Un Rockuerdo Para Alejandro Bourdillón

Esta serie de artículos está dedicada a músicos de rock nacional que ya no están entre nosotros. En esta oportunidad nos referiremos a Alejandro Bourdillón, baterista original de Los Traidores. El artículo está compuesto de una pequeña biografía y una parte fundamental: gente del ambiente del rock cercana a Alejandro que contribuyeron especialmente para este artículo respondiendo seis preguntas. Para el Rockuerdo de Alejandro, contamos con el aporte de Rafael “Funfu” Dos Santos (The Phantoms, Apocalipsis, Retro, Horus, Nostradamus, Mística, Nazca, NN Ópera), Pablo “Pato” Dana (Los Traidores, Níquel, Pólvora en Chimangos), Jack Doorman (Zona Prohibida, Deep Six (Los Ángeles), Venus (Nueva York), Madnite y Doorman y Jack Doorman) y Nelson Díaz (escritor, periodista y músico: Héroes Rotos, Versalles, Ekis).


Carlos Alejandro Bourdillón Trazenko, más conocido como Alejandro Bourdillón y también por su alias “Pompón”, nació el 4 de julio de 1969. Su participación más famosa como músico fue a cargo de la batería de Los Traidores, rol que sumado a su llamativa, querible y multifacética personalidad, lo transformaría en un ícono de la banda y del rock nacional.

Los Traidores no fueron sus inicios musicales; es más, éstos se pierden en la bruma del tiempo. El Funfu, que tocó con Alejandro previamente a Los Traidores, recuerda que presentaba una actitud que demostraba que ésa no era su primera banda. En declaraciones que realizó para el reportaje que le realizamos en nuestro número 13, nos contó que había comenzado en un grupo de heavy metal.

Bourdillón tenía varias características de su personalidad que lo hacían destacarse en el ámbito en que se encontrara. Un ser necesitado de cariño, al cual le gustaba interactuar y disfrutar de las cosas de la vida, con mucha necesidad de comunicarse. Cambiante en sus estados de ánimo y salud, pasó por varios momentos felices y difíciles a lo largo de su corta vida. Más allá de los aspectos que le jugaron en contra, el recuerdo entre quienes lo conocieron es unánime en cuanto a la calidad de su persona.

Un ser distinto desde el inicio, de los que destacaban entre la fauna de rockeros por su propuesta estética ya en los comienzos, fácilmente identificable como diferencial. Siempre lookeado para la ocación, supo ser punta de lanza en usar elementos tan “osados” para los inicios de los ’80s como ser maquillaje, uñas pintadas, aros, colgantes varios, pelos largos con raros peinados y multiplicidad de accesorios. Nelson Díaz nos comenta al respecto: “Alejandro era un personaje súper alegre y loco, con un humor contagioso, con peinados extravagantes, ropa zarpada, ojos y labios pintados… tenía un look y actitud que descolocaba a la gente. Era una bofetada que Uruguay necesitaba para abrir cabezas y despertar del tare que dejó la dictadura. Ale era un re buen batero y a su vez se tiraba a tocar cualquier instrumento, un descarado lindo que siempre caía bien parado en lo musical. También era un tipo inteligente y culto, todo un personaje que te podia hablar de cualquier cosa, no sin antes procesarlo en su cabecita loca”.

Dueño de una personalidad inocente por momentos, usualmente encantaba a sus interlocutores con sus diálogos y salidas. En lo personal, más allá del reportaje que le hicimos oportunamente, hubo un tiempo donde compartimos música, charlas, salidas y conciertos, como cuento en esta nota.

La faceta más conocida como músico fue durante su pasaje en Los Traidores. Ahí dejaría su marca no sólo en el sonido y la forma de tocar que le puso un sello a la banda, sino también por todo lo dicho en los párrafos anteriores. Era el 25% perfecto que faltaba para completar el total de lo que la banda buscaba en todo sentido. Su técnica y su actitud hicieron el resto, transformándolo en un ícono del rock uruguayo de los ’80.

