Voces Retro: Rubén Rada (1989)

¿Qué mejor momento que éste, en que Rada saca su disco Negro Rock, para recordar el rockportaje que Sólo Rock le hiciera en 1989?. Rada puede darse el lujo de entrar y salir del estilo musical que se le plazca, por derecho propio y por merecimiento. Y el rock no iba a ser la excepción. Más allá de la bienvenida que se le quiera dar a este nuevo disco, tomémoslo como excusa para nuestro recuerdo.

Hay una anécdota que conté en Facebook cuando publicamos nuestro número 29, y que reproduzco acá: Aprovechamos una visita suya a nuestro país para ir a buscarlo a un toque en La Barraca. Acordamos la entrevista para el día siguiente en el Hotel América, donde se estaba alojando. Como era de esperar, se olvidó que tenía la nota con nosotros, por lo que cuando llegamos al hotel, no estaba. Lo esperamos en el lobby, y cuando llegó lo abordamos. Nos invitó a subir a su habitación, y eso hicimos. Mientras subíamos en el ascensor, nos preguntó: “¿Y cómo anda la banda, muchachos?” Ahí los desconcertados fuimos nosotros, puesto que si bien ambos teníamos una banda en común en ese momento, era imposible que Rada lo supiera. Ni ahí se acordaba de nosotros, sólo había deducido por nuestra pinta que éramos músicos de rock. Seguramente pensó que teníamos algo que ver con los músicos que lo acompañaban, pero lo cierto es que, enterado de nuestras intenciones, nos invitó amablemente a esperarlo en el lobby. El rockportaje se desarrolló con normalidad, pero aún con cierta sorpresa por parte de Rada, quizás por lo amateur de nuestra propuesta.


¡No se extrañen de encontrar este rockportaje en nuestras páginas! La nota con Rubén Rada (46 años) ya la habíamos pensado cuando recién había salido nuestro número 0. Dos años después nos decidimos finalmente a concretarla. Y resultó un rockportaje verdaderamente diferente. Tanto, que ni empezamos con nuestra característica primera pregunta; porque si Rada nos contaba su historia, hubiéramos tenido que disponer de toda la revista para la nota. He aquí lo charlado:

SR: ¿Por cuántos países anduviste?

Rubén: Bueno, no te puedo decir el total, pero estuve en casi toda Sudamérica, algo de Centroamérica, y por lo menos en diez o doce países de Europa: Alemania, Italia, Francia, Yugoslavia, Suiza, Austria, Suecia, Dinamarca, Noruega, Bélgica.

SR ¿Y cómo te fue por esos lugares?

Rubén: Me ha ido muy bien. La primera vez me fue mejor. Como no tenía responsabilidad, cantaba en inglés. La segunda fue tocando mi música, y fue bastante más difícil. Pero anduvimos bárbaro. El público recibió muy bien y al final de la noche todo el mundo terminaba bailando y cantando con los tambores. Pero es más difícil porque la gente tiene que entender lo que no conoce, la gente tiene que escuchar durante una hora y media lo que estoy tocando, entenderlo, gozárselo y recién al final, faltando tres o cuatro temas para finalizar, la gente se empieza a enganchar.

SR: Le cuesta a la gente.

Rubén: Si a vos te dicen que viene Chuck Berry o los Rolling, ya le conocés la música y vibrás más. Pero cuando no conocés la música, el tipo tiene que venderte la música, tiene que ganarte.

SR: Muchos músicos te marcan como influencia en lo que ellos hacen. Sería bueno que marcaras cuáles fueron tus influencias.

Rubén: Mis influencias fueron Ray Charles, cantante negro ciego; los Beatles. En Uruguay, Pedro Ferreira y Romero Gavioli.

SR: ¿Seguís mamando de esas influencias?

Rubén: No, ya no.

SR: ¿Sos conciente de la importancia que tenés como músico para lo que es el país, lo que significás fuera de fronteras?

