Muestra Fotográfica De Los Estómagos: Entrevista a Marcel Loustau

Durante un año, la muestra fotográfica de Los Estómagos llevada a cabo por Marcel Loustau, rindió un merecido homenaje a la banda. Con lo que nos cuesta hacer reconocimientos a los uruguayos y sobre todo a quienes aún están entre nosotros, esta muestra sirvió en muchos sentidos, pero fundamentalmente para poner las cosas en su sitio. Porque más allá de los gustos personales, la importancia de Los Estómagos en la música rock de los ’80, es innegable.

Las canciones siguen siendo el aporte más importante de una banda a la cultura en general y a los adeptos al género que corresponda. Paralelamente y por otros carriles, van otros medios de difusión del trabajo de los artistas. Obviamente estamos hablando de los programas de radio, el casi inexistente apoyo de la televisión, los medios escritos, los videos, la edición de discos, las redes y por supuesto, las fotos. Mudas testigos de la realidad del momento, tienen la magia de capturar ese segundo, ese instante que es mucho más que una imagen. Son elementos evocativos que ayudan a no olvidar y a dar el marco adecuado a los sentimientos guardados en nuestras mentes y corazones.

Por la época que les tocó vivir y porque fueron de los principales protagonistas del momento, Los Estómagos representaron el sentir y vivir de muchos jóvenes que despertaban a la realidad del fin de la dictadura y el nacimiento de una comprometida democracia. Los sentimientos estaban a flor de piel y se manifestaban de diferentes maneras. Los Estómagos representaron mucho (o todo) el sentir de gran parte de esa (mi) generación.

La muestra fotográfica de Marcel Loustau le dio otra dimensión al homenaje que por fin se le hizo a la banda, sirviendo de vehículo de difusión de una manera poco habitual. Las charlas fueron el complemento perfecto de una idea innovadora que tuvo repercusiones importantes y que deja una huella a seguir, un camino marcado que enseña que es posible hacer las cosas y hacerlas bien.

El cierre de la gira Departamental por Canelones de la muestra, es una buena oportunidad para hacer un repaso del hito que representó y ver qué novedades más hay en el horizonte. En el marco de esta última edición del 6 de agosto, charlamos con Marcel Loustau, y esto fue lo que nos contó.

 

SR: ¿Qué características va a tener la muestra del 6 de agosto?

Marcel: Es el cierre de la gira y del acuerdo que firmé con la Intendencia de Canelones. Se eligió el 6 de agosto y casualmente cae en sábado, lo cual permite hacer alguna cosa más. Se va a volver a exhibir la muestra tal cual se hizo al principio, con la diferencia que la primera vez estábamos en medio de la pandemia, cuando había aforos, y algunas cosas no se pudieron hacer, como unas visitas que habíamos pensado hacer con chicos de las escuelas y liceos, pero en ese momento el CODICEN no dejaba hacer salidas de campo. Hicimos alguna con un liceo privado. En la muestra del próximo sábado se va a exhibir un corto mostrando un poco lo que fue la gira en los nueve lugares que estuvimos. En principio, también van a estar los músicos acompañando la muestra.

SR: ¿Qué balance hacés de la muestra y de la gira?

Marcel: La muestra empezó como parte del homenaje que se les hizo a Los Estómagos el 6 de agosto. La comisión organizadora, más exactamente el gallego Mondelo y Robert Umpiérrez, me llamaron y de inmediato les dije que me acoplaba a la idea. Como estábamos en medio de la pandemia, no se sabía bien qué se iba a hacer. Pasamos de una exposición en el CCP a una foto galería en la plaza de Pando, y finalmente terminamos haciendo las dos cosas. Después vino la Intendencia y me propuso hacer esa gira por todo Canelones durante un año. Más que la exposición homenaje, era también un mensaje a los jóvenes de Canelones en este caso, decirles “estos cuatro muchachos locos tuvieron un sueño de ser músicos y tener una banda, y llegaron hasta donde ellos quisieron”. Fueron la única banda de Uruguay de los ’80 que tocó en Argentina y en Brasil. Fueron los primeros de los cuales se vio un video uruguayo en MTV Internacional. El mensaje era ése, recordar lo que fueron pero también dejarles el mensaje de que vivir en el interior no es un impedimento para llegar a lo que uno sueñe. Que tal vez sea un poco más difícil, puede ser.