Su salida de Traidores en un momento complicado de su vida, se vio acompañada por el cambio estético que la banda comenzó a manifestar allá por fines de 1987 – inicios de 1988. El rock nacional ya tampoco estaba en su mejor momento, y se avecinaban tiempos difíciles para todos. De cualquier manera, Alejandro no dejó de hacer música, al contrario. Fue parte de varios proyectos junto a quienes nos brindan sus opiniones precisamente en este artículo.

Siempre muy entusiasmado con sus aportes a las bandas y proto bandas en las que participó, la musicalidad de Alejandro siguió germinando por algunos años luego de su alejamiento de la vidriera que representaba tocar con Los Traidores. Lamentablemente los proyectos no llegaron a buen puerto, como otros tantísimos de nuestro rock, y permanecieron ignotos para el público.

Los años siguientes lo vieron alejado de la música, en los altibajos de su vida, pero manteniendo la chispa del mejor Alejandro que él nos mostró. Un accidente doméstico el 12 de enero de 2014 nos quitó del plano material a una hermosa persona y un muy buen músico, querido por sus amigos y pares. Siempre será parte de los mejores Traidores que hayamos podido ver sobre los escenarios, y para todos los que lo conocieron, también muchísimo más que eso.

 

CONOCIENDO A ALEJANDRO

Funfu: Lo conocí en un recital en el Velódromo, donde junto a Eduardo y Beto Rodríguez, me proponen formar un grupo, que se llamó Retro. Ensayábamos en la casa de Alejandro, que era frente a Narcóticos. Tenía una guitarra acústica Yamaha preciosa, de 12 cuerdas. Era tremendo músico, compositor y arreglador. Tocaba lo que quería en guitarra, batería o cantando. Cuando empecé a hacer mis primeros riffs, Alejandro los concretó. Debutamos en una fiesta del San Juan Bautista, junto a lo que serían después Los Traidores. Ellos eran new romantic. Cuando nosotros tocamos, miraban a Bourdillón, y a él le encantó el plan glamour que tenían antes de convertirse en Los Traidores. Tuvimos una buena relación más adelante, donde hicimos hasta recitales juntos. No recuerdo que antes de Retro tuviera otra banda, pero cuando tocábamos con Retro se notaba que estaba acostumbrado a tocar. Él proviene de una especie de herencia de músicos de jazz.

Pato: Alejandro llega a Traidores por un aviso pidiendo batero que pusimos en el diario. Lo gracioso es que ya lo conocíamos. Él tocaba en una banda junto al Funfu y coincidimos en un show en el gimnasio del Juan XXIII. Lo de ellos era más bien metalero/rocker. Cuando apareció por el aviso, tenía el pelo semi rapado, pero largo atrás, unos pantalones baggie medio cortos y con la remera por adentro. Creo que zapatos… Nos quedamos mirando con cara de “no, ni en pedo”, pura risa todo, de ahí en más.

Jack: Lo conocí a principios de 1986. Yo vivía hacía años en Europa, donde hacía música y estaba muy colgado con el new wave y el post punk, grupos tipo The Cure, Siouxsie, Joy Division, Bauhaus, Sisters of Mercy, Allien Sex Fiend, Killing Joke y también cosas tipo Bowie, Iggy Pop, etc. Alejandro ya tocaba en Traidores y lo conocí prácticamente ni bien llegué a Uruguay, ya que yo me había sumado como vocalista a Zona Prohibida, y en ese momento la mayoría de las bandas que surgieron post dictadura eran bandas amigas. Nosotros ensayábamos en la embajada de Polonia, ya que Marek, uno de los integrantes de Zona Prohibida, era el hijo del agregado comercial de la embajada, y muy seguido venían a los ensayos Los Traidores, la gente de Neoh 23, de Zero etc. Yo pegué especial buena onda con Alejandro y de ahí quedamos muy amigos. Al poco tiempo abrí un local de ropa punk/new wave en la galería Libertador que se llamaba Locure, y Alejandro vivía a dos cuadras de ahí, por Andes y Mercedes; entonces Ale se lo pasaba todo el día en el local o yo me tiraba a su casa. Ahí empezamos a hacer música juntos, y en un momento Alejandro se sumó a Zona Prohibida. De hecho él es quien toca la batería con nosotros en la ensalada Rock 2, o Graffiti II.

