Renzo: Última y Afinada Nota

Durante abril y mayo de este año llevé adelante, junto a Zapa Rivero por Radio El Aguantadero, “80/80, un programa con rockumento”. El mismo se centraba en una nota  periodística (cobertura de show, reseña de disco, entrevista, etc.) publicada en la prensa (oficial o alternativa) de los años ’80, la cual era el punto de partida de análisis, anécdotas, canciones e invitados. Cabe destacar que el documento era leído desde el formato físico original extraído de mi archivo. O sea, 35 años después, un artículo de prensa se transformaba en un programa de radio.

Los primeros días de marzo, el primero en enterarse del proyecto fue Renzo Teflón, quien ya estaba internado en el Hospital Español. Cuando le comenté la idea me dijo: “y después dicen que está todo inventado”. Aún con el grave problema de salud que lo aquejaba, quiso estar presente en la primera emisión del programa, para la cual utilizamos como disparador el encuentro de Alejandro Espina con Los Tontos, publicado en el número 36 del Día Pop. Es así como en la sala del hospital grabamos, lo que a la postre sería, su última entrevista.

Hugo: Vamos a centrarnos primero en la nota de Espina para después repasar tus inicios en la música. ¿Qué recordás de esa entrevista publicada en Día Pop?

Renzo: Fue realizada en 1987 por Alejandro Espina en el departamento gráfico del diario El Día, en el último piso, edificio donde ahora funciona Maroñas Entertainment, en 18 de Julio esquina Yaguarón.

Hugo: En ese entonces regresaban de una linda experiencia en Chile.

Renzo: Sí, de Chile volvimos muy entusiasmados, queda reflejado en esa entrevista. Habían publicado nuestro primer disco ahí con gran repercusión. La canción “Mi guatercló azul (ayer se me perdió)” la pasaban por todos lados. Llenamos el Teatro Providencia dos días, firmamos autógrafos, hasta nos reconocían en la calle. Fue tremendo!

Hugo: En la nota mencionás a Hernán Rojas, el productor chileno, ¿lo llegaste a conocer?

Renzo: Sí, es un tremendo ingeniero de grabación chileno, no muy conocido por acá, que grabó varios artistas internacionales, por ejemplo: el “Rumours” de Fleetwood Mac, Frank Zappa, Santana, Diamond, etc. Es el responsable del crecimiento del rock chileno. En nuestra estadía aproveché para recorrer varios estudios en Santiago, fui a Filmo Estudios donde hacían los doblajes de las películas extranjeras.

Hugo: ¿Te hubiera gustado haber grabado el segundo disco en Chile?

Renzo: Sí, claro. Sin dudas, el resultado hubiera sido otro, pero lo grabamos en Moebio de Buenos  Aires. No tuvimos muchas chances de elegir, al menos yo no las tuve.

Hugo: Te voy a formular, 31 años después, dos preguntas que te hizo Espina en esa entrevista: ¿cómo ves el rock uruguayo?

Renzo: Mal, anquilosado, sin personalidad, falto de ideas. En esa nota yo decía que le faltaba mercado. Ahora creo que consiguió mercado gracias a hipotecar su identidad. Nunca quise traspasar fronteras sonando como un grupo puertorriqueño. Nosotros fuimos editados en Argentina, Chile y Perú representando al rock uruguayo, no fue necesario putear en mejicano. Hoy todo suena igual, globalizado y encima existe cierto desprecio hacia la música que tocábamos. A nivel mundial, contradictoriamente, los artistas distintos, los que causan sensación, son los que iniciaron su carrera en los ’70 o incluso antes. Eso quiere decir algo, hay que estudiarlo. De hecho hay buenos críticos musicales que han escrito varios libros al respecto. Actualmente en el rock lo único que te puede sorprender seguramente venga de un músico que hace 40 años está arriba de un escenario. Eso es una señal de que algo está mal. Siento una gran falta de respeto hacia el rock uruguayo de los ’80, pero nombrame otra viola como la de Nattero, otro bajo como el del Hueso, otra voz como la de Leonardo García, otro compositor como Parodi; no hay. ¡¡Son únicos!! Los que dicen que la Generación Graffiti está acabada, que me expliquen cómo canciones que tienen más de 30 años siguen vigentes, parecen que hubieran sido compuestas ayer.

