Un Rockuerdo Para Leo Bonzo

Esta serie de artículos está dedicada a músicos de rock nacional que ya no están entre nosotros. En esta oportunidad nos referiremos a Leo Bonzo, guitarrista de Los Seres Vivientes en su última etapa. El artículo está compuesto de una pequeña biografía y una parte fundamental: gente del ambiente del rock cercana a Leo que contribuyeron especialmente para este artículo respondiendo seis preguntas. Para el Rockuerdo de Leo, contamos con el aporte de Christian Cadenas (Los Seres Vivientes, Electromatics), Leonardo Viana (Rojo Tres, Ruido Salvaje), Fabián Curbelo (Curbelo y Los Mutantes), Daniel Araújo (Los Extraños, Plástico 7), Álvaro García (Y Sigue Siendo Rock Uruguayo – La Caverna Fm 90.7 Salinas), Ariel Soares De Lima (Cadáveres Ilustres, Outsiders) y Bruno Rodríguez (primo, Los Seres Vivientes). También participó Gastón Libonatti, primo de Leo, aportando valiosos datos.

Leonardo Gastón Fernández, conocido como Leo Bonzo, nació el 21 de setiembre de 1981 en Montevideo. En su último período musical, fue el guitarrista de Los Seres Vivientes, importante banda de Minas, Departamento de Lavalleja, Uruguay, formada en 2017. La octava canción del disco de Los Estómagos, Tango Que Me Hiciste Mal, de 1985, se llama “Los seres vivientes” y de allí toman el nombre como forma de tributar y homenajear a quienes abrieron el camino. Pero Leo fue mucho más que el guitarrista de la banda, integrándose con otros músicos de rock y dejando su huella musical y humana en quienes lo conocieron.

En lo personal, pude ver a Los Seres Vivientes en vivo y conocer a Leo en una entrevista que le realizamos en abril de 2019. Por un lado, la banda me gustó mucho cómo sonaba y la energía que transmitía; por el otro, Leo me dejó una excelente impresión. Es más, luego de la entrevista intercambiábamos mensajes donde él me iba mostrando sus nuevas canciones y manteníamos el contacto.

Sobre sus inicios en la música, nos comentaba en la entrevista: “A mí siempre me gustó la batería, y en la primera banda que estuve se necesitaba un bajista, y yo tenía un bajo en casa y no tenía batería. Se llamaba Bonzos, obviamente homenaje al tema de Ramones “Bonzo goes to Bitburg”. Ahí fue que nos pusimos el apellido Bonzo, y de ahí salió mi apodo. Después de eso ensayé con Luis Morantes y entré en Diasepunk, rellenando agujeros porque le faltaba baterista”. “Después de que se terminó Diasepunk volví a la batería con una persona de Minas en una banda que se mantiene activa. Después de que se terminó eso, fue mi primera incursión en la guitarra. Conocí a una banda de Minas que se llamaba Los Wilson, que el cantante (Christian Cadenas) es el actual de Los Seres Vivientes, que me invitó a cantar”. “Cuando se terminó Los Wilson, el cantante y yo quisimos seguir juntos porque teníamos muchísimas canciones que no se habían podido grabar, y bueno, acá está, Los Seres Vivientes”.

Gastón Libonatti, por su parte, nos aporta valiosos concepto sobre Leo. Por ejemplo, su afición al cine: “Aparte del amor por la música que compartíamos, teníamos en común la pasión por Nacional, y también éramos de la generación con la cabeza quemada (en el mejor de los sentidos) por Los Simpson… De esos que nos «comunicábamos» entre nosotros con frases de capítulos que nos sabíamos a la perfección. Muy cinéfilo. Aparte de gustarle mucho el cine, era de esos detallistas que te marcaba errores de edición y/o de continuidad en las películas (algo que también hago… ya no recuerdo si por cosa mía, o cosas que se me pegaron de él)”. También nos cuenta de otros intereses culturales en común y que compartían: “Leía mucho. Iba a la Casa de la Cultura, acá en Minas, y sacaba libros de la biblioteca con bastante asiduidad. Filosofábamos mucho entre nosotros, el 90% de las veces con algún trago arriba y unos punk rock sonando de fondo. Muy interesado en la historia, a punto tal que terminó el liceo (yendo al nocturno) con la idea de hacer un profesorado de historia, cosa que lamentablemente no pudo hacer”.

