Varo: Con “Ácido” en las Venas

Si les decimos que entrevistamos a Álvaro Coll, quizás algunos de uds. no sepan de quién estamos hablando. Pero si les decimos que la nota se la hicimos al Varo, no hay más nada que agregar. Conocido como batero de la banda Ácido y por sus participaciones en radio y televisión, ha desempeñado prácticamente todos roles en el ambiente del rock nacional, por lo que resulta más que interesante lo que tiene para decir.

SR: Vos desempeñaste múltiples roles en el ambiente del rock: músico, en la radio, productor, atrás de los espectáculos…

Varo: Primero fui público, después fui plomo, fui manager, hice radio, televisión, todo relacionado con rock. Tuve una banda, productor.

SR: ¿Y cuál de esos roles te trajo más satisfacciones?

Varo: Me gustó mucho la parte de radio porque como músico sentí la necesidad de decir “vengan que vamos a difundir lo que estás haciendo”. Presentar un disco, hacer una nota. Ácido es un cáncer, reconozcámoslo (risas). Pero es un cáncer que disfruto.

SR: ¿Te falta desempeñar algún rol en el ambiente del rock?

Varo: Quisiera abarcar todo, para hacerlo a mi manera: tener un sello discográfico, editar, tener un medio de comunicación, difundir, producir de una manera más fácil. En aquella época yo traía bandas, Viejas Locas, Pappo, Riff, La Renga, con la cual sigo laburando, Marky Ramone. Era como más fácil todo, pero ahora se complicó. Vos ibas al Teatro de Verano, lo alquilabas, lo pagabas, alquilabas un sonido. Ahora es toda una historia. Por otro lado, está todo bien con esto de la tecnología, pero también a su vez veo que es tanta la que transmiten, que de repente no le dan bola a nada. Hay tanta propuesta que por un lado está bárbaro y por otro lado… Capaz que los pibes lo ven funcionar de otra manera.

SR: ¿Entonces el rol de productor sería el que más problemas te trajo?

Varo: El rol de productor te da mucho laburo pero lo gozás, también. Las he pasado, pero los he disfrutado todos, hasta cuando cargué equipos, laburé en una disquería, fui discjockey, no dj. Quizás el rol que me dio más problemas fue el de Ácido, que fue un poco por donde arrancó el sueño verdadero de integrar una banda; ser amigotes, arrastrar siempre la desgracia. Hay un tema del Perro que dice “las cartas que son mías no las dejan jugar”.

SR: Hablemos un poco de Pappo. ¿Qué impacto tuvo él en tu vida?

Varo: (Silencio) Ah, el Carpo. Y fue total, porque fue el loco que terminó poniendo música en parte de mi vida. No es que yo me quedé cuadrado sólo escuchando a Pappo. Antes de terminar de decir “con esto me quedo porque está todo acá”, ya había escuchado jazz rock con Beledo, Billy Cobham, ya había escuchado blues, rock. Pappo era un tipo que, si BB King se saca el gorro, si Lemmy lo invita a Motörhead y no entró por un problema de papeles, el tipo tenía algo. Como músico era un capo, como ser humano era un ser humano. Tenía un gran humor, que nos conectábamos y nos cagábamos de la risa, y después tenía sus cosas. Te podía echar de un camarín porque se le hizo un break, o te podía poner allá arriba delante de cualquiera.

SR: ¿Vos tenías una relación cercana?

Varo: Yo tenía una relación que lo curtía. Ojalá pudiera decir que era amigo de Pappo. El mismo niño de él se conectaba con mi niño. Acá, cada vez que venía, me llamaba.

SR: Eso ya estaba más allá de la música.

Varo: Claro. Tuve la suerte de compartir momentos súper grosos. De ahí a ser amigo… creo que sólo tenía dos amigos.

SR: ¿Cuál te parece que fue el aporte de Pappo al rock?

Varo: Fue todo. El tipo fue de los primeros que arrancó con el blues, hizo rock, heavy metal. Pappo es como el dios rioplatense. Además te decía las cosas muy simples. Es el uno, el mejor del rock en español.

SR: Y no hay sustituto.

Varo: No. Tipos como Spinetta, Cerati, son de una raza. Vendrán otros, todo bien, lo de antes no fue mejor que lo de ahora, pero esa raza no la recuperás. Incluso lo ves acá, con los tipos que se van y ni te enterás, porque a nadie le importa nada. En Argentina veo que está el Indio por un lado con su mensaje, con toda su historia, y está también el Chizzo, que es un tipo de la gran puta, tanto a nivel poesía como compositor. Argentina tiene mucho más rock, más stone. Pero como Pappo o como el flaco… Es como que acá falte Rada. Habrá mil que son mejores, pero…

SR: ¿Cómo ves al rock nacional hoy?

