Punto Muerto – Rescatando Los ’90

Punto Muerto ha regresado a los escenarios luego de una larga pausa de 24 años. La banda que supo integrar la movida under uruguaya de los ’90 está dispuesta a traer el espíritu de esa década, basada a su vez en los sonidos alternativos de otras anteriores. Y lo está logrando de muy buena manera. La banda está integrada por Martín Daguerre (voz), Sebastián Dominoni (guitarra), Giampaolo Giaimo (el Tano) (bajo) y Nicolás Píriz (batería), a quienes se suman Gabriel Barbieri (guitarra) y Leo Manganelli (gaita), dos ex integrantes de Chicos Eléctricos. Todos excepto Leo estuvieron presentes en la entrevista que realizamos previo a un ensayo en su bunker de Pocitos. Mucho para decir en una charla en la que se conversó extensamente sobre varios temas.


SR: Repasemos la historia de Punto Muerto.

Martín: Sebastián y Giam son los que están desde el inicio, yo entré un poco después.

Sebastián: Allá por el año 1992 nos conocíamos nosotros dos de la época de Katamandú, de Atlántida.

Giam: De la Sagrada Familia.

Sebastián: Tocábamos juntos. Salimos a la búsqueda de un batero y tocamos con un compañero del liceo llamado Daniel. Luego se unió otro amigo que se llamaba Marcelo. Como toda banda de los principios de los ’90 hacíamos algún tema de Los Estómagos y algunas cosas nuestras.

Giam: Teníamos cuatro o cinco temas.

Sebastián: Como yo ya estaba trabajando como sonidista de muchas de las bandas de rock que en ese momento se movían en el under, como Los Chicos Eléctricos, Los Supersónicos y Buenos Muchachos, toda la vuelta de Juntacadáveres, empezamos a chupar rueda. Un día Los Supersónicos iban a tocar en un lugar y nos metimos de atrevidos a preguntarles si podíamos tocar antes. Era en el boliche En La Noche, en Lauro Müller y Salterain, y también tocaban Los Chicos Eléctricos; por el año ’94.

Giam: Nuestra fecha como medio debut, que fue en El Perro Azul.

Sebastián: Sí. Empezamos tocando en cumpleaños de amigos y después se empieza armar la movida.

Martín: Ahí ya estaba yo.

Sebastián: Sí, había venido el verano y había una especie de parate. Cuando empezamos de vuelta, ya estaba Martín, en 1994.

Martín: Yo ya había estado como invitado tocando el saxo cuando había otro vocalista. Luego se fue y entré yo.

Sebastián: Ese año ya nos afianzamos más y empezamos a meter más toques.

Giam: Terminamos haciendo circuito con Los Chicos Eléctricos, Supersónicos, Buenos Muchachos, La Tabaré y otras bandas.

Martín: Trotsky Vengarán, La Rosa Mosqueta, también.

Sebastián: Tocamos en los boliches que había, como Perdidos En La Noche, más hacia el ’95 ó ’96.

Martín: Tocamos hasta el ’99. Los boliches de esa época en que más tocábamos eran Marrakech, La Cosa, Perdidos En La Noche, Amarcord. Ahí tocamos con varias bandas, como Coff Coff, Barbarie y La Tabaré. También invitamos varias veces al Chupete de Reytoro a tocar un par de temas, y a Beto, de Inner Sanctum, con el que tocamos un cover de “Paranoid”.

Gabriel: Tenía una banda que se llamaba Cuarto Poder.

Martín: También Pedro Dalton cantó algún tema con nosotros. En esa época todas las bandas estábamos más o menos en la misma. Algunas luego llegaron a tocar el cielo con las manos, y nosotros, cuando justo comenzó a crecer la ola con el Pilsen Rock, ya nos habíamos separado.

Giam: Por una cuestión de desgaste y de vida, decidimos cerrar un ciclo, tocando por última vez en Amarcord.

Martín: Había ido Sanabria, que nos quería producir el disco. Lo importante es quedó un demo de esa época, que está subido a las redes.