En las charlas y en las visitas guiadas fuimos adaptando los guiones en función del público. En algunos lados me pasó que había chicos muy jóvenes que era la primera vez que veían una exposición fotográfica y tampoco tenían idea de lo que era la fotografía análoga. Les explicaba que en ese momento en un recital, tenía 36 fotos para sacar. Había que pensar, porque costaban mucho las 36 fotos: el rollo, los líquidos para revelar, el papel fotográfico, los líquidos para hacer las ampliaciones. Yo estudiaba a los músicos y sus gestos, y sabía que en un momento iban a hacer determinada cosa y yo ya estaba pronto para sacar la foto, y eso era una ganancia. En las charlas hablamos de fotografía, de la época, de la banda, de los conciertos. Eso fue muy interesante. Creo que se hizo un trabajo muy importante que se debería valorar. Primero hicimos las tres ciudades más pobladas de Canelones, y también fuimos a Empalme Olmos, Los Cerrillos, San Jacinto, o sea, fuimos al Canelones profundo y a la costa, también. A veces se crearon espacios expositivos que ya les quedaron. Por ejemplo, en San Jacinto usamos la sala donde ensayaba la murga, que estaba recién pintada. Le di al Alcalde la idea de dos sistemas de colgado, uno de ellos rápido y barato, y el día que llegué lo veo trepado a una escalera poniendo todo el sistema. Le encantó y vio que esa sala tenía posibilidades de otra función. Cuando se desarmó me dijo que iban a poner el otro sistema de montaje que le había sugerido, que era mejor, y que iba a quedar definitivo. En Canelones, por ejemplo, cuando la cuadrilla me iba a ayudar a cargar las fotos, les di unos guantes y les expliqué porqué tenían que usarlos. Cuando fui a desmontar, lo primero que me pidieron fueron los guantes. Es algo que les quedó y ya saben cómo manejarse para la próxima vez. Entiendo que fue mucho más que una gira de exposición de fotografías. Se dejó enseñanza. No todos los salones estaban en las mismas condiciones para hacer el montaje, pero en general tuvimos un estándar de museos. Ellos vieron y aprendieron cómo hacerlo.

SR: ¿Qué te dejó a vos esta experiencia?

Marcel: Hace casi 20 años que estoy trabajando con distintos museos en Montevideo. Siempre tengo claro que uno de los problemas es la centralización y es complicado para que las muestras salgan al interior, y no todas las salas están habilitadas para esto. La ventaja de esta exposición es que eran fotografías ploteadas. En mi trabajo anterior ya venía tratando de llevar exposiciones al interior decentemente. En esta oportunidad fueron nueve lugares en Canelones que se intentó hacer eso. Es un poco de voluntad, un poco de apoyo, y se puede llevar a cualquier lado. Es un poco que las Intendencias o las Alcaldías o Municipalidades se pongan a hacerlo. Habitualmente la cultura no paga, y donde siempre se recorta primero el presupuesto es en cultura. Desgraciadamente a veces hay gente en lugares en los cuales no deberían estar porque sus capacidades no condicen con los cargos que tienen, que es un problema de todo el país. Todo el año trabajé gratis, no vi un solo peso, al contrario. Era mi apuesta, era lo que quería llevar a Canelones, en este caso. Hay cosas que viví que no las paga nada. Por ejemplo, en Cerrillos me tocó exponer y dar dos charlas enfrente a una casa que había diseñado mi padre y que era de un íntimo amigo de mi abuelo. En Canelones cayó una muchacha con discapacidad, y con ver la alegría que tenía de ver la exposición y su cara de felicidad, para mí, ya está. Eso me pagó todo el año.

SR: Más allá de esta posible continuidad que tenga esta gira por otros Departamentos…

Marcel: Vamos a intentarlo.

SR: ¿Es viable de alguna manera que el final de esta gira dispare algo similar con otras bandas?

Marcel: Sí, sí, sí. Siempre es viable. Creo que la anterior que hice en la Católica, hace como 16 años, disparó ésta, de cierta forma. Estoy trabajando paralelamente ahora en otra exposición, pero después de esto, estoy enfocado en sacar de una buena vez por todas mi libro de fotografías de los ’80. No quiere decir que no haya proyectos paralelos. Justamente estuve pensando en una de las bandas que ya no sé cuántos años hace que somos amigos, que les sigo sacando fotos, y que son los Cadáveres Ilustres. El otro día pensaba en que algún día voy a hacer una con ellos, porque esa la tengo desde Cabaret Votaire hasta la semana pasada. El tema a veces son los costos de marcos a ampliaciones.

SR: Contame alguna anécdota divertida que recuerdes de alguna de las exposiciones.

Marcel: Cuando fuimos a San Jacinto, le dije a mi amigo Hugo Yardino que iba a tener que ir y que lo íbamos a hacer hablar en público. Él tiene un programa de radio pero le cuesta hablar en público. Cuando empezamos la charla, estaba en el fondo, y con Parodi lo hicimos venir. Se quería morir, pero después bancó bien. Otra fue en Empalme Olmos, el día de la inauguración, que fue el día del patrimonio. Obviamente, fue el Hueso, y al mediodía dimos una visita guiada los dos. A la tarde fuimos de vuelta, y aparece Rafael Villanueva. Desaparecimos y lo dejamos al Hueso solo (risas) y su cara era un poema. Igual la llevó honrosamente.

Ariel Scarpa