En la primera visita del rey del blues a nuestro país, la banda encargada de abrir el espectáculo fue la Incandescente Blues Band. Este importante hecho se basó en la trayectoria y la importancia de la Incandescente en ese momento en nuestro medio rockero. Hace unos días la banda subió a las redes el video que registró ese toque que inevitablemente nos retrotrae a ese momento del espacio – tiempo. Aprovechamos la ocasión para hacerles unas preguntas a Paula Francolino y a Ramón Aloguín (voz y guitarra, respectivamente, de la Incandescente) sobre ese momento histórico para la banda.

La cultura nos interpela, siempre lo hace en la medida que despierta o conecta a quien se acerque al hecho cultural y lo que éste transmite. Ya sea observar una pintura, ver una foto, una obra de teatro o una película, leer un libro, un cómic o escuchar una canción o un disco etc., etc., etc., hay un factor en el espectador que hace que la experiencia sea variable: sus motivaciones y el tiempo.

¡Buenos días a todos! Hoy les voy a hablar de una de las bandas uruguayas más longevas en actividad, innovadora en su momento, incorporando al rock y mezclando tango, chacarera, malambo, ritmos de murga y más: La Tabaré. Me voy a centrar en su segundo trabajo del año 1989, Rocanrol Del Arrabal. Este segundo trabajo sería desequilibrante en su discografía y en su incidencia popular dentro de sus seguidores, como también dentro del público que estaba siguiendo la primera generación de bandas de rock, pasada la dictadura.

Hace un buen tiempo, que en todo lugar donde se reúna gente vinculada al rock es tema frecuente hablar del estado de la música actual. Así que en Redes Comunicantes nos metemos en ese tema, a ver si surge algo. ¡Que los jóvenes de ahora escuchan basura, que esto no es música, que parece mentira esto o aquello, que es una vergüenza esto otro, que el rock ha muerto y ponete el poncho que está fresquito!

“Te produzco y publico el disco con la condición de que yo toque la guitarra”, le dijo Watt a Iggy en un solitario bar de Miami que desafiaba el estricto confinamiento. “OK, vamos a incendiar la pradera”, no demoró en responder Iggy, saboreando una deliciosa taza de café cubano.

La escritura es un largo y pausado camino lleno de aprendizajes y sensaciones encontradas. A finales de la década del ’80 con unos amigos en el liceo 26 y de forma totalmente amateur e influenciados por el espíritu de la época, nos animamos a editar una revista subte. Así di los primeros pasos en esto de escribir sobre cultura y hacer las primeras entrevistas. Eso me llevó en 1990 a ingresar en la vieja UTU de periodismo. Terminado el curso y después de varios años de golpear puertas en algún medio de prensa, en el año ’93, me aceptaron una nota. Fue en la revista Graffiti, una prestigiosa revista cultural de aquellos años. No cabía en mí de alegría. Fue mi primer trabajo impreso.

Puedo recorrer los discos con ustedes, como un cronista de la época. Lo que no puedo es despojarme de lo que significó para mí. Ya nació cerca de la música. Hijo único del productor fonográfico João Araújo y de la cantante Maria Lúcia Araújo. Hasta ahí no me dijo nada.