En una gélida Bariloche, Enrique Symns brindaba un taller literario, en la primera clase, ante unos veinte participantes, «El Duende Australiano» preguntó cuál había sido el peor invento de la humanidad. Alguien levantó la mano y dijo: «La bomba atómica». Otro se inclinó por las armas biológicas. De esa manera, se sucedieron diversas posturas. Finalmente, Symns manifestó: «Están todos equivocados. El peor invento fue la imprenta». Un alumno, entonces, le recriminó: «Pero usted, que es escritor, ¿dice eso?». Y Symns, con petaca en mano, le contestó: «Sí, ¿sabés por qué? Porque el primer libro que se elaboró con la imprenta fue la Biblia, y con eso le envenenaron la cabeza a la humanidad entera durante dos mil años».