Gabriel: Yo les hice de técnico en un porta estudio. Esa generación arrancamos todos por el porta estudio, no sé porqué. Era como muy Beatles en ese sentido, usábamos cuatro canales. Lo hicimos en un depósito donde guardaban colchones, que era del padre de Daniel, el baterista. Los colchones se guardaban en el sótano, al que se accedía a través de una escalera muy larga. Mirabas para abajo y veías colchones por todos lados. La primera vez fue la única en que todos bajamos la escalera; la segunda, todos nos tirábamos a los colchones de cabeza desde una altura como de tres metros (risas).

Martín: Ese fue el primero de los demos.

Gabriel: Yo tengo el logro de haber grabado el primer demo de Buenos Muchachos y el primero de Punto Muerto.

Martín: Otro demo más pro fue en el año ’96 en el estudio de Marcelo Cross, con varios invitados.

Sebastián: Todos los demos se grababan en cintas, y como era la única cinta que había para todos los grupos, se iba regrabando.

Gabriel: Lo deben haber grabado arriba de Psychosound, porque nosotros lo habíamos grabado ahí.

Sebastián: Después de grabar, te llevabas el DAT o lo que fuera, y la cinta se volvía a grabar. Nosotros lo sacamos en formato mini disc y grabamos unos cassettes.

Martín: El DAT se perdió, así que hubo que hacer un milagro de la ingeniería, que lo hicieron entre Seba y el Tano.

Sebastián: Por esas vueltas de la vida, resulta que ese mini disc lo llevamos a otro estudio porque yo tenía que grabar otra cosa más que estábamos haciendo con Martín, que no era de Punto Muerto. No sé qué hicieron ahí, que marchó el mini disc.

Gabriel: Le pasaron por arriba a todo.

Sebastián: Se perdió el master y nos quedamos sólo con los cassettes. Años después, lo digitalizamos con el Tano. Lo salvamos, pero la calidad es pésima.

Martín: Lo que sí quedó bueno es el disco en vivo en Amarcord en 1999, que eran cinco temas, y ahí Gustavo Rubertoni se tomó el trabajo de grabarlo por línea de consola y lo grabó en un CD, que luego tuvo un tiraje de unos 30 ó 50. Eso quedó bien grabado, por lo que se pudo remasterizar, y quedó con buen sonido.

Sebastián: Nos faltó agregar que por el año ’97 agregamos una gaita; eso es importante.

Martín: Era como un llamador, nos decían la banda de la gaita.

Gabriel: Era un diferencial con las demás bandas.

Martín: Es algo que Seba siempre me reta y me dice que tenemos que decirlo en todas las entrevistas, que fuimos la primera banda del rock nacional en incorporar una gaita. Después vinieron otras.

Gabriel: Después de lo de Leo tocando la gaita ahora con Punto Muerto, lo están contratando otras bandas.

Martín: Fuimos los pioneros en ese sentido.

Sebastián: En el ’98 en el Uruguay, era una novedad.

SR: O sea que dejan la actividad en 1999.

Martín: Sí. Ahora viene la parte prolija, digamos, serios, más grandes, cajetillas (risas).

SR: ¿Por qué deciden volver?

Giam: En estos 24 años que estuvimos separados, yo seguí teniendo contacto con el Seba. Nos veíamos cada tanto pero manteniendo esa amistad de tantos años. Él pasó por una enfermedad, que para mí fue el momento en que pensé que con esta persona con la que compartí todo lo que compartí, se puede ir. Porque fue una enfermedad con la que podía haberse ido. Por suerte la superó y nos motivó a volver a juntarnos, porque pasamos bien mientras hacemos lo que estamos haciendo. Dijimos “vamos a volver a vernos”, y la excusa para vernos y estar en la diaria, era la música. Nos faltaba un baterista y ahí aparece Nico Píriz.

Gabriel: El rey de la batería electrónica. En realidad él quería tocar en Zero, pero terminó tocando en Punto Muerto (risas).

Martín: A los otros integrantes se les dijo en su momento, pero no quisieron.

