El reportaje de abril se lo hicimos a Nacho Obes, vocalista e instrumentista de la banda Doberman entre 2001 y 2013, y artista profesional solista con actuaciones alrededor del mundo. Su excepcional voz y sus múltiples interpretaciones le abrieron y pavimentaron un camino que lo llevó por instancias totalmente inusuales para un músico de rock nacional. Hay una larga historia que fuimos desgranando con Nacho donde no se evitaron ninguno de los temas que nos interesaba tocar. El disparador de este reportaje fue el relanzamiento de Doberman tanto en vivo como con sus discos, dando impulso a una charla que avizorábamos como muy interesante. Esperamos que la disfruten.
SR: Actualmente estás con una movida para reactivar a Doberman, que inicia con un toque.
Nacho: Sí, es el punto de inicio, el 6 de junio en MMBox. Primero estoy haciendo un trabajo de recuperación de lo que es el nombre de la banda, las fotos, los discos. Llegamos a 2026 con Doberman que todavía no había nacido digitalmente. Yo me fui de la banda en 2013, y siguieron un poquito con otro cantante, pero después se desarmó. Y estamos hablando de 12 años en que la banda no tuvo actividad. En este momento, Doberman no tenía ni los álbumes, ni canal de YouTube, ni página web. Los álbumes no estaban disponibles para comprar a nivel físico y tampoco a nivel digital. Yo como Nacho Obes solista y músico profesional, hago muchos trabajos: televisión, radio y muchos shows privados, corporativos. Ese es mi trabajo 100% como músico. Pero en este caso, se dio el timing para poder volcar toda esa experiencia en la banda a partir de este año. Lo primero que hicimos fue cumplir algo que los fans me pedían durante los últimos 10 ó 15 años, que era tener la música a nivel digital. Empecé a lanzar un poco la idea en mis redes sociales, en el Instagram de Nacho Obes cantando las canciones después de muchos años, filmándome mientras cantaba las canciones. Eso es lo que atrajo al público hacia mis redes sociales, y ahí empezamos la movida de tener un álbum nuevo, que era una especie de “greatest hits” de las canciones elegidas para Doberman. Y además de eso, hacer un show de regreso. Estamos en esa etapa. La primera etapa era ordenar la casa. Fuimos a buscar los logos, las pistas y las fotos originales, y fue muy difícil porque el resto de la banda no se dedicó a la música y entonces quedó todo como olvidado de a poquito. No estaba unificado, no teníamos la misma información todos, así que decidimos hacer un proceso de fotografía y de recuperación de pistas y de canciones inéditas. Por ejemplo, hay una versión de “Highway to hell” de AC/DC que nunca se editó oficialmente. Era como un demo que tenemos por ahí, alguna versión en vivo. Junté todo eso e hicimos este lanzamiento que le llamo Doberman XX por los números romanos de 20 años. Obviamente con previa autorización del resto de los muchachos, que no van a estar tocando en vivo porque no se dedicaron y no tienen la voluntad y las ganas de hacer giras y todo eso en este momento. Yo sí, porque tengo energía de sobra y estoy con acompañamiento de músicos del palo. Tengo confianza, así que vamos a ver esta nueva etapa de Doberman.
SR: Repasemos un poco la historia de la banda.
Nacho: Creo que empezamos a ensayar en 2001, y en 2002 nacemos como Doberman oficialmente por un demo que grabamos en Sondor que se llamaba “La piel del lobo”. Luego empezamos a sonar en Rock Boulevard con Mario Gallinares, que nos lanza y de ahí empezó una carrera hasta el principio de 2013. Ahí ya es el final de muchos años de banda, y yo me voy por muchas diferencias. Es más, en 2012 hicimos el festejo de los 10 años en La Trastienda y nos fue muy bien.
SR: ¿Quiénes eran los integrantes en esa época?
Nacho: Estaba yo en la voz y en el bajo, Andrés Mozzo en guitarra, Germán Seoane en guitarra y Matías Kramer en batería. Empezamos siendo cuatro y después por una cuestión de show, incluimos un par de bajistas en los últimos dos años de Doberman. Lo que más recuerda la gente fue un concurso llamado Pepsi Bandplugged en Canal 10, que ganamos, y yo estaba al frente de la banda con un bajo. Esa es un poco la foto principal de Doberman de aquellos años.

SR: Contame del material discográfico que editaron.
Nacho: Oficialmente conmigo, Doberman editó tres álbumes. El primero se llama Doberman, editado en el año 2005. En 2007 editamos El Último En Pie, segundo álbum, los dos de manera independiente, porque a raíz de que ganamos el concurso tuvimos un capital para invertir. Eso fue algo bueno que hace que hoy seamos los dueños de todo el catálogo de Doberman. Eso es algo muy importante. Y el tercer álbum lo grabamos en el 2010 y lo lanzamos en 2011. Se llama Tren Calavera, que fue el primer álbum en el que sabíamos grabar y producir, entonces tiene una calidad superior de ejecución y de audio. Hoy en día se nota eso con respecto a los otros dos álbumes. Después la banda, sin que yo estuviera, editó otro álbum pero no físicamente, quedó más como un intento. En esos años como que no teníamos comunicación entre nosotros. Después de años la retomamos y de hecho ellos me habilitaron a seguir a adelante, previa invitación. Era una invitación para hacerlo todos, pero la verdad que no es el momento. Así que bueno, decidí seguir yo solo.
