Una de las grandes aventuras que viví con mi gran amigo Pablito “El New Wave” (Q.E.P.D.), se dio el fin de semana del 4 y 5 de julio de 1987 en Buenos Aires. Ese año, gracias a mi vecino del edificio Julio César y al permiso del menor, Cacciola mediante, disfruté varios shows del otro lado del charco. Había inaugurado el “método”, en febrero, con la primera visita de Ramones a Obras (único recital, en suelo argento, con Dee-Dee en el bajo).

Hoy en Redes Comunicantes cambiamos el estilo y el enfoque. Dejamos el vínculo con el cómic, nos venimos para nuestros pagos y nos acercamos a una banda uruguaya en formato entrevista. Se llaman Ontario, se formaron en 2012 y editaron dos álbumes entre 2013 y 2016. En ese período la banda tuvo variaciones en su formación. Pasaron de cuarteto a trío con la ausencia de uno de sus integrantes. Luego de estos trabajos la formación vuelve a cambiar, dos integrantes permanecen y se suman a ellos dos nuevos y en 2018 aparece su primer trabajo directamente vinculado a la música instrumental y el post rock: Típico, es el nombre del disco.

Alan Moore es uno de los mayores escritores en la historia del cómic. Reconocido por obras como Watchmen, V de Vendetta, From Hell (las mencionadas fueron llevadas al cine, de todas ellas Moore renegó de forma drástica y no permitió que su nombre apareciera en los créditos, entre otras polémicas que se generaron), además de otros trabajos cumbres para el noveno arte como: La Cosa del Pantano, Miracleman o La Liga Extraordinaria y una larga lista de grandes creaciones. Además de su trabajo como guionista, es periodista, dibujante, mago chamánico (profesa el culto a la Magia del Caos) y compositor. En esta nota nos vamos a meter de lleno en esa área: su vinculación con la música, esencialmente con el rock. Su personalidad provocativa, polémica, siempre lo ha hecho resaltar y cruzar las fronteras de su entorno, pero su faceta vinculada a la música no es de las más divulgadas.

Que el Uruguay es un país carnívoro, es un hecho más que demostrado. Si el bolsillo lo permitiese, muchísimos uruguayos comerían carne a diario; cosa que en mi opinión te define como carnívoro (de hecho o de pensamiento, es igual). Por ello, es que con la sola intención de introducir una variación importante, hoy hablaremos de quien a veces es un contrapunto para la carne, y otras veces es un acompañamiento: LAS ENSALADAS.

“El rock no está obligado a nada. El artista no está obligado. El artista toma sus decisiones. Y que el letrista no se olvide… es cierto pero no es un mandato «bíblico».  Para nada. El artista tiene el derecho a elegir de qué habla. El artista tiene derecho a elegir qué compone, de qué quiere hablar, contar o cantar. Su sensibilidad, su visión del mundo que lo rodea y su estado de ánimo, es muy probable que influya en su creación. Sea para empatizar o para abrir otras puertas. Eso corre por el artista. Es muy pobre, muy ruin obligar al rock a que deba obligatoriamente a «decir algo». Es una visión fascista, cortoplacista y utilitaria del arte».

Redes Comunicantes será siempre una columna que trate de aportar una mirada diferente al rock, a veces dedicándole espacios para la reflexión, otras para la historia; y en la mayoría de los casos la idea central será mostrar las diferentes conexiones que pueden existir con otros medios y formas de expresión artística.

Hoy, a modo de presentación, la primera columna conecta dos modos de expresión que llevan muchos años aportándose o compartiendo espacios: el cómic y el rock. Mis investigaciones me llevaron a encontrar como posible punto de partida de ese contacto, en 1960, una banda llamada The Hollywood Argiles. Esta banda editó un simple cuya letra está inspirada en la tira de prensa de Alley Opp, creada en 1932 en los Estados Unidos por V. T. Hamlin, que combinaba aventura, fantasía y humor. (Por: Gustavo Aguilera)

El artista británico Norman Wilkinson, inspirado en el movimiento cubista, deliberadamente distorsionó los ángulos y la perspectiva causando un novedoso efecto en sus óleos. Fue así como, sin quererlo, dio origen a un original tipo de camuflaje, al cual denominó Dazzle. Esta técnica se presentó como una solución al problema que tenían los barcos de guerra al no poderse camuflar del mismo modo que los tanques u otros vehículos militares. Al aplicarse a las embarcaciones, no los hace más difíciles de ver, pero dificulta que un enemigo juzgue con precisión la distancia, la dirección y la velocidad de los buques, lo cual otorga una clara ventaja militar. (Por Hugo Gutiérrez)