Rubén: No. Soy conciente de lo importante que es ser uno de los pocos tipos que han salido fuera del país y han tenido resonancia internacional, como los hermanos Fattoruso, como Zitarrosa, Viglietti, Jaime Roos, como tantos otros que han salido.

SR: Hay algunos críticos que dicen que tus últimos trabajos no son tan originales como los anteriores trabajos tuyos.

Rubén: Puede ser. Los periodistas siempre desconocen porqué se hace tal o cual trabajo. Yo tengo 46 años; empecé a cantar a los 12 años como profesional. Si a los 46 estoy vigente, quiere decir que estoy haciendo las cosas bien. Eso le pasa en Buenos Aires a Charly García: una vez que saca un material, el loco está adelantado, y más bien que no lo entienden. Pero supongo que mis trabajos, los discos de Rada, se escuchan siempre. Van a pasar los años y tanto como Litto Nebbia, Mateo, Opa, son discos que se van a escuchar toda la vida.

SR: Tenés una tendencia socio-política en las letras. ¿Te ofrece trabas eso?

Rubén: No. No, porque soy uno de los menos. Ni siquiera me puedo comparar al lado de Numa Moraes, de Larbanois-Carrero, Carrasco, Viglietti, gente que ha hecho cosas más importantes en letras que yo. Yo más que nada soy un refranero, estoy considerado más músico y cantante que autor de letras. Lo que sí he tenido son picos buenos, como “Dedos”, canciones que han marcado mi carrera. Pero realmente no soy uno de los letristas más socio-políticos del país. Pero me gusta cuando siento algo, y cuando tengo ganas de decir cosas, las digo. Pero no lo hago mucho porque también eso es demagogia. Yo en la época del proceso, acá en Uruguay, podía haber cantando canciones alusivas a América Latina: “Vamos hermanos, todos de la mano, vamos a luchar”. Pero me parecía que había gente que lo hacía mejor, y como no me gusta la demagogia, no me gusta vivir de eso, no lo he hecho.

SR: Referente a tu canción “El ómnibus”, ¿seguís pensando lo mismo?

Rubén: Totalmente. Es una canción de mi barrio, de mis hermanos. Ellos apenas pueden pagar el alquiler. Mis amigos, algunos fallecieron, otros están mal. Es la historia real de lo que le pasa a mis amigos. Mucha gente lo ha tomado como que es para todo el país. Me crié con esos reos, yo tocaba los tambores del lugar. Cuando digo “yo tocaba los tambores del lugar” es porque estuve mucho tiempo afuera, con muchas ganas de tocar los tambores. De hecho, tengo las manos todas rotas de tocar. El 12 de octubre me maté. Pero cuando hablo de los reos, son mis amigos.

SR: ¿Te parece que hay una identidad en el joven uruguayo?

Rubén: Yo pienso, si me hablás de la música, pienso que los músicos uruguayos tienen mucha más tranquilidad para componer, más soltura y claridad que los artistas argentinos; porque Argentina ya es un comercio donde se venden muchos discos, donde hay que pelear. En cambio el uruguayo, cuando llega al estudio con su musiquita, con su amor, en ningún momento se le pasa de poner tal o cual tema para ganar guita. El compositor uruguayo aún compone lo que siente. En cambio en Argentina hasta yo he hecho trabajos pensando en vender discos. Y referente a la juventud, yo no vivo acá, pero este país es uno de los más colonizados del mundo; y te encontrarás que de cada 100 pibes, 80 escuchan música americana. Eso pasa en todo el mundo.

SR: ¿Cómo definirías tu música y un show completo tuyo?

Rubén: Mi música la defino como afro-rioplatense: soy un negro que canta la música del Río de la Plata. Y en un show mío, encuentran a un showman, una fiesta donde ves la calidad de los músicos, donde podés encontrar alguna que otra letra y mucha locura. Es como un balde de agua fría, porque te podés encontrar con un tema como “El ómnibus” o un tango o cualquier disparate.