Hugo: La otra: ¿cómo ves a la juventud uruguaya?

Renzo: Horrible, en la lona. La sigo viendo a través de cristales, con la diferencia que antes eran espejados, en honor a Moroder, hoy son contra la presbicia (risas). Ahí yo decía que los jóvenes del interior del país querían venir a Montevideo y los de Montevideo querían irse al exterior. Bueno, pasaron tres décadas y poca cosa cambió.

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Hugo: Vayamos al comienzo, hablame de tu instrucción musical.

Renzo: Mis viejos me compraron una guitarra, cuando estaba en la escuela, y me mandaron a estudiar al conservatorio fundado por Viglietti: Nemus (Núcleo de Educación Musical). Fui un tiempo hasta que mi viejo cayó preso por temas políticos y tuve que empezar a trabajar abandonando todos los estudios. Después, cuando pude pagar, volví a Nemus para tomar clases con Leo Maslíah, a quien había visto en vivo, y me había volado la cabeza. Mi carrera musical la inicié como solista, grabé dos temas propios en Elvysur, acompañado por Mandrake Wolf y Álvaro Pintos. Cuando conocí a Baroncini armamos Los Tontos.

Hugo: Llegamos al debut de Los Tontos, ¿se da en 1984?

Renzo: Sí, fue en octubre del ‘84 en el Teatro de la Asociación Cristiana de Jóvenes, ubicado en Colonia entre Eduardo Acevedo y Fernández Crespo. Tocamos con una primera formación: Santiago Tavella en bajo, Leonardo Baroncini en batería y chistes (aprovechábamos su veta cómica) y yo en guitarra y voz. Compartimos escenario con Cecilia Idiarte Borda, Raúl Buzó y Javier Silvera. Luego Santiago Tavella abandonó el proyecto para seguir con el Cuarteto de Nos y yo me hice cargo del bajo. Lo aprendí a tocar arriba de los discos de The Police, ¡gracias Sting! (risas). Mi primera experiencia tocando el bajo fue con Sección Mecanizada, un grupo que formamos con Parodi y Adler, con mucha influencia de Joy Division. De esos ensayos salió “El Gerontocida”.

Sección Mecanizada – Miedo

Sección Mecanizada – Tema 2

Sección Mecanizada – Tema 3

Hugo: ¿Cómo entran a la ensalada Graffiti?

Renzo: Fuimos los últimos en entrar, en los descuentos, y fue gracias a que Parodi le pasó un casete de Los Tontos a Carbone, quien fue el responsable de seleccionar las bandas.

Hugo: Hay una anécdota increíble el día de la grabación…

Renzo: Sí. Cuando fuimos a grabar “El Himno de los conductores imprudentes” estuvimos clavados en la puerta de IFU con todos los pertrechos porque el estudio estaba cerrado. Daniel Blanco se quedó dormido porque había estado grabando hasta la madrugada varios grupos de cumbia.

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Hugo: ¿Cómo fue la presentación del Graffiti?

Renzo: Fue una noche emocionante, prácticamente con el resto de los grupos nos conocimos ahí, muy buena onda, una fiesta. Se tenía que haber llevado a cabo el 22 de diciembre y se suspendió por lluvia, pasando para el 25 de diciembre. Ese día me levanté y subí a la azotea de mi casa para ver cómo estaba el clima. Tenía unas ganas tremendas de tocar, estaba desesperado. La respuesta del público fue impresionante. Hay registro de esa noche; mi hermano grabó todo el show en casete, y también existe un VHS que Baroncini perdió en España.

Hugo: Una presentación de disco un poco extraña, porque el Graffiti todavía no estaba en las bateas.

