“Ah bueh… ah bueh… Ser Pro… ¿De qué hablas, Willys?”. Bienvenidos a un nuevo encuentro en Brikdata. Hoy vamos a salirnos un poco de los conceptos tradicionales y vamos a meternos en un concepto que si bien no es académico o reconocido explícitamente, es parte del folclore popular del ambiente musical. El ser “pro”. Pero… ¿Pro qué?

Palabra clave, si las hay. Desde el pasado más remoto de Sólo Rock invitamos siempre a los lectores a participar. En aquellos años, implicaba tener que escribir una carta y enviarla por correo, o traer un artículo a la puerta de “la redacción”. Hoy suena imposible, pero a fines de los ’80 era el método para comunicarse.

En la oportunidad de hoy deseamos contarles que se ha conformado un ocasional cuarteto integrado por nuestro querido anfitrión, Corey Taylor, a quien se le han sumado Lizzy Hale, Scott Ian y Dave Lombardo. Rápidamente nos damos cuenta que algo bueno debe salir de este mix de músicos, porque combinar el hard rock de Halestorm, con el metal de Slipknot y Stone Sour, más el heavy de Anthrax y el thrash de Slayer, no será algo sino explosivo lo mínimo que logremos obtener.

El sorteo para elegir los servicios de salud donde realizar el Internado de la Licenciatura en Fisioterapia me permitió elegir en primer lugar. Ya lo tenía decidido hacía tiempo, por una cuestión de cercanía, así que cuando el bolillero me nombró, grité: «Instituto Nacional de Oncología», causando risas en el resto de mi generación de estudios. Nadie quería ir ahí, de hecho fui el único fisioterapeuta en marcar tarjeta en dicho centro, lo cual tenía sus ventajas.

Antes de comenzar quiero contarles que este artículo antes que uds lo vean, tuvo una revisión muy importante, y quiero agradecer a dos amigos que me han aportado su experiencia como productores ejecutivos para poder ampliar y desarrollar más en detalle y de forma quirúrgica el concepto de productor ejecutivo: mi agradecimiento a Andrés Burghi, ex baterista de La Tabaré y productor ejecutivo del álbum Chapa, Pintura y Lifting de la misma banda, y por otra parte a Rudy Matus, director y productor ejecutivo del festival Marea Rock de la ciudad de Valdivia, Chile, y a mi tocayo Gabriel Ordeix, destacado guitarrista y representante de las marcas Ibanez y Laney en Uruguay. Gracias al aporte de ellos, he podido desarrollar más en profundidad y ampliar la visión de lo que nos atañe en el espacio de hoy: el productor ejecutivo.

La crisis económica que golpeó a Uruguay durante 2002 implicó una fortísima recesión en muchos aspectos: alta conflictividad laboral y social por la pérdida de puestos de trabajo y un incremento de la desocupación. Se cortaron las líneas de crédito de tipo social y así también para la industria. Se incrementó el costo de la canasta familiar y en gran medida todo insumo se encareció. Esta historia de hoy, habla sobre algo que pasó ya en 2003 (y recomiendo NO hacer); aún obviamente se sentía el cimbronazo del año anterior. La suba de los combustibles a raíz del crack en la economía, implicó que la gente buscase la manera de ingeniárselas para poder seguir usando su automóvil, evitando el uso de combustible.

“Confía en la historia pero no en el que la cuenta”, decía Joe Strummer a fines de los ’70s. Hace unos cuantos años, mientras paseábamos a Fuckface, le comenté esa frase a Alexa, al repasar un texto de Nietzsche. Recuerdo que se detuvo y me miró con unos ojos tan grises como las nubes que amenazaban la mañana otoñal. “¡Es genial!”, exclamó con la vitalidad que la caracterizaba. Lo cierto es que, una historia tiene tantas aristas como narradores. Dependerá de las vivencias y características de quien la cuente, así como de quien la reciba.