Nico Barcia – Un Adulto Eléctrico

El Club de Pesca Piedra Honda sirvió de escenario inhabitual para este rockportaje. En el sótano del mismo, y a lo largo de los 45 minutos que duró la entrevista, apenas pudimos raspar la superficie de Nico Barcia, a quien seguramente hubiéramos podido hacer muchas más preguntas. Su rol como vocalista y eventual guitarrista de Chicos Eléctricos, banda de referencia y culto del rock de nuestro país, fue sólo el inicio de esta nota que resultó muy amena, interesante y gratificante.

SR: Chicos Eléctricos no fue tu primera banda, ¿pero fue tu primera banda oficial?

Nico: En realidad fue mi primera banda, porque es una cuestión de nombres. Empezamos a mezclarnos y a probarnos, como todos los gurises. Mi primera banda la tuve ya con alguien que fue de los Chicos Eléctricos, que fue el Momia Germán Mazzei. De alguna manera, un día llegamos a tener ese nombre.

SR: Además intercambiaban músicos, en lo que era la Cooperativa del Molino.

Nico: En realidad hay una confusión con ese tema, porque yo no formaba parte de la Cooperativa del Molino. Sé que había unos punkies y gente que se juntaba a hacer cosas. Lo que pasaba es que nosotros en el Molino teníamos un garaje donde ensayábamos, en Ismael y la Rambla. Un domingo sacamos los cables y los equipos para afuera, porque nunca habíamos tocado para público, y se empezó a juntar la gente del barrio. Entonces vinieron otras bandas y cada domingo se empezó a hacer más grande. Y se mezcló gente de lo que se ve que era esta Cooperativa del Molino.

SR: Vos fuiste parte de Orgasmo Rosa, también.

Nico: Sí, nos conocimos ahí. Mi amigo Germán iba al conservatorio de música, y ahí era compañero de Sebastián Bergeret, que después fue un Chico Eléctrico. Él tenía una banda que se llamaba Orgasmo Rosa y Germán lo invitó adonde nos juntábamos nosotros. Cuando nos empezamos a juntar comenzaron las alianzas y contra alianzas. Era como una rotación, en la cual buscábamos nuestra identidad. Yo empecé tocando la batería, por suerte, porque me parece muy importante que un músico empiece así.

SR ¿Por qué decís?

Nico: Porque me parece que el ritmo es casi todo. Hay músicos que pueden ser técnicamente buenos, tener muchos conocimientos, pero cuando lo rítmico no funciona, no funciona nada de lo demás. Si vos tenés un batero y un bajista buenos, es dificilísimo que la banda sea jodida.

SR: El movimiento de rock que surge en los ’80 tiene como característica que fue under. Pero este movimiento donde vos estabas es como el under del under.

Nico: Sí, realmente.

SR ¿Y cómo era manejarse ahí?

Nico: Nunca fue premeditado, pero Chicos Eléctricos fue la banda que, para mí, inició este under del under que vos nombrás. Chicos Eléctricos tiene en su haber ese valor. Era un mundo paralelo al llamado rock nacional, por eso Chicos Eléctricos nunca fue nominado como una banda de rock nacional. De hecho, hacíamos música anglo sajona, música que la gente por acá no escuchaba y que nosotros teníamos esa suerte de estar bien informados. Teníamos los gustos bien claros, y era totalmente otro planeta. Éramos gurises que no teníamos esa politización que tenía el rock a la salida de la dictadura. Había gente más comprometida con los mensajes, y nosotros realmente estábamos en otra sintonía. Nosotros agarramos por el lado de sexo, drogas y rock and roll ya desde chiquitos (risas). Había mucho de hedonismo en lo nuestro, nos copábamos en sentirnos bien, en sentir placer, en esa parte del rock.

SR: Era un carril paralelo en el cual no tenían mucho punto de contacto ni tampoco se cruzaban con el rock nacional.