Renzo: Es verdad, el disco salió a la calle una semana después. Había una gran expectativa por parte de la gente para ver de qué se trataba la cosa. Como te dije, en la ensalada participamos con “El Himno de los conductores imprudentes”, que aparece ubicado en el rincón de las arañas.

Hugo: De todas formas fue el mayor éxito del disco.

Renzo: Sí, nos tomó por sorpresa, nunca esperamos lo que sucedió, ninguno de nosotros imaginó semejante repercusión. Habíamos grabado, teníamos la foto en el disco y punto, estábamos cumplidos con eso.

Hugo: Debido al suceso del tema surge la propuesta de grabar el primer disco.

Renzo: Repetimos la fórmula: IFU, Daniel Blanco junto a Iglesias. Ahí comienza la Tontomanía, el disco llega a doble oro al vender más de 6 mil copias en una época en donde los únicos que llegaban a esa cifra eran los relatores de fútbol con la grabación de los goles de las campañas de Peñarol del ’87 y Nacional del ’88. Después el segundo disco fue otra historia, pese a ser grabado en Buenos Aires no me gusta el resultado. Si bien fue disco de oro antes de salir a la calle y también vendió más de 6000 copias, prefiero nuestro primer disco.

Hugo: ¿Con qué temas de Los Tontos te sentís más satisfecho?

Renzo: Con el primer disco todo, de hecho fui prácticamente el productor. A “El Gerontocida” y “Ana, la del quinto” les tengo gran aprecio. El año pasado, Jorge Traverso me invitó a su programa de TV, y hablando del pasado reciente del país, recordábamos la práctica habitual de colocación de bombas a fines de los ’60, y recordé una cosa: ¿sabés quién es Ana?

Hugo: No.

Renzo: Ana, la del quinto, soy yo.

Hugo: ¿Cómo?

Renzo: Claro, Ana, la protagonista de la canción, soy yo. No fue algo ex profeso, se ve que me traicionó el subconsciente. Hace un tiempo me di cuenta. Cuando era niño, grupos de ultraderecha pusieron una bomba en mi casa por la vinculación de mi padre con el MLN, yo estaba despierto cuando sucedió todo.

Hugo: ¡Pah! ¡Tremendo!

Renzo: Sí, al otro día en la prensa publicaron que mi hermano y yo, que éramos niños, estábamos dormidos cuando explotó la bomba. Lamentablemente yo estaba bien despierto, pero dejala ahí.

Hugo: Sí, sigamos. En 1987 conducen La Cueva del Rock por canal 4. ¿Cómo llegan ahí?

Renzo: Nos llama Romay para proponernos la conducción del programa, y estando reunidos nos botijea, nos dice: “les va a servir para hacerse conocidos”, a lo que le respondo: “si estamos en su oficina es porque ya somos conocidos” (risas).

Hugo: ¿Cuántas bandas pasaron por el programa?

Renzo: Honestamente no recuerdo, fueron muchas, en general fue una buena experiencia, todavía conservo las cartas que llegaban al canal. Lo único que lamento fue el incidente con Cross.

Hugo: ¿Qué sucedió?

Renzo: Nunca lo conté. Cuando Cross estuvo en el programa se les explicó que el sonido en TV era complicado, que debían bajar el volumen para que quedara un buen registro. Recuerdo que hacían Metal por aquellos años, lo cierto es que no accedieron a bajar los volúmenes de sus equipos, más bien todo lo contrario, estaba todo al mango.  Grabaron los temas en vivo pero la producción del programa decidió no emitirlo porque no se entendía nada, era puro ruido y terminaba perjudicándolos. Terminó el ciclo y a los 2 meses se da lo de Montevideo Rock 2, en donde me consta que el linchamiento que sufrimos fue iniciado por allegados a esa banda por represalia, fue su venganza. Parece que se comieron todo el ciclo frente a la TV esperando ver su show personal, el cual nunca salió al aire.

