Hace no mucho me compré el disco de B B King In London de 1971, grabado junto a gente como Peter Green, Alexis Korner, Humble Pie, Ringo Star, Stevie Winwood, y un largo etcétera. Como suelo hacer en estos casos, he ido directo a leer críticas “profesionales” de este disco, pues suelen hacer que me ría mucho. Se ve que mis oídos escuchan diferente de los suyos.

Miguel Olivencia y compañía vienen preparando un gran festejo para los 20 años de los Premios Graffiti de la música uruguaya. Un festejo merecido por varios ítems. Perseverancia: Porque un ciclo que dure 20 años no es poca cosa. Superación: Las ceremonias han evolucionado hasta lograr un nivel internacional. Trabajo: Porque es necesario ponerse el overol para que esto salga perfecto. Un trabajo que requiere de todo un año de preparativos. Paciencia: Y de esto, mucho. No es fácil el entramado burocrático por estos lares, así que corresponde un muy feliz cumpleaños para todos los que hacen posible esta gran fiesta.

En esta sección que dimos en llamar ¡La pregunta! buscamos la opinión de gente del ambiente sobre determinada cuestión planteada a través de una pregunta. Sus respuestas, hilvanadas por un artículo sobre el tema, se reproducen a continuación. Para esta oportunidad, la pregunta fue: ¿El Rock Tiene Límites Musicales? Nos dieron sus opiniones Gonzalo Guido (Bronson y Los Turbios), Juan Faccini (El Conde de Saint Germain), Lalo Rivas (Puntano), Leonardo García (Zero), Tabaré Rivero (La Tabaré), Fer O-Smith, Leonardo Pace (Borgia) y Adrián Suárez (Genoma).

Regresábamos de una maratónica tarde sabatina de fútbol playa, el bravucón Jorset había terminado incrustado de cabeza en un castillo de arena, luego de comerse un caño apoteósico, en donde la pelota tan sólo se había trasladado 15 centímetros sobre el sábulo. Nos encontrábamos subiendo la pendiente asfaltada, construida para el tránsito de las embarcaciones desde y hacia los garages del Club de Pesca de Cuchilla Alta, cuando lo vimos: un afiche promocionaba que Los Estómagos tocarían, esa noche, antes del clásico baile organizado por Italo Colafranceschi. Dejé de comentar el gol del triunfo y les dije a mis compañeros de equipo: “no nos podemos perder esto”. Era el segundo fin de semana de enero de 1986.

Si fuese posible, ¿cambiarias el pasado? Asumo que para todos, poder cambiar cosas de nuestro pasado suena a algo por demás tentador, aunque lo sabemos imposible. Pero tecnología mediante, podemos en este caso en lo musical, reescribir quizás un mejor pasado. Volvamos entonces por un rato al pasado…

Durante un año, la muestra fotográfica de Los Estómagos llevada a cabo por Marcel Loustau, rindió un merecido homenaje a la banda. Con lo que nos cuesta hacer reconocimientos a los uruguayos y sobre todo a quienes aún están entre nosotros, esta muestra sirvió en muchos sentidos, pero fundamentalmente para poner las cosas en su sitio. Porque más allá de los gustos personales, la importancia de Los Estómagos en la música rock de los ’80, es innegable.

Hoy en Redes Comunicantes empezamos un espacio diferente. Un espacio dedicado a comentar libros de rock. Creo que todo buen escucha o cultor del rock merece estar bien informado. Una canción, un disco, la obra de un artista o una banda, tiene un contexto y habitualmente una buena historia detrás, que nos permite dimensionar en su justa medida el valor de este trabajo. En estos momentos hay una gran diversidad de libros dedicados a la música rock que son excelentes y aportan un montón de información que acompaña y enriquece la comprensión y el disfrute de casi todo lo que uno elige escuchar. Muchos de estos libros son además una mirada social o histórica sobre un tiempo y un lugar.

Es que créanme que Alan Sutton y Las Criaturitas de la Ansiedad son un cachetazo en la cara de frescura, picardía y concepto. Escucharlos se transforma también en un baño de realidad disfrazado de ironías que de una forma lúdica van entrando en tu subconsciente. Su música y el notable carisma que lo envuelve no son los únicos puntos altos de este gran compositor. También, en estas eras digitales, saber comunicar es una virtud y en eso Alan Sutton también se destaca. La forma en la que explica sus orígenes, la sutil manera en la que comparte cómo fueron creados sus discos, completan todo ese bagaje que trae consigo.

A partir del «hype» que ha traído la mini serie «Pistol» realizada por Disney… (sí, Disney, baluarte de la familia y los buenos valores, contando una historia sobre el punk) hoy quería contar sobre una historia que apenas es un detalle en esa serie e involucra a quien (seguro sin saberlo) fue el disparador de toda esta historia.