La verdad, en lo personal, ese documental de «Rompan todo» deja muchísimo que desear. Al parecer SantaYOlalla necesitaba contar su vida y la adornó con un poco de historia salpicada, con bandas que trabajó o le gustan, sus producciones y sus amigos y un buen rato de hablar sobre sus bandas. Esto va más allá de muchas cosas, de haber ÉL precisamente olvidado pequeños y enormes detalles de lo que pasó en la latinoamérica a la cual se refiere.

Por suerte se termina el 2020. Un año difícil para todos, en especial para los artistas que han visto cómo se van los meses sin poder trabajar, sin poder desarrollar sus proyectos. También para todo el entorno de los espectáculos, técnicos, boleteros, etc. Los artistas que viven de la música sintieron rápidamente los efectos en sus ingresos, y algo no menor, la prohibición de mostrar su arte y la pérdida del contacto con el público. Por esta situación, muchos músicos aprovecharon para componer nuevo material o terminar trabajos pendientes.

La vuelta al ruedo de Kamikaze ha quedado marcada con una fuerte presencia forjada a fuerza de rock and roll. Y esto se reafirma con la edición del último disco de la banda, una muestra contundente de cómo hacer que el rock suene fuerte y claro, apelando a las recetas infalibles que tornan a los temas en esas canciones que todos queremos escuchar.