¡La Pregunta!: ¿El Rock Nacional Está Vivo, Muerto O En El CTI?

En esta sección que dimos en llamar ¡La pregunta! buscamos la opinión de gente del ambiente sobre determinada cuestión planteada a través de una pregunta. Sus respuestas, hilvanadas por un artículo sobre el tema, se reproducen a continuación. Para esta oportunidad, la pregunta fue: ¿El Rock Nacional Está Vivo, Muerto o En El CTI? Nos dieron sus opiniones Gabriel Brikman (Gato Negro, La Tabaré, Inner Sanctum, Chopper, Wolff, Radical, G), Ingrig Luna (conductora de Ingrigdiendo Rock, La Cotorra FM 94.3), Diego Pudles (productor y co conductor de Que Sea Rock, Barracuda FM), Frankie Lampariello (La Fórmula, Red, Hereford, Hermanos Brother, HDP’S), Nacho Delgado (La Banda Oriental, Bestia Zen), Marcos Fernández (Motosierra) y Pablo Blanco (Herrumbre).

Notoriamente se pueden agregar más estados en la misma formulación de la pregunta, y seguramente el rock nacional esté en alguno o en varios de ellos, según desde dónde se mire. No es una respuesta fácil, de ahí la gracia de la propia pregunta.

Indudablemente el rock nacional sigue estando vivo y en pie de guerra, nunca más apropiada esta última aseveración ante el estado actual de la escena local. Profundizando una situación delicada, hoy tenemos la famosa pandemia impuesta, que limita ni más ni menos que el corazón de toda la movida: los toques.

Pero más allá de esta situación de la cual aún está por verse cómo vamos a salir, anteriormente el rock nacional ya presentaba un estado que requería varios replanteamientos desde distintos ángulos. La abundancia de bandas y sus producciones de alta calidad contrastan con el poco público en los recitales. Mirando 35 años hacia atrás, cuando el nivel de las bandas, los lugares de ensayo y para tocar, y las posibilidades de conseguir buenos instrumentos y grabar decorosamente no eran como las de hoy, no podemos dejar de preguntarnos en qué se está fallando.

Dejando de lado las bandas de alta convocatoria, que están más allá del movimiento de rock y que se mueven en otros ámbitos, al gran pelotón de bandas que les sigue les cuesta mucho trascender al público habitual. Seguramente esto ocurre por varios factores, pero me interesa destacar dos: la falta de difusión y la cuestión social.

Decir falta de difusión parece un chiste en esta segunda década del siglo XXI, donde las redes son herramientas muy buenas al alcance de todos. Pero no alcanza. Los medios masivos de comunicación no están interesados (nunca lo estuvieron a no ser que detectaran réditos económicos) en la música rock. Y hoy por hoy el rock no vende. ¿Por qué no vende?, obviamente porque no hay demanda como en otras épocas. ¿Y por qué no hay demanda?, y acá engancho con el segundo factor, que es el social.

Ya he escrito sobre este tema en este artículo, pero es interesante volver a él. La demanda de determinado tipo de música, en este caso, viene de la mano de la necesidad de la misma. Esa necesidad se genera por lo que la música transmite o porque los medios la crean. ¿Y qué transmite el rock? Seguramente muchas cosas, pero fundamentalmente un sentimiento de libertad asociado con rebeldía, con ánimo de cambiar las cosas… justamente lo que hoy está faltando en el mundo y en Uruguay. Es más, no sólo que está faltando sino que lo están tratando de sepultar.

El caso opuesto del rock a la salida de la dictadura es un ejemplo claro de una situación donde se necesitaba gritar un montón de cosas y había mucha gente que necesitaba escucharlo. Hoy eso parece no ocurrir. ¿El rock está desactualizado con su propuesta o la gente está cada vez más distraída? ¿Un poco de ambas cosas pero con mucho más de la segunda, quizás? El cambio puede ser un desafío para el rock, en el cual mantenga su esencia, porque sino ya sería otra cosa. Puede que su misión como bandera de un movimiento esté desdibujada. En ese caso, habrá que esperar un despertar social que cada vez se hace más necesario.

Pero veamos las visiones de nuestros convocados para la respuesta, que siempre son enriquecedoras.