SR: Como dijiste, pasó bastante tiempo entre que la banda finalizó y ahora. Aquella época es distinta, que no se parece al momento actual del rock nacional..
Nacho: Doberman entra en una generación del rock nacional donde explotaron las bandas, post crisis de lo que fue el famoso corralito. Mucha gente emigró o cambió de laburo; los estudiantes que tenían sensibilidad para escribir, escribían cosas, y de ahí sale una generación, la cual yo integro, que se hizo escuchar. Digamos que tuvimos los medios para entrar al mainstream, porque se ve que había muchos problemas económicos. ¿Por qué digo esto? Porque los medios capaz que no tenían acceso a grandes artistas o a grandes inversiones, y nosotros éramos baratos. Habían concursos, programas que pasaban demos, programas de televisión que pasaban los artistas nuevos. Un poquito más adelante había hasta tapas de cuaderno con las bandas de rock. ¿Por qué? Porque éramos baratos, porque éramos lo que en el momento fue un movimiento alternativo que aparecimos en la tele. Y se juntaron dos generaciones: las bandas que crecieron a ser bandas de estadio -No Te Va Gustar, La Vela, Hereford, La Trampa, Buitres, Trotsky- y las bandas nuevas, que creo que empezaron ahí por el 2002. Estaba Vinilo, Lapso, Psimio, Chala Madre, muchas bandas que fueron un movimiento nuevo. Doberman fue la más jovencita, la última que entró ahí; yo tenía 18 años. O sea que es un momento muy lucrativo para el rock nacional y no es lo mismo ahora. Estamos en otra escena, en otro mundo, la tecnología es otra. En aquel momento no estaban las redes sociales, todavía era el viejo mundo como lo conocíamos los que tenemos cierta edad. No era el mundo globalizado, todavía faltaban un par de años para eso. Fue una situación muy particular que nunca volvió y no creo que vuelva. Fue una explosión del rock nacional, una burbuja que duró lo que duró, unos 6 ó 7 años.
SR: Que fue uno de los picos más altos del rock nacional.
Nacho: Vos, yo y todos los que están leyendo sabemos que hubo un contexto luego, en que los Pilsen Rock, con el apoyo de las marcas grandes. Diríamos que era lucrativo apoyar a una movida nueva de jóvenes, que después en otras décadas serán otras cosas: los raperos, los traperos en las plazas, los que hacen cumbia; pero en aquel momento, eran los rockeros. Fue un momento muy particular regional y tuvimos suerte de estar ahí.
SR: Suerte pero a su vez también en base al trabajo y a todo lo que han hecho. También fueron 10 años de éxitos, de alguna manera
Nacho: Sí, sí. Nosotros concebimos a Doberman como una banda que no veíamos en el rock nacional. ¿Cuál es el estilo de Doberman? Es una mezcla de hard rock, pero con canciones. No se basa sólo en el estilo blues-rock como podía ser alguna banda fanática de AC/DC. Nosotros nos hicimos medio como AC/DC, pero éramos mucho más cancioneros y mucho más estribilleros de radio, y eso nos hizo sonar no sólo en los programas under o roqueros, como era Rock Boulevard, que sí era un programa de rock, pero un programa de rock metalero, heavy metal y hard rock. Nosotros llegamos a sonar hasta en Concierto FM, en todos lados, con algunas canciones que rompían la barrera del rock y no tenías que explicarle a nadie qué era. O sea, te gustaba o no, y eso no pasó con todas las bandas, pero de repente sí le pasó a Hereford con “Bienvenida al show”, canciones que trascendieron a los que nos gustaban los solos de guitarra y todo eso. Doberman tuvo esa oportunidad y era una banda que no tenía una referencia exacta y esa era la idea. Por eso me parece que pasamos a ser una novedad y fuimos una banda revelación en el momento, sin duda. Del 2004 al 2010-11 fuimos una banda con potencial, al menos en los primeros años.
SR: ¿Por qué abandonás la banda?
