Cualquier forma de totalitarismo (rojo o negro), lleva en su germen un terror pánico a la libertad. Ejemplos lamentablemente sobran en la historia humana y sea bajo el signo que sea, la libertad es la primera victima de regimenes de este tipo. Esta es la historia de una guerra que duró unos 12 años, entre los Punks y el Estado «Democrático» de la Alemania del Este.

El 17 de diciembre de 1939 fue hundido en Uruguay el acorazado alemán Graf Spee por su propio capitán, luego de enfrentarse con tres naves británicas en lo que se conoció como “La batalla del Río de la Plata”. A 50 años de este acontecimiento, la banda formada por Luis Linfa, Luis “Barbas” Espósito, Víctor Rueda y Diego García, lanzó al mercado uruguayo el disco Reincarnation. La banda tomó el nombre del acorazado alemán a raíz de una conversación de Luis Linfa con su jefe, un matricero italiano que le dijo: “Luisito, tengo el metal más duro que existe, el del Admiral Von Graf Spee”.

Hoy Sólo Rock no publica ningún artículo, sólo algunas líneas para Néstor Imbriani, quien partió de este mundo el 18 de agosto pasado. Deja un enorme vacío en todos quienes lo conocimos, llevándose con él miles de anécdotas e historias del rock nacional e internacional.

Hace no mucho me compré el disco de B B King In London de 1971, grabado junto a gente como Peter Green, Alexis Korner, Humble Pie, Ringo Star, Stevie Winwood, y un largo etcétera. Como suelo hacer en estos casos, he ido directo a leer críticas “profesionales” de este disco, pues suelen hacer que me ría mucho. Se ve que mis oídos escuchan diferente de los suyos.

Regresábamos de una maratónica tarde sabatina de fútbol playa, el bravucón Jorset había terminado incrustado de cabeza en un castillo de arena, luego de comerse un caño apoteósico, en donde la pelota tan sólo se había trasladado 15 centímetros sobre el sábulo. Nos encontrábamos subiendo la pendiente asfaltada, construida para el tránsito de las embarcaciones desde y hacia los garages del Club de Pesca de Cuchilla Alta, cuando lo vimos: un afiche promocionaba que Los Estómagos tocarían, esa noche, antes del clásico baile organizado por Italo Colafranceschi. Dejé de comentar el gol del triunfo y les dije a mis compañeros de equipo: “no nos podemos perder esto”. Era el segundo fin de semana de enero de 1986.

Si fuese posible, ¿cambiarias el pasado? Asumo que para todos, poder cambiar cosas de nuestro pasado suena a algo por demás tentador, aunque lo sabemos imposible. Pero tecnología mediante, podemos en este caso en lo musical, reescribir quizás un mejor pasado. Volvamos entonces por un rato al pasado…

Hoy en Redes Comunicantes empezamos un espacio diferente. Un espacio dedicado a comentar libros de rock. Creo que todo buen escucha o cultor del rock merece estar bien informado. Una canción, un disco, la obra de un artista o una banda, tiene un contexto y habitualmente una buena historia detrás, que nos permite dimensionar en su justa medida el valor de este trabajo. En estos momentos hay una gran diversidad de libros dedicados a la música rock que son excelentes y aportan un montón de información que acompaña y enriquece la comprensión y el disfrute de casi todo lo que uno elige escuchar. Muchos de estos libros son además una mirada social o histórica sobre un tiempo y un lugar.

A partir del «hype» que ha traído la mini serie «Pistol» realizada por Disney… (sí, Disney, baluarte de la familia y los buenos valores, contando una historia sobre el punk) hoy quería contar sobre una historia que apenas es un detalle en esa serie e involucra a quien (seguro sin saberlo) fue el disparador de toda esta historia.