El rock tiene conexiones con varias formas de expresión cultural, y una con las que más tiene, sin lugar a dudas, es el cine; desde películas hechas a medida para la estrella de turno (Elvis sería un gran ejemplo) hasta películas basadas en obras musicales (como es el caso de Tommy de los Who o The Wall de Pink Floyd). En el medio entran mil aspectos más: películas que se nutren de una buena banda sonora, otras basadas en la vida de diferentes artistas, algunas que cuentan con la presencia de músicos tocando en ellas y, en algunos casos, músicos actuando en películas que nada tienen que ver con su música.

Otra de las facetas de Redes Comunicantes es buscar o investigar sonoridades nuevas, o mixturas interesantes, y en muchos casos, poco conocidas. En ese proceso de investigación me encontré con una tapa de un disco muy llamativa. En la misma un rostro que flota en el cielo nocturno se deshace en un grito y de él se puede ver salir una especie de ser lovecraftiano que a su vez, escupe cuerpos de seres humanos que caen dentro de un barco antiguo, de velas, que la está pasando mal en un mar embravecido. Todo dominado por tonos de verdes y azules iluminados por lo que parece ser una luna amarillenta.

Sentado frente a mi laptop, mientras escribo y trabajo en diferentes proyectos, estoy escuchando el último disco de Godspeed You! Black Emperor: G d’s Pee At States End! Editado el 30 de marzo de 2021 (si gustan, los invito a escucharlo mientras leen la nota, es bastante complementario). Cuatro temas, dos de ellos rondando los siete minutos y los otros dos rondando los veintiún minutos. Sonido instrumental potente, experimental, arriesgado, con dosis de hermosas melodías y con muy buen gusto.

Hoy en Redes Comunicantes cambiamos el estilo y el enfoque. Dejamos el vínculo con el cómic, nos venimos para nuestros pagos y nos acercamos a una banda uruguaya en formato entrevista. Se llaman Ontario, se formaron en 2012 y editaron dos álbumes entre 2013 y 2016. En ese período la banda tuvo variaciones en su formación. Pasaron de cuarteto a trío con la ausencia de uno de sus integrantes. Luego de estos trabajos la formación vuelve a cambiar, dos integrantes permanecen y se suman a ellos dos nuevos y en 2018 aparece su primer trabajo directamente vinculado a la música instrumental y el post rock: Típico, es el nombre del disco.

Alan Moore es uno de los mayores escritores en la historia del cómic. Reconocido por obras como Watchmen, V de Vendetta, From Hell (las mencionadas fueron llevadas al cine, de todas ellas Moore renegó de forma drástica y no permitió que su nombre apareciera en los créditos, entre otras polémicas que se generaron), además de otros trabajos cumbres para el noveno arte como: La Cosa del Pantano, Miracleman o La Liga Extraordinaria y una larga lista de grandes creaciones. Además de su trabajo como guionista, es periodista, dibujante, mago chamánico (profesa el culto a la Magia del Caos) y compositor. En esta nota nos vamos a meter de lleno en esa área: su vinculación con la música, esencialmente con el rock. Su personalidad provocativa, polémica, siempre lo ha hecho resaltar y cruzar las fronteras de su entorno, pero su faceta vinculada a la música no es de las más divulgadas.

Redes Comunicantes será siempre una columna que trate de aportar una mirada diferente al rock, a veces dedicándole espacios para la reflexión, otras para la historia; y en la mayoría de los casos la idea central será mostrar las diferentes conexiones que pueden existir con otros medios y formas de expresión artística.

Hoy, a modo de presentación, la primera columna conecta dos modos de expresión que llevan muchos años aportándose o compartiendo espacios: el cómic y el rock. Mis investigaciones me llevaron a encontrar como posible punto de partida de ese contacto, en 1960, una banda llamada The Hollywood Argiles. Esta banda editó un simple cuya letra está inspirada en la tira de prensa de Alley Opp, creada en 1932 en los Estados Unidos por V. T. Hamlin, que combinaba aventura, fantasía y humor. (Por: Gustavo Aguilera)