La animación nace y se desarrolla a la par del cine convencional a finales del siglo XIX. En muchos casos varios conceptos de uno y otro se juntan y se cruzan en varios caminos. La animación puede ser tradicional, lograda a través de la sucesión de dibujos que generan la sensación de movimiento. Existen otras técnicas como el concepto de Stop Motion: una forma de animación artesanal, donde se construye el movimiento manipulando un objeto, con las propias manos, cuadro a cuadro y donde se trabajan diversos materiales (plastilina, arena, recortes de papel, fotografías, tizas sobre suelos y muros, etc.). Dentro de ésta hay una variante llamada Pixelación; consiste en tomar imágenes de una persona manteniendo una postura fija para cada fotograma, como si fuera una marioneta. Ya en el siglo XXI la animación digital se convirtió en un nuevo espacio de desarrollo de infinitas posibilidades.