Diego Pudles

Para mí el rock no está muerto ni está en el CTI, está pasando un mal momento, eso es evidente, más ahora con lo de la pandemia. Son momentos y momentos. En los 80s había mucha difusión: estaban uds., las radios, Día Pop, había muchos eventos subtes. Después bajó, y por los ’90 volvió la misma especie, digamos, donde hubo una explosión que salieron La Trampa, El Peyote, todo eso. Buena difusión, buenos toques, y después volvió a caer. Luego, a principios del 2000, más o menos lo mismo; volvió a salir pero sin tanta difusión, que es lo que nos está pasando ahora. Yo considero que ahora hay muchas bandas pero desgraciadamente no hay medios de difusión. Hay muchas radios on line, pero no hay una radio que pase esta música para que llegue al público masivo. Son programas o música muy de nicho. Sólo escucha o se preocupa de escuchar al que realmente le gusta el rock, que siempre va a seguir consumiendo; no es masivo.

Aparte de eso, cada vez que se hacen festivales grandes o importantes, siempre están las mismas bandas: Buitres, Cuarteto, Trotski, La Vela, Once Tiros, 4 Pesos. Está bien porque son los que convocan, pero te pueden hacer perfectamente una fecha con cuatro o cinco bandas emergentes, una más o menos de renombre y que cierre la noche una buena. Yo creo que todo eso influye y perjudica mucho al movimiento. Este Montevideo Rock, que fue virtual, estuvo bueno porque hubo bandas que generalmente no tocan, como Niña Lobo y Chopper, pero después son siempre los mismos. Está bien, pero no abren la cancha a otros grupos, y hay muchas cosas importantes. No sé en qué quedó la ley que había hecho el gobierno con el porcentaje de música uruguaya que se exigía. Yo exigiría que todas las radios tuvieran un programa de rock o de música uruguaya. Acostumbrar a la gente de que hay mucha cosa y que las vean.

Después de la pandemia, la gente estará desesperada para ver cosas, y supongo que habrá toques importantes con muchas bandas que van a tocar seguido. Habrá que ver cómo está la cosa económicamente y si estamos dispuestos a gastar $500, $600 o $700 para ir a ver una banda.

Considero que el rock no está muerto, que está mutando, que no es el rock nacional que había en los ’80, en los ’90 o en el 2000; se está haciendo otro tipo de música, pero sigue habiendo y el problema está en la difusión. No hay forma de que la gente llegue. Ya no se venden discos como antes, si no están en Spotify y todas esas plataformas, no se conocen. Una cosa que me parece pésima es que las bandas editen temas. Antes editaban un disco o nada; ahora editan un tema y en cuatro meses editan otro. Por lo menos debería ser un EP con cuatro, cinco o seis temas.

 

Frankie Lampariello

En mi opinión, el rock nacional está vivo, lo que pasa es que ha tenido escaladas históricas en ciertos momentos, más que nada por moda, llámese Pilsen Rock, llámese post dictadura, que fueron, de repente, dos momentos de explosión del rock mucho más grandes de lo que realmente es en un país que somos tres millones, y sobre todo un país avejentado, con población mayor. La juventud es poca, y ésos son los que más siguen al rock o por lo menos a los estilos musicales, las modas.

Yo creo que cuando hay crisis importantes, por ejemplo, ahí es cuando el rock sale con mucha más fuerza, porque es el estilo que más expresa el sentir de la gente. Cuando las cosas están todas bien, mucha cumbia, como que la gente se olvida. Es así la vida en todos lados con respecto a la música, me parece.

Pero no creo que esté muerto ni en el CTI, el rock está donde tiene que estar. Está vivo, a veces porque está de moda, por lo cual no me quejo, me parece bárbaro, y a veces en su lugar como está ahora. Hay bandas que están sonando, que están llenando muchos lugares a pesar de la pandemia y todo.

 

Gabriel Brikman

Me gustaría replantear la pregunta, porque muerto o en el CTI es que está en un estado crítico o que ya fue. Lo que entiendo en este momento es que el rock nacional (así como todas las artes) se plantea nuevos desafíos. Desafíos a nivel de convocatoria, pero hay una cosa que va más allá de este período puntual de pandemia, y es quizás más propio del rock, y es la transferencia cultural del rock hacia las nuevas generaciones.