Nacho: En el camino pasaron dos o tres cosas que creo que fueron hitos dentro de la banda. Hay hitos buenos y hay hitos no tan buenos. Los no tan buenos son consecuencia de los buenos. En el año 2008 a raíz de que la banda sigue creciendo y le va muy bien con el segundo álbum también -porque le fue muy bien a “Perro fiel”, que era un sencillo que sonó mucho- nos llega la invitación de ir a un evento de la NAMM (National Association of Music Merchants) en Estados Unidos en California, que es una convención de la industria de la música. Fuimos esponsoreados por varias marcas y ahí tenemos el placer de conocer a todos nuestros ídolos. Nos invitaban a los pequeños shows que tocaban Velvet Revolver, estaba Slash, estaban los Van Halen, sacamos fotos con todos. Pero además fuimos para hacer relaciones públicas y funcionó, y Doberman fue convocado para poder seguir su carrera en Estados Unidos. La idea era hacer el mercado latino con un promotor de allá, en español pero con base en Estados Unidos. Pero la banda decidió no ir. Eso generó las primeras diferencias, que tiempo después se resolvieron, pero las diferencias entonces empezaron a ser de proyectos y de futuro. Cuando pasó lo mismo con el último álbum, el hecho era ir a triunfar a Argentina y tampoco tomamos la decisión. Y eso empieza a generar diferencias internas en los ensayos, en las opiniones, en los proyectos. Eso además de la convivencia por muchos años, para mí terminó siendo la salida. Yo particularmente ya estaba dedicado a la música; profesionalmente era coach vocal, daba clases de música, entonces si la banda no emprendía, también yo estaba perdiendo mi norte. Quizás otros tenían otras carreras, otros trabajos y el mío era la música. Doberman era mi proyecto de vida y me di cuenta que quizás para los demás no sé si era tanto. Lo miro hoy y es entendible, hoy en día no estoy enojado por eso y creo que ellos tampoco. La salida de la banda, al fin y al cabo, me dio una carrera solista y un sustento económico que no tenía en aquel momento en Doberman y no me arrepiento. Tocando la guitarra compré mi casa, tengo mi vida, entonces no me parece que estuvo mal la decisión. Pero era insostenible porque era un proyecto que veía que no nos la estábamos jugando. Cuando lo ves de adentro, no es tan fácil tener esos trenes que pasan y que son los que soñás.

SR: Si hablás prácticamente con cualquier banda nacional, a no ser las que son ceñidas estrictamente al ámbito del under por las razones valederas que sean, todas quieren trascender. Y la forma de hacerlo acá en Uruguay es muy difícil si no hacés un poco este tipo de cosas.
Nacho: Sí, y fijate que nuestro género es un rock un poquito más fuerte, un poquito más duro que el rock and roll quizás de consumo popular. Entonces, obviamente que hay que salir a buscar nuevos mercados. Yo le veía mucho potencial a Doberman afuera. Cuando íbamos a Argentina se notaba que, incluso hasta el día de hoy, no hay una banda de ese estilo, porque las bandas las hacen muy under o muy copia, para mí, como una sátira de AC/DC en castellano. Pero no son bandas con identidad propia. Por ejemplo, como hizo Rata Blanca con el estilo de Deep Purple, que sí le dio una identidad con las baladas. Pero no lo encuentro con las bandas del estilo hard rock más blusero. Y bueno, lamentablemente tuve que optar como músico por lo laboral.
SR: Vamos para esa etapa que está interesante también. Vos dejas la banda pero te zambullís en el mundo de la música. ¿Qué pasos diste ahí? ¿Cómo te empezaste a desarrollar?
Nacho: Salí a tocar por necesidad. Lo primero que tenía al alcance de mi mano era volcar mi experiencia. Empecé a dar clases a los cantantes, a preparar a cantantes para grabar sus álbumes. O sea, me hice una especie de personal trainer de cantantes. Yo tenía muy buena reputación a nivel vocal como cantante de Doberman y de Aplanadora, que era otro proyecto de heavy metal alternativo que hice, donde hacíamos tributo a Black Sabbath. Esos trabajos me llevaron después a, por ejemplo, darme cuenta que podía tocar en vivo con una guitarra acústica y que podía interpretar muchas canciones de muchos estilos. Salí a tocar, y cuando me di cuenta, tocaba en un bar, en otro bar, y empecé a hacer el mismo recorrido que había hecho con Doberman por todo el Uruguay, pero solo. Cuando me di cuenta, había entrado al mundo de los shows privados, corporativos, que no sabía ni que existía eso, y volcaba toda mi locura roquera en entretener al público. Eso no se daba en el ámbito de los bares, de los hoteles, porque la gente tocaba mucho más de otra manera. Cuando me quise acordar, tenía una carrera y estaba viajando por toda Argentina cantando. Luego había firmado con dos agencias argentinas que me vendían a toda la región de Latinoamérica. Después estaba tocando en París, en Estambul, en eventos para sponsors de la Champions League en Europa y cosas así. No lo planifiqué, pero se me abrió todo un mundo de trabajos donde aprendí un montón. Siempre recuerdo que también el Negro Rada cuenta que aprendió un montón de cosas tocando en hoteles, en cruceros. Fue muy parecido. Así que se dio por casualidad, básicamente. No lo hice consciente, lo hice por necesidad. De a poquito fui dejando la docencia y lo que eran las clases de canto y me cambió la vida a nivel económico. Me agarraron unas productoras en Argentina y eso me hizo dar unos saltos muy importantes. Desarrollé un show unipersonal, pero tampoco me imaginé que iba a tocar solo, con guitarra, con piano. Y eso me llevó accidentalmente también a hacer trabajos en televisión, en radio. Estando tocando en Argentina cantando en varios boliches como músico residente, firmo con Warner en el año 2018 como Nacho Obes solista y empezamos la preproducción de canciones en el 2019, mientras estoy tocando en muchos países para shows privados, para empresas. Viene la pandemia y ese contrato no avanzó. Básicamente me encajonaron. Lancé unos sencillos que no apoyaron y decidimos no continuar con ese contrato.
