Un Sábado Con Gente Divertida

Hay algunas noches (no todas) que recuerdo especialmente. Ésta es una, que a mi modesto saber y entender, es la piedra de toque para muchas más. La aparición del compilado independiente Mentes Abiertas que reunía a ocho bandas hardcore/punk en 1992 en Buenos Aires, dio nacimiento a la denominada Buenos Aires Hardcore. Este conjunto de bandas venían trillando el under porteño y fue a través de este disco compartido que ganaron notoriedad en la escena vecina; los 2 Minutos con su tema “Ya no sos igual” surgieron a la vista pública desde ahí.

Como todo lo que pasa en la vecina orilla, las esquirlas de esa explosión fueron llegando a Montevideo. En el verano del ’93, gracias a unos amigos porteños que venían siempre a vacacionar aquí, me pasaron una copia en tape del MA, que compartí con amigos del barrio que al igual que yo, escuchaban punk. El disco y las bandas eran algo nuevo para nosotros, el hardcore como yo lo entendía se remitía a otra cosa: Ratos de Porao, GBH, The Exploited, Dead Kennedys, que era a lo que podíamos acceder, y esas nuevas bandas y sus canciones fueron algo parecido a una epifanía.

Sobre Minor Threat seguro algo había leído en un fanzine, pero eso a Lezica aún no había llegado. En esa época yo iba a ver a las bandas punks de la época: LSDV, La Verguenza de la Familia, KLP, y bandas afines. Más cercanas al punk y al oi!, esta segunda oleada de bandas punks era más radical en su mensaje y en su compromiso social. Aunque contemporáneo a ellos, en lo personal me llamaba mucho más la propuesta del BAHC y sus bandas. De a poco fueron llegando más materiales desde Buenos Aires y pudimos acceder a ellos, entre otros, a través de la disqueria F-86 en el Centro de Montevideo. Discos como Extremo Sur de NDI, fueron y son una cosa increíble para quienes de a poco comenzábamos a interesarnos y meternos más en lo que era esta nueva escena.

Así llegamos a esta noche. Ese sábado tocarían: NDI, Fun People desde Buenos Aires, junto a los locales LSDV, La Verguenza de la Familia y Asfixia. Los Asfixia (antes llamados Beastlike), eran amigos del barrio y supimos compartir ensayos en la casa de un amigo en común junto a mi primer intento de banda punk. Ellos ya estaban más actualizados con lo que se estaba cocinando en el under, traían otro sonido, más cercano al hardcore propiamente dicho, sumado a esbozos de thrashcore.

El viernes anterior al show nos enteramos que NDI no vendría y sí lo haría en su lugar la banda Buenas Intenciones, cosa que no nos desanimó, ya que queríamos ver a Fun People, banda que anteriormente atendía bajo el nombre de Anesthesia, y gracias al ‘Zine Viviraccion, conocíamos dos temas. Venían a presentar su disco debut y mis amigos porteños decían que era una joya (no le erraron ni un poco). Un Platense con mucha gente afuera, incluidos nosotros y algún primer intento de avalancha. Fui con Diego (mi hermano) y dos amigos con quienes teníamos nuestra banda (Pelu y Chori). Creo que fuimos de los pocos que pagamos entrada, sino los únicos (jaja).

Una vez dentro, nos encontramos gente amiga del barrio que venía a ver principalmente a Asfixia, quienes fueron los que abrieron el show. Durante su set y luego, había mucho movimiento en la puerta del Platense, conato de avalancha y exitosas avalanchas. Tras la actuación de Asfixia, se paró todo, había charlas y más charlas, entre los organizadores y las bandas locales: en esa época había razzias y las bandas querían que todos entraran, evitando así tener que pasar la noche en la comisaría más cercana. En los corrillos del recital, nos íbamos enterando durante esa pausa el porqué de la demora, las negociaciones con los organizadores, los Fun People queriendo ya tocar para no dejar a la gente esperando, en fin, todo un lío.

De mala gana por parte de los organizadores se dejó ingresar a todo el mundo y el show pudo continuar. Tocaron las bandas locales, que marcaron su posición frente al micrófono, tocó Buenas Intenciones también y llego el turno de FP. De pique la estética de Nekro (voz) con sus dreadlocks rubios ya era otra cosa, al menos para nosotros que estábamos uniformemente vestidos de negro. Y toda la banda era distinta, la onda, la manera de encarar el show, la manera de cantar, el mensaje.

¡¡¡Y las canciones!!! Una tras otra a cual mejor y sin conocerlas aún . ¿Una banda de hardcore cantando una canción de amor? Wow, eso era algo nuevo. ¿Canciones sobre una chica infectada de HIV? Jamás se me habría ocurrido. Ese show fue un quiebre de caminos, lo viví en persona: mis amigos no gustaron para nada de la banda, mi hermano y yo nos fuimos hacia el escenario atraídos por esa energía que disparaba Fun People en vivo porque sentimos que eso era lo que sin saber estábamos buscando.

Hubo/Hay anécdotas de esa noche: los gritos de “porteños putos”, la ballena sobre la cual Nekro hacia stage diving y fue cortada por un navajazo, el robo momentáneo de un muñeco que estaba sobre un amplificador, y seguro debe haber más de esa noche movida. Años después supe que gente que luego sería parte de la escena hardcore local, propiamente dicha, y con el tiempo también queridos amigos y compinches, estuvieron ahí y les pasó lo mismo que a mí con Fun People.

En los días posteriores en una revista se refirió al show como “cuando el punk se viste de fascismo” con respecto a la actitud de dejar entrar a todos al show. También aparecieron volantes como el que aquí aparece, atacando a las bandas, y en algún programa de FM se los refirió como gente “primitiva”, jugando con el hecho que “Primitivo” era el guitarrista de La Verguenza. Antes, durante y después de esa noche se fue gestando una escena hardcore en Montevideo y otras ciudades, gente nueva con otras referencias y sensibilidades, sin el lado por momentos claustrofóbico del punk, y sin ese nihilismo que no termina conduciendo a ningún sitio.

Al poco tiempo, y a veces aún hoy, algunos refieren a que el hardcore fue/es cosa de “chetos”… Con ironía les podría responder que Villa Colón, Colón, La Paz, Las Piedras, bastiones de la escena, son conocidos por ser lugares de “chetos”.

Leo Peirano