Me he preguntado muchas veces qué hace que una canción se convierta en un clásico, que un disco se convierta en esencial e imperecedero. Qué hace que una banda o un solista se convierta en un signo de sus tiempos. Y no me refiero a la fama o el estrellato; ni a la música construida en laboratorios de complacencia y desidia organizada. Me refiero a esa música que sobrevive al olvido a empuje de su propia fuerza, de su necesidad de decir cosas que no se pueden dejar atrás. Esos sonidos que invaden silencios escabulléndose de la multitud, pero grabándose en lo más profundo de su sensibilidad, de su memoria colectiva.

La cultura nos interpela, siempre lo hace en la medida que despierta o conecta a quien se acerque al hecho cultural y lo que éste transmite. Ya sea observar una pintura, ver una foto, una obra de teatro o una película, leer un libro, un cómic o escuchar una canción o un disco etc., etc., etc., hay un factor en el espectador que hace que la experiencia sea variable: sus motivaciones y el tiempo.

Hace un buen tiempo, que en todo lugar donde se reúna gente vinculada al rock es tema frecuente hablar del estado de la música actual. Así que en Redes Comunicantes nos metemos en ese tema, a ver si surge algo. ¡Que los jóvenes de ahora escuchan basura, que esto no es música, que parece mentira esto o aquello, que es una vergüenza esto otro, que el rock ha muerto y ponete el poncho que está fresquito!

La escritura es un largo y pausado camino lleno de aprendizajes y sensaciones encontradas. A finales de la década del ’80 con unos amigos en el liceo 26 y de forma totalmente amateur e influenciados por el espíritu de la época, nos animamos a editar una revista subte. Así di los primeros pasos en esto de escribir sobre cultura y hacer las primeras entrevistas. Eso me llevó en 1990 a ingresar en la vieja UTU de periodismo. Terminado el curso y después de varios años de golpear puertas en algún medio de prensa, en el año ’93, me aceptaron una nota. Fue en la revista Graffiti, una prestigiosa revista cultural de aquellos años. No cabía en mí de alegría. Fue mi primer trabajo impreso.

Hace poco llegó a mis manos un EP de cinco canciones de una banda nueva, un proyecto que surgió en plena pandemia, en el marco de ese clima enrarecido y opresivo que todavía no terminamos de sacudirnos de encima. El disco lleva el nombre de la banda, Rito Eléctrico, y está compuesta por Jonas Silva (compositor, vocalista y guitarrista), Diego Das Gasvar (teclados, sintetizadores y “ruiditos”), Uther Faig (bajo) y Diego Pérez (batería). Con esa formación es que graban este trabajo con la asistencia en el proceso de grabación de Rafael “Funfu” Dos Santos, y en temas vinculados a la batería, con la presencia de Irvin Carvallo. Cuenta además con varios invitados.

Hoy en Redes Comunicantes empezamos un espacio diferente. Un espacio dedicado a comentar libros de rock. Creo que todo buen escucha o cultor del rock merece estar bien informado. Una canción, un disco, la obra de un artista o una banda, tiene un contexto y habitualmente una buena historia detrás, que nos permite dimensionar en su justa medida el valor de este trabajo. En estos momentos hay una gran diversidad de libros dedicados a la música rock que son excelentes y aportan un montón de información que acompaña y enriquece la comprensión y el disfrute de casi todo lo que uno elige escuchar. Muchos de estos libros son además una mirada social o histórica sobre un tiempo y un lugar.

Hace unos días salí del cine después de ver al Dr. Strange en su última película y, sin lugar a dudas, uno de los personajes más relevantes y del que no pude despegarme fue su música: épica, mágica, divertida, llena de guiños y mucho rock. Sabía que eso podía suceder, porque el compositor de la banda sonora era Danny Elfman, toda una garantía. Y un personaje en sí mismo, digno de pasar por el espacio de Redes Comunicantes.

Volvemos con Redes Comunicantes y las listas. La década de los ’80 explora caminos experimentales diferentes a los generados la década anterior y los discos conceptuales, salvo honrosas excepciones que abarcan desde Bruce Springteen a Marillion, dejan de estar presentes. La década del noventa regresará con nuevos bríos a ese formato de obra conceptual desde diferentes lugares. Entramos en la segunda parte de la lista de mis discos conceptuales favoritos (por orden cronológico).

Hoy en Redes Comunicantes y a manera de celebración (el 8 de mayo del año pasado se publicó la primera nota de esta columna en Sólo Rock) vamos a meternos en tema de un modo diferente. En vez de hablar de historia o dar un montón de datos o información, nos vamos a zambullir en un listado. Retomando el tema de los discos conceptuales comparto una lista de mis discos conceptuales favoritos en orden cronológico (la primera mitad). Están invitados a leer, escuchar, curiosear, compartir, y opinar. Sobre todo, opinar. ¿Les gustan los discos conceptuales? ¿Tienen validez en estos tiempos? ¿Cuál es su lista? Todo vale. Bienvenidos.