Nico: Nos conocíamos pero no nos interesábamos mutuamente. Nosotros siempre cargamos con el “estigma” de que cantábamos en inglés y nos vestíamos distinto. Eran mundos totalmente diferentes. Pero yo tengo amigos en el rock nacional, conozco un montón de gente y está todo bien. Con el tiempo nos fuimos entendiendo más. En su momento nosotros éramos bastante cabrones, éramos de pocas pulgas, no éramos fáciles de tratar. Con el tiempo me he dado cuenta de que mucha gente no nos quería mucho por la actitud que teníamos.

SR: ¿Se puede decir que los Chicos Eléctricos fueron como una segunda revolución del rock uruguayo?

Nico: Podría llegar a ser. Quizás los resultados de esa segunda revolución se vieron recién después del año 2000, con bandas que surgieron que vienen de ese palo.

SR: Pero ya bastante tarde.

Nico: Sí. Estuvimos 10 años que éramos nosotros solos. Después vinieron bandas que hacían Stooges, MC5, que hacían killer rock, pero durante esos 10 años, éramos solo nosotros. Pasaron 10 años para que luego alguna banda, no sólo en Uruguay sino en Argentina o en Brasil, tocaran los Stooges o los Dead Boys. Sí me parece que plantamos una semilla, porque todos esos pibes fueron los que nos vieron tocar durante esos 10 años. Entonces sí, de alguna forma fue una revolución, en la que en ese momento estábamos solos. Los shows se desmadraban, pasaban cosas, eran muy intensos.

SR: ¿Cuál te parece que puede haber sido el mayor aporte de Chicos Eléctricos al rock nacional?

Nico: Ahí volvemos al tema del rock nacional. Al rock nacional, quizás ninguno.

SR: ¿Pero a la movida?

Nico: El tema de tomar un lado de la música más físico, más personal, que no tiene porqué ser individualista. Quizás eso fue un aporte. Tampoco es un delito que yo tenga que cantar contra los políticos, o que tenga que vestirme igual que todo el mundo. Capaz que el aporte es decir “váyanse todos a cagar y yo voy a hacer lo que quiero”. Hay gente acá que demoró 20 años en hacer eso. Y los ves ahora viejos y es un poco patético cuando los ves diciendo “fuck”. Bueno, nosotros lo hacíamos desde los 15 años y lo seguimos haciendo ahora. Ahora, en lo moral o ético, no hubo nadie que yo haya visto que diga “Chicos Eléctricos me cagaron con esto”. Siempre fuimos locos que compitieron en buena ley con todos los demás, nunca nos metimos con nadie, nunca jodimos a nadie. No hay nadie que pueda decir que lo garcamos, y no sé si todos pueden decir lo mismo. El aporte también es que nosotros pusimos arriba de la mesa toda una veta de rock que recién ahora se está terminando de conocer y que antes no existía. Veníamos de la dictadura y había un cordón que cortó, y la gente pensó que el rock eran Los Estómagos y Los Traidores y que nunca había pasado nada antes. Todos usaban flanger, el tambor mezclado por allá arriba; era todo como una misma banda separada en otras bandas más. Mostrar que existía otra cosa fue un aporte.

SR: En Chicos Eléctricos vos y Gabriel Barbieri estuvieron desde el principio al final. Pero hubo muchos cambios de guitarristas y bateristas.

Nico: Muchísimos. No hubo un año en que los Chicos Eléctricos hubieran sido iguales.

SR: ¿Eso los afectó de alguna manera?

Nico: Yo creo que para bien. Nosotros no planeábamos, las cosas nos pasaban. Éramos bastante desprolijos, no teníamos manager, promotores, nadie que nos aconseje. No sabíamos manejar algunas situaciones que se nos iban de las manos. Si hubiéramos sido más cuidadosos o sensatos con cosas, no hubiéramos pasado por tanta destrucción. Pero también quizás si no hubiéramos pasado por eso, no hubiéramos sido los Chicos Eléctricos.

SR: Y a pesar de todo, duraron bastante.

Nico: 10 años, 5 discos, es un montón. Han pasado 30 años y la gente sigue entendiendo que no volvió a haber una banda como Chicos Eléctricos acá.

SR: ¿Hay alguna banda heredera de lo que fue Chicos Eléctricos?