Estaba dentro de las cláusulas que si no estábamos de acuerdo, podíamos salir. Y fue lo mejor, porque estuve todo un año siendo de una discográfica que no me usaba y yo no podía hacer cosas sin decirles a ellos y sin darles un porcentaje. En esos años me contratan para hacer una campaña que se hizo viral acá, muy conocida, que fue la canción de Lacalle Pou. Eso me llevó también a muchas críticas a nivel de mis compañeros de rock nacional y muchos fanáticos. Fue durísimo porque era la pandemia, estaba todo el mundo pendiente, parado, y yo había sido el músico que todos habían aplaudido en Doberman. De repente sintieron que yo estaba en la vereda enfrente. Eso me dolió mucho porque no lo vieron como un trabajo profesional. Yo estaba acostumbrado a ser profesional hace años ya y la gente no sabía. Todo esto que te conté recién, a mí me hizo tener una visión distinta de la música. Para mí era un trabajo, no era un statement de mi ideología, de mi religión, de mi alma; me pagan por cantar. Lo hice de esa manera y se me abrieron 500.000 puertas, porque fue una canción exitosísima. Lacalle Pou ganó y él me dijo personalmente que la canción tuvo mucho que ver, lo que es algo muy pesado. Yo tenía mucho miedo a hacer esa campaña porque sabía lo que me esperaba, pero era una oportunidad grande y también siempre me gustaron los desafíos. A raíz de que me empezaron a seguir, también Nacho Álvarez lo hizo y vio que había hecho la canción, que yo tenía toda esa experiencia cantando un montón de canciones. No me conocía por Doberman sino por lo que yo hacía a nivel privado. Me llevó a la televisión, a Santo y Seña, y terminó de coronar toda esa parte de la pandemia en que me viralicé como solista.

Ahí el nombre de Doberman quedó totalmente atrás. Ahí pude ser Nacho y no el que cantaba en Doberman, con el costo de que en la comunidad roquera se me cuestionó en ese momento. Y creo que mis ex compañeros de Doberman se sintieron también bastante expuestos de que yo era el cantante de la banda y había hecho eso. Para mí el recuerdo de Doberman es como otra vida, porque viví mucha más información del 2015 para acá que lo que fueron los primeros 10 años de Doberman. Mucho más rápido, como que viví todo de nuevo. En el momento en que explota lo de Santo y Seña, me vio Valeria Lynch. Me convoca para hacer el show con ella y durante tres años hago giras con Valeria y con Mariano, de Attaque 77. Es otro momento de expansión. Terminamos haciendo shows en Calle Corrientes y me lleva a otro nivel que yo nunca había llegado, que era ser músico multi instrumentista y cantante de una artista consagrada. Valeria es la cantante femenina más importante de la historia de Argentina. Se dio la casualidad que en la pandemia teníamos que ser pocos en el escenario, entonces necesitaban alguien que tuviera experiencia haciendo un poco de todo y ese era yo.

SR: Tuviste que tomar decisiones difíciles en el camino.
Nacho: Sí, lo de la canción de Lacalle Pou y lo de Santo y Seña, porque las dos tienen connotaciones políticas. Yo veía que me podía beneficiar en mi carrera, también, y me la tenía que jugar. Me parece que si sos tibio en estas cosas, nunca hacés nada. Yo me la estaba jugando por lo profesional. Si me lo hubiera jugado por lo artístico o por lo creativo, me hubiera jugado antes con Doberman. Es la educación que tengo. Yo vengo del mundo del deporte y voy para adelante con el trabajo. Siempre tuve esa ética laboral, entonces tuve que dejar muchas cosas atrás para poder tener una carrera.
SR: O sea que, visto ahora un poco a la distancia, era el camino exitoso que podía tener Doberman con las propuestas que no aceptó, pero vos en definitiva fuiste por ese camino.
Nacho: Viste que no me piso el palo. Lo que quería para Doberman era trepar siempre con lo nuestro, pero trepar, porque nunca dejé de cantar las canciones que me gustan. De hecho, a mí me contratan para cantar Queen, Michael Jackson, Stevie Wonder, AC/DC. Yo amo esa música; no canto nada que no me guste. De hecho, la canción de Lacalle Pou la canté porque me parecía que era un temazo. Y el trabajo de Santo y Seña era pararme al lado de Nacho, tener una gran hinchada en contra, pero era cantar las mejores canciones del mundo en televisión en vivo con todo el Uruguay mirando. Yo lo quiero. Yo quiero ir a cantar Frank Sinatra, Otis Redding, Los Rolling Stones en vivo en Canal 4. Es el sueño del artista. Empecé siendo un cantante de rock y me convertí en un artista profesional. Años después, eso me trae a tener el tiempo, la tranquilidad y la firmeza de poder encarar de nuevo lo de Doberman desde esta óptica para darle lo que me parece que merecen esas canciones.
