El mundo de las discográficas ha sido desde siempre un mundo complejo. Desde sellos pequeños llevados adelante por entusiastas de la música, a grandes corporaciones que monopolizan el mercado a través de variadas maneras. Es un universo amplio, diverso; una industria cultural imprescindible y, a la vez, un lugar de claroscuros, con proyectos y personas valiosas, y donde conviven también seres oscuros, interesados sólo en ganar más y más dinero, usando y abusando de los artistas y de su talento hasta límites realmente increíbles.

Para quienes estamos muy vinculados a la música, así como para quienes están vinculados a las artes, estamos en una suerte de cárcel de espacio tiempo. ¿Acaso seremos los dioses Ogdru Jahad para algunos? (Te invito a ver la primera película de Hellboy para enterarte de quiénes eran los Ogdru Jahad). Tiempos donde no hay restricciones para comprar. Se puede entrar a los shoppings y las actividades comerciales que son el faro que marca la navegación de los capitanes temporales de nuestro barco.

Era invierno de 1989 y Gerardo Michelín, en el informativo de Canal 4, anunciaba la separación de Los Estómagos. Ese mismo día había comprado los pasajes para ir a Buenos Aires a ver, por primera vez, a Todos Tus Muertos. Vaya manera de amargar un viaje. Esta vez, mis compañeros de ruta eran Fernando y George de la banda punk Libertad Condicional. Para mí significaba regresar, dos años después, “al barrio posta” (como lo había definido un improvisado y calvo guía turístico), dado que el show sería en San Telmo. Justamente, el local del Parakultural había sido el centro de atención en aquella recorrida, por esa pequeña zona de la capital bonaerense, que disfrutamos gracias a la generosidad de Luca Prodan.

Una de las grandes aventuras que viví con mi gran amigo Pablito “El New Wave” (Q.E.P.D.), se dio el fin de semana del 4 y 5 de julio de 1987 en Buenos Aires. Ese año, gracias a mi vecino del edificio Julio César y al permiso del menor, Cacciola mediante, disfruté varios shows del otro lado del charco. Había inaugurado el “método”, en febrero, con la primera visita de Ramones a Obras (único recital, en suelo argento, con Dee-Dee en el bajo).

En esta sección que dimos en llamar ¡La pregunta! buscamos la opinión de gente del ambiente sobre determinada cuestión planteada a través de una pregunta. Sus respuestas, hilvanadas por un artículo sobre el tema, se reproducen a continuación. Para esta oportunidad, la pregunta fue: Rock nacional fuera de fronteras, ¿puede una banda de rock nacional sonar uruguaya cuando existe en otro país, o pierde la esencia? Nos dieron sus opiniones Calvin Rodríguez (Los Tontos), Ramón Aloguín (La Incandescente Blues Band), Alexis Vitale (Pájaro Loco, Klandestino), Charly López (Alvacast), Leo Baroncini (Los Tontos), y Gustavo Zecharies (Post Coito).