Varo: Si vos me nombrás bandas específicas, que sean exitosas, que puedan llenar un Teatro de Verano, son las mismas que hace 20 años. Todos los demás tocan en boliches para 40 personas.

SR: Hay como tres escalones de grupos, los que tienen convocatoria, los que la vienen luchando, y los que están en el under. ¿Qué hacemos para cambiar esa situación?

Varo: Nada. A nadie le importa porque no le encuentran ganancia a eso. No te dan pelota. Porque en las viviendas, por ejemplo, le ponen a las calles C4 Canaleta 2. Ponele Gonzalo Farrugia, dale una onda. En Argentina hasta ponen estrellas en Corrientes. Son medios culos rotos, pero le dan valor a la historia. Acá le pasan por arriba a todo, y depende de quién maneje la cultura.

SR: Ácido acaba de sacar el disco, Metalrock. ¿Cuánto trabajo hay atrás de ese disco?

Varo: El Perro tiene que venir de Brasil y se queda 15 días. Ahí tenemos los ensayos. En esos 15 días queremos grabar un disco, y en ese tiempo no te podés concentrar. El disco lo iba a sacar un sello brasileño, pero se entró a demorar, aparentemente por la tapa. Se cortó la comunicación por un par de años, entonces hablé con Cristian de Valvular y lo sacamos acá.

SR: ¿Quedaste conforme con el disco?

Varo: Tuvo poco ensayo. Había que tocar y que grabar. Para mí lo más simple era seguir de largo en todas las canciones, hacerlas muy elementales. Con todo, creo que tiene un power.

SR: ¿Cuál es el tema que más te gusta del disco?

Varo: “Triunfantes”. Si bien nosotros los registramos los temas a nombre de Ácido, que somos tres, el Perro, Danny y yo, todos los temas fueron compuestos por el Perro. Si hubiéramos tenido más tiempo, le hubiéramos mostrado algunos temas. Pero creo que el sonido, en los dos discos, es bastante decente.

SR: A pesar de todo, podemos hablar de una evolución de la banda.

Varo: Sí, totalmente, a full. Primero porque entró un bajista (Gabriel Barbieri) que tiene su historia. Te ordena, y tiene esos detalles de ir tapando las goteras. Y después el otro pibe, el otro violero, Juan Pablo (Riñón), nos salvó la vida; toca lo que quieras.

SR: Sangre nueva.

Varo: ¡Pero cómo! Es lindo, buen loco, toca bárbaro. Es la otra mitad del poster; bah, es el único del poster (risas). Juan Pablo y Gabriel. Incluso en los detalles de las mezclas. Como Barbieri ha estado en muchos discos, tiene una trayectoria que da bien con el target nuestro.

SR: Cambio de tema. Siempre está la discusión de quién fue primero en el heavy metal uruguayo.

Varo: El otro día en una nota con Polito, el Bulón lo dijo al aire: “ellos fueron los primeros”. En el sentido de que fuimos los primeros en dar un show, en ir en cana, en esto y lo otro. El tema es que muchos nos dicen que no hacíamos heavy metal como podés ver ahora. La cosa ha cambiado mucho. Nosotros teníamos, en 30 temas que tocábamos, 3 o 4 más metaleros. Pero todo se fue armando.

SR: ¿Ácido marca una ruta en esos comienzos?

Varo: Nosotros arrancamos en una cooperativa en el año ’81. El primer concierto fue en el Teatro de las Américas, que se llenó. Y después tocamos en los 10 años de Meridiano en el Velódromo. La segunda banda que apareció fue Cross. Alvacast salió más con power, todos ponían. En Ácido éramos cuatro y poníamos dos.

SR: Era y sigue siendo la esencia del rock.

Varo: Y, sí.

SR: ¿Se consideran “Triunfantes” de alguna manera?

Varo: Y qué querés que te diga… Qué vamos a ser triunfantes, la concha de la lora (risas). En parte es así, ¿y sabés porqué? Porque no cambió la política, no cambió la letra ni el estilo. No cambió el verso. No arranqué con punk y terminé con tango. No arranqué con blues y terminé con milonga, que no lo veo mal todo eso. No arranqué tocando un tamboril y terminé ganando un premio por el mejor álbum de rock y blues.

Ariel Scarpa

Las anécdotas del Varo son muchas y muy buenas. Seleccionamos tres de ellas y dejamos que sea él mismo el que las cuente, que es como debe ser.