Una de las experiencias más lindas y nutrientes del rock de los ’80 se dio en la Cooperativa del Molino, con base en el Molino de Pérez. Un emprendimiento totalmente under y DIY, real y removedor, de esas experiencias que uno puede decir con mucho placer que lo pudo vivenciar. Uno de los grupos más destacados y que logra trascender la Cooperativa, fue Post Coito. De la mano de Gustavo y Diego Zecharies (guitarra y voz, y bajo, respectivamente) el grupo presentaba unas letras acordes a la propuesta musical de la banda y de la Cooperativa.

Sería febrero o marzo del 2000. Con mi banda Fuzzy estábamos grabando los temas que serían parte del split con Asunto Pendiente, primer lanzamiento de Catalina Records. Por razones de economía, grabábamos dos temas por mes en un día, así de limitados estábamos. Federico Lima, guitarra y voz de Loop Lascano, era nuestro técnico de grabación e hicimos buenas migas con él, no sólo grabando sino también con buenas charlas de todo tipo.

Ya está sonando en mi reproductor desde hace unos días este compilado creado e impulsado por Jueves Oscuros, el programa radial de Fabián Vázquez (La Memoria). El programa se centra en la música post punk, darkwave, gótica y coldwave de nuestro país. Una iniciativa muy bienvenida que ahora tiene como corolario del año esta selección de bandas y temas.

Entre tantas frases que escupía al día, momento tras momento, creo que sin duda el nombre de la nota es para mí, la más representativa. Tanto en serio como en joda, esa era su principal respuesta en el final de una charla, por ejemplo. Creo que había un 90% de que había que irse (del país) y el otro 10% tal vez dicho como respuesta a alguien sobre algo sin prestarle mucha atención.

Pato Dana era uno de nuestros pendientes a entrevistar desde siempre. Su pasaje por bandas de la talla de Los Traidores y Níquel, sumado a su experiencia en el exterior y su actualidad con Pólvora en Chimangos, sólo podía dar como resultado un reportaje plagado de múltiples elementos. Una de las entrevistas más divertidas que hemos hecho, pero no por ello vacía de contenido, sino más bien todo lo contrario. Hubo que seleccionar los temas a conversar con el Pato, dada su extensa y prolífica carrera. Parte de lo conversado (jalonado de múltiples anécdotas imposibles de reproducir todas) fue lo siguiente.

Esta historia pasó hace ya 17 años atrás… Era un miércoles de octubre del 2003 y en Afrokan, reducto de música cubana en el centro de la ciudad, se presentaban los españoles de Sin Dios junto a los locales Pirexia & Amy Taylor. Sin Dios era una banda renombrada dentro del hardcore en español, muy activos y con varios trabajos en su haber. Definidos como banda anarquista, sus líricas iban en consonancia con esas ideas. Cuando me enteré de su venida, me alegré porque era una banda que sonaba en mis parlantes usualmente.

El reciente (y brillante) artículo de Ariel Scarpa “Quien dice que el rock está muerto es porque él lo está”, me ha hecho retomar un artículo que tenía pensado pero no escrito aún. Hemos hablado en anteriores notas sobre la apuesta clara por la música disco por parte de la industria musical desde mediados de los 70s; y aproximadamente hasta 1980-81. También dijimos y demostramos que ése fue exactamente el comienzo del declive (y perdón por la palabra) del suicidio de la industria discográfica tal y como se había conocido hasta entonces.

Quizás el concierto de Crvcera en La Trastienda sea el último que vea este año. Si así fuera, me quedo con un recuerdo en este 2020 de un muy buen toque de una banda con sonido profesional, con músicos que saben lo que hacen y logran transmitirlo a su público. Si algo positivo tuvo este coronavirus fue el hecho de permitirle trabajar en su producción a las bandas, y los resultados están a la vista.