SR: Es un recorrido un poco extraño de alguna manera, ¿no?
Nacho: No es ortodoxo.
SR: Ahí está. Venís con Doberman, que queda por el camino. Después hacés toda esta experiencia y de alguna forma volvés a Doberman, que obviamente son dos cosas completamente distintas.
Nacho: Sí, en realidad, yo me convertí en un showman, en un artista profesional, y Doberman va a tener un cantante que es un showman, es un artista profesional y va a tener los mejores músicos de rock y va a tener el mejor show posible respetando la génesis de la banda. Yo creé todas las canciones con mis ex compañeros, producíamos los shows, hacíamos todos nosotros. Entonces, básicamente, yo estuve ahí. Así que en ese sentido estoy tranquilo. Pero fue un camino no ortodoxo porque no lo planifiqué. Yo quería conquistar Japón con la banda, también, pero terminé tocando en esos lugares solo y de manera que nunca esperaba. Me hubiera divertido mucho hacerlo con alguno de los muchachos, pero sinceramente no es el tiempo para ellos. Eso lo tuve que entender.

SR: El hecho de haber pertenecido a Doberman, la experiencia con la banda y todo lo demás, ¿en qué medida te ayudó y en qué medida lo extrañaste de alguna manera en este nuevo recorrido tuyo solista?
Nacho: Está bueno lo que decís. Me ayudó en todo, básicamente me formé. Porque con Doberman, de un día para el otro, teníamos tocar en los festivales con las mejores bandas de Uruguay, de Argentina. Teníamos que hacer prensa, responderle a la gente, sacarnos fotos, tener el respeto por la gente que nos iba a ver, producir, editar. Después en mi carrera, fui aprendiendo otras cosas, pero mi base fue lo que hice con los muchachos. Nunca renegué de ser el cantante de Doberman porque aprendí de eso. Y vos me decías, «¿Qué te faltó? ¿Qué extrañaste?». Mirá, yo hice shows en el Museo Pompidou de París, que es el Museo de Arte Moderno más importante del mundo. Yo estaba cantando ahí para una empresa muy importante en el marco de unos campeonatos de tenis, con shows que son profesionales. Un público hermoso, todos cantando. De un lado tenía a la Torre Eiffel de lejos, y muy cerquita está Notre Dame. Esas cosas son impagables, es espectacular, pero ese es mi trabajo. Y como soy muy futbolero, la gloria no se compra. Entonces, lo que yo extraño o me faltó es lo que me da Doberman, que es que la gente me quiera dar un abrazo y que diga, como me dice: “Tengo esta canción de cuando tenía 15 años”, de que la gente va al show y va a cantar, y son tus canciones. Y vayan a verte tres personas o 3.000, te van a ver a vos y son tus canciones. Doberman, para mí, es el honor, es lo que hicimos y que no tiene precio. Lo voy a hacer de la manera más profesional, pero hay un corazón ahí que me empuja. De repente, para lo que es mi carrera solista, yo ya soy mucho más profesional –estoy gastando la palabra- pero con Doberman estoy permanentemente siendo Nacho de Doberman. Es muy distinto; para mí significa la gloria.
SR: ¿Es el Nacho más auténtico?
Nacho: Sí, es mi proyecto. Mi génesis es el rock. Yo puedo cantar muchos géneros. Me hice conocido como Nacho por cantar de todo, pero siempre desde una óptica rockera. Yo no nunca dejé de ser cantante de rock.
SR: La pregunta un poco obvia es, ¿por qué ahora?
Nacho: Yo ya venía hace dos o tres años hablando con mis ex compañeros porque se venían las dos décadas del primer álbum, y ahora del segundo. Particularmente no es de ahora, es de estos últimos años, que ya tenía las ganas de hacerlo. Porque me parece que Doberman estaba perdiendo el tiempo a nivel de material, no estaba sonando en la radio. Como no somos de ningún catálogo porque somos independientes, si nosotros no lo ordenamos eso queda todo ahí. Estaba vivo sólo por los fans que subían videos a YouTube. Veía que se estaban muriendo 30 canciones de las que, para mí, hay 20 que son maravillosas y que merecen que se escuchen más, y que todavía tienen potencial en Argentina porque no las conocen. Yo tengo suficiente energía para hacerlo ahora, tengo la experiencia y tengo la voz al 200%. No es sólo el show de los 20 años, ya tenemos fecha en Argentina y tenemos la idea de ir allá. Por suerte tenemos la gente adecuada para emprender en Argentina, que es un poco el trabajo final que Doberman merece. Es una opinión mía.