Nico: En algunos aspectos hay bandas herederas, porque todas las bandas que tocaron rock and roll más “sajonizado” en Uruguay, de alguna forma pueden venir de Chicos Eléctricos. Empezando por Motosierra, que la formó Gabriel, hasta un montón de bandas más. No sé si llamarlos herederos; puede ser que continuaron unas vetas de la banda o la actitud de la banda. Marcos estaba en cada concierto nuestro, por ejemplo. Pero ninguna tuvo todas las características que tuvimos nosotros. Además hay algo que a veces hasta discutimos jodiendo con los amigos: se trata también de las cosas en el tiempo en que ocurrieron. Ya existía internet, entonces todas esas bandas se metían en YouTube y averiguaban cómo se vestían los Stooges, y al otro día aparecían todos vestiditos. Y lo hacían bien, pero ya tenían otro tipo de información. Había algo que no llegaba al 100% de la naturalidad con que lo hacíamos nosotros. No lo digo como algo malo, pero cuando tenés mucha información, la espontaneidad es otra. No lo digo peyorativamente, porque capaz que me hubiera gustado tener información y poder saber qué decían las letras. Nosotros sacábamos una letra de los Dead Boys y no entendíamos un carajo de lo que decían; entonces repetíamos estrofas o inventábamos una parte. Incluso los riesgos eran distintos. Hoy la gente anda fumando un faso por la calle y no pasa nada. Cuando nosotros andábamos en la calle nos pasaban metiéndonos presos, nos agarrábamos a piñazos todo el tiempo, peleábamos con las otras bandas, nos robaban instrumentos. Ahora este es un mundo de Disney al lado de ése. También esto le pasaba a otras bandas. Y hay que tener pelotas para estar tocando y saber que cuando te bajes o te van a llevar en cana o te van a cagar a trompadas (risas).

SR: ¿Cómo definirías lo que fue la propuesta de Chicos Eléctricos?

Nico: Pah, la verdad que no sé… No sé cómo la describiría, porque no sé si sería por el lado artístico o de la actitud o el lado histórico. Para mí fue algo maravilloso y único que agradezco haber vivido. Y me enorgullece ver que no sólo que no murió sino que cada vez está más vivo, por alguna razón, sin nunca haber obtenido ningún tipo de apoyo o de banca o de amistades o de influencias. Para mí Chicos Eléctricos fue un milagro.

SR: Ahora hay una cierta mirada retrospectiva donde algunos jóvenes revalorizan la música de hace 30 años atrás.

Nico: Cuando yo toqué Chicos Eléctricos hace un año y pico, me llamaba mucho la atención ver la cantidad de pendejos que había. Yo creí que estaban todos en conciertos de hip hop (risas).

SR: Luego de Chicos Eléctricos estuviste un tiempo fuera de escena, pero unos años después aparecés con Hotel Paradise. ¿Cómo surge la idea y qué intención tuvo?

Nico: Yo creo que la banda surgió accidentalmente después de que estuve unos cuantos años sin hacer nada oficialmente. En un momento tenía demasiadas canciones y con Andy Adler, que pasó por Chicos Eléctricos en los primeros dos discos, estábamos haciendo cosas juntos, y se dio de hacer la banda. Él trajo un par de músicos, tiramos todas las canciones arriba de la mesa, y en un día estábamos tocando en vivo. Igual que con Chicos Eléctricos, no tenía ningún objetivo concreto, solamente que seguía en mí eso de querer tocar, de que me gusta el rock and roll, el ruido, querer salir y tomar algo.

SR: ¿Hubo algo en particular que te disparó esa necesidad de hacer esto?

Nico: Sí, y fue algo raro, porque fue al contrario de lo que le pasa a mucha gente. Cuando tuve mi primer hijo sentí la necesidad de volver a hacer lo que yo considero mejor, que es rock and roll. No sé cuál es la explicación, pero al par de años ya estaba tocando de vuelta.

SR: Entre el fin de Chicos Eléctricos y el comienzo de Hotel Paradise hay una evolución tuya. ¿Dejaste de ser un chico eléctrico para pasar a ser un adulto eléctrico?

