Hoy escribiré sobre pedir disculpas; disculpas artísticas (que son las que de verdad importan). Puede que contractual o mercantilmente no haya que pedirlas. Pero artísticamente no caben dudas de que sí. Un ejecutivo de la música te dirá que no se les debe nada, que se les ha pagado por su trabajo y el contrato se ha cumplido en toda su extensión. Esto habrá sido así en muchos casos, seguramente. No hay porqué dudarlo. Pero artísticamente no va así la cosa.

Esta serie de artículos está dedicada a músicos de rock nacional que ya no están entre nosotros. En esta oportunidad nos referiremos a Mariel Marnai, vocalista de las bandas Los Suitos, Cifra, Argot y Macbeth. El artículo está compuesto de una pequeña biografía y una parte fundamental: gente del ambiente del rock cercana a Mariel que contribuyeron especialmente para este artículo respondiendo seis preguntas. Para el Rockuerdo de Mariel, contamos con el aporte especial de su esposo, Tony Aversa (Vade Retro, Pelo, Titanic III, 111, Polenta, Axis, Alvacast, Ilegal, Macbeth, Narval), Ernesto Sclavo (diseñador, ilustrador gráfico, periodista cultural, investigador histórico), Gabriela Aguiar (Darkprincess Eskol) (Entre Rejas, Agathor, Amaduzia, soprano del Coro del SODRE), Martiniano Olivera (ADN, Zero, Macbeth, Sally Spectra, Polaroids, Crvcera), Enrique Domingo (Territorios, Axis, Macbeth, Hielo Seco, Narval, Sicarios Del Amor, Nocivo), Jorge Camero (Pelo, Attica, Luz Roja, C.A.S., Ilegal, Abxtracta) y Marcel Loustau (diseñador gráfico, fotógrafo).

Después de comprar el litro de vino suelto en el bar “La Pocha”, terminábamos en un banco de la Placita Viera, nuestro lugar en el mundo en aquellas tardes de estaciones bien marcadas. Los vecinos más reaccionarios, decían que cuando Piko, encargado de la taberna, se descompensaba, orinaba dentro de la damajuana del clarete. A veces le encontrábamos un sabor extraño, pero cuando tenés 17 años eso poco importa.

Disrockgrafía enumera los discos de bandas uruguayas con sus datos básicos. Para esta oportunidad, encaramos los discos de Los Tontos. Además enriquecemos la nota con aportes fundamentales de dos de los responsables de las obras: Leonardo Baroncini (Trevor Podargo) y Fernando Rodríguez (Calvin Rodríguez), quienes nos brindaron unos extensos y valiosísimos aportes sobre cada uno de los discos y el entorno en cuanto a su grabación, que termina siendo una biografía de la banda en primera persona contada por los protagonistas.

¿Qué pasó con la industria musical a finales de los ’70s que involucra a estas tres cosas? En primer lugar, la cultura rock había creado artistas de peso, con influencia en la ideología de quienes lo escuchaban. Es decir que teníamos músicos y grupos que además veían aumentado su poder de negociación ante la industria, y llevaban tiempo obligando a ésta a mejorar sus condiciones económicas en sus acuerdos con ellos. Los músicos comenzaban a costarle más caros a la industria.

Es sorprendente cómo el ingenio humano llega a niveles de ocurrencia tal, que logran hacer que ciertos personajes se perpetúen en la palestra pública sin merecerlo ya de por sí, y aún así ni siquiera por el hecho de haber creado algo novedoso o fantástico o haber tenido una reflexión útil para la sociedad. Nada de eso ocurrió en esta oportunidad.

Hay discusiones en rock que son tan viejas como “Rock around the clock” (o como “Rocket 88”, para quienes piensan que el rock and roll comenzó allí). Por ejemplo: ¿es mejor escribir los solos de guitarra y tocarlos siempre igual o es obligatorio improvisar? Vaya discusión más inútil, ¿no?