SR: Es el impulso de todo lo que vos viniste haciendo estos años, en definitiva, ¿no?
Nacho: Sí, sí.
SR: Sos un trampolín para la banda, de alguna manera.
Nacho: Ojalá que así sea. Hoy traigo mucha información, mucha experiencia y mucha energía que agarré en todos lados. Mucha gente que era fanática de Doberman y que hoy en día están en la industria de la música, de los espectáculos, están de acuerdo conmigo de que tenemos una chancita más por ahí. O sea, se da justo ahora porque se da el momento mío. Repito, no se dio el momento de los muchachos. Alguno fue padre, otro tiene el laburo, alguno de los muchachos tiene otra banda y está escribiendo música. Es respetable que no alteren su vida porque justo es mi momento. Pero estoy contento que igual me hayan habilitado a seguir este proyecto.
SR: Entonces, este es un nuevo Doberman, por decirlo de alguna manera.
Nacho: Yo lo estoy llamando Doberman XX para que la gente lo tome como Doberman pero en esta etapa. Creo que cuando entremos en algún festival ya será Doberman.
SR: ¿Qué músicos te acompañan ahora?
Nacho: Tengo un ex integrante de las últimas épocas de Doberman, que es el Mono Vargas, que es el bajista. Después tengo a Francisco Quiñones en una de las guitarras, que me acompañó hace años en Aplanadora en los tributos a Black Sabbath, que es un gran guitarrista. Es mayor que yo de edad y tiene mucha experiencia. Es guitarrista de primer nivel, sólo que no estaba tocando con nadie, así que tuve la suerte de tenerlo para mí. Después, en la otra guitarra tengo al Colo Casal, Martín Casal, que también es de los Casal, que es una banda de música folclórica tradicional y además es el guitarrista de Snake. Ahí sí lo tengo compartido con otras bandas, tengo que tenerlo atadito. Y tengo en la batería a Nicolás Molina, que es un baterista unos años menor que yo, que toca todo tipo de género de rock y heavy metal, que va a dar que hablar. Me parece que es tremendo batero y toca en muchas jams y agrupaciones. Pero como banda de rock, esta es la primera que va a integrar.
SR: Bien. ¿Vos sólo con la voz o voz y guitarra?
Nacho: Yo voy a estar en la voz con algunas guitarras, con algunos bajos, porque algunas canciones tienen estéticamente esa cosa puntual de que yo tocaba la guitarra hace mucho y vamos a recrear eso. Pero yo soy el front man, soy el cantante, más allá de ser el productor ejecutivo o artístico. En el escenario estoy ahí con el micrófono haciendo cantar a la gente.
SR: Este nuevo Doberman toma como base al viejo Doberman en cuanto a las canciones y un montón de cosas. ¿Eso es lo que van a estar presentando ahora el 6 de junio en Montevideo Music Box?
Nacho: Sí, vamos a estar presentando las mejores canciones que elegí yo, que sé que a la gente le gustan, por más de que alguna sorpresita más vamos a hacer. Doberman siempre fue de hacer versiones de grandes bandas, por ejemplo AC/DC, Iron Maiden, Deep Purple y Metallica han pasado por los shows de Doberman, y eso no va a ser la excepción. Voy a tratar de meter todas las canciones que pueda, que sé que a los fans le van a gustar y están esperando hace muchos años. El otro día fui a una radio y la conductora me decía: «Escucho esta canción y tengo 20 años menos”. Pasa eso. Vos me preguntabas hace poquito porqué ahora, y justo en este momento se da que mucha gente le quedó alejado en el tiempo, cuando tenía 20, 19, 18 años, y esto le da un fuego al corazón que a mí también me da. Estamos todos con esa misma sensación.
SR: Es un poco el reenganche con esa época, pero va a haber un nuevo camino con nuevas canciones, ¿no?
Nacho: Sí, sí. Yo quiero hacer esta base en este espectáculo y luego, para adelante. Sobre nuevas canciones, la opinión que yo tengo, que la tengo súper formada, es que Doberman éramos nosotros cuatro, los originales: Nacho, Andrés, Germán y Matías. Entonces, si no estamos nosotros cuatro, las canciones nuevas no son Doberman. Eso siempre lo voy a respetar. Por ahora no quiero escribir una canción yo solo porque no sería una canción de Doberman. Entonces, por ahora voy a tocar las 30 canciones que hace mucho que no se tocan y que hay que gastarlas un buen tiempo. Y ojalá en el futuro, si los muchachos pueden y podemos escribir alguna canción los Doberman originales, las quieran venir a tocar o no en vivo, creo que ahí sí estaría habilitado para mí hacer un par de sencillos nuevos, pero los haría con ellos.
SR: ¿Eso se ha conversado con ellos?
Nacho: No, pero bueno, ahora se están enterando.
SR: Entonces tenemos un auspicioso camino de Doberman pero también está tu carrera solista.