Aparte del veganismo que Gastón nos cuenta que profesaba hacía tiempo, “sentía esa «cosa» por los animales. No te mataba ni un cascarudo”. Al respecto, agrega: “Era un loco muy fiel a sus principios. Nunca lo agarrabas mal parado. Para todo lo que hacía, tenía sus razones. Nada lo hacía «porque sí», por modita. Por ejemplo, cuando optó por un estilo de vida vegano, vino y me comentó que era vegano por «esto, esto, esto y aquello». Habremos estado hablando alrededor de 1 hora… sólo de eso, dándome sus argumentos”. “En su forma de pensar en las cuestiones políticas, sociales, de ecología (como utilizar elementos reciclables, por ejemplo), etc, etc… coincidía lo que hacía con lo que pensaba. Me parece algo notable, más que nada hoy en día, que vivimos en este mundo de «hablemos sin saber». Muy, pero muy solidario, también”.

La impresión general que transmitía Leo era la de un ser muy querible, indudablemente. La cercanía de Gastón como primo y amigo, hecha más luces sobre la personalidad de Leo. “Yo era un niño, y en vacaciones de verano sabía que «tal día» venía Leo, y yo tiraba chilenas. Pese a la diferencia de edad, siempre tuvimos una química. No sé porqué”. Obviamente, la influencia musical fue parte de esta historia entre primos: “Fue el que me atornilló en la cabeza a los Ramones. Ya con 7, 8 años, me hacía escuchar Ramones y otras cosas… Eso hizo que de más grande, cuando empecé a escuchar música por mi cuenta, arranqué con los Ramones, y pensaba: «Pero yo conozco esto…», y claro… era el otro enfermo que me había comido la cabeza años atrás, y estaba ahí, en el subconciente, ¡jaja! En ese sentido, fue mi primer héroe, porque fue la primera persona cercana a mí, que tenía una banda. Era mi sueño de preadolescente, ¡y este hijo de puta lo había hecho!”.

El vínculo familiar también fue fuerte y Gastón rescata recuerdos de ese pasado teñido de amistad y cariño: “No hay foto de vacaciones de verano que no estemos juntos. O porque yo iba para Montevideo con mi vieja y nos quedábamos días en su casa, o porque venía él y estaba con nosotros en Minas, en el campo, en la playa… Era una sanguijuela, ¡jaja!”. “Ya de grande, vivió en mi casa mucho tiempo, en varias etapas. Supongo que porque sabía que podía contar con nosotros si la cosa estaba complicada en Montevideo, por el motivo que fuera”. Hay otro aspecto importante que Gastón no deja de destacar: “Lo que sí resalto, es que era un padrazo. Ramona era todo. La llevaba a todos lados. Adonde podía y como podía. Siempre quiso que Ramona tuviera presente a la familia y la llevaba a la casa de nuestros tíos, abuelos, para que no perdiera «eso». Era el padre que le hacía cuentitos a su hija. Hechos por él. A hoja, hilo… El que juntaba todos los dibujos de su hija en una carpeta (que tengo guardada en algún lugar). Miraban películas y dibujos juntos, y veías que era un ritual que disfrutaban los dos a más no poder. El padre que hizo unos covers de unos temas de películas animadas que le gustaban mucho a Ramona, y que grabaron juntos. No te puedo explicar el amor que se tenían”.

Leo Bonzo fallece el 9 de mayo de 2022 causando un gran impacto en sus amigos, familiares y allegados, y dejando un hueco que no se llenará de ninguna manera.

Veamos los comentarios de los convocados para la ocasión para conocer aún más a Leo.

