Largos debates y acaloradas discusiones se vienen produciendo desde un tiempo a esta parte sobre todo desde el ámbito musical en torno a una pregunta que resulta cada vez más recurrente y más difícil de esquivar, incluso hasta para el más visceral de los negacionistas, y es referida a si el rock ha muerto o está en vías de inexorable extinción… Sin ánimo de encontrar una verdad absoluta ni definitiva al tema, este artículo pretende, por el contrario, arrojar luz y profundizar desde el análisis como herramienta, las posibles aristas que el tópico presenta, ya que posiblemente no exista esa respuesta definitiva que clausure la discusión, pues se trata de una situación multicausal, de factores múltiples cuyo análisis despertará probablemente más interrogantes que certezas, pero al menos se intentará humildemente abrir un poco el espectro en donde es preciso visualizar que la clave se halla en entender qué está sucediendo para que el rock esté en esta suerte de condición disminuida, más que predecir su futuro o fecha de caducidad.

A través de la historia, son muchísimos los shows o festivales que deben ser recordados. El de Salto allá no recuerdo por qué año, los Montevideo Rock (creo que hasta el II), los Pilsen (creo que hasta el II) y muchos más; son unos 70 años o más de rock. Y me alegra y quisiera que éstos en particular, sean recordados como los de la fermental generación de los ’90 y todo lo que explotó a partir de eso. Este artículo se trata de los Rock de Acá.

El 22 de marzo pasado, se cumplieron 60 años del lanzamiento, en UK, del primer álbum de Los Beatles. La clásica foto de portada, en las escaleras de EMI Offices House, fue tomada por Angus McBean, quien dos años antes había fotografiado en el mismo lugar a Joshua “Joe” Loss, famoso músico inglés de la década del ’40. Este disco debería ser considerado como la mayor evidencia de que Paul falleció hace mucho tiempo.

Si tomamos los ejemplos de la nota anterior, podemos decir que acá en nuestros pagos, el rock y la música en general tienen grandes momentos y enormes artistas. A fines de los años cincuenta y principios de los sesenta, hubo un gran desarrollo del rock como música que vino a romper con enormes atavismos y costumbres, a la vez que logró incorporar mucha música uruguaya en su proceso. Pensemos como ejemplo en el candombe beat, en la movida de Tótem, El Kinto y en propuestas más centralizadas en el rock, desde Los Shakers, Los Mockers o Los Delfines, hasta Psiglo, Opa o Siddartha, ya entrados los setenta.

¿Cuántas vidas caben en una vida?
¿Qué tantos caminos podemos recorrer en el transcurso de nuestra experiencia vital aquí en la Tierra?
Quizás pocos y nuestra vida se resuma a una rutina constante o en algunos casos sea rica en experiencias de todo tipo.
Este último caso, fue el de Christopher.
Christopher Lee.

¡Buenos días a todos! Hoy les voy a hablar de una de las bandas protagonistas de la escena metalera uruguaya: Alvacast. La agrupación se formó en el barrio La Blanqueada de Montevideo en 1985. Luego de disuelta la banda Ática, dos de sus integrantes, Gustavo (bajo) y Jorge (batería) en conjunto con «Bhilo» (guitarra), deciden formar otra banda. Por medio de otro amigo, Claudio Picerno, conocen a «Tycho» (guitarra). De esta manera la banda se completaría con su vocalista “Charly”. Más tarde también se sumaría, en el teclado, Christian.

“Tengo los zapatos rotos de tanto caminar, que rebajen el boleto para poder estudiar” sonaba de fondo cuando Marchese, desde el piso, se aferró a uno de los estribos logrando que el granadero, junto a su sable, cayera sobre la nariz aguileña de “Iron Maiden”, provocando una catarata de sangre que salpicó a una veintena de manifestantes. De esta manera, los tres huevos de Marchese le habían salvado el pellejo a la rubia de 5to Humanístico que tanto le gustaba.

La cultura nos interpela, siempre lo hace en la medida que despierta o conecta a quien se acerque al hecho cultural y lo que éste transmite. Ya sea observar una pintura, ver una foto, una obra de teatro o una película, leer un libro, un cómic o escuchar una canción o un disco etc., etc., etc., hay un factor en el espectador que hace que la experiencia sea variable: sus motivaciones y el tiempo.