Nicolás: Yo entré porque soy amigo de Martín desde hace unos años, con el que chiveamos en casa por temas de electrónica. Una vuelta me manda un video en el que estaban tocando. Estaba muy bueno y le pregunté quién era que tocaba la batería. “No tenemos”, me dice.

Sebastián: Teníamos un pedal con una caja de ritmos para llevar el tiempo.

Giam: Ahora es una nueva etapa, no estamos haciendo los temas que hacíamos 24 años atrás.

Martín: Hacemos algunos.

Giam: Sí, pero eso fue evolucionando. La premisa principal fue: volvemos pero componemos todo nuevo. Nos olvidamos de todo, borrón y cuenta nueva.

Sebastián: Acá tuvo mucho que ver la pandemia, porque la forma de conectarnos era el Whatsapp. Hicimos un grupo y empezamos a participar. Como no podíamos vernos mucho, con Martín y mediante Whatsapp íbamos viendo. Le decía: “Tengo esto, ¿qué te parece para presentárselo al Tano?”. Le mandaba una base de guitarra con una batería programada…

Martín: Y con bajo.

Sebastián: Aparte le mandaba un mensaje de voz con una melodía. Luego tratábamos de armarlo y se lo mostrábamos al Tano.

Giam: Soy el que decide (risas).

Sebastián: Ahí ya nos juntábamos presencial.

Martín: Cuando Seba me mandaba las bases, yo estaba en seguro de paro por la pandemia y me había quedado como un mes y pico en Punta del Diablo. Estaba como muy inspirado. Ponía una letra, la métrica, le cantaba arriba y se la mandaba por Whatsapp. Y así fueron quedando armados los temas. Obviamente que después los grabamos bien.

Sebastián: Ya era 2022 cuando podíamos juntarnos físicamente y tocar, y la consigna fue esa: vamos a hacer todas cosas nuevas. Porque no estábamos muy convencidos de hacer temas de la época anterior porque tampoco éramos todos los mismos… era hacer otro estilo, modificar un poco lo que estábamos haciendo. Ahí metimos cinco, seis temas nuevos compuestos ahora en 2022.

Martín: Ahora contamos con Leo Mangarelli, ex baterista de Los Chicos Eléctricos, que es nuestro gaitero.

Sebastián: Cuando nos planteamos volver, vimos que teníamos que incluir la gaita, que era nuestra característica. Como justamente yo soy estudiante de gaita, me encuentro que Leo toca la gaita en una banda en Uruguay. Y como el compañero que tocaba la gaita en los ’90 no podía porque se fue a vivir a Maldonado, hablo con Leo y le digo lo que estábamos haciendo y se arrimó a un ensayo. Humildemente, luego de muchos años, logramos juntar a dos Chicos Eléctricos en un escenario.

Gabriel: Con Leo tocando la gaita y yo tocando la guitarra, fue encontrarnos en dos lugares muy distintos: él era el baterista y yo el bajista.

SR: Del viejo Punto Muerto al nuevo, el espíritu sobrevive.

Sebastián: Sí, obviamente. Cuando decidimos salir a tocar, faltaban temas, por lo menos había que llegar a ocho.

Giam: Se nos complica un montón. Tenemos tres, cuatro acordes, nada más. Estuvimos pensando eso durante un largo rato hasta que lo pudimos arreglar, por suerte (risas).

Gabriel: La pandemia, o plandemia, fue un buen tiempo para todos para rever qué se había hecho. A mí me pasó lo mismo; había muerto Andy y encontré un CD con todas las pistas y me puse a mezclar cosas del 2004 en el 2020. Creo que a ellos les pasó algo similar.

Martín: Fue sobrevivir y resucitar lo que teníamos tirado dentro de un cajón. Lo pudimos subir a las redes para darle un nexo con eso de la primera época que no tenía cosas materiales. El que no nos vio en esa época ahora tiene algo tangible a lo que recurrir para unirlo a lo que somos ahora, que son los temas nuevos, los covers de siempre, de Stooges, MC5, Velvet Underground, New York Dolls, que eran los que siempre hacíamos y que ahora los estamos haciendo más lindos, mucho más prolijos de sonido, con más trabajo en algunos arreglos. Y dos temas de la vieja época…

Sebastián: Como para unir.

