Mery Gallaga es la conductora del programa Un Shot De Mery Rock, que se transmite a través de La Descarga. Ella vive en Mérida, México, y desde ahí desarrolla su trabajo periodístico, en el cual hace mucho hincapié en las bandas de rock uruguayas. Ya lleva muchas entrevistas realizadas para su programa, a las cuales les pone una onda terrible sacándoles mucho jugo. Su forma de ser, tan amable, divertida y respetuosa, hace que los entrevistados y quienes tienen una charla con ella, como en este reportaje, se sientan muy cómodos. Pero no sólo la música uruguaya la ha cautivado, también lo ha hecho Javier Irigoyen, vocalista de Me Echó La Burra. Para saber más de esta gran persona y periodista y su relación con Uruguay, los invitamos a leer el siguiente reportaje.
SR: ¿Quién es Mery Gallaga?
Mery: De profesión, Ingeniero Arquitecto, conductora de corazón y rockera del alma. Encontramos un espacio radial donde podemos ayudar a hacer difusión, a dar a conocer material. No lo hago de una forma como para lucrar con eso. No somos súper profesionales, intentamos que sea divertido pero que a la vez podamos aportar un granito en el rock. Es como un hobby pero intentando hacerlo lo mejor que podemos con las herramientas que tenemos.
SR: ¿Cuándo empezaste a escuchar rock? ¿Qué bandas te llamaron la atención?
Mery: De grande descubrí que cuando era niña y sin querer escuchaba mucho punk rock, porque mi mamá nos ponía canciones de Topo Gigio, que es punk rock y tiene unas letras hermosas de puro punk rock. A mí me encantaba su música pero de niña no sabes ni qué es el punk rock, ¿no? Siempre me ha gustado música que diga algo, no como así a lo tonto, a lo wey, como decimos en México, sino que digan algo del mundo, algo positivo. Luego escuché artistas como Alejandra Guzmán, Hombres G, Enanitos Verdes, Molotov a escondidas, porque era la época donde estaba prohibida en la radio. En la escuela nos quemaban casetes o discos que se grababan y nos los pasaban. Tenía unos amiguitos que sus papás eran músicos, y ellos tenían una banda con apenas 11 años. Nos invitaban a los ensayos, así que ahí escuchábamos a Molotov, Red Hot Chili Peppers, puro punk rock californiano porque eran los que más nos llegaban. También rock de España, Café Tacuba de México, La Maldita Vecindad, o sea, bandas mexicanas rockeras. A mí siempre me gustó como el pop rock, pero también algo como más pesadito, Korn o Limp Bizkit. Escuchaba también un poquito de heavy metal como Metallica, AC/DC, o hardcore. Todas esas bandas las descubrí con mis amigos, que eran los que me pasaban esa música. En la secundaria, Nirvana y todo ese tipo de bandas que estuvieron muy de moda. Después ya nos llevaban a conciertos. En esa época vivía en Acapulco y hacían muchos festivales que eran en playa y se llamaban Festival Acapulco. Había muchos eventos gratuitos y los papás nos llevaban y nos volvían a buscar. Recuerdo a los Enanitos Verdes, que una vez hasta nos firmaron autógrafos. Cuando fui más grande me fui involucrando por amigos. Lo de Molotov era como más a escondidas, porque en mi casa eran súper religiosos, no se podía decir groserías, “te tienes que portar bien, no puedes escuchar esa música”, y te prohíben algo y más lo haces. Mi hermana era como más pop rock, entonces también fui un poco influenciada por ella. Yo me iba con ella a todas partes y así fue, poquito a poquito descubriendo más bandas.
SR: ¿Cómo llegas al rock uruguayo?