CONOCIENDO A LEO

Christian: A Leo lo conocí en el verano de 2007. Ese verano en Minas se hizo un evento, una especie de concurso de bandas y esa noche se presentaba una banda, Los Ramiros, banda que más adelante sería The Moors. Esa noche quedé impactado, lo vi cantar al Bonzo como a pocos había visto (tenía 13 años). Quise saber quién era, cómo se llamaba; por suerte el bajista era conocido y por intermedio de él llego a los discos de Diasepunk (banda en la que el Bonzo cantaba). No te puedo explicar lo que fue para mí escuchar esos discos en ese momento, fue como encontrar a Los Ramones uruguayos (banda que muchos años después tuve la suerte de que me invitaran para una reunión que lamentablemente no sucedió, pero por tres meses me sentí un Diase). Desde ese momento mi ídolo se llamaba Leo Bonzo; desde ahí lo seguí en toda su carrera, era raro pero escucharlo me tranquilizaba. Lo seguí con The Moors, donde escribió temas que quedaron marcados, “La humanidad”, “Zombie”, “Soy una máquina”… por nombrar algunos. Cada vez componía mejor. Después, por esas cosas mágicas de la vida, Leo se va a vivir a Minas y yo ese mismo año vuelvo a Minas también, donde nos empezamos a conocer mejor. Estuvimos haciendo el liceo nocturno un tiempo también, y ahí fue como una máquina que no paró. Después él forma parte de Los Wilson, mi primer banda y única hasta ese momento, y ahí por primera vez empezamos a tocar, a componer juntos, a conocernos realmente y cada vez más. Creamos Los Seres Vivientes y eso fue un sueño, estaba creando una banda con la persona que fue mi ídolo por muchos años y ahora un amigo. Fue increíble y así fue que terminamos siendo los amigos que fuimos, un hermano como lo considero.

Leonardo: A Leo lo conocí en 2003, por medio de mis compañeros de banda en ese momento (Anestesiados), Ariel Soares de Lima y Fabián Curbelo.

Bruno: Lo conocí desde mi primer día de vida, ya que éramos primos. Si bien cuando yo era niño lo veía poco porque yo vivía en Minas y él en Montevideo, cuando finalmente se mudó para Minas yo tenía 13 años aproximadamente, y ese fue el momento en que yo siento que me apadrinó. Entre muchas cosas, me enseñó a «Ramonear» en la viola, y mi vida cambió para siempre.

Daniel: Conocí a Leo, no recuerdo bien el año, puede ser el 2003-04. En esa época él era el batero de Diasepunk… el año puede estar errado; épocas muy locas. Creo que la primera vez que lo vi fue en una fecha que Diasepunk compartió con La Sangre de Veronika. Con mi grupo de amigos de Toledo, en esa época siempre íbamos a ver a La Sangre y nos re colgamos con Diasepunk. En esa época las bandas de estilo ramonero estaban al tope y la Diase era la que más nos gustaba, siendo todos fanáticos de Los Ramones. Con el pasar de los toques, de las noches, entablamos una amistad de esas que no hablás todos los días, pero cuando te ves te fundís en un abrazo, la charla fluye y la cerveza también.

Álvaro: A Leo lo conocí en el verano de 2018 en una nota para Y Sigue… en La Caverna FM en Salinas, que él aceptó inmediatamente sin ningún problema. Dijo: “Voy tarde el día”, y ese día fue y ahí tuve el placer de conocerlo. Tuvimos la oportunidad de charlar largo y tendido con él de toda su historia, que ya en aquella época hacía tiempo que venía tocando. La verdad que fue una gran tarde cuando nos visitó.

Ariel: A Leo y a su novia de entonces, Patricia, los conocí a través de la música, por supuesto. Hace mucho, asumo que sería 1999/2000. En ese entonces tocaba en Oscura Juventud. Creo que habían escuchado a la banda por medio de Agítese Antes De Oir (Lorena Bello, SODRE AM). Vienen a un toque y desde entonces fue el inicio de una relación muy cercana. Siempre estaban.

