Voces Retro: Daniel Figares (1990)

Eldorado FM fue la radio que más ampliamente recibió a nuestra revista. Por sintonía musical, se dio naturalmente. Varios de sus conductores nos recibieron con puertas abiertas para difundir nuestro trabajo, ya fuera anunciando cuando poníamos un número en la calle o haciéndonos entrevistas. Daniel Figares no fue la excepción. Con su exitoso programa “El subterráneo” junto a Petinatti, marcó las tardes de Eldorado. Para conocer su postura y opinión, fuimos hasta su casa de la calle La Cumparsita para entrevistarlo en febrero de 1990, y éste fue el resultado.


Daniel Figares (26 años) es el conductor de “El subterráneo”, el programa de Eldorado FM. Daniel ha creado algo distinto con “El subte”: su propuesta radial es diferente de las opciones que nos brindan otros programas. Y eso lo ha llevado a destacarse. En una charla de una hora de duración hablamos de lo siguiente:

SR: Contanos qué has hecho.

Daniel: Bueno. Empecé cuando tenía 14 años en CX46. Habían puesto un aviso que decía que necesitaban locutores; era un curro, en el cual vos llevabas un aviso y te lo dejaban decir. Empecé a decir el avisos y luego vieron que tenía un rostro bárbaro y me dieron dos o tres avisos. Después me dieron todos los avisos, y luego empecé a conducir el programa con ellos. Después me animé, puse plata con ocho amigos más y mandamos un programa que iba una vez por semana. Después grabé un cassette y lo presenté al SODRE. En el interín de eso empecé a hacer de operador. O sea, ya en el primer programa aprendí a hacer mesa. Me quedé haciendo mesa en la 46, después pasé para la 30, la 28, una cantidad de radios. Bueno, demoró siete meses el papeleo, pero me dieron una hora en el SODRE, que iba de lunes a sábado de 11 a 12. Ahí estuve desde el año ’80 al ’84. El programa se llamaba “Hola música”. Tuvo su que ver, porque acompañó justo al rock nacional. Ahí se pasaron Los Estómagos, grupos que ahora no están, como Titanic, Polenta, Siddhartha, Ácido y otros que ni me acuerdo. Después, en el ’84, me fui para Buenos Aires y luego para Brasil. Después me vine para acá. No tenía ni idea de que estaban todas las radios éstas que se estaban formando. Digamos que antes de que saliera Galaxia al aire yo ya estaba en Galaxia como operador y haciendo un programa de música brasileña. Yo después me encontré con Carlos Dumpiérrez, que en aquel momento era el director artístico de Eldorado, y me dijo: “¿Por qué no te vas para allá a hacer una prueba?”, y yo me fui a hacer la prueba sin decir nada en Galaxia. Un día en Eldorado me dijeron: “Figares, ¿Ud. está en Galaxia también?”, y le dije: “Sí, la verdad que no sé qué voy a hacer”. Después, de última, me fui para Eldorado, que era realmente lo que más me gustaba. Y bueno, después la historia ya más o menos todo el mundo la conoce.

SR: “El subte”, de lo que era a lo que es, cambió bastante, ¿no?

Daniel: Montones. Yo tenía la idea, como un ideal, de lograr una especie de programa así. Pero pasaron dos cosas; en el ’84, en Argentina escuché a Lalo Mir, y descubrí una manera diferente de hacer radio, que yo no podía hacer en ese momento. Primero, porque no tenía el training de Lalo (creo que ahora tampoco lo tengo) para hacer el tipo de radio que hacía él. No me tenía la confianza suficiente y estaba muy autocensurado, porque es una cosa muy atípica para Uruguay arrancar con un programa de este tipo. Tenía el ideal de hacer algo de eso, pero no me animaba. Entonces empezó el programa como cualquier otro tipo de programa, caminando bien casualmente. El cambio empieza cuando me dan “Gente despierta”, el programa que teníamos de mañana con Juanji Gentile, a las 7 de la mañana. Porque ahí, convencidos con Juanji de que a las 7 de la mañana uno podía tener ciertos deslices que iban a ser menos rematados porque no era un horario central de la radio, nos encontramos con que el primer marketing nos daba 0,7. Me acuerdo que fue una revelación para la radio: eran 7.000 personas a las 7 de la mañana en FM, era muchísimo. Eso nos sirvió para decir “estamos bien, vamos a seguir con eso”. Seguimos. Después Carlos Dumpiérrez se dio cuenta que yo no podía salir a las 7 de la mañana y después ir otra vez a la radio de tarde, porque era bastante desgastante para mí. Entonces, con un poco de resistencia primaria de mi parte, me dijeron: “Tenés que dejar el programa”, con cancha, la cancha que tiene que tener la gente que está dirigiendo una radio. Y me hizo un gran favor, porque ahora me parece que estaba en lo correcto. Entonces empecé a poner cositas en la tarde de las que yo hacía de mañana. Y bueno, con miedo, con cosas, empezamos a hacer cosas y por suerte podemos decir hoy que tenemos toda la confianza en lo que hacemos y que la gente responde.