Hugo: Siempre me pregunté por qué abandonaron el escenario esa noche en el Franzini. ¿Qué pensás al respecto?

Renzo: Nunca quise abandonar ningún escenario y menos esa noche. Si recordás, me lo tomé con humor, incluso bizcochos y manzanas fueron mi merienda. Nuestro manager y Baroncini insistieron para que nos retiráramos. En la edición anterior del Montevideo Rock había visto cómo le tiraban cosas a Luca Prodan, a Renato Russo y me pareció horrible, pero los tipos se la bancaron. Recuerdo también cuando Elizalde fue a entregarles el premio a Guerrilla Urbana; allegados a la Intendencia me pidieron si no subía con el Intendente al escenario. ¡¡Ni en pedo!! les dije. El diluvio de monedas hizo que la entrega del trofeo se realizara al costado del escenario. Volviendo a esa noche en el Franzini, me dolió mucho, desde una altura mayor el golpe es más duro. Creo que no lo merecíamos. Terminé llorando detrás del escenario, esa noche me salvó el show que dio Charly García y el apoyo de mis colegas.

Hugo: ¿Ese incidente precipitó la separación?

Renzo: Puede ser, pero las cosas venían mal desde la grabación del segundo disco, no quedé conforme con algunas decisiones que se tomaron. Eso me llevó a componer canciones distintas a lo que veníamos haciendo, y termino editando un simple solista a fin de 1987. Quizás mis ex-compañeros hayan tomado eso como una provocación de mi parte. No sé. Lo cierto es que el mayor problema surgió cuando estábamos negociando con Orfeo la publicación del tercer álbum de Los Tontos, que se iba a llamar “Nunca pasa nada en Islandia”. Ahí sucedieron cosas muy feas que nunca pude olvidarme, las cuales llevaron a que retomara mi carrera solista, lo que desemboca en la edición del “Je-Je” en 1988.

Hugo: Un actor que tuvo un papel importante en la “Generación Graffiti” fue Alfonso Carbone. ¿Cómo quedó tu relación con él?

Renzo: Mal, hace años que estamos distanciados. Todos cometimos errores, hay cosas que se podrían haber manejado mejor. Pero, con el diario del lunes, reconozco que Carbone terminó oficiando de gestor cultural con todas las letras. Repito, tuve grandes diferencias con él, pero como decís, jugó un rol fundamental como responsable de Orfeo, como productor y comunicador. Al igual que con mis compañeros, nos debemos una charla. Lástima que quizás quede poco tiempo…

Después del silencio generado por esa última respuesta, en común acuerdo, dimos por terminada la entrevista.  Me reservo los instantes posteriores.

Tenía 16 años cuando Renzo me firmó la lata que contenía el segundo disco de Los Tontos. Fue una tarde de invierno, a la salida de la prueba de sonido de “Rock en el Palacio”. 26 años después, con La Sangre de Verónika, fuimos a buscarlo para que se hiciera cargo de la producción y grabación de nuestro disco homónimo en su mítico estudio, La Volketa. A partir de ahí, nos hicimos grandes amigos, incluso terminé componiendo, junto a él, para su tercer trabajo solista, el cual se iba a llamar “Fotofobia”, proyecto que quedó trunco.

Renzo falleció el lunes 23 de abril de 2018, víctima de cáncer de pulmón, en la sala contigua al CTI del Hospital Maciel. Junto a su vecina Victoria estábamos acompañándolo esa tarde fatídica. Pese a que era algo inevitable, fue uno de los momentos más dolorosos de mi vida.

Mi admiración y sus canciones siguen intactas. A seis meses de su enorme pérdida, vaya el recuerdo a unos de los artistas más lúcidos que nuestro país ha dado.

Hugo Gutiérrez

Pásame la escoba – En vivo ’85

Mi guatercló azul – En vivo ’85

Elmer el gruñón – En vivo ’85

Ana la del quinto – En vivo ’86

El gerontocida – En vivo ’86