Nacho: Sí, yo las estoy manejando como dos patas separadas, porque también yo como Nacho Obes tengo que respetar que el público de Doberman quiere Doberman, y que la gente que sigue a Nacho Obes quiere ver a Nacho Obes cantar todas las canciones conocidas que le gustan. Entonces, hago las dos cosas por separado. Tengo que ser muy inteligente en que no puedo ir a un show de Doberman a ser Nacho Obes, a ser el personaje histriónico que soy en la televisión, que fui en Tu Cara Me Suena en Teledoce, por ejemplo, donde hacía imitaciones. En Doberman soy el cantante de Doberman y lo más importante es la banda, es el público, son las canciones y esa imagen del perro. No soy yo, no se trata de mí, se trata sobre las canciones y lo que les genera la gente. Y en el caso de Nacho Obes, hace shows solistas unipersonales para eventos, para marcas, viaja por el mundo cantando, trabaja en televisión, en radio, siendo Nacho cantando. Es parte de mí natural. Le sacaré provecho como cantante de Doberman, pero tengo clarísimo que son dos personajes distintos. Ahora tengo que ganarme de nuevo la credibilidad del público rockero de que puedo hacerlo.

SR: En principio está apuntado, como vos decías, a la gente de aquella época, como para traerlo de alguna manera a la actualidad. Pero hay cierto público rockero nuevo que seguramente no haya visto nunca la banda en vivo.
Nacho: Sí. Mi objetivo es, primero, darle a los que vayan el 6 de junio lo que todos queremos, porque yo soy el fan número uno de Doberman. Ya inmediatamente el día después, mi objetivo es ir a buscar a esa gente nueva que está ávida de rock a los festivales, a Buenos Aires, al interior. Obviamente, todos los que van a MMBox que vengan conmigo que vamos a seguir para adelante. Es mi objetivo. Porque gente que le gusta el rock hay en todos lados, y que no conozca a Doberman, la mayoría. Así que fijate qué emocionante es eso, ¿no? O sea, todo el público que hay por delante.
SR: Que es un desafío, también, ¿no?
Nacho: Me encanta. O sea, estoy vivo. Tengo 42 años y estoy con un proyecto nuevo que creo que, de meterle, en dos o tres años puede dar unos frutos interesantes.
SR: Más allá del proyecto de la banda, tenés otro sobre qué va a pasar con la banda, por lo que me estás diciendo.
Nacho: Sí, totalmente, porque aprendí mucho en mi carrera y ya sé hacer estas cosas. Sé producir a un artista, y en este caso voy a producir a Doberman. Lo bueno que tiene Doberman de las épocas de aquellos años, es que mucha gente le deseó el bien a la banda y hay mucha gente que nos abrió las puertas, y hoy en día siguen abiertas esas puertas. Así que es el momento de cruzarlas. Primero tenemos que hacer bien ese show y que la gente disfrute, que sea un Doberman convincente, que suene como los discos o mejor, y una vez que tengamos ese dedo para arriba del público, de los perros fieles de Doberman, creo que ahí estamos habilitados para para seguir.
SR: Tienen una muy buena base, porque más allá de toda tu carrera y tu trabajo profesional individual, también Doberman fue como una banda referente y profesional, que sonaba muy bien.
Nacho: Sí, sí, sonó mucho, tuvo mucha prensa porque las canciones calzaban muy bien en distintos tipos de emisoras en su momento. Y los shows en vivo eran el fuerte de la banda, entonces ganábamos mucha gente que nos seguía y en poco tiempo creo que entramos a la movida del rock nacional. Y hasta el día de hoy esa base está, de hecho lanzamos las entradas y ya se vendieron un montón el primer día. La verdad que estamos muy contentos de que toda esa gente se está reconectando de nuevo con mis redes sociales y que también entiendan que habían muchas páginas web y redes sociales de Doberman que no se terminaron usando en los años. Decidí no hacer una oficial porque había muchas por todos lados, mucha información repartida. Entonces lo estoy haciendo bajo las redes de Nacho Obes para unificar un poco por dónde estoy. Esa es un poco la idea.

SR: Pensando en la gente que no conoce a la banda, que de repente ni siquiera escuchó nada, ¿cómo les definirías la propuesta de Doberman? ¿Cómo los convencerías para que fueran a este toque?
Nacho: En sus orígenes, Doberman es una banda de rock and roll, casi hard rock, creo que con mucha influencia a nivel rítmico de lo que es AC/DC. Pero siempre tuvo algo un poquito más melódico, como podía pasar con Deep Purple, Led Zeppelin o The Cult, todas bandas que son referentes. Te vas a dar cuenta en el estilo, en las guitarras. Es una banda muy guitarrera, es una banda muy rítmica. Y siempre -no lo decía yo- pero a la gente le llama la atención la voz, que en Uruguay en aquel momento no se acostumbraba, y aún hoy en día no se acostumbra que los vocalistas canten este estilo. Generalmente los vocalistas formados cantan en el tango, en la murga, en la música tropical, y los cantantes de rock somos más cantautores. Contamos más una historia que el virtuosismo vocal. En Doberman juntar esas dos cosas hacía que llamara la atención. Así que para cualquier amante del rock, si sos fan de muchas bandas internacionales, esta es tu banda local. Va por ahí. En su momento fuimos muy apadrinados por Hereford y por La Trampa, que tenían un público extenso que se dio cuenta que éramos una alternativa más a lo que era el rock tradicional, digámosle, con influencias inglesas y americanas de los años ’70 y ’80. Creo que el amante de la música y del rock, le puede dar una chance.
