Tengo en mis manos el disco en formato CD de la banda nacional Escarnio. Se trata del primer álbum completo, que sigue al EP homónimo de 2022. Para Ni Un Rastro Queda, nos encontramos con ocho canciones potentes, vibrantes, que prometen hacer temblar los parlantes. Porque de eso se tratan las ediciones discográficas, de sacudirnos de alguna manera, algo para lo que las ediciones físicas cuentan con algunos puntos extra.
El disco fue grabado, mezclado y masterizado en 2024 por Gusano Maldito Records en Sala 13, siendo que las baterías se registraron en Sala Jackson por Inti Berro. El arte y la ilustración son de Ignacio López, y las fotos de Daiana Méndez, Bruno Conti y Anna Von Nietzel. La producción estuvo a cargo de Rizoma Discos, mientras que la edición fue de estos últimos y de True Metal Records. Todos los temas fueron compuestos por la banda (Miguel Zorrilla, Nicolás Barrios, Gustavo Ordoqui y Eduardo Silva) y son los siguientes:

La presentación del CD está muy cuidada, con un librillo interno con las letras y los datos, impreso en un papel de alta calidad. También trae la curiosidad y el detalle de un obi-strip, la solapa de papel habitual en las ediciones japonesas. Las fotografías son muy buenas, destacando también el arte de tapa, el que merece atención para descubrir sus particularidades y ver cómo se engancha con el contenido del disco. Hay una análisis en profundidad del contenido del disco que Nicolás Barrios, bajista de la banda, hace en este capítulo de Comentame Tu Disco.
Escarnio optó por editar este disco en físico antes de ser distribuido digitalmente a través de las plataformas, una movida que algunas pocas bandas están adoptando últimamente. Personalmente, me gusta este tratamiento para los álbumes, donde se apunta a dar valor a la experiencia “antigua” de vivenciar de mejor manera los trabajos discográficos. Una apuesta arriesgada en medio de estos tiempos de inmediatez, que intenta enfocar la atención al producto en toda su magnitud. Todo esto es muy valioso y, por lo tanto, plausible.
Ni Un Rastro Queda abre con la canción que da nombre al disco y que se desprende de la frase final de la letra. A modo de introducción, el tema pisa fuerte, con un desarrollo a poca velocidad, lo que remarca su contundencia. De ahí en adelante, todo será una cadena de sonidos potentes, tratados con cuidado y convicción, donde aparecen un montón de ideas que se transforman en arreglos que iluminan las canciones. Hay varios elementos musicales que la banda encara y que la hace pisar terrenos diferentes, logrando amalgamarlos a lo largo de las ocho canciones. Más allá de la fuerza de los sonidos y las letras, hay música a descubrir en una experiencia gratificante. La interpretación vocal así como la ejecución de los instrumentos sostienen la propuesta de Escarnio a lo largo de toda la placa, expandiendo y complementando lo que la banda había presentado en su primer EP.
Ni Un Rastro Queda es un gran trabajo, donde la potencia de Escarnio se da la mano con la música y el canto, y es entregada en las canciones que lo integran. “Ni un rastro queda”, “Escarnio”, “Tus mentiras” y “Panteón agreste” son sólo algunos ejemplos destacados de lo que la banda propone, los que no opacan a los demás, sino que en su conjunto logran que el disco sea de alto nivel.
Ariel Scarpa