Nelson: Lo conozco con Los Traidores en aquel emblemático primer disco. Luego, cuando él ya no estaba en Los Traidores, ahí comenzamos una amistad más profunda, más íntima, y comenzamos a tocar. Él vivía por la calle Andes con la madre, al lado del Bar Castro. Nosotros nos quedábamos tomando cerveza ahí. Ensayábamos en su apartamento, aunque alguna vez lo hicimos en mi casa en el Cerro. En aquel momento, él tenía una batería electrónica, yo tenía un Roland Juno 106 y un Kawai K1, y con eso hacíamos música tecno. A mi parecer, Alejandro fue un gran batero. De la generación del rock que surgió post dictadura, de la cual fuimos parte. Fue el mejor batero que tuvo ese movimiento, era instintivo pero con mucha técnica. Eso le dio la impronta al primer disco de Traidores.

 

ALEJANDRO COMO PERSONA

Jack: Era tremenda persona, muy divertido, muy loco también, pero esos locos lindos. Siempre estaba contento, al menos así lo veía yo. Era un entrevero de tipo muy loco y a su vez muy fino. Era súper extravagante al vestirse y teníamos eso en común, y cuando caminábamos por ahí, llamábamos mucho la atención, cosa que nos divertía y a su vez aliviaba un poco el no sentir las miradas clavadas en uno solo. Acababa de terminar la dictadura, y en ese momento el Uruguay era muy gris, la gente muy aburrida para vestirse y éramos un puñado de gente que nos diferenciábamos del resto, y Alejandro se destacaba entre los diferentes, incluso.

Nelson: Era una persona muy generosa a nivel musical -donde él estaba a años luz- y a nivel humano. Cuando me enteré de su fallecimiento, me movilizó un montón de cosas, me angustió muchísimo. Siempre me dio la sensación de que era un hombre muy solitario y necesitado de cierto afecto. Era una persona súper sensible; en ese aspecto lo comparo con Eduardo Darnauchans, del cual fui productor y representante además de amigo, que fue lo más importante. Fueron personas con una extrema sensibilidad, muy afables y queribles. Alejandro se fue convirtiendo en un personaje de la noche montevideana, de ese renacer de la música uruguaya post dictadura. Nosotros, como músicos de la década del ’80, pensábamos que estábamos descubriendo el mundo: andábamos de borceguíes, sobre todo negros, y con un libro de Bukowski debajo del brazo, sin saber que antes de nosotros hubo vidas, que hubo otros grupos de rock and roll. Lo que pasó fue que la negra noche de la dictadura que duró 13 años se encargó de enterrar todo eso. En esa época estaba complicado salir con borceguíes, con las uñas pintadas de negro, con los pelos parados y maquillado. Era muy difícil. Más allá que el ’85 marcó la reentrada de la democracia con Sanguinetti, comenzaron las razzias. Con el fin de la dictadura pensábamos que soplaban nuevos vientos, y no fue así. Nosotros nos sentíamos sapos de otro pozo, porque el canto popular afirmaba que nosotros, un poco más, éramos agentes del imperio pagados por Estados Unidos y la Coca Cola, y que veníamos a contaminar, de alguna forma, el canto popular uruguayo. Y lo que tratábamos era de hacer música y hacernos oír nuestra voz y nuestra posición. Por un lado la Policía nos llevaba en las razzias, la mayoría de la sociedad nos miraba de reojo por cómo nos vestíamos, y los que creíamos que eran colegas porque hacíamos música, también nos miraban de reojo o nos rechazaban. Por suerte eso ahora cambió, pero nosotros sufrimos mucho.

Funfu: Es como un amigo que quisiera seguir teniendo. Lo extraño. Alejandro era un tipo muy querido por mi familia. Incluso cuando se separó Retro, seguimos teniendo una relación tremenda nosotros con él.

Pato: Era talentoso. Un tipo inteligente, sensible, bastante abierto, se puede decir. Infinitamente gracioso. Muy empático también y muy tratable, pero manejaba un humor súper ácido, hasta lo temerario, que podía hacer calentar a unos cuantos. Fue fácil llevarse bien, porque en la interna de la banda, el humor absurdo era gran parte del comunicarnos y aquél tenía imaginación de sobra.