SR: Y en este camino que uno ya puede augurar que es bastante exitoso, ¿puede llegar a ocurrir lo mismo que ya pasó antes con Doberman, que en un momento tenga que pegar ese salto fuera del país?
Nacho: Sí. Que tenga la obligación, ojalá. Nosotros ya tenemos fecha en Buenos Aires el 16 de octubre, que es nuestro primer show pequeñito, no más de 200 personas. Es un venue chico. Ya tenemos la misma agenda acá que la que tenemos allá, de hacer prensa, de tener contacto con los fans que hicimos hace años allá, con los uruguayos de allá. Lo vamos a trabajar por igual. Por ende, no es si se da el salto o no, lo vamos a trabajar orgánicamente a huevo. Doberman es un proyecto independiente y siempre lo fue. Y hoy en día es un proyecto independiente, no hay empresas ni nada atrás. Así que la dirección que va a tomar Doberman ahora simplemente es la que haya. En este caso, es un primer show, luego ojalá sean los festivales, y lo mismo en Argentina, y el público decidirá. Esa es la realidad, el futuro de la banda.
SR: ¿Cuál es tu expectativa personal respecto al show en MMBox?
Nacho: Lo primero es reencontrarme con el público de hace muchos años, que estemos todos ahí, que esté caliente la sala. Es mi expectativa a nivel personal, y con todo lo que aprendí estos años, estoy muy entusiasmado. Me preparé física y vocalmente para poder cantar mejor con mis 42 años que a los 20. Y lo quiero demostrar, así como también lo quiero mostrar luego en los festivales para el público que no me conoce y poder sorprenderlos. Y también la parte emocional de cantar las canciones que todos se acuerdan, y que estén prontos para próximos shows. Esas son las expectativas, porque sé que el show va a estar bueno, simplemente tenemos que estar todos ahí. Y obviamente la prueba de fuego para mis músicos que son los nuevos Doberman. Que estos nuevos cachorros de Doberman den la nota y la gente los apruebe, y una vez que los aprueben seguimos todos juntos para adelante.
SR: Contanos un poco tu idea sobre la discografía digital de Doberman.
Nacho: Subimos este álbum XX por los 20 años, y vamos a subir periódicamente los tres álbumes uno por semana. Cada lunes va a salir un álbum. O sea, todas las semanas van a haber acciones sorpresa en las redes. Va a estar toda la discografía habilitada en Spotify, YouTube Music y todo lo que haya. Esos son los principios, porque queremos editar en físico. La gente quiere discos de vinilo y merchandising. Todo eso está en los planes, sólo que vamos etapa a etapa.
SR: O sea que van reeditar físicamente cada uno de los discos.
Nacho: Sí, y también este nuevo que hicimos. Además estamos remasterizando algunas canciones en este álbum. Hay cuatro o cinco canciones que son del segundo álbum y tienen un masterizado donde se nota menos ganancia, menos potencia. Ya las remasterizamos en Argentina pero en la primera subida no quedaron. Todavía estamos esperando que nos habiliten lo que es el artista Doberman oficial en Spotify. Una vez que esto esté listo, voy a poder poner las canciones remasterizadas y otras cosas. Este disco XX saldría por primera vez en físico. Los otros tres salieron en físico en su momento y fueron independientes, salvo el tercero que se distribuyó por Bizarro, pero era nuestro. El catálogo es nuestro, entonces yo puedo hacer todo esto porque somos los dueños, no hay nadie, no hay ningún contrato, y eso me habilita hoy en día a ir a Argentina a firmar un contrato discográfico de la nada por las canciones. Los dueños de las canciones somos los cuatro originales y eso yo lo respeto por contrato. Pongo quiénes son los compositores, o sea que en las canciones seguimos siendo socios. El show y la banda, no. Yo soy productor ejecutivo con mi esposa, que es abogada. Por ende, nosotros somos los dueños del show y de Doberman. Todo eso gracias a que los muchachos dijeron “sí, dale, hacelo vos, no tenés problema”. Siempre que quieran, está la puerta abierta. Tengo la confianza que alguno de los guitarristas en algún momento se va a querer subir, y bueno, vamos a ver qué hacemos. Por eso sigo solo, no es una cuestión de ego, es porque es la única manera de hacerlo. Además las decisiones se toman mucho más rápido, y al profesionalizar la banda, pasa como le pasó a No Te Va a Gustar, que puede seguir para adelante porque las decisiones las toma uno con el manager y los músicos responden a eso.
Ariel Scarpa
