El Nacimiento Del Indie

Todas las historias comienzan en algún sitio. Lo que hoy conocemos como indie nació a partir de la inquietud de unos jóvenes mancunianos (originarios de Manchester) que sin saberlo, cambiaron el mundo.

En enero de 1977, una banda punk joven, llamada Buzzcocks, entró a la sucursal de Virgin en Manchester, con una caja de singles que querían vender. Habían armado un sello discográfico bautizado New Hormones y pagaron ellos mismos los discos, mediante una forma primitiva de crowdfunding (financiamiento colectivo), consiguiendo 500 libras prestadas (más de 3.500 dólares actuales) de una pareja de amigos y del padre del guitarrista. Su única ambición era vender una parte suficiente de las mil copias que habían prensado, para lograr devolver los préstamos.

Buzzcocks terminaron vendiendo 16 mil copias del EP Spiral Scratch y llegó al Top 40. No hubo problemas con los préstamos. Pero lo más importante fue que comprobaron que era posible para los artistas tener el control total de su música, desde la producción hasta la distribución. Y en ese proceso, ellos inventaron el indie.

Actualmente, no es nada raro esquivar a la industria discográfica. Pero en 1977, Spiral Scratch cambió las reglas del juego. Dejó a su paso una ola de sellos independientes británicos y una red de distribución que significó que “cualquier pudiera competir con los peces gordos. Eso pasó porque innegablemente era un disco bárbaro”, dijo el fundador del sello Rough Trade, Geoff Travis.

Pocos de aquellos que vieron la primera presentación de los Buzzcocks, el 1° de abril de 1976, deben haber sentido que estaban en presencia de gente que estaba por reformar el pop. Peter McNeish y Howard Trafford (que luego pasarían a ser Pete Shelley y Howard Devoto), lideraban una versión improvisada de la banda en el centro de estudiantes del Instituto Tecnológico Bolton.

Shelley y Devoto se habían inspirado para armar los Buzzcocks siete semanas antes, cuando leyeron una reseña en NME que transformaría sus vidas. El título “No mirés para atrás… ¡vienen los Sex Pistols!” fue suficiente para convencerlos de conseguir un Renault chico y viajar más de 300 kilómetros hasta High Wycombe, Buckinghamshire, a ver los Pistols teloneando a Screaming Lord Sutch, el 21 de febrero.

Los Pistols estaban bastante lejos de convertirse en la banda que indignaría a una nación; tenían tan pocas contrataciones, que su manager, Malcolm McLaren, aceptó la oferta que le hicieron Shelley y Devoto: le iban a pagar en Manchester si les permitía ser la banda telonera.

El problema es que la dupla no tenía banda. Y cuando llegó la noche del 4 de junio de 1976 en el Lesser Free Trade Hall, todavía les faltaba un bajista y un baterista permanente, y se tuvieron que bajar de la grilla. Pero rápidamente reclutaron al bajista Steve Diggle (luego guitarrista) y al baterista John Maher, y Buzzcocks eran una banda.

Cuando los Pistols volvieron al Lesser Free Trade Hall, el 20 de julio, los Buzzcocks estaban listos. Cuando aparecieron las reseñas periodísticas, los Buzzcocks fueron catapultados a la atención nacional.

En un principio, no tenían planes de grabar un disco, pero después de la aparición de los Pistols en el programa Today de Thames TV, insultando al conductor Bill Grundy, lo que los llevó a las tapas de los diarios sensacionalistas, los sellos importantes empezaron a contratar bandas punk y los Buzzcocks se dieron cuenta de que tenían que dejar su marca o arriesgarse a que los pasaran por alto.

¿Pero qué opciones tenían? Para Shelley, la idea de manufacturar un disco ellos mismos, sonaba “tan inviable como armarte una computadora en tu living”.

New Rose de los Damned había sido publicado por medio de Stiff, pero ese sello tenía la ventaja de que lo manejaba gente con mucha experiencia en el negocio musical; y tenían contactos que venían con la experiencia. Era un asunto bastante distinto para un par de estudiantes cuya única experiencia con los discos, era comprarlos y escucharlos.

Pero el nuevo agente de la banda, Martin Hannett, quería pasar a ser productor y vio la oportunidad en los Buzzcocks. Boon empezó a investigar sobre plantas de prensado, para ver si realmente podían hacer un disco, y cuando las cosas empezaron a moverse, Shelley empezó a pensar “de verdad lo podemos hacer”.

“Boredom”, “Breakdown”, “Time’s up” y “Friends of mine” fueron grabadas en 30 minutos, justo antes de Navidad de 1976, con Hannett en los controles. Spiral Scratch también lanzó su carrera y pasaría a producir a Joy Division y New Order, los Psychedelic Furs, U2, Happy Mondays y muchos más, incluyendo a los Buzzcocks después de que se fuera Devoto, y al grupo siguiente de Devoto, Magazine.

La primera tienda en recibir copias, fue Virgin en Manchester, que aceptó 25 copias y las vendió a 99 peniques cada una (7,50 dólares actuales), de los cuales 60 peniques (4,50 dólares) iban para la banda. En Londres, Travis acababa de abrir su tienda Rough Trade. Recibió 50 copias iniciales y encargó 200 más, solamente dos días después. Boon no tenía plata para prensar más copias, así que Jon Webster, encargado de la sucursal Manchester de Virgin, le prestó 600 libras (4.500 dólares actuales) de las ventas de entradas económicas de un recital de Status Quo.

Muy pronto, una copia de Spiral Scratch le llegó a John Peel, que la pasó debidamente. Se volvió el “single de la semana” en los periódicos musicales y las ventas por correo explotaron. Después de que el fotógrafo mancuniano Kevin Cummins le diera una copia a Marc Bolan y lo fotografiara sosteniéndola, la línea telefónica de Boon empezó a “sonar a lo loco”.

La idea de dar detalles de la grabación en la funda (““Breakdown”, tercera toma, sin arreglos”, etc.), desmitificaba aún más el proceso discográfico, haciendo que le pareciera accesible a montones de grupos jóvenes.

Los sellos independientes (“indie”), empezaron a brotar por toda la nación: en 1978, la revista ZigZag publicó una lista de 120 sellos que tenían grupos punk en su elenco; la vasta mayoría de ellos no eran de Londres. Junto a los sellos, vino una casta nueva de bandas: Webster recuerda cuando Ian Curtis entró a Virgin y declaró: “¡armé una banda!”. Luego Rough Trade armó la distribución independiente que le dio a esos sellos y bandas nuevos, algo del empuje que sus colegas de los sellos grandes habían monopolizado anteriormente.

La primera formación de los Buzzcocks no sobrevivió a su propio terremoto. Devoto volvió a la facultad y luego formó Magazine. La formación nueva, con Shelley como cantante, firmó con United Artists y produjo parte de la música punk más querida de la época.

Y hoy tantos años después, hay bandas jóvenes haciendo exactamente lo que hicieron los Buzzcocks.

La historia la hacen los audaces.

Leo Peirano