Hablar de rock y animación en el Siglo XXI es hablar de Gorillaz y todo lo demás. Esta banda virtual inglesa creada en 1998 por Damon Albarn y Jamie Hewlett (dibujante y guionista de cómics, creador entre otros de Tank Girl) está compuesta por cuatro miembros ficticios: 2-D, Noodle, Murdoc Niccals y Russel Hobbs. La mayoría de sus canciones junto con todo su universo ficticio, se presentan a través de videos musicales animados, de animación tradicional y animación por computadora.

Un domingo, temprano a la mañana, en una de las perpendiculares a Tristán Narvaja, lo encontré sobre un mantel en el piso, rodeado de libros, tuercas y Selecciones del Reader’s Digest. Alexa contemplaba unas esculturas de madera, en el puesto de enfrente, mientras yo no salía de mi asombro: tenía en mis manos, 20 años después de su edición, el Metal Machine Music. Este disco doble de Lou Reed, de 1975, ha sido calificado como uno de los peores álbumes de la historia. Casi siempre, todo lo que provenga producto del amor y la pasión genuina, lleva esa etiqueta.

En Redes Comunicantes seguimos repasando grandes momentos de la animación y el rock como conjunción artística, arrancando en la década del ’90 del siglo pasado. La tecnología ha dado un vuelco a muchos ámbitos de producción y, sin duda, la industria musical es uno de los sectores que más está viendo cambiada su naturaleza. La aparición de nuevas formas de creación y animación han permitido crear videos musicales muy originales. Aquí va una muestra de diferentes realizaciones y sus resultados.

Desde hace poco más de una década, en nuestros países se ha popularizado bastante el término “batalla cultural». Este mismo término refiere a lo ideológico, a la hegemonía de las ideas y conceptos, subyacentemente en su dimensión simbólica. En este articulo quiero contar una historia incompleta, de una guerra de baja intensidad en lo cultural, lo conceptual y lo simbólico, que desde hace 30 años se ha librado en las calles de Montevideo y en sus ámbitos sub culturales. Una historia plagada de música, política, aciertos, errores, ambigüedad, valores, dublé y en algunos casos, violencia.

Un día recibo por Messenger un mensaje de una persona que me escribe desde Buenos Aires diciéndome que es fanático de Sumo, que si bien él no pudo conocer a la banda por ser menor, es un gran coleccionista de todo lo referente a la banda liderada por Luca Prodan. Hugo, es su nombre, estaba interesado en conseguir algunas de mis fotografías del mítico Montevideo Rock I, donde fuera la única presencia del grupo en el Uruguay.

En la nota anterior hice un raconto de lo vivido en los últimos días del año pasado en Pando. Pero me queda tinta todavía antes de dar por finalizas las excursiones musicales del pasado fin de año. Esta vez le toca a dos bandas que tocaron el 4 de diciembre en Midas Music Venue. Perdón, mejor dicho, ¡¡una pelea a cuatro rounds entre dos bandas!! Bestia Zen vs. Los Bergamotas Superdulces.

Generar terror mediático tiene una tasa de letalidad mucho más alta que la de cualquier virus. Después de dos años, sostener este disparate televisado te convierte en ignorante o en cómplice. La ignorancia, se soluciona con un par de libros. La complicidad, desaparece cuando se cortan las subvenciones. Este virus, que tanto nos preocupa, se ajusta a principios geopolíticos burlando pilares epidemiológicos. Sólo respeta la melatonina y las vitaminas D y C generadas en el verano boreal, dado que su propagación exponencial, en el hemisferio norte, comienza los últimos días de septiembre. En cambio, por debajo de la franja ecuatorial, ya es la segunda temporada estival (con fronteras cerradas y abiertas) que pretende arruinar. El sur no existe debido a una aglomeración de cómplices subvencionados.