Fabián: Conocí a Leo Bonzo a finales de los ’90, si mal no recuerdo por el ’99 en el pub Perdidos. Esa noche tocábamos con Oscura Juventud. Él estaba ahí observando con su novia (Patricia), y cuando terminamos se apersonó con su novia y ella fue quien nos dijo que Leo había quedado encantado con la banda. Ahí nos acercamos todos y lo saludamos. Al tiempo nos seguía en cada toque y empezó a ir a los ensayos. Siempre me decía que ver Oscura Juventud aquella vez le despertó la inquietud de ser músico. Muchos años más tarde, en el año 2020, versionó una de aquellas canciones como solista y subió esa versión a YouTube.

LEO COMO PERSONA

Daniel: El Bonzo, como lo conocíamos nosotros, era un tipo entrañable, con una sensibilidad hermosa, de esos seres que son demasiado para el mundo de mierda en el que vivimos.

Álvaro: Siempre lo definí como una gran persona, humilde, sencillo, directo. Así como él hacía su música, como era Leo, era igual, directo, sencillo, humilde, y eso es lo mejor que uno puede rescatar en alguien.

Fabián: Leo era un tipo querible por su forma de ser, un tipo sin maldad, soñador, buscavidas y quizás en su faceta más desconocida (la de padre), un tipo muy cercano y siempre preocupado por su hija. Una persona respetuosa (jamás, nunca lo escuché hablar mal de nadie, algo tan común en el ambiente del rock). Tenía también su carácter, de pocas pulgas, cuando la ocasión lo ameritaba.

Ariel: Es difícil definir a una persona. Yo conocí a Leo de chico aún. No el de los últimos tiempos. Tuvimos muchos encuentros en los que pudimos hablar lejos del ruido y la noche. Leo era un apasionado del rock. En su vida personal había mucho conflicto ya desde entonces. Se notaba que luchaba con cosas que lo desafiaban internamente todo el tiempo. Él agradecía a los Ramones por haberlo quitado de tanta inestabilidad. Fan acérrimo como pocos. En ese entonces y con la diferencia de edad, me tocó varias veces -humildemente- ser el del consejo, de motivarlo en lo que aún titubeaba.

Leonardo: Bonzo era de esas personas que da gusto conocer. Ramonero de ley. Uno de los tipos más bondadoso que conocí en el ambiente del rock uruguayo. Siempre dispuesto a dar una mano en lo que fuera necesario. Siempre con ganas de organizar cosas, componer… Siempre estaba haciendo algo por la música.

Bruno: Una persona extraordinaria. Punkie de pura cepa, con una calidad humana que te hacía amarlo y querer compartir tu vida con él. Detrás de cada pequeña o gran acción que llevara a cabo, él depositaba una gran pasión que te contagiaba mucho. No había nada realmente superfluo en su vida, todo tenía un porqué, detalladamente justificado. También era una persona que cuestionaba mucho todo lo que lo rodeaba y te hacía cuestionarte a vos mismo, pero en el buen sentido. Te hacía encontrarte, o al menos que te plantearas ciertas dudas hasta de las cosas más simples. Una cualidad muy destacable es que era muy instruido y culto. Se podía sentar a hablar profundamente de cualquier temática y te sorprendía con el conocimiento que manejaba.

Christian: El Bonzo fue el rockero más real que conocí, nunca nada para aparentar, como dijo Fabián Curbelo una vez: “Leo fue un rocker de estirpe”, jamás mostró ser alguien que no fuera. El falso no iba con él; o lo querías o lo amabas, pero así era y fuera cual fuera tu opinión, no iba a cambiar. Una personalidad con convicciones muy fuertes, a veces muy duro hasta con él mismo y eso es lo que lo hacía tan especial. Muy informado, inteligente; todo lo que se informaba era para saber qué opinión o qué decisión tener sobre eso. Cuando se proponía algo, iba hasta lo último. A veces cuando todos veían blanco, él veía negro, pero después te dabas cuenta que tenía razón. Una persona muy sensible también, que guardaba mucho para adentro, un amante de lo pasado (la música, el cine, incluso el estilo de vida). El mundo de hoy lo irritaba bastante; si se quiere, un romántico de este siglo. Pero sobre todo, un gran padre, era todo su mundo, donde no necesitaba más nada, donde se sentía a pleno tratando de dar un mundo mejor para su hija. Me eduqué mucho con él, me hizo ver el mundo de otra manera en muchas cosas, me permitió ver otro Leo que no conocía, más profundo. Un luchador, muy hermético, pero que siempre de una forma u otra, seguía adelante, «Y si hoy me toca volver a caer, mañana estaré de pie», como decía en su canción (no fue un secreto), o «cuando vuelva a caer, desde abajo me voy a reír», como decía el tema de Diase… Lo que se dice, un verdadero punk.