El rock nacional está en un momento donde se vio, por un lado, cercado por el tema de toda esta situación de la pandemia, coronavirus, restricción de shows en vivo, restricción de poder juntarse, de poder vivir, de poder experimentar el rock a nivel de audiencia y artistas. Pero también el rock trae consigo un problema que es el envejecimiento de su audiencia y el desafío de poder legar el rock hacia nuevas generaciones, y también entender cambios en lo que quiere decir el concepto de rock. Así como en algún momento el rock integró otros estilos, otras formas, el rock tiene el desafío de poder integrar nuevas vertientes, nuevas corrientes a lo que es ese concepto de rock y legarlo a las nuevas generaciones.

Yo creo que está en una encrucijada, que es algo que depende de los artistas, depende del público, obviamente también a consecuencia depende de los comunicadores, todo ese flujo que es artista-comunicador-público tiene que tener un compromiso hacia lo que es el concepto de rock. ¿Qué es el concepto de rock? Bueno, es como para gigas y gigas de video.

No sé si está en el CTI, yo no diría que está en el CTI, no me parece que esté muerto. Sí está en un momento de encrucijada, en un momento de replanteo, en un momento también de rebelarse contra lo más conservador del rock, replantear y asimilar el mundo en el que está, poder encontrar las grietas por donde meterse y poder seguir generando ese hilo cultural que va de generación en generación. Creo que si el rock se está planteando eso, o al menos yo lo veo así, entiendo que el rock está vivo, pero que tiene desafíos por delante para poder mantenerse y seguir honrando esa tradición de rock nacional que lleva muchísimos años, que no arranca en Los Estómagos, que viene de mucho antes, y por suerte los puentes hacia el rock pre dictadura ya se tendieron y podemos hablar de un rock nacional desde esa época; y después la segunda ola de rock nacional post dictadura.

Y los momentos de crisis también han hecho que el rock, de una u otra forma, despierte, rescate lo mejor de sí, busque nuevas opciones, y que también el público encuentre en el rock una manera de canalizar tantos sentimientos encontrados que necesitan ser plasmados en canciones, y atesorados por parte el público en canciones.

 

Ingrig Luna

El rock nacional respira, podría decir que está en CTI según por dónde se mire. Es verdad que el género muta, evoluciona y se transforma, y que generaciones anteriores podrían pensar que lo nuevo “no es rock”, pero con ese concepto el movimiento de los ’80 para la generación del ’60 y ’70 tampoco era rock. Ni hablar cuando surgió el metal (música satánica para mis viejos).

El rock es algo que nunca muere ya que ha marcado distintas generaciones. Hoy en día para la industria musical sirve esa musiquita hueca que no deja nada más que unas lindas palabras melosas, o las que dan a entender que sólo interesa un cuerpo y el acto sexual. ¡Está en cada uno de nosotros educar y comunicar a las nuevas generaciones en el lo que es y significa el rock, ya sea como expresión de protesta o de amor o de libertad!

Marcos Fernández

El rock nacional tiene covid.

Pablo Blanco

Estamos en un escenario muy complejo, porque a todos nos agarró totalmente sin preparación. Hablando puntualmente no solamente de la escena del rock nacional sino del heavy metal uruguayo, que lo padece, más allá de los esfuerzos que hacen las bandas, que es muy encomiable, pero a nivel música en Uruguay es un panorama complejo. Aquellos primeros afectados, aparte del público siempre concurrente a shows que se vio con el acceso limitado por decisiones gubernamentales para tratar de frenar el avance del Covid-19, a su vez las bandas también estuvieron muy complicadas por la baja de asistencia permitida en cada lugar. Técnicos, asistentes, iluminadores, managers, todos los emprendedores de la música, siguen padeciendo eso y se les brindó muy poca ayuda.

Y por otro lado se abrió la canilla para otro tipo de actividad, y ya sabemos de qué estamos hablando, de un rubro que no es el rock ni heavy metal pero que sí arrastra otro tipo de elementos convenientes para otras personas que lo ven políticamente. Entonces persisten e insisten en ayudar a ese rubro y dejar de lado, literalmente, todo lo demás dentro de lo que es la música rock y el heavy metal en Uruguay. Está complicado, pero no difícil. Aparente y lentamente vamos superando esto, pero nos falta mucho.