SR: ¿Tenés más ideas para el programa? ¿Te queda algo que no te animes a hacer, todavía?

Daniel: Sí, sí, quedan muchas cosas. Hay temas que no se pueden tocar, los temas que tengan relación con el sexo son temas que los uruguayos no quieren tratar. No lo ven bien ni siquiera tomándolo en broma ni tomándolo en serio. Son temas de los cuales se rehúsan a participar, a dialogar. El tema de la droga es otro tema terrible, porque si yo tomo partido para un lado o para el otro, de un lado o del otro me van a acusar. Son temas en los cuales no existe la suficiente apertura para tocarlos. No sé cuánto va a pasar para que se puedan tocar.

SR: ¿Cómo preparás un programa?

Daniel: No está muy preparado. Nosotros preparamos hasta cierto punto, y de ahí en adelante manejamos la espontaneidad, que es algo que Petinatti maneja muy bien. Nos basamos en las noticias, tratamos de leer muchas cosas, cosas que podamos ridiculizar. Y algunas ideas, algunas cachadas a algunos programas; e ideas que puedan pintar en el momento. Hay cosas fijas, que se van repitiendo. Lo básico digamos que es la noticia, el humor, la propuesta del día para que la gente participe, los entretenimientos, los mensajes. Y esto todos los días es una cosa cambiante, siempre hay cosas nuevas sobre un mismo modelo.

SR: ¿Estás muy condicionado por los avisadores?

Daniel: No, todo lo contrario. Los avisadores que han llegado últimamente han querido intervenir mucho más, porque se han dado cuenta de que no pueden tener una media hora que tenga un presentación, dos cortes y un cierre y ser nada más que eso. Quieren intervenir porque se dan cuenta que el programa es algo más.

SR: Vos que estuviste en Argentina y Brasil, ¿cómo es a nivel de oportunidades para hacer radio allá?

Daniel: En Argentina hay mucho mejores locutores que acá, porque se ha tomado la locución como una carrera. Vos tenés que ir a estudiar locución, y tenés que pasar una universidad. Tenés que tener tus estudios de secundaria e ir a esa universidad cuatro años para poder trabajar. Eso te permite dos cosas: la defensa de tu profesión (que no venga cualquiera mañana a sacarte un puesto de trabajo sin haber estudiado lo que vos estudiaste) y además te permite una capacitación sumamente superior. Porque vos podés tener condiciones innatas, pero si ya las tenés, te va a perfeccionar, y si no las tenés, no vas a agregar nada, casi seguro que no vas a terminar de estudiar. Es un filtro para gente que cree que puede lograr una cosa y de repente creía, y no tiene condiciones o está más abajo que otros. Ahora, si vos vas a una radio, hacés una prueba, y demostrás que realmente sos un fenómeno, te van a tomar. Es el caso de Víctor Hugo, que es un profesional que no tiene estudios para allá, sin embargo no tiene problemas.

SR: ¿Tenés idea de que algo como “El subte” se pueda llevar a la tele?

Daniel: Sí. Nosotros ya hemos amagado con esto y ha salido la posibilidad con algunos productores, de llevar todo esto a la televisión. No haciendo un “De par en par” en televisión ni mucho menos; haciendo otro tipo de programa, pero utilizando el lenguaje, la informalidad. No hay mucho para decir porque no hay nada seguro. Hay, sí, conversaciones. La idea ya está armada, que no tiene mucho que ver con lo que es el programa de radio, pero que creo que, por lo menos, va a ser diferente.

SR: ¿Sos conciente de que has creado un vínculo distinto entre los oyentes y vos como conductor de un programa?

Daniel: Había ya una idea programada que Dumpiérrez había dicho en un principio, que era desacartonar al tipo que estaba en la radio, que no fuera aquello de los tiempos de Independencia, en donde el disc jockey era algo que estaba allá arriba. Yo me acuerdo una vez, cuando trabajaba en el SODRE -en el SODRE, todavía; fijate vos la mentalidad que había en esa época- fue a verme una chiquilina que escuchaba la radio y me dijo: “Ay, yo me imaginé que tendrías un Mercedes” (risas). Era un poco lo que uno se imaginaba, la imagen verbal que daba el tipo hasta de su estilo de vida, donde siempre era un canchero, un Isidoro Cañones.

SR: ¿Cómo encaja el rock nacional en “El subte”?