Martín: Como que somos la misma banda que trajimos esos temas desde el pasado. Tenemos esa esencia y lo hacemos con el nuevo baterista.

Sebastián: Están adaptados a lo que suena ahora.

Martín: No suena tan oscuro, son más rock.

Giam: Ahora estamos grabando un disco nuevo, un EP de siete temas.

Martín: Ya tenemos un EP subido de cinco temas.

Gabriel: En ese disco estuve en dos temas, medio de costado.

Giam: En aquel entonces Barbieri era un invitado, pero ahora ya es parte.

Gabriel: Con Seba tuvimos mucho ida y vuelta. Yo le pasaba canciones que grababa y él me pasaba las suyas. En un momento me comenta que arrancaban de vuelta con Punto Muerto y bajista ya tenían. Justamente en el 2020 me había puesto a tocar la guitarra, que era algo que hacía muy internamente para mí, como con Los Macarras. Le agarré el gusto, porque para mí la guitarra tenía algo diferente al bajo, que era que tenía riesgo. Con el bajo había perdido el riesgo, y lo que me divierte de tocar la guitarra es tener riesgo de vuelta. Porque cuando uno tiene riesgo, tiene que poner la cabeza y un montón de cosas para que ese riesgo no exista. Y en un momento Seba me preguntó si me animaba a tocar dos temas con ellos. Fui a tocar dos temas y terminé tocando cinco.

Nicolás: Ahora toca la mitad del set.

Sebastián: Estuvimos tocando dos años encerrados tratando de armar las cosas. A fines de 2023 sale una fecha en el Shannon. Gabriel ya había grabado guitarras en dos temas del demo, y le pregunté si se animaba a tocar con nosotros. Al año siguiente, ya eran cinco temas.

Gabriel: Y ahora son ocho. Y en realidad los que no toco es porque no me dejan (risas). También me gusta jugar con que no soy integrante dejando que sean ellos. Soy un invitado fijo.

Nicolás: Con derecho a opinar (risas).

Gabriel: De los siete temas nuevos, grabé cinco.

SR: ¿Por qué dos no?

Gabriel: Porque me gusta que ellos tengan su impronta como banda. Yo trato de sumar. Por ejemplo, “Sarandí” es un tema que a ellos les sale bárbaro y no encuentro dónde aportar porque ya suena bien para mí.

Nicolás: Igual Gabriel hace coros.

Martín: En este último año, desde que volvimos el 11 de noviembre de 2023 hasta ahora, ya metimos cuatro toques, tres en el Shannon y uno en Punta del Diablo en Chiringo Bar. Y trajimos a la vida un EP con cinco temas originales nuestros que ya está subido a las redes.

Sebastián: Y grabados con una calidad que nunca habíamos logrado.

Martín: En ese año sumamente prolífico, ya tenemos siete temas más que ya están casi listos. Dos EPs en un año.

Giam: Dos EPs es igual a un LP. Es digno.

Gabriel: Para una banda que estuvo parada tantos años, es muy bueno lograr esa productividad. En este momento veo que es un revival de los ’90, y es el momento para volver con esto.

Giam: Está lleno de bandas nuevas que hacen rock y punk rock. Más allá de que nosotros tenemos la edad que tenemos, en este momento en el Uruguay hay lugares y bandas que están haciendo rock and roll posta. Hoy hay otro circuito, otras bandas que, por suerte, están sonando. Hay varias bandas que tienen ese circuito que nosotros teníamos en la década de los ’90.

Martín: Nosotros tenemos el aditivo que llama la atención, que es como que salimos del sarcófago, en realidad. En el período del ’92 al ’99 dejamos una impronta muy under que logramos resucitarla ahora, trayéndola al presente sumándole lo que la gente se acuerda de aquella época. Mantuvimos la esencia y volvimos a ser nosotros.