Mery: Pues fíjate que yo no recuerdo bien cómo conocí un músico que vive en España pero es uruguayo. Me dijo: “Te voy a empezar a pasar bandas uruguayas”. Empecé con Los Estómagos y después me pasaron La Sangre De Verónika y empecé a descubrir un montón. De repente conozco a mis amigos de La Descarga Radio por casualidad entre amigos de otros amigos, cuando yo hacía una columna de rock para una radio de un amigo en Guadalajara. Participaba así como que esporádico. No soy ni locutora ni estudié radio ni nada, pero me gusta de lo que he aprendido, escucho, leo, y dar opinión. Ellos me hablaron del Peyote Asesino y después me empecé a relacionar con bandas que habían venido a México, como No Te Va a Gustar y otro montón de bandas uruguayas. Empecé a descubrir que en cada esquina de Uruguay hay una banda de rock. De repente ya hasta me sentía una uruguaya más. Luego los amigos de La Descarga Radio me invitaron a hacer una columna en su programa, porque muchos amigos decían: “Que la mexicana nos platique de música de México”. Así empezamos ese puente entre México y Uruguay; yo les pasaba bandas del medio under y ellos me pasaban bandas. En un momento, Alfredo y Nico me dicen que haga un programa en base a la columna. Me dijeron que estaba para un espacio ya grande, una hora mínimo o dos horas. Les dije de hacer algo tipo piloto por un mes. Probaría, y si me sentía cómoda, seguíamos. Iba a empezar grabando pero me lancé en vivo el primer día, de atrevida (risas). Me sentía media nerviosa porque había que estar como pulpo cuidando el micrófono, que la música, que esto, que el otro, y agarrando tutoriales y estudiando, y ellos siempre como que detrás apoyando en las cosas técnicas. De ahí, inventamos el nombre. Siempre hablamos de shots, de tequila o de café. Me decían que pusiera Shot de Expresso, la hora cafetera (risas), pero ellos me dijeron que porqué no le ponía Un Shot de Mery Rock, y me gustó. Después incluimos a Javi cuando yo tenía poquitos meses. Ya querían que tuviera un programa en La Descarga o en Mufa Jagger, pero él no quería. Recuerdo que a mí me faltaba como que más edición para videos, porque no tenía el tiempo por el trabajo y mi profesión, me tardaba un montón y me daba pena con las bandas. Javi manejaba varios programas de edición y me ayudó con dos, y luego me dijo que hacía más cuando yo quisiera, y de poquito a poquito lo metimos ya a la producción porque nos empezó a dar ideas. Me decía: “Oye, fíjate que conozco no sé quién, si te late entrevistarlo”, o yo le preguntaba si conocía a no sé quién para que pudiera contactarlo.
Javier: Y terminamos haciendo parte de la producción.
Mery: Entonces ya nos dividimos el trabajo, porque sabes que yo no tengo el tiempo para dedicarle con la calidad con la que quiero ofrecerle a los músicos, pero puedo comprometerme a hacer esta parte lo mejor que se pueda, la conducción y manejar un poquito de redes, contactos y todo ese rollo, y él la parte digamos detrás de bambalinas.
Javier: Fue ayudar a mi novia, darle una mano a mi pareja y después fue mucho más.
Mery: Me acuerdo que me dijo que no iba a ser parte, que me iba a ayudar porque me quería ayudar a mí. Le dije que tenía que ser parte, porque yo me siento un poco mal cuando la gente me dice: “Ay, qué padre te quedó (por ejemplo) el afiche” o “qué padre te quedó el video”. Todo me lo felicitan a mí y yo me siento mal porque no todo es mi trabajo. Ahí hay un equipo atrás que nos está ayudando. Cuando hay un trabajo que se tiene que reconocer, tienes que ser parte.
SR: ¿En qué fecha empezás con el programa?
Mery: En el 2022.
SR: ¿Cuáles fueron las bandas uruguayas que pasaste al principio?
Mery: Creo que fue La Sangre De Verónika porque ya conocía al Valde. Hubo una combinación entre Uruguay y Argentina, porque muchas bandas de Argentina también nos empezaron a seguir por La Descarga. Pasa algo bien curioso, porque estos dos amigos hacen un buen programa, son bien simpáticos, yo todo el tiempo me moría de risa con ese humor nato de Uruguay, que es como que te avientan bromas y de repente tienen ese sarcasmo que es simpático. Yo jalaba muchos amigos de México, Guadalajara, que los escuchaban por el fútbol. Yo les decía: “Chicos, ¿por qué no se lo toman más en serio? O sea, yo veo que no le sacan un provecho, por ejemplo, a las redes. Si me permiten darles algunas ideas…”, y empezamos a mover. De 200 seguidores logramos casi los 2.000. Y me decían que yo era media Descarga, y entonces tenía que ser parte de su locura, ser como una socia. Entonces yo me empecé a involucrar con ellos en el sentido de las redes. Ahí hubo bandas de Argentina que les empezaron a escribir porque querían estar en el programa. También había unos managers de Uruguay, como Nico Depauli que traía a Borgia, que fue de las primeras bandas que también habíamos sacado en el programa. Y Me Echó La Burra, también. En el certamen Undertalent de Pedimos Perdón Radio, comenzaron a tomar entrevistadores de varias partes del mundo y me invitaron a mí. Nos meten a un chat donde estaban varios periodistas, conductores verdaderos, y yo me preguntaba “¿qué hago aquí?, pero bueno… (risas). De repente me mandan toda una lista para que escogiera bandas para entrevistar y de qué país, porque había de todas partes del mundo. Como hablo algo de italiano, podía agarrar a las italianas, aparte de las de Uruguay y de Argentina. Ahí leí Me Echó La Burra y me empecé a reír. ¡Qué nombre! Y una periodista de Argentina se ofendió porque pensó que me estaba burlando de la música que ellos hacían. Estaba Ingrig y me empezó a defender. Me sentí apoyada por varios, como otro amigo argentino, Isao, y otros dos. Yo dije que ni los conocía y que no había escuchado su música, pero ya me metieron curiosidad de qué trata, porque el nombre está chistoso. Y les dije que debería tener algún significado por país. Me pongo a investigar qué significa y ya leí que era como un lunfardo: si ya estás muy cansada y no quieres hacer nada, dices “se me echó la burra”, como “hasta aquí llegué”. Le escribí a la banda y curiosamente Javi fue el que me responde y me explicó el significado. Y le digo: “Oye, mándame tu música”, pero ya para esto yo los empecé a escuchar en Spotify. Antes de eso también recuerdo que el Tuerto, un amigo en común, siempre me decía que tenía una banda de punk rock que debería entrevistar de su amigo Javier. Yo no los ubicaba hasta esa pelea, entonces los empiezo a escuchar y me gusta la banda, así que los anoté para entrevistarlos. Del Undertalent fue que agarré varias bandas de Uruguay. En el programa también pasamos a Buitres, Peyote, Bufón, Mandala, Graffolitas, todos los conocidos.

SR: ¿Y cómo se da el encuentro entre uds. dos más allá de la entrevista?
Mery: Yo tenía amigos acá en Uruguay y estaba planeando hacer un viaje de arquitectura y de radio: Uruguay, Chile, Argentina y Brasil. Me daba risa, porque teníamos varios amigos en común, pero había uno en especial que decía como que tendríamos que estar más cerca.
Javier: Hubo mucha gente que escuchó la nota, y según ella dice, estuvo bien en audiencia. Mucha gente le decía a ella que había onda entre nosotros. Pero para mí había sido una nota y ya está, murió por ahí. Una amiga que es argentina que escuchó la nota me dijo que le quería mandar un mensaje a ella y se lo mandó a través de mí y después quedamos como conectados.
Mery: Como yo tenía que venir a Uruguay ya nos conocimos y conocí a otros colegas con los que hacíamos radio y que sólo por internet nos hablábamos. Hicimos una reunión de radio y juntamos a todos. Éramos periodistas y músicos también, y ya hubo como esa conexión, pues nos conocimos en persona y ya empezamos ahora sí a trabajar también juntos. Ya después nos hicimos pareja.
Javier: Empezamos a hablar tanto que nos hicimos una amistad divina.
Mery: Sí, no sólo con él sino también con estos dos amigos.
Javier: Ah, eso recién me entero; me voy a tener que retirar (risas),
Mery: Era porque teníamos ese chat de producción y era diario. Yo le decía que me sentía como que era parte de Uruguay, porque creo que hablo más con los de Uruguay que con los de México, que hablamos cosas de arquitectura y de trabajo, con más seriedad. Sientes esa atracción de hablar con otras bandas de otros países. Yo veía mucho talento acá; es increíble todo lo que escriben, lo que hacen. Aparte que siempre se me ha hecho como una admiración del músico que escribe, que toca. Escuchas la música y dices qué increíble lo que pueden crear y generar, que te da un poco de tú querer hacerlo y tener esa habilidad de escribir y componer.
Javier: Se volvió muy fanática del Uruguay a través de todo eso. Ella ve banderas y se enloquece.
Mery: Es un país que me encanta, que siempre me ha gustado la gente que he conocido, que es gente muy linda. Con gente de otros países me ha pasado que quieren difusión y yo les abro las puertas de mi programa y también los pongo en contacto con amigos que tienen programas alrededor del mundo. He tenido casos en que te quieren imponer cosas o manejar hasta los días en que puede salir la nota.
Javier: Contale la del que le estaba cobrando a la banda por aparecer en el medio de ella.
Mery: Era un chileno que era un promotor y que quería darle difusión a varias bandas y me preguntó si no tendría contactos de otras radios. Me cayó muy bien porque era muy amable, pero no sabía que estaba lucrando con el trabajo de uno. Llegó a mí por medio de León, un amigo de Ecuador que hace radio. Hicimos la entrevista con esta primera banda, que les había gustado mucho, y el promotor me pregunta si me podía mandar otras dos bandas. La primera banda iba a hacer una gira y empezaron a hacer videos y cosas y metían el logo nuestro. Estaba bien padre, porque nos tomaban en cuenta y nos hacían conocer un poquito el programa. Cuando le mando la lista de radios amigas a este promotor, contacta a Ruben de Chupando La Cuchara, otro programa de radio en Salinas. Ruben le propone un intercambio de bandas, él mandaba una de acá y el promotor una de allá.
Javier: Ruben le manda una banda y el promotor chileno le quiere cobrar a la banda, entonces la banda se quejó con Ruben.
Mery: El promotor había dicho que el presupuesto era para tener promoción en esa radio en Chile, que era un dineral. La banda se quejó con Ruben, porque si les cobraba, ya no les interesaba.
Javier: Entonces Ruben llama a Mery.
Mery: Yo hago esos intercambios, pero nunca cobro nada. Me ha llegado gente que me pregunta cuánto les cobro para hacerles una entrevista, pero yo lo hago gratis. A Ruben le resultó raro y me llama.
Javier: A la banda chilena que Mery y Ruben entrevistaron, el promotor ya le había cobrado su comisión. O sea, los hacía trabajar gratis a los medios y le cobraba a la banda por conectarlos con ellos.
Mery: La banda de Uruguay le preguntó qué tanto alcance iban a tener para ver si valía la pena. Pero si salía tanto dinero, no estaban para andar pagando por entrevistas. Cuando Ruben me dice eso, yo la verdad que sí me moleste muchísimo porque me sentí utilizada. Entonces le marco a León y él tampoco estaba enterado. León llevaba varias bandas, y le digo: “Leo, estamos trabajando gratis para una persona que lucra con nuestro trabajo”.
Javier: Esas bandas se podían haber contactado con nosotros y lo hacíamos gratis.
Mery: Cuando hablé con el promotor, le dije: “¿Sabes qué me molesta? Yo entiendo que los promotores cobran porque es su trabajo. Lo que me molesta es que no seas honesto desde un inicio, porque me hubieras dicho “voy a lucrar con esto, ¿cuánto me cobras por la entrevista?, o te doy una pequeña comisión”. A lo mejor te la acepto o no. A lo mejor te digo que no me interesa, que lo voy a hacer así de onda o a lo mejor sí te lo acepto. No sé, capaz que no porque no me gusta eso. Pero que seas honesto, no que nos estés utilizando y te hiciste tu trabajo, cobraste, y nosotros acá te estamos entrevistando bandas”.
Javier: Nosotros no cobramos nada por la nota. La idea siempre de hacer el Shot fue apoyar al under. Después nos fuimos un poquito más queriendo hacer otras notas por gusto.
Mery: Nuestra banda de producción y de este medio es también un poco darse el gusto de que nos permite poder llegar a bandas que admiramos, que probablemente nos da la oportunidad de entrevistar y lo hacemos por gusto. Por ejemplo en tu caso, yo siempre decía: Oye, es Sólo Rock. Siempre me habían hablado muy bien de ti y me daba pena escribirte.
Javier: Era entrevistar al entrevistador (risas).

SR: Yo me sentí muy honrado por la entrevista y lo agradezco muchísimo, y la verdad que al ser internacional, era de prestigio para mí, también.
Mery: Quizás tú ni sabes el alcance que tienes, de toda la gente que te conoce y que habla de ti. Admiro tu trabajo, me gusta lo que haces y cómo haces las entrevistas. También me pasó con Gabriel Brikman y Leo Peirano, que yo decía “no manches”. Y también con Santullo y Molotov, que yo sabía que les gusta mucho Uruguay. Sobre todo Micky, uno de los fundadores de Molotov y al que se le ocurrió el nombre, entonces yo quería entrevistarlo a él, y al Randy también o al que sea. Pero siempre se me ha hecho simpático el Micky, muy desmadroso. Lo he visto en vivo en conciertos, en entrevistas, en conferencias, y pensaba “qué genial será que un día yo tenga la oportunidad de entrevistarlo”. Yo sé que son un desmadre, pero capaz que me decía que sí. Le escribí: No te quiero estar como molestando ni haciendo la barba, en realidad me interesa hacerte una entrevista y no estarte molestando todo el tiempo. Le escribí un mail larguísimo, un pergamino explicando cómo era para ver qué decía. Me sorprendió muchísimo, hasta le dejé mi número.
Javier: Otra cosa increíble es que buscando a Eskorbuto y a Pako Galán que es imposible contactarlo, le hizo la entrevista a la disquera, que le habló de Eskorbuto. El tema es que esa nota llegó a Pako Galán y le escribió a Mery.
Mery: Me manda un mensaje y me dice: “Dile a ese ratero que cómo le fue en la demanda que le hizo Eskorbuto”. Como no sabía, le digo a Javi: ¿Será un fan? Pero me empezó a tirar mucha información muy cerrada que poquita gente conoce. Me acuerdo que dije: Oye, hay que preguntarle al del sello, a Crisóstomo, si habían pasado algunas cosas de las anécdotas que nos había contado. Él empezó a tirarle mala onda al sello y que era un ratero, entonces le pregunté si no quería salir en el programa, o sea, hay derecho a réplica. Le pregunté: “¿Quién eres?, un fan, algún amigo cercano a los de Eskorbuto, por qué sabes tanto?”. “¿Y quién crees que soy”. “Y yo qué sé; ¿un fan?”. Y me dice: “Buto Eskorbuto”, que es como un seudónimo. Luego investigamos y me dijeron era el batero de Eskorbuto, el único que está vivo. Yo sé que nunca se entrevista, pero de todas formas le tiraba a ver si quería venir a hacer una. “No me gusta. Cuando vengan a España la hacemos en vivo y toco con Me Echó La Burra”. Pero nos empezamos a hacer como que muy amigos; él me daba información de cosas que habían pasado, me mandó su nueva música. Ahora él se mueve como Pako Eskorbuto y contrata algún bajista, porque él canta y toca la batería o hace un montón de cosas. Y después hablamos con la última voz de Eskorbuto, Sergio Kalaña, que también hicimos una amistad hasta con la esposa. Lo padrísimo de la radio y de estos medios es justamente que admiras a la gente que te toca entrevistar, y después con algunos haces amistades y se queda eso y es muy lindo.
Javier: Conocés el lado humano del artista.
Mery: Yo digo mi mundo es como dos: la arquitectura con mi profesión que esto es lo que me deja dinero para vivir, y la otra parte que es el rock, que me encanta estar involucrada.
Javier: Algo que aprendí mucho con ella es que nos ha tocado entrevistar gente que viene muy cagada, asustada, o gente que está zarpada que te hace de goma la nota.
Mery: Para empezar nos sentimos agradecidos que las bandas busquen nuestro programa, y lo que siempre decimos con Javi, que está padre abrir el espacio a todos. Pero también está lindo que nosotros digamos que dos bandas, por lo menos, las vamos a ir a buscarlas porque queremos que estén acá; o sea, no solamente el 100% de todas las bandas que nos escriben.
SR: ¿Qué equipo tenés que te apoya en toda esta cruzada con Un Shot De Mery Rock?
Mery: Principalmente, Javi, que entre él y yo armamos todo: a quién vamos a entrevistar, cómo lo vamos a hacer, la publicidad, afiches. En La Descarga, digamos la radio madre, somos tres los principales: Nico Riff, Alfredo Jurado y yo, y ahora ya está Pablo Suárez, de Ruta Hostil, que acaba de entrar. Nico y Alfredo son los fundadores, yo entro después.
Javier: Le decían la jefa de Yucatán (risas).
Mery: Yo les decía que no fueran tan exagerados. Ellos entre broma y broma hacen un programa que a mí me encanta, yo me volví su fan. Cuando hicieron su primera transmisión con la propia señal, me dicen si no quería ser la madrina de la radio y que me presentaban ese día. Yo estaba alucinada, era un honor. Después me di cuenta que habían hecho madrinas a un montón de mujeres, que no iba a ser la única, resulta que éramos un montón (risas). Pero yo me lo tomo en serio, armando y poniéndole orden a la radio. Entonces ellos me decían: “Ya llegó la jefa a poner orden” (risas).
Javier: Básicamente, somos nosotros dos y los de La Descarga. Alfredo le dijo cómo hacer que para que ella saliera al aire desde México.
Mery: Primero con la columna y después con el programa. Me decían: “La gente te anda pidiendo, deberías tener tu programa. Tú eres parte de nosotros, es como si somos una sociedad, una empresa, y vamos a ser nosotros tres los encargados. Tú desde México y cuando vengas a Uruguay, hacemos cosas en Uruguay. Pero hay forma de hacer el en vivo desde México. Para que te conectes al servidor armamos todo y te digo cómo y te estudias los tutoriales”. Me puse a investigar muchas cosas por mi cuenta a ver cómo iba a ser eso técnicamente. También lo invitaron a Javi a tener un programa, pero no quiso, así que empezamos con él con las ideas y a ver quién de los dos se iba a encargar de las partes. Hicimos hasta un chat de producción donde hablamos cosas de trabajo, de la radio. Yo siento como mi segunda casa La Descarga.
Javier: Hay una cosa del equipo que está impresionante, que es cómo es que se hace la magia, porque yo les preguntaba cómo hacen para sacar al aire. Desde el celular con el micrófono sacan al invitado. Ella hace el programa en México y yo la chequeo y le mando mensaje. Tuvimos que ingresar otro celular para que sea sólo de producción y avisarle que estaba saliendo bien, monitoreando desde Uruguay. Es increíble, y aparte cómo lo fuimos solucionando, teniendo que dar vueltas, también.
Mery: Cuando me había lanzado solita, el apoyo eran ellos, Alfredo y Nico. Y yo con ellos, porque cada jueves siempre los estoy monitoreando. También tenemos eso de La Descarga Móvil. Nos llevamos la computadora a un bar y estamos ahí entrevistando, haciendo radio.
Javier: Ella es muy profesional. Le han pasado mil cosas y es un momento tenso hasta que se arma el programa y sale al aire.
Mery: Si yo invito a las bandas, me comprometo a hacer la programación. A veces es difícil porque podemos agarrar época de huracanes, como nos pasó hace poco y se corta la luz y no podemos hacer el programa. Ahora estoy dejando programado en un servidor en Argentina para asegurarnos que no nos afecten los huracanes. En La Descarga hacemos de todo, aparte del Shot, andamos ahí en lo que podamos ayudar. Es una forma que nos ha mantenido unidos para crecer un poquito como radio. Ellos son como mi familia, de esas que uno elige. No somos de sangre, pero los elegí de hermanos y se ha hecho como esa confianza de decirnos todo.

SR: ¿Cuáles son los planes de futuro para el Shot?
Javier: Seguir creciendo. Para el futuro hay que rever cosas que no nos gustaron para no volver a repetirlas.
Mery: Por ejemplo, lo de la temporada de huracanes, donde vamos a hacer los programas grabados.
Javier: Tampoco nos manejamos más con promotores tipo como ese chileno.
Mery: Te encuentras con gente muy linda que es promotora, como el Valde o Nico Depauli, que es gente que mueve bandas y te manda el material. De los que hacen bien su trabajo, quizás son 5 en 100. Además hay bandas súper groseras como si fueran súper rock star. Y hay bandas que nosotros sentimos bonito que se tomaron el tiempo de escribirnos, de querer salir en el programa y que lo valoran, contra estas bandas que nos escribe un promotor al que le están pagando por tú meterlas donde sea. Eso no me gusta porque está lucrando con mi trabajo y encima estos groseros que se sienten rock star que no me interesan. Aprendimos mucho con prueba y error, con experiencias que después dices “que no me vuelva a pasar”. El plan es seguir haciendo entrevistas, difusiones y programas en vivo. A lo mejor ahora vamos a meter una sección de humor o algo así con el Javi, que es medio creativo. También es seguir un poco ahí, medio creciendo con más entrevistas de otros países que nos han quedado pendientes, y seguir las bandas que nos gustan mucho y que ojalá quieran estar en el programa.
Ariel Scarpa