Daniel: Hay dos cosas con respecto al rock nacional. Hay gente que puede creer que yo le di la espalda al rock nacional, cosa que puede ser verdad (risas) hasta cierto punto. Yo te voy a decir porqué. Yo pienso que el rock nacional desaprovechó un momento totalmente increíble. Yo estuve con el rock nacional en el ’83, cuando nadie lo pasaba. Entonces a mí me posibilita esta actitud, decirle a la gente: “Miren, ¿no piensan que soy un sorete?”. No, porque cuando yo estaba allá y no ganaba un peso, me la jugué por el rock nacional. Pero, ¿qué pasa?, yo me juego por el rock nacional o por cualquier cosa que entienda que está bien hecha y que está siendo bien planificada. O sea, el rock nacional perdió un cuarto de hora terrible, porque llevar 5.000 personas a un Teatro de Verano es una cosa que se tiene que valorar y mucho. Si los grupos de rock nacional no podían salir a hacer espectáculos en vivo ¿para qué los hacían? Entonces, ¿quién manejó la pelota?, ¿quién quiso hacer plata? Los grupos no, porque los grupos no hicieron plata; ellos querían tocar. Las compañías discográficas vieron cómo venía la pelota, vieron que los tipos llevaban 5.000 personas, vieron que venían bien. Entonces venía fulano, que hace tres días que había agarrado una viola, y rascaba tres cosas y agarraban y le decían “grabá en la ensalada”. Porque es verdad. Entonces, ¿para qué sirvió eso?, ¿a quién le sirvió eso? Al fulano que rascó la viola no le sirvió para nada, a la compañía discográfica no le sirvió para nada, porque sacaron la guitita en el momento, ¿y después qué? En vez de haber construido algo para decir “bueno, vamos a crear una industria discográfica del rock nacional a largo plazo”. No, la mentalidad del uruguayo: “vamos a hacer la plata ahora”. Entonces, ¿qué pasó? Los gurises querían tocar, es la lógica, yo los entiendo, no los culpo. Yo culpo a la gente que estaba en la manija; y me culpo también a mí, porque por hacer una piolada, por no desmoralizar a un loco, he llegado a pasar cosas que no tendría que haber pasado. Yo tendría que haber dicho, en algunos casos: “Esto no lo paso porque es una porquería, aprendé a tocar y vení mañana, y el día que esté bárbaro yo te voy a decir “vamos arriba” y te lo paso todos los días si está fenómeno”. Pero si no está, no está. Entonces quedaron grupos que estaban bien. Había una cantidad de grupos que estaban mal, que fueron los que reventaron los conciertos, los discos, todo. No se puede creer que un grupo como Los Tontos, que habían sido disco de oro, sacara un simple de “Policías y ladrones” en el estado técnico que salió ese simple por la compañía discográfica que lo editaba. Si vos tenés un artista que llegó a un disco de oro, tenés que defenderlo. Entonces, ¿cómo te vas a apurar a sacar un simple que ni en África pueden grabar un disco así? ¿Qué logran con todo eso? Nada. Ahora acá hay que empezar a hacer un punto y una coma: no se pasa rock nacional. No se pasa porque la gente no lo pide. El rock nacional tuvo difusión, tuvo apoyo, y se pasaron todos los comunicados. Entonces la falla está en que había grupos que no estaban en condiciones. ¿Qué pasó con eso? El público de rock nacional lo tiró, porque es lógico. La gente no pide rock nacional, no lo compra y no le interesa. O sea, de la masa, quedó la gente que escuchaba y que fue fiel. Fiel… hasta cierto punto. Habrá fieles y habrá tipos que les vendés un buzón, depende de qué grupo seas fiel. Vos tenés que ser exigente, porque yo creo aquello de que vos obtenés lo que te merecés. Entonces a mí la gente no me llama a la radio para pedirme rock nacional. Yo paso lo que la gente me pide y lo que yo creo que está bien, con mi modesta opinión.

SR: En cierta manera, estás educando el gusto de la gente.

Daniel: Lo que pasa es que la gente sufrió un choque terrible, la afanaron. Como público la afanaron, no le dieron nada y le pidieron todo. Le pidieron que fuera a llenar un Teatro de Verano y le daban acoples y todo aquel pseudo “vamos a romper todo, los milicos son una porquería”. Lo mismo que en su momento dio el canto popular y también hizo ¡pluf! Todo aquello terminó, estamos en una etapa de descreimiento. Podrás momentáneamente engatusar a cuatro, pero mañana lo van a pensar bien y van a decir “no, esto no va”. Y la prueba está con aquellos grupos que mantuvieron una ideología rebelde que hasta ellos mismos se dieron vuelta. Y eso es una cosa que yo castigo terriblemente. Porque si vos tenés una ideología, y es sincera, no podés cambiarla. ¡Si hay gente que muere por una ideología! ¿Cómo hoy vas a ser punk y mañana no vas a ser más punk? Entonces nunca fuiste punk. Cuando alguien hace una cosa que dice de la boca para afuera que es la ideología, y después cambia, ¿qué se cree, que la gente no se da cuenta? Puede ser que le esté dando la espalda al rock nacional, pero creo haber visto una cantidad de motivos como para decir “muchachos, se equivocaron de acá a Pando”. Párenla ahora; a trabajar de abajo, a empezar de nuevo. Se tienen que ganar a la gente.


Terminantes declaraciones de Daniel Figares, que llevarán a reflexionar a más de uno. Es otro punto de vista diferente que queríamos conocer y que conocieran.