El sorteo para elegir los servicios de salud donde realizar el Internado de la Licenciatura en Fisioterapia me permitió elegir en primer lugar. Ya lo tenía decidido hacía tiempo, por una cuestión de cercanía, así que cuando el bolillero me nombró, grité: «Instituto Nacional de Oncología», causando risas en el resto de mi generación de estudios. Nadie quería ir ahí, de hecho fui el único fisioterapeuta en marcar tarjeta en dicho centro, lo cual tenía sus ventajas.

Antes de comenzar quiero contarles que este artículo antes que uds lo vean, tuvo una revisión muy importante, y quiero agradecer a dos amigos que me han aportado su experiencia como productores ejecutivos para poder ampliar y desarrollar más en detalle y de forma quirúrgica el concepto de productor ejecutivo: mi agradecimiento a Andrés Burghi, ex baterista de La Tabaré y productor ejecutivo del álbum Chapa, Pintura y Lifting de la misma banda, y por otra parte a Rudy Matus, director y productor ejecutivo del festival Marea Rock de la ciudad de Valdivia, Chile, y a mi tocayo Gabriel Ordeix, destacado guitarrista y representante de las marcas Ibanez y Laney en Uruguay. Gracias al aporte de ellos, he podido desarrollar más en profundidad y ampliar la visión de lo que nos atañe en el espacio de hoy: el productor ejecutivo.

La crisis económica que golpeó a Uruguay durante 2002 implicó una fortísima recesión en muchos aspectos: alta conflictividad laboral y social por la pérdida de puestos de trabajo y un incremento de la desocupación. Se cortaron las líneas de crédito de tipo social y así también para la industria. Se incrementó el costo de la canasta familiar y en gran medida todo insumo se encareció. Esta historia de hoy, habla sobre algo que pasó ya en 2003 (y recomiendo NO hacer); aún obviamente se sentía el cimbronazo del año anterior. La suba de los combustibles a raíz del crack en la economía, implicó que la gente buscase la manera de ingeniárselas para poder seguir usando su automóvil, evitando el uso de combustible.

“Confía en la historia pero no en el que la cuenta”, decía Joe Strummer a fines de los ’70s. Hace unos cuantos años, mientras paseábamos a Fuckface, le comenté esa frase a Alexa, al repasar un texto de Nietzsche. Recuerdo que se detuvo y me miró con unos ojos tan grises como las nubes que amenazaban la mañana otoñal. “¡Es genial!”, exclamó con la vitalidad que la caracterizaba. Lo cierto es que, una historia tiene tantas aristas como narradores. Dependerá de las vivencias y características de quien la cuente, así como de quien la reciba.

Volvamos a lo nuestro. ¿De qué estás hablando, Gabriel? ¿A&R? ¿Acaso es una marca competidora de whisky de la tradicional J&B? ¿Un nuevo banco o financiera? ¿Una compañía multinacional de productos de limpieza y alimentos? ¿Productos femeninos tal vez?… Pues nada de eso… A&R significa artist and repertoir, o artista y repertorio, y vamos a meternos de lleno en el concepto y en entender porqué también es un desafío de producción para nuestro rock.

Hay algunas noches (no todas) que recuerdo especialmente. Ésta es una, que a mi modesto saber y entender, es la piedra de toque para muchas más. La aparición del compilado independiente Mentes Abiertas que reunía a ocho bandas hardcore/punk en 1992 en Buenos Aires, dio nacimiento a la denominada Buenos Aires Hardcore. Este conjunto de bandas venían trillando el under porteño y fue a través de este disco compartido que ganaron notoriedad en la escena vecina; los 2 Minutos con su tema «Ya no sos igual» surgieron a la vista pública desde ahí.

¡¡Sí, señor!! Hoy regreso a las Ciencias Humanas: exactamente a la Psicología. Y no hablo de envejecer (ya soy viejo, no me hace falta), sino de entrar a los años ’80. 1980; ¡¡¡hace ya 41 años!!! ¡¡¡¡Es el año del palo gordo que se llevó la dictadura, con el triunfo del NO en el plebiscito celebrado el 30/11/1980, con el cual se quería modificar la constitución vigente por una más favorable al gobierno de facto!!!! Pero tampoco voy a hablar de eso hoy, sino del cambio de la música rock a partir de 1980, y su impacto en la endeble psiquis de un adolescente de 14 años como era yo entonces.

El pasado 25 de febrero pudimos participar de una de las instancias de filmación del video que llevó a cabo el conglomerado de rockeros aliados bajo la denominación La Tertulia Del Rock. La cita fue en la Sala Palermo, y la consigna era registrar imágenes para acompañar la canción “La música está enferma”, que había sido grabada y editada unos días antes. Pudimos vivir una jornada de alegría, entusiasmo, compañerismo y compromiso, que pisa fuerte y sacude el piso del rock nacional.