LEO COMO MÚSICO

Ariel: Un apasionado. Sé que en los últimos años se grababa mucho. Volvimos a conectarnos después de mucho tiempo y me pasó algunas maquetas después de que empezó a generar, a participar en bandas, etc. Creo que Leo nunca dejó; un entusiasta que tomaba instrumentos con descaro de no saber un ápice de cómo siquiera agarrarlos, y en un par de meses ya sabía manejarse con soltura en lo básico.

Fabián: Como músico no tiembla la boca para decir que Leo Bonzo encarnó el slogan punk de «hazlo tu mismo», porque se hizo músico escuchando a sus queridos Ramones, Los Estómagos, Traidores, viendo y tocando después en bandas. Desconozco la cantidad de bandas que integró; recuerdo a Bonzos, Diasepunk, Los Wilson, que luego fue Los Seres Vivientes… Amaba tanto la música que aprendió a tocar de ese modo. A mi modo de ver, un tipo brillante para no ser un músico académico y con una inspiración a flor de piel.

Leonardo: Un músico totalmente autodidacta, que pese a sus limitaciones (como tenemos todos), componía hermosas canciones. Cuando lo conocí era baterista, pero también tocaba bajo y guitarra. Era uno de esos «fuera de serie» que toca todos los instrumentos. Gran oído.

Bruno: El mejor músico que conocí. Su pasión era tan grande que fue completamente autodidacta y tocaba todos los instrumentos de una forma increíble, sumado a la versátil y hermosa voz que poseía. En la ejecución ramonera de los instrumentos, nunca vi a nadie a su nivel. Siempre lo bromeaba y le decía que tenía un motorcito en la muñeca derecha. En el escenario lo dejaba todo y sus movimientos eran una combinación de un poco de todos los Ramones. Fuera de los escenarios, era un artista súper prolífico. En todos los ensayos presentaba alguna canción nueva, y si lo visitabas, estaba trabajando en alguna maqueta, seguro. Si tenías una letra, se la dabas y al otro día te hacía la música y listo, te sacaba un temazo. Era increíble. También era bastante inquieto, nunca estaba destinándole la energía a un solo proyecto, sino que siempre estaba buscando algo para grabar, ya sea una banda sonora como covers de alguna década en particular, todo en versión punk, por supuesto.

Christian: Como músico, tal vez muchos dirán «y sí, era el amigo». Pero dejando eso de lado, fue el mejor músico que vi hasta hoy día en nuestro ambiente del rock. Sus letras, música, esa marca registrada que sólo a él le vi. Tenía una creatividad tan abierta a la hora de componer, arreglos coros y esa calidad para darle cierre a las canciones que era increíble. Un autodidacta y multi instrumentista, los discos grabados como solista «Leo Bonzo» están todos tocados y grabados sólo por él. En algunas canciones le gustaba invitarnos a participar para algún arreglo o algunos coros, pero su vida era con música. Creo que tanto en Los Seres como en sus discos solista donde no sólo fue el ideólogo de todo, pudo mostrar su potencial libremente, expresar todo lo que tenía ganas de expresar libremente y nos mostró lo que realmente podía hacer; no tenía límites. Creo que Leo sufrió lo que han sufrido algunos músicos por haber nacido en la época equivocada y no tener el reconocimiento que realmente merecía. Sólo basta con escuchar alguna de sus canciones para darse cuenta. Al lado de él aprendí muchísimo no sólo en lo musical, sino cómo relacionarse dentro de una banda. Él era punk, pero «las cosas se hacen bien o no se hacen» me dijo una vez, y entendí lo que significa la música para él. No quería perder tiempo o sólo sentarse en un garage a tocar y beber, sino que era su combustible. Él se levantaba y se acostaba respirando música, y esto me lo dijo el Luichi, guitarra de Diasepunk: «Creo que él sentía que gritaba y nadie lo escuchaba». Pero notas como ésta muestran cuánto repercutió él como músico en nuestro rock uruguayo y cuánta gente lo apreciaba realmente y cuánto apreciaban su arte.

Daniel: Como músico era polifacético, en la batería, la guitarra, el bajo y en la voz. Sus canciones siempre fueron una mezcla entre la simpleza de los Ramones y la oscuridad de los años ’80 del rock post dictadura en Uruguay. Una mente inquieta y creativa.

SU APORTE AL ROCK

Daniel: Su aporte, la frescura, un impulso joven dentro del vetusto rock nacional. Creo que aún no hemos dimensionado su persona. En el under dejó una marca y un recuerdo, su persona y sus canciones: “Todos somos uno de ellos”.

Christian: Creo que el Bonzo fue de esas personas que marcaron a muchos, pero no se lo reconoció de la misma forma. Fue defensor en dejarnos claro el mensaje de «hazlo tu mismo», de no esperar por nadie para hacer lo que quieras hacer. Dejó canciones propias y muchas interpretaciones de canciones clásicas que tienen fuertemente un sello propio y único. Uno escuchando un disco de Los Seres se da cuenta qué canciones están compuestas por él, tenía una marca registrada. En sus letras era muy verídico y eso hacía que muchos nos sintiéramos reflejados, o tener esa idea de sentir lo mismo pero no saber cómo decirlo, y él lo expresaba en dos o tres minutos de canción. Se sentía responsable en lo que hacía, no eran canciones que hablaran porque sí, tenían un mensaje, y logró lo que siempre se le exige al rock, que es eso de que tiene que decir algo, criticar o ser el estilo que hable y dé la cara, y él lo hizo. Era muy selectivo y eso hizo que cada canción tuviera el nivel que tiene, canciones de un rock real, un rock honesto consigo mismo sin nunca pisar lo comercial o hacer algo que no sentía como tal. Creo que lo más importante es que dejó canciones y discos para que hoy en día pueda venir algún adolescente que está descubriendo este mundo enorme en nuestro rock uruguayo y poder encontrarse con su música y pensar que se puede, que acá también es posible, como nos pasó a todos y a mí en este caso con él particularmente, porque finalmente creo que ese es el objetivo que tiene todo aquel que es artista, dejar algo para los demás, y así fue. Sería decir, más que nada, que Leo a lo largo del tiempo dejó muchos músicos que hoy en día, de una forma y otra, estamos en contacto o somos más cercanos gracias a él. Tenía mucha gente que lo quería y eso, sin darnos cuenta, iba uniéndonos al resto.

Fabián: Si hay algo que Leo dejó fue que muchos empezamos a mirar a la ciudad de Minas y a sus bandas con más atención, porque él invitaba bandas de la capital a tocar en Minas y generaba ese ida y vuelta tan necesario. El rock minuano ganó en visibilidad en el ambiente. Su manera de sentir y vivir el rock, de una manera pasional como pocas veces he visto, lo llevó a dejar un legado de canciones que considero algunas de ellas como imprescindibles (“Cada vez peor” o “Luna de Cuneo”), además de versionar una infinidad de canciones.

Leonardo: Dejó un montón de hermosas canciones, enseñó a muchos cómo es el estar dentro de una banda. La responsabilidad. Estaba un paso adelante del resto.

Álvaro: Leo era ese tipo de músicos que uno siempre quiere encontrarse en una banda a la hora de hacer rock and roll. Así lo podría definir, es más, lo defino así.

Bruno: En Minas, por ejemplo, siempre se preocupó de que el rock tuviera un lugar en cualquier evento cultural que se llevara a cabo, desde un tablado hasta un liceo. Todo era una oportunidad para darse a conocer y para compartir un tipo de música en lugares en los que había pocos adeptos y llegar tanto a adultos mayores, como a gurises de escuelas o liceos, que quizás pocas veces o nunca habían visto algo así en vivo. Y mediante eso, quién sabe, capaz que le picaba el bichito a alguno, ¡ja!

