El concepto de Banda “One-hit Wonder” en Uruguay, se puede aplicar perfectamente al grupo 9-28, son un claro ejemplo. A mediados de los ’80 su tema “Ciudad dormida” sonaba en todas las radios, desde El Dorado, pasando por Radio Independencia, hasta FM Del Molino de Pando. No había programa de rock en donde no sonara su pegadizo estribillo. Lo curioso era que no tenían disco editado, ni siquiera integraban una ensalada de la época, cosa que lo hacía más meritorio. Para aquellos que tuvimos la fortuna de verlos en vivo, además de su sólida base, que compartían con los punks LSD, se destacaba su frontman, Marcel Nuñez, poseedor de un gran registro vocal y una enorme presencia escénica. Después de varias décadas e intentos fallidos, dimos con su paradero y gentilmente accedió a ser entrevistado.

A pesar del nombre Los Estómagos en el título, este no es un artículo retrospectivo. Efectivamente Los Estómagos estuvieron el fin de semana pasado en el programa de Wilson “Gallego” Mondelo y Robert “Perro” Umpiérrez, de Del Molino FM 89.3. Habiendo tenido una primera edición donde participaron Gustavo Parodi y Fabián “Hueso” Hernández, en esta oportunidad se completó la formación con la presencia de Gabriel Peluffo y Marcelo Lasso. Un golazo del “Gallego” y el “Perro”, que hizo que las vibraciones que nunca cesaron acerca del mítico grupo, se aceleraran un tanto más.

El regreso de una banda de rock siempre es recibido con beneplácito no sólo por sus seguidores, sino por quienes quizás no tuvieron la oportunidad de verlos en su momento. En el caso de La Bruja, el regreso se da con mucha fuerza, además. Está acompañado de un sentimiento de unión pero también de renovación, que lo fortalece y expande. Veinte años han pasado y actualmente La Bruja se compone de Diego De Luca (voz), Martín Mieres (guitarrra), Gastón Gómez (bajo) y Gabriel Chiesa (batería). La banda tiene cosas nuevas para decir sobre una base firme asentada en el tiempo.

Quienes peinamos canas ya, hemos conocido hace más de 40 años (tengo 55) una industria musical muy diferente a la actual (la 2.0). La razón por la cual esta última acaba naciendo no es exclusivamente tecnológica (que es la explicación oficial que se nos ha dado), sino que es también económica: la cadena de valor de la industria musical 1.0 estaba irreparablemente rota hacía bastante tiempo.

Y finalmente tendremos un Montevideo Rock este año. Claro que no será como todos querríamos, sino que será virtual, como ya fue la experiencia del último Pilsen Rock. Esto está muy lejos de cómo suele ser cualquier toque en vivo, pero… es lo que hay para este tipo de eventos masivos.

Pocas personas conocen la conexión California- Pando que se dio a fines de los años ’70. Clayton Merkle fue uno de los responsables de cambiar el transcurso del rock uruguayo para siempre. Dicho adolescente californiano había llegado a Pando, en 1979, en el marco del programa de intercambio estudiantil “Youth for understanding”. En la ciudad industrial se había hecho amigo de un púber Gustavo Parodi, quien vivía a 15 metros de la Comisaría local. “Nos contaba cómo vivían los jóvenes en USA, cómo se divertían y nos parecía que hablaba de otro planeta, porque realmente estábamos atrasados, crecimos en dictadura en el Liceo Brause absolutamente bajo control”, recuerda Parodi.