Gabriel: Hay una verdad: el rock que nos gusta siempre fue under en este país. Nunca hubo una banda de punk rock o de música pesada que fuera popular en el Uruguay. Es una realidad.

Martín: La crítica que nos han hecho ahora, que no sé si juega a favor en contra, es que estamos sonando muy prolijos, muy rock, digamos, y que podemos tocar en una cueva o hasta en un restorán.

Sebastián: Lo importante es que está todo bien, tenemos 50 años o algunos más, pero no falta el acople, la distorsión, la guitarra tirada en el piso.

Martín: No falta escena, con el vocalista arrastrándose por el piso. Esa es la versión punk, también tenemos la versión soft.

Sebastián: Lo que se hacía en los ’90 no se perdió en Punto Muerto. Mucho no he andado en la noche, pero esa escena de los ’90 donde, por ejemplo, ibas a Juntacadáveres y había alguien subido a un amplificador o tirado en el piso, con una escena de distorsión y de ruidos, es lo que nosotros mantenemos.

Gabriel: Esa peligrosidad que había en otra época era contraria a la mentalidad de lo que la gente pensaba que era ser profesional. Creo que los guachos agarraron mucho por el lado de “soy profesional y toco bárbaro”. Perdieron esa peligrosidad.

Martín: Perdieron la frescura y la desinhibición, ese fuego interno.

Gabriel: Lo que veo en la mayoría de las bandas de hoy es que no se corren un segundo de lo correcto. Lo que teníamos en los ’90 era justamente diferente, era ser incorrecto. Y eso le daba una credibilidad a todo el resto, que por más que pifiaras 20 veces en una canción, eran reales, auténticas. Ahora veo que todo está armado para las redes sociales.

Giam: Mirá que hay gente que no

Gabriel: Mi sobrino toca la batería en una banda, toca la guitarra en otra y canta en otra, y tiene un mundo underground muy distinto al que la gente consume en general. Hoy estaban hablando de los 30 años de No Te Va Gustar. ¡La concha de su madre!, es una piedra en el zapato para la gente que le gusta el rock. Eso no es rock.

Nicolás: Es más pro, más prolijo.

Giam: Comparto lo que Gabriel dice, que hay un montón de gente así. Pero hoy en día hay gente que yo escucho, como Flor Sakeo u otra gente, que está haciendo rock and roll. No es que esté muerto.

Gabriel: Mientras haya un garaje y cuatro tipos con insatisfacción, va a haber rock. Es tan simple como eso.

Martín: Creo que el Tano habla más de lo musical, y el Seba y yo más del circuito under. Lo que queremos volver a resucitar es que valga la pena ir a ver una banda en vivo porque vas a ver algo diferente, algo zarpado, vas a ver escena que usualmente no ves. Que sea un teatro más que un cine, con el contacto del tipo que viene y te canta la canción al oído. Se ha perdido la sangre, el fuego de lo humano.

Gabriel: Cuando no hay riesgo porque está todo controlado y medido, no hay mucha gracia; pierde la espontaneidad y la frescura. En los ’90 cuando terminábamos de tocar y cargábamos los equipos hasta arriba en la camioneta del Gallego, yo me iba haciendo surf arriba de todos los equipos por 18 de Julio. Eso era rock, no tener 80 plomos y un flaco que me afine la guitarra, eso es de croto.

Sebastián: Tenemos la esencia del under de los ’90. Otras bandas de esa época que aún existen, de repente se profesionalizaron mucho.

Giam: Y está bien.

Sebastián: Por supuesto que está bárbaro. Nosotros nos quedamos con esa foto de lo que era ese Juntacadáveres o ese Perro Azul, con poca gente, apretados, con calor y sudor.

Martín: Si vas a la esencia del sonido, somos el proto punk de los ’60. Desde los Stooges a los Pistols y los Clash, con algo de The Who, New York Dolls, Velvet Underground. Esa suciedad tratamos de traerla al sonido de ahora.

Giam: Sólo tratamos de ser nosotros.

