Los sábados de 1987, temprano en la tarde, me recuerdo bajando por la calle Paullier hasta la casa pegada al Platense Patín Club, el ensayo de Libertad Condicional era el destino.
Lo Que el Viento Nunca se Llevó
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La música que importa

Los sábados de 1987, temprano en la tarde, me recuerdo bajando por la calle Paullier hasta la casa pegada al Platense Patín Club, el ensayo de Libertad Condicional era el destino.

El último fin de semana de noviembre de 1986 me encontró en la parada de Luis A. de Herrera y Av. Rivera, esperando el 183, con parte de la pesada del BBC LAYVA: «El Flaco» Ángel, «El Indio», «El Sapo», «El Cucho» y » El Maqui», en la puerta de la Rural del Prado me esperaba Pablo «El New Wave».

El día en que se presentaron los Rolling Stones en el Estadio Centenario, una conductora de Canal 10 entrevistó al compositor de NTVG. En una de sus preguntas, la periodista se congratulaba por la existencia de «vasos comunicantes entre el rock y los eventos deportivos que se llevan a cabo en grandes escenarios… «.

Existe algo peor que tener una historia de mierda atravesada en la garganta, y es no tener a quién contársela (debería ser considerada como la afasia más cruel). En los últimos meses, varios hechos se transformaron en señales que, burlándose de mi escepticismo, me hicieron descubrir dos escenarios todavía más dolorosos: que la única persona en el mundo a la cual necesitas contar tu historia A) no le interese escucharla o B) un linfoma se haya encargado de distanciarla aún más.

Unas semanas atrás, en una FM local, el guitarrista de una banda punk de larga trayectoria declaró «no saber lo que era un Do», ante la mirada atónita del conductor radial. Esa declaración del sincero músico es el disparador del siguiente artículo.

«…Una aplanadora me atropelló…»* una de las primeras composiciones punks rioplatenses es interpretada a capela por Esteban «Cabeza» Lafargue (baterista de The Vultures, embrión de Los Estómagos) mientras me alcanza un Alme de 60′ (con los dos primeros discos de Ramones) frente a la Relojería Santa Rita.

Corría el año 1987, junto a un compañero de clase de quinto biológico del IAVA habíamos conseguido, en una disquería del Centro, un vinilo, edición americana, de los DEAD KENNEDYS.

Sinceramente, debido a mi gran admiración por la banda punk argenta Los Violadores, en tiempo real no pude disfrutar el show de Sumo, en Montevideo Rock, pese a la insistencia de mi amigo Pablo «El New Wave» (QEPD).

En lo que a rock refiere, es una de las preguntas más frecuentes formulada entre allegados a la escena local. Todo acontecimiento tiene un origen multicausal, sería muy ingenuo justificar un hecho en base a un solo motivo. Es prácticamente unánime el concepto de pérdida de identidad del rock uruguayo. «Ya no es lo que era», «todo suena igual», «esto no es rock», etc. son frases recurrentes cuando se intenta describir la descarada mercantilización y el cruel vaciamiento del rock actual.