Hola, ¿cómo van? ¿Cómo han pasado? ¡Qué locura esto de grabar! Me imagino que uds., lectores no músicos, no se imaginaban cuántas etapas, detalles, fases, conlleva el poder dejar registrado material. A lo largo de toda esta serie, fuimos paso a paso descubriendo, de la forma lo más didáctica posible, todos los detalles y aspectos del supremo hecho de grabar. En esta entrega, luego de ya haber “apretado el botón de REC” y estar en el medio de la grabación, nos enfrentaremos a una de las etapas más fascinantes y complejas de todo el proceso: la mezcla.

Existió un elemento fundamental para el conocimiento, disfrute, transporte y difusión de esas bandas: el cassette. Creado en 1963 por el Ingeniero holandés Lou Ottens, la “cajita” se transformó en una pieza de suma importancia para la escena under del Río de la Plata durante cuatro décadas consecutivas. No sólo permitió las copias de los vinilos extranjeros inaccesibles por estos lados, también dio lugar a registros de ensayos, shows en vivo y composición de célebres canciones, universalizando la incipiente movida de grupos locales.

En Redes Comunicantes nos sumergimos dentro del vasto mundo del cómic y la música. Recorremos una obra que, a pesar de que exige cierto conocimiento musical de una época para su lectura, puede disfrutarse sin tener todas las referencias que contiene. Nos referimos a Phonogram 1. Rue Britannia. El primer tomo de una obra escrita por Kieron Gillen y Jamie McKelvie en los lápices, para la editorial Image editado en 2006. Publicado por Norma Editorial en 2017.

Hola, ¿cómo van? Como que costó llegar al estudio, ¿no? La verdad que parecía como esos sueños que vas caminando y no llegás nunca. Pero ya llegamos al estudio… ya tenemos todo listo. El productor artístico ya se encargó de todo el setup inicial, de presentarle al técnico el plan de trabajo, llevar pistas guías y todo eso, así que… vamos derecho a lo que hace a la cosa… ¡grabar!

Digamos que en los días de Crossroads, hubo un momento en el que todo funcionaba como si se tratara de un plan preconcebido y que la «empresa» había adquirido un grado de madurez comercial que se notaba hacia afuera por la variedad de recursos y curros para conseguir discos que provenían de lugares que no podés imaginarte. Pero esta historia no es acerca de «piques», «contactos» y trapisondas varias. Es acerca de LA PASIÓN. Esa cosa que se siente cuando te cae la ficha de que «tenés que conseguir» ese disco. O la poco estudiada patología del comprador serial (de vinilos, cds o lo que sea).

Hoy, con la Santa Paciencia vuestra y de Sólo Rock, estreno sub sección dentro de nuestra columna “Notas Libres”, la cual lleva por nombre “La Pedalera Retrógrada”. Un nombre muy acorde a los tiempos que nos toca vivir, lamentablemente. Será una sub sección multimedia, pues contará con varias modalidades, siendo la principal, la audiovisual (¡¡¡vamos, que el video de toda la vida!!!).

Son tiempos raros… Siento que la misión autoasignada es ir juntando fragmentos del pasado, de mi pasado. Y eso ocurrió el pasado sábado 28 de agosto del 2021, al asistir a la presentación del libro de Marcelo Rodríguez. Porque esta crónica indefectiblemente pasa por el devenir de mi vida y de mi carrera.

El 18 de octubre de 2019, Diego Caetano y Alejandro Spuntone presentaban de forma virtual su primer trabajo en conjunto; el nombre del tema es «El siervo», el dúo se llama Proyecto Bifröst. El 20 de agosto de 2021, luego de un recorrido de trabajo de dos años, dan a conocer su cuarta creación musical y audiovisual, que se llama «Onírico» y anuncian la salida de su primer trabajo discográfico con el mismo nombre. Un disco gestado entre dos ciudades allende el Atlántico y la línea del Ecuador: Montevideo y Berlín. Aprovechando la salida del álbum surgió una comunicación con ambos integrantes y de la misma, esta entrevista. Fueron dos charlas distintas, una presencial y la otra virtual. Aprovechando el motor que mueve a Redes Comunicantes, se las presento acá como una misma charla. Es que luego de realizadas, editarlas como un puente o una red comunicante, es la mejor forma de mostrar el trabajo de dos personas consustanciadas con su creación y con el espíritu de lo que desean compartir y transmitir.