La columna de Gonzalo Pedraja, donde expone toda su experiencia y conocimiento acerca del rock nacional e internacional, además de entrevistas exclusivas. Un espacio para los amantes del buen rock.

El ska es uno de los géneros musicales más influyentes desde su surgimiento en los barrios de Kingston (Jamaica) a finales de los años ’50. El país estaba en plena transición política hacia la independencia del Reino Unido en 1962, y la música reflejaba el optimismo y los desafíos de esta nueva era. Los músicos jamaicanos comenzaron a mezclar el jazz, el r&b y el mento, un estilo folclórico local, para crear un sonido único que sería conocido como ska.

A diez años de su visita anterior y en el año que se cumplen 50 años de la irrupción del punk, tuvimos el placer de ver a PIL en nuestro país. Pese a que la noche invitaba más a quedarse en casa mirando tele, la Sala del Museo del Carnaval se llenó de “veteranos” ávidos de ver nuevamente a John Lydon, uno de los personajes más influyentes en la historia del rock.

Semanas atrás, cuando Ariel (Scarpa, el Director de Sólo Rock), nos planteó el ejercicio de elegir nuestros cinco discos preferidos, en mi caso sabía que sólo podía elegir del puesto 2 en adelante, porque el número uno ya tenía dueño desde hace décadas. Hay discos que una vez los escuchás, abren una puerta que queda entreabierta para siempre… y con Phantasmagoria me ocurrió eso.

In the history of punk, there are names that sound like anthems: Sex Pistols, The Clash, The Damned… but behind the bands, there was a group of young people who, without playing a single chord (or just a few), became protagonists of the scene. That group went down in history as The Bromley Contingent.

En la historia del punk, hay nombres que suenan como himnos: Sex Pistols, The Clash, The Damned… pero detrás de las bandas, hubo un grupo de jóvenes que, sin tocar un solo acorde (o tocando muy pocos), se convirtieron en protagonistas de la escena. Ese grupo pasó a la historia como The Bromley Contingent.