 

ALEJANDRO COMO MÚSICO

Pato: Difícil separar al músico de la persona. Tenía gustos muy variados, pero era un músico natural, de esos que parece que no les cuesta. Tocaba guitarra con bastante solvencia y le gustaba cantar. Como que no era el típico batero de aquel entonces.

Nelson: A mí me parece un músico completísimo, no sólo como batero. En aquel momento, cuando no había tanta facilidad para acceder a instrumentos como hay ahora, comenzó con Traidores haciendo la batería con unas cajas. Eso demostraba la impronta que él tenía y el talento para hacer música. Pero no solamente con la batería, porque él también tocaba el teclado. Tenía una formación intuitiva muy sólida, aunque parezca una contradicción. Además estaba adelantado muchísimo para la época. No sólo escuchaba la música punk que llegaba a Montevideo, sino que escuchaba muchísima música tecno. Ale marcó una época, musical y estéticamente.

Jack: Un capo. Tenía un estilo muy especial y único de tocar la batería. Hasta el día de hoy bateros de la época, como Leonardo Baroncini (ex Estómagos y Tontos), te dicen que era tremendo batero. Aparte tenia facilidad con casi cualquier instrumento. Un tipo con oído, gusto refinado, en fin, tremendo músico con tremendo potencial si hubiese seguido tocando.

Funfu: Sobresaliente. Lo musical en el mundo de Alejandro, ya estaba integrado. Cuando se integra a Los Traidores dejó de ser solamente de admiración mía y de sus amigos para ser un tipo admirado públicamente. Aquellos le dieron con el pegue de tocar con mi batero, jajaja. En realidad no lo consideraba como mi batero, sino como mi músico. Grabamos muchos demos de cualquier cosa. Pasábamos tiempo soñando con ese momento para poder crear.

 

SU APORTE AL ROCK

Funfu: Fue mucho, con fundamentos muy fuertes. Alejandro nunca iba a subir a un escenario sin representar la música que iba a tocar, en cualquier estilo que él tocaba. Su persona arriba del escenario, abajo del escenario, siempre fue la misma. Incluso, arriba del escenario, muy concentrado; podía haber un desbunde con todo dado vuelta, y el tipo concentrado en que lo suyo estuviera bien tocado y ejecutado, y con el look y las pilchas correspondientes, pensadas para la luz o para la oscuridad. El tipo siempre fue concreto, siempre tuvo una definición impecable dentro de la música.

Pato: No sé cual sea su aporte específico, pero era el batero de Traidores en la época más difícil y germinal, cuando todo era tan incierto que costaba imaginar que esa movida de la que éramos parte podía tener el impacto generacional y fundacional que tuvo. Él tocaba con autoridad y convicción, y como todos, entregado a la causa invisible. Visto desde fuera del escenario, eso sin dudas marcó músicos y vidas. De hecho, al principio, nos iban a ver por él, ¡jajajaja! Tocaba bien, pero además, con actitud y antes de él, no había visto (no digo que no hubiera) un batero que pusiera el hi hat a la derecha. No lo hacía en todos los shows, pero siempre estaba buscando algo nuevo en el armado de los cuerpos de la bata. Tenía sentido del espectáculo.

Nelson: Fue muy importante. El aporte que le dio Ale con ese primer disco de Traidores, que es emblemático, para mí fue importantísimo. Porque de alguna manera, también marcó la impronta de los bateros que vendrían después. Lo que hizo Alejandro fue un poco la piedra filosofal de lo que serían no sólo los bateros, sino el sonido en una banda. Fue importantísimo porque marcó un estilo de tocar la bata, pero además con un sonido propio. El toque de Alejandro era fácilmente reconocible. Queda un poco en el debe que no tuvo el reconocimiento que debería haber tenido, y que musicalmente tuvo una vida breve. Con él compartimos un proyecto musical que nunca llegó a efectivizarse, que se iba a llamar Versalles, en homenaje al Palacio de Versalles. Era un nombre tentativo, y nos llamábamos así a la hora de ensayar. Evidentemente no tenía la onda Traidores, sino que estaba más volcado al tecno. Fue por el año ’88; él estaba muy entusiasmado con el proyecto.

