disco lo grabamos Varo, Barbieri y yo, y Juan Pablo después metió la guitarra.
Varo: Aparte, lo grabamos con poco ensayo, con nada.
Perro: Había temas que los presento ahí y ellos no los conocían. Los tocamos y se grabó. Agarré las bases y me las llevé para San Pablo. Lo terminé allá en el estudio de Claudio Arlam. En el 2016 nos llaman para tocar con Barón Rojo, así que vuelvo a Montevideo. Luego regreso a Brasil y ahí infarté.
Varo: Si él se hubiera quedado en esa época en que veníamos de grabar dos discos y de tocar, no nos pasaría lo de ahora, que es como volver a empezar de cero otra vez.
Perro: Este año tocamos el 17 de mayo en el Under Bar y se llenó, cosa que antes cuando veníamos y tocábamos en Bluzz Live, iban 20 tipos. Ahí fue todo de Riff y Pappo’s Blues, y tocamos “A orillas del gran río”, que lo cantó el Chupete. Hubo varios invitados: el negro Funfu, Tony Aversa, el Quieto, Álvaro Buxedas, Pedrito Alemán, el Chucho Cairoli. Ahora vamos a presentar Metalrock y Al Ataque; no todo, sino temas de los dos discos elegidos por nosotros con unas pinceladas de Riff, como siempre. Aparte, si escuchás Ácido… no hay banda como nosotros.
Varo: Ja ja, eso está bueno.
Perro: Y siempre por el lado positivo. Fuimos siempre más argentos que uruguayos.
Varo: En general, es muy llorón el rock uruguayo.

SR: ¿Qué se puede esperar para el toque del 20?
Perro: El Varo va a tocar dos o tres temas, así que va a compartir la batería con Álvaro Buxedas, que había tocado en Perro Salvaje, en NN Ópera y en Zero. El bajo lo va a tocar el Mono Vargas, y en las guitarras vamos a estar Juan Pablo Riñón y yo. De Brasil viene Pedro Zupo, que es cantante de Armadilla y Living Metal, que es una banda de San Pablo. Con Living Metal sacaron un vinilo de distintas bandas latinas como homenaje al metal latino de bandas icónicas, donde ellos hicieron una versión de “A orillas del gran río”.
SR: ¿Y después del toque…?
Perro: Vamos a ir a tomar algo (risas).
Varo: Tratar de conseguir otro show.
Perro: Vamos a festejar si todo sale bien.
SR: Pero no es el toque de despedida de Ácido.
Varo: No, no. El toque de despedida era una cosa que teníamos y tenemos en la cabeza, que era iba a ser o va a ser en algún momento en Montevideo Music Box. La entrada queremos que sea gratis. El boliche nos da muchas cosas para la banda. Queremos llenar un lugar grande.
Perro: Pero como volvimos y ahora no tenemos final, no va a haber toque (risas). También está la historia de grabar un tercer disco, porque tenemos material.
Varo: Aparte yo todavía tengo cintas de lo que iba a hacer el primer disco. No puede tener retoques de sonido porque no lo permite el formato en que lo tengo. O sea, está tal cual se grabó. A lo sumo el Mono meterá dos botones para sacar mugres. O sea, que va a salir tal cual se grabó hace 40 años.
SR: ¿Eso sale seguro?
Varo: Sí, en enero me voy. Voy a ser abuelo y voy a aprovechar esos días con un sello argentino.
Perro: Sería el nuevo material con nuevas canciones y el otro como una reliquia, como una rareza para coleccionistas.
Ariel Scarpa

