En este toque realizado en el Campo Argentino de Polo y en el marco de la gira denominada End Of The Road World Tour, los fanáticos tuvimos una nueva oportunidad de ver a nuestros ídolos. No quiero sonar injusto, pero desde mi punto de vista, que ya los había visto en vivo en una oportunidad anterior, el de pasado sábado de abril no fue un show que me sorprendiera o deslumbrara. Todo lo contrario fue para un amigo que sí debutó en verlos esa noche, por lo que, y como siempre pasa, todo depende del oído con el que se escuche.

La pasada noche del sábado 16 del corriente mes, cerca de un centenar de seres humanos tuvimos el placer y como hacía tiempo que no sucedía, pudimos disfrutar de una noche a puro rock de la forma como nos merecemos. A partir de las 22 horas y de la mano de la banda nacional Tren Nocturno, en medio de una noche casi inhóspita de semana de Turismo en la ciudad de Montevideo, y particularmente en las instalaciones del local Chains, se dio cita ese combo extra apetecible de poca luz, mucho rock y variedad de bebidas.

El muy esperado regreso puntual de la Incandescente Blues Band para este año tuvo finalmente su lugar anoche. La propuesta de la banda para este toque había sido retomar donde lo habían dejado, divertirse y trasladar ese sentimiento al público, y los tres objetivos fueron logrados con creces. Podemos dar fe de ello quienes colmamos el local y aplaudimos fervorosamente este reenganche con la mítica banda.

Pasadas las 11 irrumpió sobre el escenario la banda Isidora, una banda que además de música rock, constantemente te esta tirando buena onda. Como ellos mismos se proponen, es entretener al público, porque según contara el batero en una entrevista hace unos años: “La banda surgió en el 2007 como consecuencia de juntarnos entre amigos a tocar rock y divertirnos”.

Después de dos intentos fallidos de mi parte para intentar ver a Kamikaze, por fin se me dio. Lo bueno se hace esperar, dicen, y en este caso aplica al 100%. Kamikaze arrolló a todos los presentes en El Copacabana, tradicional boliche de la Ciudad Vieja que alojó a la banda y a sus seguidores, que colmaron el local. Hard rock en su máxima expresión, dejando en claro cómo se debe sonar.