Hoy, contando con vuestra paciencia, vuelvo a mezclarlo todo otra vez. En un artículo de hace no mucho tiempo, intentábamos la casi imposible tarea de obtener una mínima aproximación a lo que sería la cuota de mercado del rock nacional entre los consumidores de música en Uruguay. Decíamos que no teníamos elementos de juicio para hacer un cálculo con el rigor profesional debido, pero que muchos de nosotros creíamos (y temíamos) que seguramente sería un número de un solo dígito.

En esta oportunidad comenzaré a hablar de la cultura o sub cultura gótica. Como de costumbre, será un recorrido histórico para que los que no conocen, puedan entender el resto de las entregas de este tema. También saben que pueden enviarme correo electrónico para aportar sus opiniones. En esta oportunidad busqué colaboradores los cuales aportan información y vivencias. De esta manera entonces los invito al recorrido gótico de X AHÍ. Colaboradores en esta oportunidad: Conde Draciel Morningtar y Maria Youri Núñez.

Cualquier forma de totalitarismo (rojo o negro), lleva en su germen un terror pánico a la libertad. Ejemplos lamentablemente sobran en la historia humana y sea bajo el signo que sea, la libertad es la primera victima de regimenes de este tipo. Esta es la historia de una guerra que duró unos 12 años, entre los Punks y el Estado «Democrático» de la Alemania del Este.

El 17 de diciembre de 1939 fue hundido en Uruguay el acorazado alemán Graf Spee por su propio capitán, luego de enfrentarse con tres naves británicas en lo que se conoció como “La batalla del Río de la Plata”. A 50 años de este acontecimiento, la banda formada por Luis Linfa, Luis “Barbas” Espósito, Víctor Rueda y Diego García, lanzó al mercado uruguayo el disco Reincarnation. La banda tomó el nombre del acorazado alemán a raíz de una conversación de Luis Linfa con su jefe, un matricero italiano que le dijo: “Luisito, tengo el metal más duro que existe, el del Admiral Von Graf Spee”.

Hace no mucho me compré el disco de B B King In London de 1971, grabado junto a gente como Peter Green, Alexis Korner, Humble Pie, Ringo Star, Stevie Winwood, y un largo etcétera. Como suelo hacer en estos casos, he ido directo a leer críticas “profesionales” de este disco, pues suelen hacer que me ría mucho. Se ve que mis oídos escuchan diferente de los suyos.

Miguel Olivencia y compañía vienen preparando un gran festejo para los 20 años de los Premios Graffiti de la música uruguaya. Un festejo merecido por varios ítems. Perseverancia: Porque un ciclo que dure 20 años no es poca cosa. Superación: Las ceremonias han evolucionado hasta lograr un nivel internacional. Trabajo: Porque es necesario ponerse el overol para que esto salga perfecto. Un trabajo que requiere de todo un año de preparativos. Paciencia: Y de esto, mucho. No es fácil el entramado burocrático por estos lares, así que corresponde un muy feliz cumpleaños para todos los que hacen posible esta gran fiesta.

En esta sección que dimos en llamar ¡La pregunta! buscamos la opinión de gente del ambiente sobre determinada cuestión planteada a través de una pregunta. Sus respuestas, hilvanadas por un artículo sobre el tema, se reproducen a continuación. Para esta oportunidad, la pregunta fue: ¿El Rock Tiene Límites Musicales? Nos dieron sus opiniones Gonzalo Guido (Bronson y Los Turbios), Juan Faccini (El Conde de Saint Germain), Lalo Rivas (Puntano), Leonardo García (Zero), Tabaré Rivero (La Tabaré), Fer O-Smith, Leonardo Pace (Borgia) y Adrián Suárez (Genoma).

Regresábamos de una maratónica tarde sabatina de fútbol playa, el bravucón Jorset había terminado incrustado de cabeza en un castillo de arena, luego de comerse un caño apoteósico, en donde la pelota tan sólo se había trasladado 15 centímetros sobre el sábulo. Nos encontrábamos subiendo la pendiente asfaltada, construida para el tránsito de las embarcaciones desde y hacia los garages del Club de Pesca de Cuchilla Alta, cuando lo vimos: un afiche promocionaba que Los Estómagos tocarían, esa noche, antes del clásico baile organizado por Italo Colafranceschi. Dejé de comentar el gol del triunfo y les dije a mis compañeros de equipo: “no nos podemos perder esto”. Era el segundo fin de semana de enero de 1986.

Si fuese posible, ¿cambiarias el pasado? Asumo que para todos, poder cambiar cosas de nuestro pasado suena a algo por demás tentador, aunque lo sabemos imposible. Pero tecnología mediante, podemos en este caso en lo musical, reescribir quizás un mejor pasado. Volvamos entonces por un rato al pasado…