Pando Aún Suda Rock

En la nota anterior les contaba que una de las cosas que me singulariza de mis fotografías de rock es que desde el principio me gustó ir por las mías a recitales que eran en lugares pequeños, unders o a localidades fuera de Montevideo.

Si bien por el trabajo en el semanario tenía que ir a conciertos donde se encontraban grandes multitudes (la fauna local) como Montevideo Rock, Parque Rock, Rock en el Palacio entre otros tantos, a mí me gustaba más ir a Pando, Santa Lucía o hasta la lejana Rivera. También me encantaba ir a recintos chicos, es decir donde era más íntimo y ninguno de mis colegas iba. Era yo solo con mi cámara.

Entre los toques que más recuerdo de ese tipo fue uno en Pando donde por última vez tocó Alejandro Bourdillón la batería en Los Traidores. De ese día, una de mis fotos más conocida y de las que más quiero: Los Traidores en el legendario bar Tiki. Ese día fue increíble.

Recuerdo que me impresionó la noche de Pando. ¡¡¡Destilaba rock!!! Uno caminaba por la calle Gral. Artigas de noche y te cruzabas con jóvenes con remeras que gritaban ¡soy punk! Raros peinados nuevos, al decir de Charly, iban por una vereda y por la otra volvía otra horda. ¡¡Tenía más vida que el Centro de Montevideo!! Y sí, muchos nos tomábamos el 7A e íbamos a donde estaba la movida, donde ibas caminando y te podías cruzar con alguno de Los Estómagos que estaban ensayando o Los Traidores o cualquier otra banda que iban a tocar en el Club Solís o en el Urupan. Repito: ¡¡Pando olía a Rock!!

Pero el tiempo ha cambiado, eso que ya me fascinaba en los ’80 de Pando se perdió, desgraciadamente. Los jóvenes de ahora se reúnen en la plaza a escuchar esa basura sonora machacante de cabecitas. Ya no está esa rebeldía, ya casi no queda, salvo en algunos jóvenes veteranos de alrededor de 50 que han ganado canas pero no han perdido las mañas y siguen viviendo Rock.

Uno de ellos es el Wilson “Gallego” Mondelo, fiel partícipe de todo lo que pasó por Pando en los ’80 y que nos lo narra, nos lo hace vivir todos los sábados de noche en su programa Rocker City Radio en FM del Molino Pando. Acotación al margen, no se pierdan las tardes-noches de los sábados de esa radio. Arranca a las 5 de la tarde con Juan Berhau (cantante de ADN) con su ¿Por qué Nada Funciona?, le sigue unos de los mejores programas de música del país del amigo Hugo Yardino y su Jinetes en la Tormenta, luego el comentado programa del Gallego, a veces acompañado por Robert “Perro” Umpiérrez, y termina la noche con Leo Billar con Rompan Todo.

Pero volvamos al tema, hablábamos del Gallego Mondelo y comentábamos que es uno de los que sigue fiel a esa rebeldía que tenía Pando. Y por ahí lo vemos todo el día en la radio, que es uno de sus amores, o caminando por la Gral. Artigas con su remera negra con el logo de su programa, su barba gris que dice soy rock, yendo a tomar unas cervezas negras con una pizza con tomates confitados y rúcula en lo del “Turco” Apud con quien les escribe. Este ser, es el mismo que el año pasado logró juntar a la banda completa de Los Estómagos para grabar, junto a ladero Umpiérrez, cuatro magistrales programas repasando toda la historia de ellos.

Ambos también fueron los ideólogos y parte fundamental del homenaje que le brindara la ciudad de Pando a Los Estómagos. ¡¡¡Animalitos del Rock!!!

Estoy hablando del mismo señor que luego que terminara toda esa jornada se compró una cerveza y se sentó en el escalón de la puerta de entrada de la vieja sala de ensayos de Los Estómagos, y se puso a beberla viendo la placa que se colocó en la vereda como tributo a esta banda fundamental del rock uruguayo. Solo, a las 3 y pico de la mañana, festejó este logro tan improbable de hacer como el de que vuelvan a tocar…

Pero no quedó ahí la cosa. Había que festejar el cierre de este año tan bizarro, algo se tenía que hacer ¡¡¡¡y lo hizo!!!! Abrió su boliche para una fiesta under y convocó a dos de las bandas que sonaron impresionantemente este año que terminó. Los Chanchos Salvajes y Kamikaze se juntaron en un local pelado, sin nada, cuatro luces al mejor estilo de los ’80, y solo con sus instrumentos, los músicos de ambas bandas hicieron que todos los malos tragos del año se olvidaran por unas horas.

Arrancaron Los Chanchos Salvajes, con Gustavo Parodi a la cabeza, que se sentía en su salsa. Pando, caverna del Rock, sus amigos y tocar. ¿Qué más? Y ahí estaban el Gallego, el Perro, los Hugo’s, Leo, el Mate, Martín y yo, fieles a esa mística de Pando más algunos jóvenes que desde Montevideo o de Las Piedras viajaron para no perderse este espectáculo.

Luego le siguió Kamikaze, con esa fuerza arrasadora de su frontman, que hicieron agitar a los pocos suertudos espectadores que estábamos ahí. Agradeciendo cantidad de veces a Pando, por ser lo que es: La cuna del Rock. Y un final inesperado cerró la noche. Se sumó a la banda Parodi y tocaron Johnny B. Goode de Chuck Berry. Hasta el famoso paso del pato estuvo ahí, recordando a ese pionero del género. Por ahí subí un video de ese final. ¡¡¡Qué final!!!

Y volví a la madrugada en el “Carlucho” con mis oídos plenos de rock y mi cámara de fotografía llena de imágenes que me dicen que todavía el Rock vive y Pando es su cuna.

Marcel Loustau