Gabriel: De eso se trata todo: uno quiere ser uno.

SR: ¿Qué trae el nuevo disco que están grabando?

Gabriel: Hay mucho cover. En realidad terminamos de grabar el set que hacemos en vivo. Están las canciones de MC5 y de New York Dolls, además “Amazing grace”, “Auld lang syne” y “Femme fatale” de la Velvet, que en broma digo que es “Mala fama” de Cadáveres Ilustres.

Martín: Después están “Cucuzú” (“City cars crashing”) y “Sarandí”, que son de la primera época.

Gabriel: Que son los temas más volados de Punto Muerto.

Martín: Los cinco temas del primer EP son de la nueva época. Ahora tenemos dos de la vieja época que traemos al sonido actual y cinco covers, dos tradicionales.

Giam: Algo que rompimos, porque no íbamos a hacer temas de la vieja época.

Sebastián: Si hubiera una edición física, tendríamos un lado A con temas propios y uno B con covers.

SR: ¿Qué repercusiones han tenido del disco que sacaron y de las actuaciones?

Martín: Han sido bastante parejitas y positivas, no sólo a nivel público sino también a nivel de la crítica. Desde que volvimos hasta ahora, los comentarios han ido in crescendo, diciendo “Qué bueno”, “Cada vez están sonando mejor, más profesionales”. La gente queda sorprendida por el show que hacemos. Les preguntamos si valió la pena venir a vernos en vivo o si se hubieran quedando en su casa viendo el video que alguien grabó, y nos dicen que valió la pena y que vendrían de nuevo. Martiniano Olivera, que es una gloria del rock nacional y un gran amigo, se ha declarado nuestro fan.

Nicolás: Cada vez que tocamos en vivo me sorprendo, porque es algo impactante, diferente de lo que se puede ver en un video o lo que se puede escuchar. Es por el tema del show que hacemos todos, donde Martín hace un show buenísimo. En mi caso particular, con la batería electrónica, creo que soy distinto. Me dicen que soy un banana por tocar la electrónica, pero creo que las buenas son iguales a las acústicas, siempre y cuando haya una buena amplificación. Igualmente soy abierto en cuanto a tocar con una acústica que esté bien armada y afinada.

Gabriel: Es verdad lo que dice, suena prolijo tocando su batería electrónica. Pero cuando vas a tocar con otras bandas, no podés armar dos baterías. En parte, Punto Muerto no ha tocado con otras bandas por tener que compartir ese instrumento.

Nicolás: Pero yo no tengo miedo.

Gabriel: Eso me gusta, porque el año que viene vamos a tocar con otra banda con batería acústica. ¡Quiere buscar el riesgo! (risas).

SR: ¿Planes de futuro cuando lancen el nuevo EP? Tocarlo, me imagino.

Sebastián: Ahora viene el parate del verano.

Martín: Probablemente salga algún toque en verano.

Sebastián: Y en marzo buscar algún lugar para estar tocando.

Gabriel: Y empezar a compartir con otras bandas.

Martín: Ya hubo invitaciones.

SR: ¿Piensan en una presentación del disco?

Martín: El primer EP ya lo presentamos.

Gabriel: No fue como algo consagrado; presentarlo fue tocarlo en vivo en el momento en que estaba pronto. La idea del rock nuestro no pasa por ahí, pasa por otro lado.

Sebastián: Se va a armar algo, sí, pero dentro de la liga en que jugamos. Yo me sentiría medio incómodo en una sala o un teatro. Obviamente que si mañana nos invitan a tocar en el Teatro de Verano, vamos a ir. Pero me parece que nuestra propuesta es más íntima.

Martín: Tendríamos que armar otro show, porque no podríamos hacer esa cosa íntima de meterse entre la gente.

SR: ¿Algo para agregar?

Martín: Ahora que se cumplió un año que volvimos y que tenemos dos Chicos Eléctricos que ya son parte de la banda, no tenemos techo, vamos a ir a por todo.

Ariel Scarpa

 

Enlaces de la banda: