Marcos Motosierra: La Honestidad Como Bandera

Y sí, no podía pasar mucho tiempo sin entrevistar al frontman de la banda ícono del rock and roll salvaje en nuestro país. En este regreso del grupo a las grabaciones y a los escenarios, Marcos Fernández sigue teniendo cosas para decir y nosotros cosas para preguntarle. Recorrimos el nuevo disco tema a tema, y hablamos de él y de la Moto, compuesta actualmente por Marcos Fernández en voz, Juanmitz Bertolotti en guitarra, Leonardo Bianco en bajo y Álvaro “Walo” Crespo en batería.

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SR: Hay un proceso distinto en la grabación de este disco, que es a lo largo de mucho tiempo. ¿Qué ventajas hay de grabar de esta manera en lugar de hacerlo de manera más rápida?

Marcos: La ventaja que tiene es que las canciones son más maduras. Por ejemplo con Rules, nuestro segundo disco, estamos todos desconformes de cómo fue grabado y el punto en el que se grabaron las canciones. Las canciones tienen un momento donde grabarlas que es el punto justo. Eso es muy importante para que la canción florezca dentro de lo que tiene que dar en el estudio. Si la agarrás antes está muy verde, y si la agarrás después, es muy aburrida. Este disco dio la posibilidad de laburar el material con mucho tiempo. Llevó cuatro años y afianzó a la banda, como que todavía tenemos algo para dar. La banda misma se armó alrededor de este disco, se afianzaron juntos. Cuando empezamos yo estaba con la pata quebrada en mi casa, y Walo y Juan estaban ensayando solos, porque Leo estaba viviendo en Buenos Aires. De ahí a que nos juntamos los cuatro en la misma ciudad fue un proceso largo que estuvo bien en realidad, porque sentó cimientos fuertes para el futuro. Este proceso sirvió para ver adónde vamos. Yo tengo que direccionar mucho a la banda con las letras y la actitud, no solamente con el sonido. Básicamente el sonido lo compone Juan, o Leo que trae alguna idea, o mismo yo, y se va armando entre todos. Pero la parte de componer letras es una parte mía, y es muy solitaria. Yo me pongo la mochila y la responsabilidad de saber para dónde ir, sobre todo con el problema de escribir en español.

SR: Es más complicado escribir en español, ¿no?

Marcos: Sí, es más complicado cuando tenés una trayectoria de escribir en inglés, aunque siempre metí alguna cosa en español. Pero había que decantarse para español porque ya era, ya había que hacerlo así. No podíamos salir otra vez con un disco con canciones en inglés; era una payasada. Después de todo lo que me pasó, debía escribir en mi idioma, sacarme la careta y contar cosas que me pasaban, ser honesto conmigo mismo. Eso cambia también la forma de cantar, porque expresás de otra manera.

SR: ¿Qué fue todo lo que te pasó?

Marcos: En el medio del disco anterior a éste cambió la integración de la banda. Todos los discos anteriores de Motosierra menos dos canciones, habían sido grabados por la formación inicial de la banda, que era Walo en batería, yo cantando, Luis Machado en guitarra y Gabriel Barbieri en bajo. En Life in Hell Gabriel no grabó, pero las canciones habían sido compuestas básicamente por los cuatro. Hubo cambios importantes en la formación, es otra banda. En un momento pensamos que la banda no iba a funcionar más. Por otro lado, yo me quedé cuatro años viviendo en Brasil. Cuando vuelvo a Uruguay me encuentro a otro país, que es el nuevo Uruguay del nuevo uruguayo, con el mujiquismo por las nubes y con el consumo a todo trapo. Cambiaron las cosas. El rock and roll ya no era el rock and roll; venía de ser cada vez menos, pero dejó de ser una fuerza motora de cambios en el mundo y ahora es una cosa para viejos. Las redes sociales cambiaron mucho la forma en que nos relacionamos.

SR: Es otro mundo y es otra Motosierra.

Marcos: Sí, claro. Pero sin embargo somos los mismos, porque Motosierra no pierde esa esencia. Tenemos unas bases que están muy fuertes que no podemos renunciar a ellas. No vamos a hacer un disco acústico. Igual nos dimos unas libertades en este disco de experimentar con algunas cosas que nos divirtieron. Jugamos con los géneros que nos gustan, el punk rock, el hardcore, el metal, el stoner.

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SR: ¿Hubo algún disparador que los llevó a unirse otra vez?

Marcos: Básicamente que estamos el Walo y yo; si nos entendemos él y yo, esto va a funcionar. Somos amigos del barrio, de la última adolescencia, que curtíamos rock and roll. Escuchábamos los Stooges, Chicos Eléctricos, MC5, Damned, Radio Birdman. El Walo siempre tuvo una necesidad muy grande de tocar, y a mí también me encanta tocar. Y eso es un motor muy grande.

SR: ¿Por qué formato vinilo y cassette? Es una pregunta obvia, pero…

Marcos: Lo sacamos en vinilo porque ¿qué íbamos a hacer?, ¿sacar un cd? No vale nada un cd, nunca me gustó ese formato. Lo utilizamos porque era lo que había y la forma en que se distribuía la música en ese momento. Al cassette le tengo cariño porque mi primer acercamiento a la música fue con cassettes. Vinilo y cassette, para gente vieja como nosotros, son el formato de la música (risas). Leo es un coleccionista de vinilos fanático y dijo “es el formato que nosotros queremos, y ya que nos tomamos todo este tiempo, vamos a sacarlo en vinilo”. Somos la banda uruguaya que ha sacado más vinilos en los últimos 20 años. Además si lo sacás en vinilo, el cd viene solo: apretás un botón y tenés el cd. Y el cassette fue porque fuimos a Buenos Aires y había un conocido que tenía posibilidad de hacerlo.

SR ¿Qué porcentaje de gente joven ven uds. que se acercan a los toques?

Marcos: Para empezar, son todos más jóvenes que yo. Hay una renovación, y es importante porque esta banda es para pendejos, el espíritu es adolescente.

SR: Pero es mucho más que una banda para pendejos, porque muchas veces puede sonar como despectivo.

Marcos: Lo digo en el sentido de que mantiene una cierta energía y un cierto espíritu adolescente. No evolucionamos, básicamente somos esa banda que mezcla punk rock con metal.

SR: ¿Te parece repasar tema a tema del disco nuevo? “Buzo Nuevo”.

Marcos: ¡Ja ja! La canción no decía Buzo Nuevo, sino Mundo Nuevo. Hay mucho chiste interno en la banda. Nos gusta romper los huevos entre nosotros. Estos pelotudos me decían “¿qué decís?, ¿buzo nuevo?” Como la parte del final, que dice del enano de La Vela y que decía otra cosa, y me dijeron “poné esto del enano de La Vela que queda más divertido”. Me obligaron a cambiar la letra (risas).

SR: En el tema hay una aguda crítica, pero no se plantea una solución.

Marcos: A mí me encanta criticar, pero no dar soluciones. Criticar es más fácil (risas). Es parte de mi personalidad, también, que soy bastante refunfuñón.

SR: “La Marcos”, ¿es una autobiografía o es un reflejo de mil problemas?

Marcos: Es una vagancia, porque fue lo que me salió en el momento que no tenía ganas de escribir. Tuve que solucionarlo rápido, y escribí sobre mí. Está bueno porque no sé si mucha gente se atreve a hacer eso, porque tenés que tener mucho sentido del humor y autocrítica. Es una biografía sobre mi personaje.

SR: Es parte de la propuesta de la banda.

Marcos: Yo tengo que tener un personaje, es una cosa importante para sobrevivir a lo que hago.

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SR: Más adelante vamos a volver sobre este tema. Seguimos con el disco: “Magia Negra”, ¿es la lucha contra el diablo o es su inexorable victoria?

Marcos: Es el pae Donato (risas). Eso salió cuando fuimos a tocar a Alemania con la banda de thrash metal Rotten State al festival Waken, donde el guitarrista y yo nos quebramos la pata, y dijimos “acá hay macumba atrás”.

SR: “Lobo del Aire”, es un grito permanente de Motosierra a lo largo de todo este tiempo.

Marcos: Es porque las nuevas generaciones fueron para un lado que uno no se esperaba. Hubo un movimiento de rock que nunca fue sólido, porque se pinchó el Pilsen Rock ¿y dónde está toda esa gente ahora? Hay muy poca movilidad social dentro del rock and roll, mismo dentro de los festivales. En los grandes escenarios están las mismas bandas de siempre, y recién ahora alguna banda como Eté & Los Problems o mismo los Buenos Muchachos, que recién acceden al panteón de las bandas consagradas.

SR: “Sepuzombie”: ¿no estamos ya en el tiempo en que la mentira es la verdad?

Marcos: Ah, no sé. Esa letra fue como un requeche de cosas. Escribí algo apurado, y después, revisando el disco, vi que quise decir algo que en ese momento no me daba cuenta. Eso que vos decís es bastante un leitmotiv de las letras de este disco. Yo intenté que las letras dijesen algo o tomasen partido por algo. Y eso del descreimiento que uno tiene de nuestra generación, de repente está metido en esa frase.

SR: ¿Hay algún tipo de mensaje en este disco más allá de lo que dicen las letras?

Marcos: El mensaje fue “no rompan las pelotas y no le falten el respeto al rock and roll”. El rock and roll es un motor de mucho cambio social, artístico y cultural de estos últimos años; no lo manoseen, no lo maltraten, y no lo minimicen. Es algo importante, y para gente como nosotros, es nuestra vida.

SR: Volvemos al disco: “A B-612”.

Marcos: Es el asteroide del Principito. Este tema se llamaba el Mudhoney, porque parece muy de Mudhoney. Y dice algo del asteroide, y como no teníamos nombre para ponerle, le pusimos el del Principito. En la canción estoy ironizando sobre eso que se dice de que la evolución nos hizo más idiotas. La gente está cada vez más metida en su mundo y está más sumisa, más fácilmente manipulable.

SR: ¿Y el rock puede ser un elemento de cambio o ya no?

Marcos: Sí cambia vidas, y uno es el ejemplo de eso. Te obliga a rever una cantidad de cosas, y a no ver al mundo con los mismos ojos que los demás.

SR: Damos vuelta el disco; “Todo va a Salir Mal”: ¿todo va a salir mal?

Marcos: Eso es un poco el chiste con la leyenda de esta banda. Es una especie de joda. Salió cuando fuimos a Buenos Aires a tocar al Salón Pueyrredón. Estábamos nosotros tres tomando cerveza, y Leo tipo “bajen que estoy con los equipos, y falta no sé qué”. “Tranquilo, Leo, que todo va a salir mal”.

SR: “El Socio”. ¿Quién es el socio?

Marcos: Es Leo, porque es el socio en Bluzz. Cuando leyó la letra del tema, en un momento en especial, le pareció que le estaba hablando a él. Eso es algo muy interesante, porque es algo como telepático que tenemos entre nosotros en la banda.

SR: “Fuera de Juego”: la vida es un juego de muerte.

Marcos: Ésa fue cuando estaba con la pata quebrada, y me puse a pensar un poco que me había quebrado dos veces ya, tocando. Me pareció que era como un suicidio y que había que parar un poco. Me di cuenta que estaba decidiendo en ese momento que iba a seguir adelante pero con otras precauciones. Porque es difícil hacer lo que uno hace y salir ileso.

SR: “Ñery”.

Marcos: En ese momento unos policías habían matado un par de chorros en el Marconi y se había armado tremenda revuelta. Y me quedé impactado con el nivel de violencia en general, y me puse a pensar que con 16 años ya estás rifado, y que con 40 ya sos un viejo.

SR: “O Pelukao”.

Marcos: Ese tema es para Juan. Antes le decíamos peluca, ahora le decimos gordo (risas). También es como una tomadura de pelo al hardcore brasileño, del punky que está todo el día haciendo pactos con el diablo (risas).

SR: Y nos queda la última, “Nosferatu”.

Marcos: Es una canción muy rara. Es una tradición nuestra tener al final una canción larga, con una parte libre, y que siempre llega al estudio no del todo definida. Siempre salió bien ese experimento. Cuando fuimos a grabarla, le dieron varias vueltas antes de terminarla y empezó a salir un blues, y fue una cosa maravillosa. Fue magia de estudio que no podemos replicar. Algo muy lindo de ver: esos tres pibes tocando algo que nunca habían tocado. Me emocionó mucho ver a mis tres amigos creando música.

SR: Hasta ahí llegamos.

Marcos: Después hay dos más, que son el cover de Polenta, “Se Acabó el Confort”, que va mucho con nosotros, y un cover de Alice Cooper, “No More Mr. Nice Guy”. Este disco que grabamos tiene una identidad. Es medio paradójico que una banda, después de tantos años, llegue con una formación diferente a grabar un disco que al fin adquirió una identidad propia. Ya nos liberamos de copiarle a otra gente porque ahora nos copiamos a nosotros mismos.

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SR: Y ahora con el disco en la calle, ¿cómo sigue la historia?

Marcos: No va a cambiar mucho nada con este disco. Lo que tenemos que hacer ahora es ir a los lugares adonde fue distribuido para apoyar el lanzamiento con el show nuestro. Tenemos que ir a lugares que nunca fuimos, como ser Chile, y también ciudades de Argentina, como Mendoza, Rosario, Córdoba. También deberíamos volver a Brasil. Y tenemos que ir a Europa, a juntarnos con Luis, a girar tocando este disco y los antiguos discos con Luisito. Primero a España y luego a Alemania y Holanda. También debemos empezar a componer nuevo material. Este proceso fue muy lindo, pero nos estamos aburriendo de tocar siempre lo mismo y sabemos que no podemos estar cuatro años para grabar otro disco.

SR: En materia de letras, este país es siempre una inspiración, ¿no?

Marcos: Ah, sí, sí. Pero está bien eso, porque el rock and roll tiene que estar del otro lado de la vereda tirando piedras. Rebelarte, criticar o rechazar es una parte válida de todo esto. Y acá siempre hay algo para criticar, y criticar es un acto de cariño también, porque si criticás es porque te duelen las cosas. Este mundo es un buen mundo para rockear ahora, porque se pasó un tamiz y la pelotudez quedó afuera y quedó la gente que lo quiere seguir haciendo. Somos pocos pero somos buenos. Aunque en realidad las generaciones nuevas no deberían replicar lo que hicimos nosotros.

SR: Hablando de vos, ahora, queda bastante claro lo que decías recién de que con la banda tenés un personaje. ¿Arriba del escenario te permitís todo lo que se te ocurra o tenés algún tipo de límite?

Marcos: Mi idea cuando arranqué con esto es ser otra persona que no reconoce límites, hacer cualquier cosa. Dejar la persona que soy normalmente debajo del escenario para ser otra cosa, que no sabía muy bien qué era, hasta que me fui dando cuenta lo que era y lo peligroso que podía ser. Ahí los límites te los pone tu propia complexión física, lo que tenés alrededor. Yo he perdido la conciencia y se me ha ido la cabeza varias veces. Una vez en Uniclub yo salto del escenario, la gente me agarra, me voy para atrás, me caigo al piso y me desmayo. Hay una foto en la que estoy tirado en el piso y que parezco muerto. Me sacan, y cuando me levanto, tenía la pata quebrada. Yo estaba pasando un momento jodido, y ese día quería reventar en serio. En todas las fotos del show estoy desencajado. Ahora he aprendido por las buenas y por las malas, entonces me he hecho un guión. Porque la banda cambió, y yo sé que con la actual integración jamás me permitiría eso, porque hay otra relación de poderes, y otra onda.

SR: ¿Algo más equilibrado?

Marcos: Sí, porque siempre fuimos una banda con personalidades fuertes en el comienzo. Estuvo buenísimo para ese momento, pero eso podés hacerlo cuando sos más chico y determinado tiempo antes de autoeliminarte. Esta es una banda hecha para autodestruirse y sin embargo está cumpliendo 20 años este año. Eso no hubiera sido posible sin un cambio de concepto, tomando conciencia sobre eso y bajando dos cambios. Esta banda anda en otra sintonía, que me permite a mí manejar las cosas de otra manera.

SR: ¿Marcos es Motosierra o Motosierra es Marcos?