Ariel: Estuve mucho tiempo sin contacto con él, y justamente desde lo lejos puedo ver que su tenacidad, pasión y ganas son fiel reflejo de su persona y mejor aporte.

LAS ANÉCDOTAS

Daniel: Cuando empezamos a juntarnos en esas noches de cerveza y punk rock, la época del MSN, los cyber café, mi correo electrónico era edgardoramone@hotmail.com. A él siempre le causó gracia que mi segundo nombre sea Edgardo, pero desde esa noche para él siempre fui Oscardo. Pasaron los años y siempre me dijo igual. Él no tenía redes ni WhatsApp. Siempre hablamos por mensajes de texto; si no era por ahí era por correo. Esas cosas que hacían al Bonzo el BONZO.

Leonardo: La anécdota que más recuerdo, por lo llamativa, es cuando se enteró que yo había empezado a ensayar con Marcelo Lasso (enero 2019) en lo que después terminó siendo Rojo Tres (hasta ese momento, sin nombre y con un puñado de canciones). Me llamó para confirmar si era cierto y que nos quería en un show que estaba organizando en Minas el 6 de abril. ¡O sea! estaba invitando a un proyecto de banda que aún no sabía su futuro cuál iba a ser, a tocar en un show dentro de tres meses, ¡¡jajajaja!! ¡Una linda locura!

Christian: Anécdota o recuerdo que tengo muy grabado con mucho cariño fue el día que fuimos al Teatro de Verano a ver a Iggy Pop. Fue especial desde antes porque tiempo antes él llegó a mi casa y me dice: «¿Viste quién viene?», y me dice: «Tenemos que ir, no te lo podés perder», prácticamente como no dejándome opción, jaja. Y llegó el día de ir y fue increíble. En ese momento le pedimos a mi abuelo si nos llevaba hasta Montevideo (que muchas veces había cargado con nosotros en alguna otra ocasión y creo que ya le estaba gustando eso de salir a rockear con nosotros, jaja). Salimos en el Renault 12, Leo, Bruno (su primo, bajista de Los Seres), Gastón Libonatti (primo de Leo también, el quinto Ser Viviente) y yo. Hoy recuerdo más el viaje que el show de Iggy, pero fueron esas noches que parecían no terminar de pasar cosas. En la puerta del teatro le digo a Leo: «Che, ¿ese no es Renzo?», y efectivamente era el mismísimo Renzo Teflón entrando al show. El Bonzo fue sin pensarlo a saludarlo y a darle las gracias por todo (así era él), cuya conversación dio lugar a qué después quedaron en contacto muchas veces, de tal manera que Renzo estuvo a punto de producir el primer disco de Los Seres, pero lamentablemente el destino dijo que no. Sin dudas esa noche no fue una más.

Álvaro: Justamente cuando él va a visitarnos una de las tantas veces que fue a La Caverna, como contaba antes, iba a promocionar un toque en la Casa Encantada y a hablar de otras cosas también, pero sobre todo a promocionar ese toque. Cuando fuimos, bueno, resaltar el trato que tuvo Leo siempre con nosotros ahí preguntando si nos faltaba algo, si queríamos algo, si estábamos bien. Larga charla también. En distintos momentos nunca se olvidó de nosotros y eso es algo que por ahí hay que resaltar, porque no es tan habitual. Uno se va con un gustito dulce cuando es bien tratado, por supuesto, en cualquier lugar, y Leo esa noche lo hizo y eso habla también de lo buena persona que era.

Ariel: Varias madrugadas viendo shows de Ramones en VHS, sus primeros shows con Bonzos, etc.

Fabián: Habíamos grabado el primer EP de Curbelo y Los Mutantes (año 2020) y teníamos que subirlo a las plataformas, y como yo en ese momento no manejaba mucho el tema, hablé con Leo y rápidamente me dice: «Yo te lo subo, Fabi, mandame todo»… y así fue. Le envío todo el material y lo sube. Quise agradecerle el gesto y no aceptó ninguna retribución económica ni nada, sólo me dijo: «Me gustaría tener una remera de Oscura Juventud», así que mandé hacer la remera y se la envío por encomienda a Minas. Quedó encantado con el regalo; así era Leo.