SR: Una vez leí que vos estabas cansado de todo el gran espectáculo y el gran volumen y que querías volver a la guitarrita.

Rubén: Sí, me gustaría hacer eso.

SR: ¿Por?

Rubén: Y… yo tengo 46 años, todo esto es muy duro. Es difícil bancar el grupo: los equipos te matan, hay que tocar a mano las congas, hay que cantar muy fuerte; a veces no hay buen monitoreo y los equipos te pasan por arriba. Pero bueno, es un estado de ánimo, al otro día subo al escenario y arranco de nuevo.

SR: ¿Conocés algo del rock nuestro?

Rubén: Lo último que escuché es a Delanuka. Después Zafhfaroni, Estómagos. Pero hace tiempo que no escucho grupos de rock; como que fueron usados para una cosa y fueron dejados de lado.

SR: ¿Y qué te parecieron?

Rubén: Me gustaban por lo atrevido, por lo audaces, no por lo musical. Pero eso era obvio, porque en la época del proceso esa gente no tenía lugar, no podía entrar dentro del canto popular porque el canto popular se hizo tan folclórico que dejó afuera a todos los pibes. Entonces los pibes más bien que salieron solos; perdieron el enganche de Tótem, de Psiglo y los grupos de aquella época, y salieron solos. Y más bien que se contagiaron de la música de los argentinos. Se pegaron a Los Cadillacs, Los Pericos.

SR: ¿Y comparando el rock nacional con el argentino?

Rubén: El argentino es superior; viene de algo y cercano, Lerner, Celeste Carballo, Baglietto, Spinetta.

SR: ¿Qué grupo te gusta de allá?

Rubén: Yo nunca hablo de eso, no me gusta hablar de eso. Tengo mis ídolos: Litto Nebbia, Spinetta, León Gieco. Después los demás me gustan muchos mucho. Otros más, otros menos.

SR: ¿Con cuánta gente tocaste?

Rubén: Con muchos. Con Mercedes Sosa, Giego, Baglietto, Celeste Carballo, Zitarrosa, Milton Nascimento, los Fattoruso, Hermeto Pascoal, Horacio Guarany, Los Enanitos Verdes. Una cantidad muy variada.

SR: ¿No te queda nada por hacer?

Rubén: No, he hecho de todo.

SR: ¿No tenés ganas de hacer algo que no hayas hecho nunca?

Rubén: Y no sé qué es. No sé… hacer una ópera.

SR: ¿Y qué estás haciendo ahora?

Rubén: Ahora tengo un disco nuevo que se llama Palos Uruguayos que todavía no salió aquí. Es netamente candombe, y se llama Palos Uruguayos porque va dedicado a los uruguayos. Porque después de Tótem nunca había grabado un disco de candombe.

SR: ¿Venderá en Argentina?

Rubén: No, en Argentina no va a vender, pero si lo llevamos a Europa… Allá vendimos entre 400 y 500 discos en los conciertos, y cobrándolos 20 dólares.

SR: ¿Cuál es la nueva formación de la banda?

Rubén: Beto Satragni, de Canelones, Ricardo Nolé, Lito Epumer, guitarrista de rock argentino, y Marcelo Sinagi, argentino. Dos argentinos que son dos tipos súper admirables, que nunca habían tocado esta música y lo están haciendo un disparate.

SR: Siempre te rodeás de buenos músicos.

Rubén: Siempre. Porque la música mía no es zonza solamente, hay que tocar mucho muchas notas.

SR: ¿Planes de futuro?

Rubén: Bueno, viajar a Australia, que hay un montón de gente que me está esperando allá. Viajar a Suecia, Dinamarca, Estados Unidos, Paraguay, Chile, y seguir peleando.

SR; ¿Hasta cuándo va a haber Rubén Rada?

Rubén: No sé, pienso que hasta que haga dinero; así que voy a tener que seguir trabajando hasta que me muera.