Marcos: Motosierra es Motosierra. Yo soy Marcos Motosierra; en realidad sería Marcos de Motosierra. Es un poco verdad y un poco misticismo: queremos creer nosotros que hay un ente superior que es esta banda, que un poco comanda nuestras vidas y nos hace hacer cosas, y no sabemos muy bien qué tiene preparado para nosotros. Eso ha hecho que hayamos dado tantas vueltas y que ahora tengamos este disco, o que estemos cumpliendo 20 años y con proyectos adelante, que hayamos sobrevivido a tantos cambios y a nosotros mismos. No solamente pasa con nosotros, sino con la gente. Es una relación muy interesante y muy estrecha con el público nuestro. Que si bien no son muchos, hay muy buena onda en los shows de Motosierra. Siendo una propuesta tan jodida, hay una relación muy intensa entre nosotros, y entre la banda y el público. Eso lo hemos logrado acá y en todos los lugares donde hemos ido. Es una de las razones por las cuales no podés dejar de tocar. Y no está hecho en base a idolatría. Es importante para uno y para otras personas. Pila de gente deposita sus fantasías, sus ilusiones de rock and roll con nosotros, y se las devolvemos diciendo somos parte de lo mismo y todos podemos hacerlo. Nosotros lo llamamos como si fuera una familia o algo así.

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SR: Si tuvieras que definir una actuación tuya sobre el escenario, ¿cuál sería la palabra?

Marcos: Honesta. Por más que yo payasee, es honesto.

SR: Ese personaje está representando parte de lo que vos sos.

Marcos: Y de lo que quiero ser. Proyecciones de lo que uno quería ser cuando era chico. No sé si todo el mundo puede hacer eso. Yo creo que he tenido suerte, que no me he equivocado en confiar en que tenía que hacer esto. No me creo nada, pero no todo el mundo puede hacer lo que hago yo.

SR: ¿En algún momento se te fue la moto?

Marcos: Sí, por supuesto. Y yo la dejé que se me fuese; la moto, todo. Se me va bastante seguido a mí. Soy una persona que le encanta que se le vaya la moto. A la mierda todo. ¡Me encanta!

SR: ¿Hay algo que te esté faltando hacer sobre el escenario?

Marcos: Cantar bien, porque yo en realidad no canto.

SR: Pero para la propuesta del grupo tu voz está bien.

Marcos: Sí. Me gusta que tenga personalidad. Esta banda tiene personalidad, y yo soy gran parte de la personalidad de esa banda. Yo soy el que pone la cara, la letra y la voz, el que hace las entrevistas; pero yo no soy la banda, eso lo tengo más que claro. Hay una cuestión de ego muy diluido en esta banda. Somos cuatro pibes tratando de llevar esto adelante.

SR: ¿Cuánto tiempo más vas a poder resistir cantando de la manera en que lo hacés?

Marcos: Ah, no lo sé. Yo me sorprendo también. Ya me lo decían cuando arrancamos a tocar: “vos así dos años no podés seguir cantando”. La voz no se me ha ido. Y chupo, fumo, y no me pasa nada. Quizás sea porque no tengo entrenada la voz, y la saco de lugares donde la gente no la ha sacado hasta ahora. Me meto el micrófono en el orto (risas).

SR: ¿Motosierra es una banda líder dentro del panorama local?

Marcos: En algún momento tuvimos una especie de liderazgo, pero fue por un par de años; éramos un poquito más grandes que algunas bandas que estaban saliendo en ese momento, como Silverados, Culpables, Guachass, incluso Hablan por la Espalda. No te digo que liderábamos, pero sí marcábamos un camino y sí abrimos muchos lugares donde tocar. Ahora no pasa eso, entonces no creo que haya un liderazgo de nada porque simplemente no hay unión entre las bandas, no hay un movimiento. Lo hay, por ejemplo, en el hip hop, lo hay en algún tipo de movida indie, pero en bandas de rock and roll, no.

SR: ¿Se puede decir que Motosierra encarna el espíritu del rock and roll en el rock nacional?

Marcos: Sí, sí. Yo creo firmemente que somos la última banda de rock and roll que queda en este país. Y no te digo porque toquemos Chuck Berry, te digo porque somos la única banda que se juega a hacer cosas que el resto no hace, la última banda que es molesta y provocadora, y la última banda divertida que hay. Locura como la nuestra no he visto. Somos una banda única en ese sentido, y es nuestro y es genuino. Obviamente que me gustaría que más gente nos viniera a ver. Pero Motosierra es una banda que no le importa a la gente porque están para otro tipo de mensaje, con sonido refinado y otro tipo de sensaciones, no esto. La gente no está dispuesta a bancarse lo que hacemos nosotros. Y que se jodan (risas) porque son unos pelotudos.

Ariel Scarpa