Jack: Fue un gran aporte en muchos sentidos, ya por tocar en Traidores que era uno de los grupos más exitosos de la época. Su actitud, también, estoy seguro de que en su momento influenció a mucha gente, y a su vez era un personaje único. Creo que no se puede hablar de la movida musical post dictadura sin tener en cuenta a Alejandro, tanto el baterista como el personaje.

 

LAS ANÉCDOTAS

Jack: Cuando estábamos grabando para la ensalada Graffiti II, el sonidista (ingeniero de sonido), gran tipo y talentoso por cierto, se agarró al final de la mezcla un pedo azul y quedó especial. Se había copado con los temas y pegamos re buena onda con él, y en una sacó una botella de tequila, creo, y terminó acostado arriba de la consola. Era nuestra primera vez en un estudio y nosotros alucinados con los equipos y este loco parecía que iba a terminar rompiendo todo. Encima estábamos el grupo y él, no había nadie más en el estudio, por lo que no lo podíamos dejar solo en ese estado, así que no me acuerdo cómo pero le hicimos el aguante, y después intentamos detectar las llaves que cerraban todas las puertas y ahí lo acompañamos para asegurarnos de que llegue bien. Fue una noche larga, pero la emoción de grabar en estudio por primera vez y encima para un disco, lo valía.

Funfu: Tenía una novia llamada Yenny. Él había hecho terrible tema, terrible balada, y yo le dije que pensara en meterle algún solo tipo REO Speedwagon para ese tema para Yenny. Yo me había fabricado una especie de porta estudio casero con tres grabadores, y estuve hasta las 4 de la mañana metiendo toda la noche para armar el solo, con las bases. Al otro día voy a su casa y le digo: “Ya lo tengo”. Y me dice: “Sabés que ese tema de mierda, no lo vamos a hacer así”. “¿Y cómo lo vamos a hacer?”, le pregunto. Me dice: “Vamos a meterle distorsión. La guitarra Yamaha no va, va sólo eléctrica”. Le pregunté si mantenía el solo, y me dijo: “Tiene que ser más rápido. Tiene que ser un tema rockero, ya dejó de ser balada”. Entró a cantarlo, y la palabra Yenny ya no estaba; se habían peleado. ¡Un fenómeno!

Otra fue cuando íbamos a la Plaza Independencia con Alejandro y con el Cadera, y una veterana le dice al Cadera: “¿Qué hacés con ese chino?”, por Alejandro, y él le habla en chino a la vieja. Él era así. Éramos eternos adolescentes.

Nelson: Te voy a contar algo que nunca lo dije en ninguna entrevista: en ese entonces evidentemente no existían los celulares y en mi casa no había teléfono de línea, había en la casa de la vecina. Ale me llamaba a las 12 y media de la noche para conversar. La vecina al comienzo no entendía nada, pero era por esa necesidad de conversar que él tenía.

También solíamos hacer caminatas por Andes hasta 18 y luego hasta la Plaza del Entrevero, o nos quedábamos en la Plaza Independencia

 

UN MENSAJE PARA ALEJANDRO

Funfu: Me gustaría que buscara los medios posibles para mandarme varios temas; quisiera pases o ideas, jajaja.

Nelson: Tengo un sabor agridulce. Por un lado el honor de haberlo conocido como un gran tipo y gran músico, y la tristeza de que se haya ido tan temprano, que no haya podido seguir con su carrera artística, con más presencia en la escena uruguaya. Tengo otro sabor amargo donde no sólo está Alejandro sino otros músicos desaparecidos, como fue Eduardo Gómez, el Tabla, con el que hicimos la banda Ekis: el rock uruguayo está en falta, merecen tenerlos más presentes en los recitales, o tal vez hacer un recital nombrándolos, rindiéndoles un tributo.

Jack: Se te extraña, guachito loco, ¡¡¡¡pero como nos divertimos!!!!

Ariel Scarpa