Las bandas, más que nunca, y Herrumbre en el año de sus 30 años les deja un mensaje, se tienen que seguir juntando. No esperar por ningún estamento político ni gubernamental para que venga a dar una mano. Ni el heavy metal ni el rock se atan o se llevan de la mano con ese tipo de gente. Tenemos que seguir trabajando en conjunto. Esto va a mejorar, pero que no se recuesten en favores políticos, en convenientes ayudas económicas que luego tienen un costo mayor. La honestidad y el sentido común tienen que prevalecer. Las bandas de heavy metal y rock de este país se tienen que autosustentar, como pasó siempre, y sentarse y planear dentro del panorama que tenemos para tratar de salir adelante.

Salud a los que entienden que la música la música no se pliega a ningún favor político ni gubernamental. Salud a la música, a la gente que trabaja, compone y se desvive todos los días por la música, la verdadera música, aquella que no tiene bandera. Vamo’ arriba, muchachos, hay que seguir trabajando. Ni medio muerto ni en CTI, hay que seguir codo con codo, hombro con hombro. Salud y vamo’ arriba.

Nacho Delgado

El rock esta vivo, y jamás va a morir, como no murió la música clásica, el jazz, el folclore o el tango. Los estilos crecen, maduran y envejecen. Pero una vez que se consolidan con un volumen real de obras durante una cantidad de años, se transforman en algo que puede ser que pase de moda, pero jamás muere, porque es una referencia artística. ¡Son las pirámides de Egipto!

Hay una frase, que considero de las más chotas que he escuchado en mi vida, que es, “la moda no incomoda”. A mí la moda me parece una de las cosas más pestilentes de los inventos humanos: te plantean que hay que usar este verano, por ejemplo. ¿Hay algo más vacuo y ajeno al arte que la moda? ¿Que además se repite cíclicamente? Van Gogh hay uno solo, de una sola época… ¿paso de moda? El rock es toda una época, jamás va a morir, es imposible.

Obvio que las generaciones jóvenes tienen sus propios ídolos, sus propias canciones, como nosotros las tuvimos, ¡eso es muy sano! Y ojalá en algún momento pudiéramos interactuar, que sería lo mas interesante. Mientras haya una guitarra eléctrica, un bajo y un baterista con ganas de tocar algo parecido a “London calling”, ¡estamos salvados!

Respecto al rock nacional, creo que vive y lucha, lucha más de lo que vive. El tema es la difusión masiva. Si vos no estás sellado en alguno de los dos sellos que manejan la difusión, mediáticamente, a nivel de los medios masivos, estás en el horno. Yo voy a ver bandas, este año obviamente no, pero en el under hay cosas muy copadas, hechas a sacrificio, que están muy bien. El tema es que hay un techo, que si no pasas a estar sellado, la gente no te conoce. Hay que hacer el trabajo hormiga.

Yo he escuchado bandas en la radio, que suenan, y las buscás en Google, y no tocan nunca. No están en el circuito, pero suenan en la radio. Creo que por ahí va la cosa. Si cooptamos todo, y metemos sólo las bandas que contratan con los sellos, que compran los espacios de difusión en las radios, ¡tenés una visión muy distinta a lo que es la noche de rock de Montevideo real! Por ejemplo, la banda actual de Parodi, que es independiente hasta donde yo sé, Los Chanchos Salvajes, que está buenísima, ¿dónde los escuchas? En radio no; algún programa puntual. Esa es la muerte del rock.

Vos te rompes el culo, haciendo discos independientes, para no entrar en esa lógica, pero los medios no te dan bola, porque es una corporación, pobre, ¡pero corporación al fin! ¡Nosotros este disco, el tercero, lo hicimos con diez mil pesos, y mis horas de trabajo! ¡Esa es nuestra realidad!

¡El rock esta muy muy vivo, mientras existamos, nada nos mueve de acá!


Respuestas enriquededoras en muchos sentidos, con conceptos que se podrán compartir o no, pero que arrojan distintas luces sobre la pregunta planteada. Si algo queda claro, es que hay mucho trabajo por hacer. ¡Así que, allá vamos!

Ariel Scarpa