Bruno: Teníamos toque con Los Seres Vivientes en Minas y había que promocionarlo de una forma punkie. Leo tenía los afiches, así que nos íbamos a encontrar en su casa para luego comprar algunas cajitas de vino y salir a hacer lo nuestro. Cuando llegué a su casa me dijo que lo íbamos a pegar con un engrudo casero, de esos que llevan agua y harina, y que él se había encargado de elaborar. Cuando destapamos el balde para revolverlo, nos abrazó un olor a muerto que casi nos hace vomitar ahí mismo. El engrudo llevaba días hecho y estaba bastante podrido, pero era el engrudo perfecto para una banda de punk, así que lo sacamos, compramos un vinito y comenzamos nuestro recorrido. Nos centramos en pegar muchos afiches en la zona céntrica, en las inmediaciones de la plaza principal y las zonas más concurridas. Lo bueno es que el engrudo cumplía su función y dejaba a los afiches bien pegaditos, pero emanaban un hedor putrefacto que te mataba y se sentía por todo el centro de Minas. Cuando empapelamos todas las paredes posibles, fuimos a comprar otro vino. En el camino vimos a varias personas con cara de asco cuando les pasábamos al lado. Ya no teníamos afiches pero aún cargábamos el balde con un resto de engrudo. Nuestra noche terminó con nosotros dos sentados en el cordón de la vereda tomando el vino, con el engrudo al lado. Este cordón que elegimos estaba enfrente a un bar concurrido por conchetos en el que sonaba muy fuerte algún tipo de cumbia, y al que, a juzgar por la cara de todo aquel que estaba afuera, le estaba llegando nuestro perfume de la noche. Una picardía, solamente, ¡ja!

UN MENSAJE PARA LEO

Christian: Debo decir que está pregunta no es nada fácil… Capaz que hace unos meses atrás hubieran sido preguntas, hoy si pudiera hacerlo serían mensajes de tranquilidad, de que todo está cuidado y que se le extraña como nunca. Pero ya nos volveremos a encontrar, a escuchar música y beber algún trago, y como escribió él en su canción, «Que seas feliz, amigo».

Álvaro: El mensaje que yo le podría mandar es: Leo, quedate tranquilo, que acá tu música, tu arte va a ir sonando y se te va a seguir escuchando y teniendo tus ideales y tu bandera en alto.

Leonardo: ¡¡¡Que difícil esto!!! Querido Leo, no sé lo que fue que te llevó a tomar esa decisión. Capaz que se podía solucionar. Falta gente como vos de este lado. Un placer haberte conocido.

Bruno: Te extraño todos los días, y doy lo que sea por verte cinco minutos más.

Daniel: Le diría que tenía razón, todos somos uno de ellos; que espero encontrara la paz que este mundo de mierda no le dio.

Ariel: Hey ho, let’s go.

Fabián: Me gustaría pedirle perdón por no haber descifrado esa mezcla de desencanto y desesperación que estaba viviendo en su querida Minas, porque estaba sin trabajo hacía meses y no lograba salir de ese terrible momento, defraudado con la repercusión del rock en Uruguay. En esos días hablamos mucho por mensajes SMS y mail (él no usaba WhatsApp) y creo que entre todos los que lo conocimos quizás pudimos intentar algo más. Quizás no hubiera servido de mucho, no lo sé; sé también que amigos que estaban día a día con él, lo intentaron… Y agradecerle que haya pasado por mi camino con su magia, con su don de buena gente, con su pasión por la música, que fue un enorme placer conocerlo y sin dudas es de las personas que uno jamás olvidará. Mientras tus canciones las sigamos escuchando, Leo, vos siempre vas a estar. ¡Salud donde quieras que estés!

Ariel Scarpa

https://www.youtube.com/@leobonzo8060

https://www.youtube.com/@losseresvivientes6802