Nico: Sí, sin duda. No sé si arriba del escenario o a la hora misma de tocar, pero dentro de la persona, sí. Yo estoy seguro que había algo en mí que ya no me hacía gracia de ser un Chico Eléctrico. No quiero emular aquello. Hay una evolución, un timing que va cambiando, unas urgencias que ya no son tan urgencias, o prioridades que van cambiando. Tengo una vida hermosa, llena de cosas lindas que no sólo pasan por el rock and roll, pasan por el amor, el laburo, el arte, las realizaciones personales, el compañerismo y la amistad. Mis aristas rocanroleras y punks y tóxicas, por ahí siguen existiendo, pero el que las maneja soy yo, no otros.

SR: También editaste un disco bajo el nombre de Reyes Estallar, con Matías Cantante. Las ediciones son casi simultáneas.

Nico: Es algo medio anecdótico. Creo que quedó cerca en el tiempo la edición, pero el de Hotel Paradise había sido grabado mucho antes que el otro. Hotel fue siempre como una especie de familia disfuncional en la que el concepto de los tiempos de las cosas es algo un poco misterioso y tedioso a la hora de grabar y mezclar. A mí me encanta la música que hacíamos. Incluso ahora tenemos un disco que, fiel a nuestra historia disfuncional, está por ahí esperando que dos o tres personas que formaron parte de la banda se interesen a la vez para que vea la luz.

SR: Ambos discos son distintos en su sonido.

Nico: Reyes Estallar tiene algo más acústico, de hecho hay una guitarra acústica. Fue grabado en vivo en un rato y no tuvo pretensiones.

SR: ¿La participación de Matías Cantante es un 50%?

Nico: Sí, porque nos veíamos bastante, y siempre fue fan de Chicos Eléctricos. Siempre me cayó muy simpático y nos hicimos amigos. Siempre hay músicas que tenés guardadas y que no le gustan a la banda en la que estás. Lo que hicimos fue usar como excusa esas canciones que habían quedado por ahí para juntarlas y hacer algo, que fue ese disco, que me gusta mucho.

SR: Fue una propuesta diferente. Ahora estás con tu nuevo proyecto Mantras Perros, Barcia Kishimoto Nozar, y ahí ya es más distinto, todavía.

Nico: Totalmente más distinto. Ando en varios proyectos más, ése es uno. Es raro, como un blues sicodélico, no sé cómo llamarlo. Esto surgió así: hay una banda que se llama Riviera Gaz, que son dos brasileros que tocan en otra banda que se llama Forgotten Boys, y que nos conocíamos porque alguna vez tocamos juntos con Hotel Paradise. Son Gustavo Riviera (cantante de Forgotten Boys), Paulo Kishimoto (tecladista en la misma banda) y Steve Shelley que es el baterista de Sonic Youth. Un día que vinieron a Montevideo me invitaron a tocar con ellos, y desde ahí volví a juntarme con Paulo. Un día me fue a ver a un show y dijimos “hagamos algo”, y ese algo es este proyecto. Él no vive acá. Yo llevo canciones y con él, que es un productor muy bueno, vamos laburando como de a puchitos. Cuando vimos que estábamos cerca de algo, trajimos un baterista, y ahí se sumó el negro, que es el batero de los Buenos Muchachos. Hicimos un primer simple, pero tenemos más canciones.

SR: ¿Son más o menos en esa onda?

Nico: Esas dos canciones son como más introspectivas, tenemos otros temas un poco más rockeados, tocamos un poco de blues sicodélico, loco.

SR: Sorprende un poco, porque está despegado de lo que hacés vos.

Nico: Sí. Estoy muy contento, realmente me gusta mucho. Y tiene algo que me ha pasado en el correr del tiempo: para mí una de las cosas que más me hacen ruido es ser pretensioso, me gusta más hacer lo que tengas que hacer y no demostrar absolutamente nada. En este proyecto, encontré eso. Con el tiempo estoy tendiendo a ser más selectivo con la gente con que trabajo, con la que me gusta hacer cosas. No me interesa hacer valer ninguna historia hazañosa. No me interesa nada. Encontré eso en este proyecto y en otro que estoy teniendo con mi amigo Tito Lagos, que es el guitarrista de Los Supersónicos, en que estamos haciendo otras cosas. Me parece que estoy valorando más sentirme bien con lo que hago y poder decir que es el producto de una buena relación, más allá de si era lo que esperabas o no.

