Pato Dana era uno de nuestros pendientes a entrevistar desde siempre. Su pasaje por bandas de la talla de Los Traidores y Níquel, sumado a su experiencia en el exterior y su actualidad con Pólvora en Chimangos, sólo podía dar como resultado un reportaje plagado de múltiples elementos. Una de las entrevistas más divertidas que hemos hecho, pero no por ello vacía de contenido, sino más bien todo lo contrario. Hubo que seleccionar los temas a conversar con el Pato, dada su extensa y prolífica carrera. Parte de lo conversado (jalonado de múltiples anécdotas imposibles de reproducir todas) fue lo siguiente.

Esta historia pasó hace ya 17 años atrás… Era un miércoles de octubre del 2003 y en Afrokan, reducto de música cubana en el centro de la ciudad, se presentaban los españoles de Sin Dios junto a los locales Pirexia & Amy Taylor. Sin Dios era una banda renombrada dentro del hardcore en español, muy activos y con varios trabajos en su haber. Definidos como banda anarquista, sus líricas iban en consonancia con esas ideas. Cuando me enteré de su venida, me alegré porque era una banda que sonaba en mis parlantes usualmente.

El reciente (y brillante) artículo de Ariel Scarpa “Quien dice que el rock está muerto es porque él lo está”, me ha hecho retomar un artículo que tenía pensado pero no escrito aún. Hemos hablado en anteriores notas sobre la apuesta clara por la música disco por parte de la industria musical desde mediados de los 70s; y aproximadamente hasta 1980-81. También dijimos y demostramos que ése fue exactamente el comienzo del declive (y perdón por la palabra) del suicidio de la industria discográfica tal y como se había conocido hasta entonces.

Quizás el concierto de Crvcera en La Trastienda sea el último que vea este año. Si así fuera, me quedo con un recuerdo en este 2020 de un muy buen toque de una banda con sonido profesional, con músicos que saben lo que hacen y logran transmitirlo a su público. Si algo positivo tuvo este coronavirus fue el hecho de permitirle trabajar en su producción a las bandas, y los resultados están a la vista.

Musicalmente se podría definir a Tamalandra como unos muy buenos ejecutantes de un rock alternativo en una versión a la uruguaya. Con fusión de distintas fuentes y sonidos, la banda te pasea desde temas lentos de medio tiempo hasta movidos rocks con claros riffs de mucha velocidad, los cuales son ejecutados por cualquiera de los guitarristas. Como grupo, hacen un mix perfecto entre muy buenos músicos, interpretaciones bien pulidas e ideas claras de lo que quieren plasmar sobre las tablas. Está bien definida la tarea y el granito de arena que aporta cada uno a la hora del espectáculo, haciendo que para aquellos que los tenemos de frente sea una propuesta a la vez que diversa, también muy entretenida, dado que es variopinta la actuación por parte de cada uno de los integrantes.

¡La putísima madre que te re contra mil parió! ¿Cómo carajo le vas a decir “Feliz cumple” a un tipo que llegó a las 5 décadas? Es una broma de pésimo gusto. En todo caso, con un mínimo de sentido común, me tendrías que manifestar: “Lo lamento mucho. Te acompaño en el sentimiento”. Después de los treinta años, cada “aniversario” de tu natalicio no es un privilegio, es una condena, un cruel castigo. Una maldición que te convierte en un coleccionista de decepciones, catador de toda la gama de dolores.

La conmemoración a la que con este artículo deseamos referirnos es respecto a esa semana épica para los fanáticos de AC/DC que transcurrió desde el miércoles 2 de diciembre de 2009 hasta el domingo 6, pasando por el viernes 4, cuando en cada una de esas noches se dio un evento mágico en el estadio de River Plate (Buenos Aires), donde mas de 200.000 personas se mancomunaron para disfrutar de la banda más grande de hard rock de todos los tiempos.