SR: Y está bueno sorprender.

Nico: Claro. A mí me copan las baladas, me copa Syd Barrett, me copa el blues. Y ahora estoy haciendo eso y digo “qué bueno que está, me encanta”.

SR: ¿Con Tito qué estás haciendo?

Nico: Rock and roll, pero muy particular. No quiero decir mucho de eso porque estamos grabando un disco que quizás este año pueda ver la luz. Las instancias de laburo que tengo con él son muy satisfactorias en cuanto a lo personal, a la manera de laburar y enfocarse.

SR: ¿Tendremos posibilidad de ver estos proyectos sobre un escenario?

Nico: Mantras Perros ya tocó dos veces, y ahora va a tocar el sábado 4 de mayo en el café teatro Ducón, que queda en Durazno y Convención. Y al proyecto con Tito le estamos terminando de dar forma, pero va a haber oportunidad de verlo. Es muy muy divertido. Tiene un componente de frescura que hacía rato que no me pasaba de poderlo disfrutar así.

SR: ¿Cómo ves el rock a nivel local?

Nico: Lo veo como a nivel internacional, medio complicado. El rock no puede morir nunca porque una música no puede morir nunca. Lo que puede morir son los rockeros. Resulta que el rock no es la música de los jóvenes. Nosotros nos vimos hace poco en una fecha donde había 40 personas y estaba tocando el gordo Parodi y una banda monstruosa de San Pablo. ¿Cómo puede haber 40 personas viendo esto? Yo creo que ellos (los jóvenes) están muertos, no el rock. Porque que vos y yo que juntos sumamos 100 años, estamos ahí adentro, y que haya pibes que están poniendo los cuernitos en Facebook y con remeras de Motörhead o lo que sea, pero no están ahí, hay que ver quién es el que está muerto. No es el rock que está muerto, el rock está re vivo. Lo penoso es que los pocos que siguen tocando rock tienen una confusión un poco pasada de rosca con respecto a lo pretensioso, lo que mostrás. Es como la última decisión final. Me parece que habría que tomarlo de otro lado. Lo que sigue sin pasar es que haya propuestas o gente que logre generar un lenguaje particular. Nosotros en épocas de Chicos Eléctricos cantábamos en inglés, pero luego lo dejamos de hacer porque no es el idioma en que pensamos. Lo mejor es buscar algo que hable de vos, que hable de tu gente, de tus lugares, de lo que vos quieras. Pero que hable de algo que vos decidas de qué, y que suene a algo que vos también decidas a qué. Yo sigo viendo un gran porcentaje de emulaciones de cosas que ya existen, y por puta que mucho mejor. Para ver una banda que imita a Attaque 77, yo voy y escucho a los Ramones.

SR: ¿Tenemos Nico Barcia para rato?

Nico: Yo creo que sí. Siempre seguí haciendo cosas y me parece que seguiré haciéndolas. Si quiero parar, paro. Seguir, es seguir siendo más o menos como uno es. Y eso yo nunca dejé de hacerlo. Hay para rato porque sigo manteniendo esa inquietud de expresarme y juntarme con gente, de crear cosas, de escribir. Me siento mejor que nunca.

SR: ¿Alguna cosa que quieras agregar?

Nico: Lo que quiero agregar es que nos conocimos siendo gente grande en un lugar donde tendría que haber estado lleno de gente chica, y me copó. Y me copan los periodistas con grabador. Ahora el periodista te manda preguntas por internet, entonces vos tenés siete horas para editarte y para sonar recontra cool y recopado. Otra cosa es un grabador, otra cosa es un periodista que va a un sótano a mirar bandas para después escribir una nota o para después hacer una entrevista. Me parece que el rock está muerto por todos lados. La mayoría tiene menos rock de lo que mi abuela tuvo nunca jamás (risas). Así que gracias.

Ariel Scarpa

 

 

 

 

           HOTEL PARADISE:                 

            REYES ESTALLAR:                 

 MANTRAS PERROS: “Circular”     

MANTRAS PERROS: “Pompeya”